<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669</id><updated>2012-03-03T02:24:14.927-08:00</updated><category term='oración'/><category term='niños'/><category term='religión'/><category term='primeros cristianos'/><category term='mundo'/><category term='infancia espiritual'/><category term='vida humana'/><category term='música'/><category term='jóvenes'/><category term='humildad'/><category term='Iglesia'/><category term='nueva evangelización'/><category term='Eucaristía'/><category term='vocación cristiana'/><category term='arte'/><category term='comunicación'/><category term='educación'/><category term='Catecismo de la Iglesia católica'/><category term='Doctrina social'/><category term='verdad'/><category term='apostolado'/><category term='amistad'/><category term='Dios'/><category term='vida cristiana'/><category term='Jesucristo'/><category term='Espíritu Santo'/><category term='conversión'/><category term='ecumenismo'/><category term='matrimonio y familia'/><category term='alegría'/><category term='belleza'/><category term='esperanza'/><category term='libertad'/><category term='cruz'/><category term='iconos'/><category term='celibato'/><category term='vida ordinaria'/><category term='enfermos'/><category term='laicos'/><category term='Virgen María'/><category term='Navidad'/><category term='Epifanía'/><category term='sacerdocio'/><category term='fe'/><category term='Palabra de Dios'/><category term='etica'/><category term='caridad'/><category term='Juan Pablo II'/><category term='cine'/><category term='muerte'/><category term='Teología'/><category term='universidad'/><category term='santidad'/><category term='Benedicto XVI'/><category term='testimonio'/><category term='trabajo'/><title type='text'>Iglesia y Nueva Evangelización</title><subtitle type='html'>Este blog ofrece reflexiones sobre la Iglesia, la Nueva Evangelización y la misión de los cristianos. Se presta especial atención a las enseñanzas de Benedicto XVI</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>133</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-6009044124199684692</id><published>2012-02-26T02:05:00.010-08:00</published><updated>2012-02-26T02:18:33.467-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='esperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>Aceptar para servir</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-c2MqWoEq49M/T0oAuAa1XyI/AAAAAAAAAWg/V6hCfUItxdM/s1600/mParismuseenationaldArtModerne1-vi.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-c2MqWoEq49M/T0oAuAa1XyI/AAAAAAAAAWg/V6hCfUItxdM/s320/mParismuseenationaldArtModerne1-vi.jpg" width="287" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;M. Chagall, &lt;i&gt;Aparición de la familia del artista&lt;/i&gt; (1947)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Museo nacional de arte moderno, París&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Si hay un presupuesto previo para el crecimiento de la vida moral, es decir, la madurez en los valores, es la aceptación de la realidad, de uno mismo, de las personas que nos rodean, del tiempo en que vivimos. Así lo explica Romano Guardini. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Esto no equivale a “dejarse llevar”. Al contrario, hay que trabajar en la realidad y si es preciso luchar por ella, para transformarla, para mejorarla en lo que dependa de nosotros, aunque sólo sea “un granito de arena”. Esto no puede hacerlo el animal, porque en él hay un acuerdo instintivo consigo mismo; no posee la dinámica propia del espíritu humano, entre lo que somos y lo que queremos ser, tensión que es buena siempre que nos mantenga en la realidad y no nos haga refugiarnos en fantasías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Aceptación de sí mismo &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Se puede comenzar por la aceptación de uno mismo: circunstancias, carácter, temperamento, fuerzas y debilidades, posibilidades y límites. No hay que dar por supuesta esta aceptación, pues con frecuencia uno “no” se acepta: hay hastío, protesta, evasión por medio de la imaginación, disfraces y máscaras de lo que somos, no sólo ante los demás sino ante uno mismo. Y esto no es bueno, aunque esconde un deseo de crecer que pertenece a la sabiduría. Así sintetiza Guardini la aceptación de sí mismo: “Puedo y debo trabajar en mi estructura vital, dándole forma, mejorándola; pero, ante todo, he de decir ‘sí’ a lo que es, pues si no todo se vuelve inauténtico”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Esta aceptación adquiere diversas formas, según cada uno. El que tiene por naturaleza un sentido práctico, debe aprovecharlo, consciente de que probablemente no va sobrado de imaginación y creatividad; mientras que el artista debe sufrir temporadas de vacío y desánimo. Quien es muy sensible ve más, pero también sufre más; pero el que tiene un ánimo frío y no le afecta nada, desconoce grandes aspectos de la existencia humana. Cada uno debe aceptar lo que tiene, purificarlo para servir con ello a los demás, y luchar por lo que no tiene, contando también con los otros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En la práctica esto no es fácil. Hay que empezar por llamar bueno a lo bueno, malo a lo malo; sin molestarse cuando algo sale mal o a uno le corrigen. Sólo reconociendo mis propios defectos, que voy conociendo poco a poco, tengo la base real para mi superación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Aceptación de la propia vida&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En segundo lugar, cabe hablar de aceptar la situación vital, la etapa de la vida en la que estoy y la época histórica en la que vivo, procurando conocerlas y mejorarlas. No es bueno escapar hacia el pasado o hacia el futuro, sin valorar lo presente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Aquí entra la aceptación del destino, que no es azar, sino resultado de la conexión de elementos interiores y exteriores, algunos de los cuales dependen de nosotros. Primero, de nuestras disposiciones, carácter, naturaleza, etc. (de nuevo: aceptarse a sí mismo). Pero además, de nuestra libertad vivida en el día a día, también en lo pequeño que dejamos o no dejamos pasar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Aceptarse