jueves, 19 de febrero de 2015

Valores y bienes ante la ética y la educación

H. Symberg, El ángel herido (premio nacional de pintura en Finlandia, 2006)
El ángel tiene los ojos vendados y rastros de sangre en sus alas. 
Los niños que lo llevan van sombríos, como de luto. Uno de ellos mira al espectador. 
El pintor tuvo la idea del cuadro después de padecer meningitis. 
Representante del simbolismo, rehusó interpretar su obra dejando abierto su significado. 


¿Tiene sentido una educación de los valores y qué obstáculos debe vencer? ¿Cómo se compagina con la “formación del corazón” y con la “escucha de la realidad”? Por otra parte, ¿es suficiente una ética de los valores?


Los valores y su captación

Robert Spaeman se plantea, en el capítulo tercero de su “Etica: Cuestiones fundamentales” (Pamplona 2010), qué son los valores. Y responde: no son simples “gustos”, impresiones o sensaciones puramente subjetivas, sino contenidos valiosos que captamos en la realidad, motivados por nuestros intereses. Esto pertenece a la experiencia. Por ejemplo, el uso lingüístico diferencia entre “alegría” y “placer”. Y en un caso problemático, nadie dudará de cuál de los dos es un “bienestar” más alto.

lunes, 16 de febrero de 2015

Formación del corazón

Renovarse para vencer la indiferencia

Cuando se habla del “corazón” en el ámbito de la educación y de la fe, se corre el riesgo de encontrar resistencia ante lo que podría tomarse, equivocadamente, por mero sentimentalismo. Si se tratara de esto, estaríamos tan lejos del cristianismo como si tratáramos de la dureza del corazón. No se trata de vencer el sentimentalismo con dureza, sino de la fortaleza para amar.

    El mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2015 lleva por título “fortalezcan sus corazones” (St 5, 8). Lo que propone es una renovación personal y eclesial para vencer las dos formas más actuales de la dureza del corazón: la indiferencia y el encerrarse en uno mismo o en el propio grupo. Y como siempre, esto tiene una gran importancia para la educación de la fe y de la afectividad en la vida cristiana.

jueves, 12 de febrero de 2015

Ética y educación de las virtudes



Hoy se habla mucho de los valores y de educar en los valores. Indudablemente, la Ética debe ayudar a captar e interesarse por los valores de la realidad, es decir, aquellos bienes que nos atraen en nuestro anhelo de felicidad. Pero ni la Ética ni la educación pueden realizarse sólo a base de valores. Necesitan fijarse en las virtudes, y también en las normas. Las virtudes son fundamentales en la Ética y en la educación, aunque tampoco son por sí mismas suficientes.

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