a sí mismo o al destino puede hacerse difícil cuando viene el dolor o el sufrimiento. Sin limitarse a evitarlo, cosa que hay que hacer como es lógico en lo posible, hay que intentar comprender el sufrimiento, aprender de él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Es importante aceptar la propia vida y aceptarla como recibida; recibida de los padres, de la situación histórica y de los antepasados, pero también, cabe pensar con sabiduría, de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Aceptarse para darse &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ha señalado Benedicto XVI: “El hombre sólo puede aceptarse a sí mismo, sólo puede reconciliarse con la naturaleza y con el mundo, cuando reconoce el amor originario que le ha dado la vida”. Y añade: “Es en la familia donde el hombre descubre su carácter relacional, no como individuo autónomo que se autorrealiza, sino como hijo, esposo, padre, cuya identidad se funda en la llamada al amor, a recibirse de otros y a darse a los demás” (&lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2011/may/documents/hf_ben-xvi_spe_20110513_istituto_gpii_sp.html"&gt;&lt;i&gt;Discurso en un Encuentro del Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia&lt;/i&gt;, 13-V-2011&lt;/a&gt;). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Según el cristianismo, Dios tiene experiencia de nuestros problemas, pues ha tomado carne en Jesucristo, que se hizo vulnerable hasta el extremo, y con plena libertad. En Dios, sigue observando Guardini, no hay falta de sentido, Él “es” sentido, y un sentido que no es solamente racional sino a la vez amor. Por eso no debo confundir el que yo no capte hoy y ahora el sentido de mi situación, con el que esta situación tiene un sentido en el conjunto de mi vida, que yo debo descubrir y aprovechar con confianza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La aceptación se acompaña de la sencillez y de la rectitud de las intenciones, y también de la bondad. La bondad significa prescindir de uno mismo, concederle a otros lo que son, aunque me falta a mí, y disfrutar con ello. También implica capacidad para comprender una situación y ayudar de hecho (no cruzarse de brazos por comodidad o miedo a quedar mal o equivocarse). No hay que confundir la &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/01/la-bondad-y-sus-apariencias.html"&gt;bondad&lt;/a&gt; con sus apariencias, o con engañarse a sí mismo, pensando que uno es bueno o presumiendo de bueno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Y la bondad requiere también de la sal del buen humor. No todo es serio en la vida (podría decirse que no es trágica, sino dramática). Señala Guardini: “Quien mira a los hombres solamente en serio, sólo en forma moral o pedagógica, a la larga no los aguanta”. Por eso, como Santo Tomás Moro, hay que ser capaz, o pedir la gracia de ser capaz, de captar las rarezas un poco cómicas que tienen las cosas humanas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El cristiano, concluye Guardini, sabe que Dios es la bondad por esencia. Nosotros somos los que estropeamos el mundo. Y respecto a lo que no depende de nosotros (como el sufrimiento de los inocentes), la bondad y la justicia de Dios no son como la nuestra, sino infinitas, y no podemos hacernos una idea de eso; permanece ante nosotros como un misterio, porque no somos Dios. Pero eso no nos hace dudar de que Dios es bueno. No sólo Dios sabe más, sino que su corazón es siempre más grande que&amp;nbsp;el nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.analisisdigital.com, 23-II-2012) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-6009044124199684692?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/6009044124199684692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/aceptar-para-servir.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6009044124199684692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6009044124199684692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/aceptar-para-servir.html' title='Aceptar para servir'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-c2MqWoEq49M/T0oAuAa1XyI/AAAAAAAAAWg/V6hCfUItxdM/s72-c/mParismuseenationaldArtModerne1-vi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-8155507521521585012</id><published>2012-02-20T04:39:00.001-08:00</published><updated>2012-02-22T04:44:02.609-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='santidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espíritu Santo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apostolado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Doctrina social'/><title type='text'>Contra tibieza, responsabilidad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-sFiVijCrxCw/T0I-OMa6jUI/AAAAAAAAAWY/p9J2VDiaCSE/s1600/Tibieza.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-sFiVijCrxCw/T0I-OMa6jUI/AAAAAAAAAWY/p9J2VDiaCSE/s320/Tibieza.jpg" width="239" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/lent/documents/hf_ben-xvi_mes_20111103_lent-2012_sp.html"&gt;mensaje de Benedicto XVI para la Cuaresma de 2012&lt;/a&gt; no anda con rodeos. Se centra directamente “sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad”. Así sigue fiel al propósito trazado en su primera encíclica “Deus caritas est”. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El mensaje tiene como lema un breve texto de la Carta a los Hebreos: «Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (10,24). Y sobre el centro de la caridad, el Papa destaca sus tres aspectos: “la atención al otro, la reciprocidad y la santidad personal”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Atención, responsabilidad por el otro &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Primero, la atención al otro, la responsabilidad para con el hermano. La carta a los Hebreos nos invita, dice Benedicto XVI, “a fijar la mirada en el otro, ante todo en Jesús, y a estar atentos los unos a los otros, a no mostrarse ajenos, indiferentes a la suerte de los hermanos”; sino “hacernos cargo del otro”; lo que quiere decir “atención al bien del otro y a todo su bien”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Y esto procede del mandamiento del amor: “El gran mandamiento del amor al prójimo exige y urge a tomar conciencia de que tenemos una responsabilidad respecto a quien, como yo, es criatura e hijo de Dios”; y esa responsabilidad nos atañe como personas y como cristianos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            No es nada teórico ni puramente sentimental: “Si cultivamos esta mirada de fraternidad, la solidaridad, la justicia, así como la misericordia y la compasión, brotarán naturalmente de nuestro corazón”. El problema es que, según Pablo VI, actualmente “el mundo está enfermo. Su mal está menos en la dilapidación de los recursos y en el acaparamiento por parte de algunos que en la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos” (enc. &lt;i&gt;Populorum progressio&lt;/i&gt;).           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El Papa actual nos pide –lleva pidiéndolo mucho tiempo– abrir los ojos a las necesidades del otro: “La atención al otro conlleva desear el bien para él o para ella en todos los aspectos: físico, moral y espiritual”; no quedarnos en la “anestesia espiritual” que procede de un “corazón endurecido” y que “nos deja ciegos ante los sufrimientos de los demás” (cf. Lc 10, 30-32 y Lc 16, 19). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Y se pregunta Benedicto XVI qué es lo que nos impide hoy esta mirada humana y amorosa hacia el hermano. Apunta dos causas: “Con frecuencia son la riqueza material y la saciedad, pero también el anteponer los propios intereses y las propias preocupaciones a todo lo demás”. Por eso propone: “Nunca debemos ser incapaces de ‘tener misericordia’ para con quien sufre; nuestras cosas y nuestros problemas nunca deben absorber nuestro corazón hasta el punto de hacernos sordos al grito del pobre”. Así se comprende, continúa, que Jesús llame bienaventurados a los que lloran (Mt 5, 4), “es decir, quienes son capaces de salir de sí mismos para conmoverse por el dolor de los demás”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Además de preocuparnos por el sufrimiento y las necesidades materiales de los demás, también “el ‘fijarse’ en el hermano comprende la solicitud por su bien espiritual”. El Papa subraya algo que a su parecer ha caído en el olvido: “la corrección fraterna con vistas a la salvación eterna”. Entiende que ese olvido equivale a una falta de “responsabilidad espiritual” para con los demás. Así se enseña en la Sagrada Escritura y se vivía entre los primeros cristianos, como también la Iglesia lo enumera entre las obras espirituales de misericordia: “corregir al que se equivoca”. Y aquí se reafirma claramente: “Frente al mal no hay que callar” por respeto humano o por simple comodidad. Hay que reprender por amor y misericordia, examinándose a la vez a sí mismo. Ayudar y dejarse ayudar es un gran servicio “en nuestro mundo impregnado de individualismo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Solidarios como personas y como cristianos &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Segundo punto. Ese fijarse en los demás se traduce en “el don de la reciprocidad”, que tiene su último fundamento en que pertenecemos a un mismo Cuerpo místico (la Iglesia). “Los discípulos del Señor, unidos a Cristo mediante la Eucaristía, viven en una comunión que los vincula los unos a los otros como miembros de un solo cuerpo. Esto significa que el otro me pertenece, su vida, su salvación, tienen que ver con mi vida y mi salvación”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En consecuencia, observa el Papa, tanto en el bien como en el mal somos solidarios. “Tanto el pecado como las obras de caridad tienen también una dimensión social”. Todo cristiano debe, por eso, alegrarse con todos y pedir perdón por todos. Y “todo cristiano puede expresar en la preocupación concreta por los más pobres su participación del único cuerpo que es la Iglesia”, concretamente a través de la limosna. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;La santidad es el amor efectivo, no la tibieza &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Tercero y último, la carta a los Hebreos invita al “estímulo de la caridad y las buenas obras”, expresión que Benedicto XVI traduce en la “llamada universal a la santidad”. ¿Pero qué es la santidad? Un camino constante en la vida espiritual, que conduce a un amor efectivo cada vez mayor a Dios y a los demás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Lo contrario es la tibieza: “Lamentablemente, siempre está presente la tentación de la tibieza, de sofocar el Espíritu, de negarse a ‘comerciar con los talentos’ que se nos han dado para nuestro bien y el de los demás (cf. Mt 25,25ss)”. Atención a esa descripción de la tibieza, que aún se especifica más: “Todos hemos recibido riquezas espirituales o materiales útiles para el cumplimiento del plan divino, para el bien de la Iglesia y la salvación personal (cf. Lc 12,21b; 1 Tm 6,18)”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            La tibieza es, pues, ese sofocar el Espíritu que produce ceguera y sordera para el bien material o espiritual de los demás. Con palabras de Juan Pablo II, Benedicto XVI nos propone, vencer la tibieza y “aspirar a un ‘alto grado de la vida cristiana’” (cf. Carta &lt;i&gt;Novo millennio ineunte&lt;/i&gt;, n. 31). Sólo así podremos dar el &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/03/mensajes-vivos.html"&gt;testimonio&lt;/a&gt; de la caridad que nuestro mundo necesita, testimonio reflejado en el servicio y las buenas obras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El Apocalipsis dice que sería mejor ser frío o caliente, pero no tibio (cf. Ap. 3, 15 y 16). Ahora vemos claramente que a la tibieza se opone la &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/03/la-zarza-ardiente-el-misterio-del.html"&gt;responsabilidad&lt;/a&gt; del amor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en &lt;a href="http://www.cope.es/"&gt;www.cope.es&lt;/a&gt;, 20-II-2012)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-8155507521521585012?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/8155507521521585012/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/contra-tibieza-responsabilidad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8155507521521585012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8155507521521585012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/contra-tibieza-responsabilidad.html' title='Contra tibieza, responsabilidad'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-sFiVijCrxCw/T0I-OMa6jUI/AAAAAAAAAWY/p9J2VDiaCSE/s72-c/Tibieza.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-8538943476024810686</id><published>2012-02-14T09:26:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T10:12:47.291-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apostolado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='verdad'/><title type='text'>Sencillez y rectitud de las intenciones</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-2iQLEvITixI/TzqYAEAgATI/AAAAAAAAAWQ/dIRneAMs0Iw/s1600/Acuarela+de+Pedro+Barahona.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="209" src="http://3.bp.blogspot.com/-2iQLEvITixI/TzqYAEAgATI/AAAAAAAAAWQ/dIRneAMs0Iw/s320/Acuarela+de+Pedro+Barahona.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Acuarela de Pedro Barahona&lt;/span&gt;)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un dicho de la antigua China dice: “Cuanto menos intenciones tenga alguien, más poderoso es”. Esto, según Guardini, no se refiere al objetivo que, lógicamente, debe tener toda acción. “Pero es algo diferente cuando quien actúa no se dirige simplemente a la otra persona ni al asunto, sino que se refiere a sí mismo, quiere cobrar valor, y busca ventajas”. Lo que, efectivamente, es muy común. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;En las relaciones con las personas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En las relaciones con las personas, lo ideal –continúa Guardini en su “Ética para nuestro tiempo”– sería dirigirnos a ellas con sencilla disponibilidad, sin buscar producir cierta impresión, ser envidiado, salir adelante. Pero, por el contrario –añade­–, cuántas veces se alaba para ser alabado, se sirve para ser servido; y con ello se toma al otro no por lo que es sino por lo que nos aporta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Y cuando nosotros vemos esto en otros, nos hace cautos, precavidos, recelosos. Impide la libre comunicación, que es condición para la autenticidad de las relaciones humanas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Naturalmente, observa este autor, dependemos de los demás en nuestras relaciones; así que no sólo es correcto sino necesario tratar de conseguir algo de ellas. Pero esto no debe estropear los encuentros entre las personas, donde la actitud no debe quedar determinada por otra finalidad u otra intención que estar con esa persona y centrarse en la conversación o en la diversión, o en lo que sea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            “Sólo a partir de eso se hace posible lo grandioso humano: la auténtica amistad, el auténtico amor, la clara camaradería en el trabajo, la limpia ayuda en la necesidad”. Eso es lo que hace poderosa a la persona: servir con sencillez al otro, abandonando las propias defensas y abriéndose a lo que influye “desde” la personalidad, renunciando a someter la voluntad del otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Por tanto,  lo que importa más es “la autenticidad de la vida misma, de la verdad del pensamiento, de la limpieza de la voluntad de obrar, de la pureza de la disposición de ánimo”. Con otras palabras –diríamos por nuestra parte–, se trata de la rectitud de intención, y del rechazo a las “segundas intenciones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Rectitud de las intenciones en el trabajo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Algo similar tendría que suceder en nuestra relación con el trabajo. Guardini pone el contraejemplo del estudiante que, con frecuencia sólo trabaja con vistas al examen. Claro que eso es su derecho, pero no puede determinarlo todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Trabajar bien tiene que ver con la sencilla actitud de servir. Sirve, dice nuestro autor, quien “hace el trabajo que es importante en cada ocasión y en el momento. Está entregado a él interiormente, y lo hace tal como quiere ser hecho. Vive en él y con él, sin segundas intenciones ni miradas laterales”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;                          Y esto, señala, es hoy una actitud que parece ir escaseando. “Las personas que hagan sus cosas en pura entrega, porque son valiosas, porque son bellas, parecen ser raras”. La acción suele desviarse por la intención del provecho o del éxito, y así se estropea. En cambio, servir a lo que hacemos es lo que nos libera y produce no sólo el mejor resultado de la obra, sino a la vez la alegría de una tarea creativa, que enriquece también interiormente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Rechazar el "yo falso" y dejar crecer el "yo verdadero" &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Así, prosigue Guardini, se “abre el camino a la última autenticidad del hombre, esto es, el altruismo”. Consiste en rechazar el “falso yo” (el “para mí” omnipresente  que busca disfrutar, implantar y dominar), y dejar que viva el yo verdadero, el que corresponde a la verdad de la persona. Este yo verdadero “no mira a sí mismo, pero está ahí. También se percibe, pero en la conciencia de una libertad, de una apertura, de una indestructibilidad, que vienen de dentro”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Es lo que los maestros de la vida interior llaman el desprendimiento: ser capaz de estar ahí “sin acentuarse”. Y así se puede llegar a ser poderoso sin esforzarse, a no tener codicia ni miedo, a irradiar. Es lo que consigue el santo: “En torno a él, las cosas entran en su verdad y su orden”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Abrirse a Dios y a sus intenciones &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Por este camino se abre también la persona a lo esencial, a Dios. Y ella misma, al hacerse permeable a Dios, se convierte en puerta por la que “irrumpe en el mundo el poder de Dios, y puede establecer verdad, orden y paz”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pero, se pregunta Guardini, ¿acaso Dios no tiene sus “intenciones”, sus planes con los que gobierna el mundo en lo que llamamos su “providencia” (su propia agenda, como se dice ahora)? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Cierto, responde. Pero eso no tiene que ver con “intenciones” que transcurran al margen de lo auténtico, sino con la sabiduría. Y la sabiduría lleva a todas las criaturas, según su condición (a la persona, respetando su libertad) hacia su perfección y en relación con las demás. Así se va construyendo un tapiz que nosotros sólo vemos por el reverso, como en un amasijo de hilos y colores. Pero un día, al fin del tiempo, en el juicio, veremos las figuras y los porqués. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Por eso, cabría concluir, la autenticidad del cristianismo subraya la rectitud de la intención en todo: en las relaciones con los demás, en el trabajo y especialmente en relación a Dios. Cuando se actúa sólo “cara a Dios” se va consiguiendo la sencillez y la rectitud de la intención. Se busca servir a su gloria, es decir, que su amor se manifieste en todo lo que hacemos. Y nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en&amp;nbsp; www.religionconfidencial.com, 13-II-2012)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-8538943476024810686?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/8538943476024810686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/sencillez-y-rectitud-de-las-intenciones.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8538943476024810686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8538943476024810686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/sencillez-y-rectitud-de-las-intenciones.html' title='Sencillez y rectitud de las intenciones'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-2iQLEvITixI/TzqYAEAgATI/AAAAAAAAAWQ/dIRneAMs0Iw/s72-c/Acuarela+de+Pedro+Barahona.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-8586167320402751567</id><published>2012-02-13T14:24:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T10:10:45.478-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cruz'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>Oración y "silencio de Dios"</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-uJytAXDWWY0/TzmLcvXNtEI/AAAAAAAAAWI/j1nymwobNAY/s1600/Cristo_crucificado-Velazquez%28h1632%29MPrado.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-uJytAXDWWY0/TzmLcvXNtEI/AAAAAAAAAWI/j1nymwobNAY/s320/Cristo_crucificado-Velazquez%28h1632%29MPrado.jpg" width="215" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Velázquez, &lt;i&gt;Cristo crucificado&lt;/i&gt; (h. 1632)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Museo del Prado&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Con frecuencia nos planteamos si Dios escucha realmente nuestra oración. O quizá lo dudamos sobre todo ante el sufrimiento: ¿cómo Dios puede permitirlo sin intervenir? El misterio del “silencio de Dios” se ilumina especialmente con la oración de Jesús ante su muerte. También esta oración nos enseña mucho sobre cómo debe ser nuestra propia oración.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;La oración de Jesús sobre la Cruz&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Los evangelios de san Marcos y san Mateo recogen esa oración de Jesús poco antes de morir en la Cruz. Muestran sus palabras, en mezcla de hebreo y arameo, pronunciadas con desgarrado vigor: &lt;i&gt;Eloì, Eloì, lemà sabactàni?&lt;/i&gt;, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mc 15, 34; cf. Mt 27, 46). Así, señala Benedicto XVI en su Audiencia general del 8-II-2012, podemos captar de algún modo el sonido de esa oración, junto con la actitud de quienes estaban presentes, que no la comprendieron (o no quisieron comprenderla).&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    En las tres primeras horas de Jesús sobre la Cruz se burlaron de él y le insultaron, tanto los que pasaban por allí, como los jefes de los sacerdotes y los escribas, como alguno de los que estaban con él crucificados. Las tres horas siguientes están dominadas por la oscuridad, que manifiesta la participación del cosmos en la muerte de Jesús.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;La cercanía del Padre&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Dice el Papa que, ante los insultos que recibe y las tinieblas que se ciernen sobre él cuando se enfrenta a la muerte, “Jesús (…) con el grito de su oración muestra que, junto al peso del sufrimiento y de la muerte donde parece haber abandono, la ausencia de Dios, él tiene la plena certeza de la cercanía del Padre, que aprueba este acto de amor supremo, de donación total de sí mismo, aunque no se escuche, como en otros momentos, la voz de lo alto. (…) Pero la mirada de amor del Padre permanece fija sobre el don del amor del Hijo”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Y se pregunta: ¿acaso en esa oración de Jesús no se manifiesta la duda sobre su misión, sobre la presencia del Padre, la conciencia de haber sido abandonado? Y responde que las palabras que Jesús dirige al Padre son el comienzo del Salmo 22, donde el salmista manifiesta también la conciencia cierta de la presencia de Dios en medio de su pueblo: “Dios mío, te invoco de día y no escuchas; de noche, y no encuentro descanso. Pero tú eres el Santo, sentado entre las alabanzas de Israel” (vv. 3-4).&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Dios siempre escucha&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Como en las catequesis anteriores, a partir de la oración de Jesús, Benedicto XVI extrae consecuencias para nuestra oración: “Ante las situaciones más difíciles y dolorosas, cuando parece que Dios no escucha, no debemos temer confiarle a él el peso que llevamos en nuestro corazón, no debemos tener miedo de gritarle nuestro sufrimiento; debemos estar convencidos de que Dios está cerca, aunque en apariencia calle”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Aún se plantea el Papa otra pregunta: “¿Cómo es posible que un Dios tan poderoso no intervenga para evitar esta prueba terrible a su Hijo?” Y contesta que la oración de Jesús no es el grito de un desesperado o abandonado, sino que, al rezar el salmo 22, manifiesta estar tomando sobre sí el dolor de Israel y el de todos los hombres que sufren por la separación de Dios a causa del pecado; a la vez que lleva todo esto ante el corazón de Dios mismo, con la certeza de que “su grito será escuchado en la Resurrección” que comporta la salvación de todos. “Su sufrimiento es un sufrimiento en comunión con nosotros y por nosotros, que deriva del amor y ya lleva en sí mismo la redención, la victoria del amor”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;En unión personal con Jesús, la oración siempre es por todos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Así cabría decir que, en continuidad con sus anteriores catequesis sobre la oración de Jesús, Benedicto XVI sugiere que lo personal de la oración se abre necesariamente, desde Jesús y con Jesús, a la solidaridad con todos. La oración de Jesús tiene fruto no sólo para las necesidades y los sufrimientos de cada uno de nosotros “en singular,” sino para su Cuerpo místico, al que están llamadas  todas las personas de todos los tiempos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Subraya el Papa que Jesús llevó los sufrimientos de cada uno: “También nosotros nos encontramos siempre y nuevamente ante el ‘hoy’ del sufrimiento, del silencio de Dios —lo expresamos muchas veces en nuestra oración—, pero nos encontramos también ante el ‘hoy’ de la Resurrección, de la respuesta de Dios que tomó sobre sí nuestros sufrimientos, para cargarlos juntamente con nosotros y darnos la firme esperanza de que serán vencidos” (cf. enc. Spe salvi, nn. 35-40). Por eso, concluye, “en la oración llevamos a Dios nuestras cruces de cada día, con la certeza de que él está presente y nos escucha”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Y añade algo muy importante, que también debemos hacer a imitación de Jesús y en unión con Él: “El grito de Jesús nos recuerda que en la oración debemos superar las barreras de nuestro ‘yo’ y de nuestros problemas y abrirnos a las necesidades y a los sufrimientos de los demás”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(publicado en www.analisisdigital.com, 13-II-2012)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-8586167320402751567?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/8586167320402751567/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/oracion-y-silencio-de-dios.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8586167320402751567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8586167320402751567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/oracion-y-silencio-de-dios.html' title='Oración y &quot;silencio de Dios&quot;'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-uJytAXDWWY0/TzmLcvXNtEI/AAAAAAAAAWI/j1nymwobNAY/s72-c/Cristo_crucificado-Velazquez%28h1632%29MPrado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-1541143796964218284</id><published>2012-02-10T09:22:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T10:09:26.405-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='verdad'/><title type='text'>Buscar la verdad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-mhNo91KnvXA/TzVD5e8hQJI/AAAAAAAAAV0/DjEjNnkP8gM/s1600/41572_150383334986259_3477_n.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-mhNo91KnvXA/TzVD5e8hQJI/AAAAAAAAAV0/DjEjNnkP8gM/s1600/41572_150383334986259_3477_n.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Uno de los “valores” o (cuando el “valor” se ha personalizado convirtiéndose en hábito bueno) de las virtudes fundamentales de toda persona, es el amor a la verdad. Esto lleva consigo la voluntad de que se reconozca y acepte. Mucho, o todo, depende, en la vida personal y social, de la veracidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Decir la verdad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;             Para Romano Guardini (&lt;i&gt;Una ética para nuestro tiempo,&lt;/i&gt; eds. Cristiandad 2007), el amor a la verdad implica el &lt;i&gt;lenguaje &lt;/i&gt;(traducir la verdad en las palabras, en las actitudes y gestos), cierta &lt;i&gt;seguridad interior &lt;/i&gt;(vencer la timidez y el apuro) y, antes, &lt;i&gt;la conciencia&lt;/i&gt;. Ésta nos lleva a decir la verdad, señala, “a no ser que la situación te recomiende callar o que puedas eludir una pregunta de modo decente”; esto es, “en el supuesto previo de que el otro tenga derecho a ser informado”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Añade este autor que decir la verdad, para que sea humano y vivo (y no caiga en riesgos de unilateralidad, daño e incluso destrucción), debe contar tener presente &lt;i&gt;las circunstancias, &lt;/i&gt;y por tanto la atención a las personas, el tacto y la bondad. Y es que “el que habla debe sentir también lo que causa con eso”. Cita a San Pablo, cuando escribe a los cristianos de Éfeso que deben “decir la verdad en el amor” (Ef. 4, 15). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Por otra parte, la &lt;i&gt;vitalidad de la verdad&lt;/i&gt; –agrega este gran educador– puede ponerse en peligro si se cede a la comodidad, al propio interés o a las simpatías, por encima de la libertad de espíritu, de la responsabilidad y de la fidelidad a la verdad. Por eso, junto con la precaución (podríamos hablar aquí de prudencia), importa la &lt;i&gt;valentía &lt;/i&gt;para decir la verdad cuando es difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;Cuidado al decir la verdad: verdad y autenticidad&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Entrando más en detalles, Guardini precisa que la veracidad necesita &lt;i&gt;experiencia&lt;/i&gt; de la vida y &lt;i&gt;comprensión&lt;/i&gt; de sus caminos. Sin esto, uno puede creer que expresa la verdad cuando por el contrario, la daña; por ejemplo, al emitir juicios apresurados sobre alguien. A este respecto cita el dicho: “La veracidad es la más sutil de todas las virtudes. Pero hay gentes que la manejan como una estaca”. &lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/b&gt;           La experiencia muestra que el hombre es un ser misterioso. Por eso debe vivir en la verdad y manifestarla también en las relaciones interpersonales (amistad, trabajo, amor, matrimonio y familia). Pero debe comenzar por &lt;i&gt;no engañarse a sí mismo&lt;/i&gt;. Esto le sucede al que siempre pretende tener razón o hacer su voluntad, o habitualmente echa la culpa a los demás, sin caer en la cuenta de su propia culpa, presunción y estrechez de corazón, y de los daños que produce. Aunque sólo fuera por esto, es conveniente el examen de la propia conducta. &lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&amp;nbsp;            “La verdad –escribe Guardini– es también aquello por lo que el hombre hace pie en sí mismo y llega a tener carácter”. La experiencia de sí mismo le informa de que esto no es automático, pues ha de vencer la posibilidad del mal ya en su interior (el cristianismo tiene una explicación para esto: el pecado original). &lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad sobre el hombre y la Verdad de Dios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            &lt;/b&gt;Deduce de ahí consecuencias importantes para los educadores, los científicos y los literatos, los políticos, los comunicadores, los artistas, etc.; pues cualquier “imagen” del hombre –en la ciencia y en la literatura, en la política, en el periodismo o en el cine– que “calle” sobre el mal, falsea la verdad del hombre. (Hoy también convendría añadir: y cualquier “imagen” que presente de modo unilateral los defectos o las miserias de la personas, sin sugerir o educar a la vez sobre su grandeza, su dignidad y belleza, también falsea la verdad).&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            &lt;/b&gt;Y concluye: de un modo definitivo, auténtico y absoluto, la verdad sólo está en Dios. Más aún, la verdad es su propio modo de ser y conocer. Por eso, “quien está por la verdad está por Dios. Quien miente se rebela contra Dios y traiciona a la raíz de sentido de la existencia”. Y Dios terminará por dar a la verdad todo su poder en el día del Juicio. &lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es inseparable del amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            &lt;/b&gt;Benedicto XVI ha subrayado la importancia de unir la verdad con el amor. Ha explicado la expresión de San Pablo (realizar la verdad en la caridad o en el amor) completándola con la recíproca: vivir o realizar la caridad en la verdad (cf. encíclica &lt;i&gt;Caritas in veritate&lt;/i&gt;). &lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/b&gt;Dice así el Papa: “Vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesión a los valores del cristianismo no es sólo un elemento útil, sino indispensable para la construcción de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral” (n. 4). En relación con el saber y la ciencia, afirma: “La caridad en la verdad exige ante todo conocer y entender, conscientes y respetuosos de la competencia específica de cada ámbito del saber. (…) No existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor” (n. 30). &lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/b&gt;La caridad en la verdad implica también la apertura al &lt;i&gt;don&lt;/i&gt;: la vivencia, en lo personal y en lo social, de la gratuidad como expresión de fraternidad; y, en último término, de la apertura a Dios (cf. n. 34) y a la dimensión espiritual del hombre (cf. n. 77), superando una visión puramente materialista. &lt;b&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/b&gt;Por tantos motivos, buscar la verdad, junto con el amor que le es inseparable, es un valor esencial de toda educación y exige, para tomar cuerpo, una sólida formación ética.&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 35.4pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.cope.es, 10-II-2012) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-1541143796964218284?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/1541143796964218284/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/buscar-la-verdad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/1541143796964218284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/1541143796964218284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/buscar-la-verdad.html' title='Buscar la verdad'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-mhNo91KnvXA/TzVD5e8hQJI/AAAAAAAAAV0/DjEjNnkP8gM/s72-c/41572_150383334986259_3477_n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-6066164009271767591</id><published>2012-02-07T10:30:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T10:07:35.576-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libertad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='esperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>Oración personal y solidaria</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Hpq4CI_f648/TzFrLVl5OZI/AAAAAAAAAVs/QErAKepy42w/s1600/Pgauguin-Christ+in+the+Garden+of+Olives+1889.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-Hpq4CI_f648/TzFrLVl5OZI/AAAAAAAAAVs/QErAKepy42w/s1600/Pgauguin-Christ+in+the+Garden+of+Olives+1889.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P. Gauguin, &lt;i&gt;Cristo en el Huerto de los Olivos&lt;/i&gt; (1889)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Durante su oración en el Huerto de los Olivos (cf. Mc 14, 26ss.), observa Benedicto XVI, “parece que Jesús no quiere estar solo”. Al contrario que otras veces, ahora invita a sus tres discípulos predilectos (Pedro, Santiago y Juan), los mismos que llamó para acompañarle en la Transfiguración. Y esto es, según el Papa, significativo (&lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20120201_sp.html"&gt;cf. &lt;i&gt;Audiencia general &lt;/i&gt;1-II-2012&lt;/a&gt;). ¿En qué sentido?&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jesús desea la solidaridad de los suyos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Aunque él deberá rezar solo, Jesús desea que esos tres discípulos permanezcan en relación estrecha con Él. Se trata de “una petición de solidaridad en el momento en que siente aproximarse la muerte, pero es sobre todo una cercanía en la oración, para expresar, de alguna manera, la sintonía con Él, en el momento en que está a punto de cumplirse totalmente la voluntad del Padre, y es una invitación a cada discípulo a seguirlo en el camino de la cruz”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Jesús se expresa, una vez más, en el lenguaje de los salmos: “Mi alma está triste hasta la muerte. Quedaos aquí y velad” (14, 33, 34). Hace suyos esos sentimientos que otros mensajeros de Dios han experimentado; siente miedo y angustia, y “experimenta la última profunda soledad mientras el plan de Dios se está llevando a cabo”. Aquí, añade el Papa, “se resume todo el horror del hombre ante su propia muerte, la certeza de su inexorabilidad y la percepción del peso del mal que roza nuestras vidas”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Luego cae a tierra, expresando su obediencia a la voluntad del Padre, su entrega y abandono con plena confianza, y le pide que si es posible, pase de él esa hora. “No es sólo el miedo y la angustia del hombre ante la muerte –oberva Benedicto XVI–, sino la perturbación del Hijo de Dios que ve el terrible fardo del mal que deberá tomar sobre sí para superarlo, para privarlo de poder”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;Lecciones de esperanza y de libertad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Y, como en las catequesis anteriores, el Papa extrae consecuencias (permítasenos llamarle “lecciones”) para nuestra oracion. He aquí la primera: también nosotros hemos de “llevar ante Dios nuestras fatigas, el sufrimiento de ciertas situaciones, de ciertas jornadas, el compromiso cotidiano de seguirlo, de ser cristianos, y también el peso del mal que vemos en y alrededor de nosotros, porque Él nos da esperanza, nos hace sentir su cercanía, nos da un poco de luz en el camino de la vida”. Lección de esperanza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Luego Jesús continúa su oración: "¡Abbà! ¡Padre! Todo es posible para ti: aleja de mi este cáliz! Sin embargo, que no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieres" (Mc 14, 36) Y aquí subraya Benedicto XVI  tres detalles reveladores: la palabra aramea que usan los niños para manifestar su afecto a su padre (Abbà); la conciencia de la omnipontencia del Padre; y, sobre todo, que “la voluntad humana se adhiere completamente a la voluntad divina”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Según San Máximo el confesor, este sí de Jesús representa la respuesta y reparacion del “no” que Adán y Eva pronunciaron queriendo ser libres frente a Dios. Ahora, en Jesús, la voluntad humana se conforma totalmente con la voluntad divina, y el hombre recupera su plena realización. “Así –deduce el Papa apuntando una segunda lección de esta oración de Jesús–, Jesús nos dice que sólo en el conformar su propia voluntad a la voluntad divina, el ser humano llega a su verdadera altura, se vuelve ‘divino’; sólo saliendo de sí, sólo en el ‘sí’ a Dios, se cumple el deseo de Adán, de todos nosotros, el ser completamente libres”. Lección de libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Lección de confianza en Dios y solidaridad&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Benedicto XVI entiende que "en ninguna otra parte de la Sagrada Escritura miramos tan profundamente dentro el misterio íntimo de Jesús, como en la oración en el Monte de los Olivos". (Jesús de Nazaret, II). Esto se manifiesta especialmente en lo que se refiere a la profundidad de la oración filial de Jesús: su saberse y sentirse Hijo de Dios (cf. &lt;i&gt;Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, &lt;/i&gt;n. 543). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por eso aquí también destaca la importancia de la oración del Padrenuestro "Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo" (Mt. 6,10). Explica el Papa: “En la oración de Jesús al Padre, en aquella noche terrible y maravillosa de Getsemaní, la ‘tierra’ se ha convertido en ‘cielo’; la ‘tierra’ de su voluntad humana, sacudida por el miedo y la angustia, fue asumida por su voluntad divina, de modo que la voluntad de Dios se cumplió en la tierra”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Esta unión de la voluntad humana con la divina constituiría la tercera lección de esta oración más íntima de Jesús, para nosotros, los cristianos (que pertenecemos al Cuerpo místico de Cristo). En la intimidad de nuestra oración, que está unida a la de nuestra Cabeza (Cristo), “debemos aprender a confiar más en la divina Providencia, pedirle a Dios la fuerza para salir de nosotros mismos y renovarle nuestro ‘sí’, para repetirle ‘hágase tu voluntad’, para adecuar nuestra voluntad a la suya”; aunque a veces esto no sea fácil, como no lo fue para aquellos tres discípulos, que no fueron capaces de velar con Él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Y concluye el Papa con una propuesta relativa a esta tercera lección, que resume las anteriores: “Pidamos al Señor ser capaces de velar con Él en la oración, de seguir la voluntad de Dios cada día, incluso si habla de Cruz, de vivir en intimidad cada vez mayor con el Señor, para traer a esta ‘tierra’, un poco del ‘cielo’ de Dios”. Podemos nosotros ver aquí una lección de solidaridad, con Jesús y su “Cuerpo total” (la Iglesia), precisamente en la oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Oración, Trinidad e Iglesia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Lecciones de esperanza, libertad y solidaridad. Nótese bien la profundidad de esta solidaridad. La intimidad con Dios (Padre) en la oración, que procuramos hacer unidos a la oración de Cristo, es lo que nos hace capaces de unir, por el amor (es decir, con la ayuda del Espíritu Santo), nuestra voluntad a la voluntad divina. Ese velar “con el Señor”, resume por tanto, la estructura trinitaria de la oración cristiana (al Padre, por Cristo en el Espíritu Santo). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Al mismo tiempo, así se sugiere también un secreto íntimo de “nuestra” propia oración: a imagen de la de Jesús y por causa de ella, aunque alguna vez nos sintamos solos, no lo estamos: estamos rezando “con Él” y con los cristianos que han formado, forman y formarán parte de la Iglesia entera. Y aún más. En nuestro pobre esfuerzo por tratar personalmente a Dios, y aunque no nos demos cuenta, a través de Jesús estamos misteriosamente unidos a todas las personas que de algún modo han rezado, rezan o rezarán; porque todos ellos están llamados al Misterio de la Iglesia, que reza en y con nosotros, por las necesidades de cada uno y del mundo. La oración cristiana, sea privada o comunitaria, es siempre personal, y, a la vez, es &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/la-oracion-en-la-familia-de-dios.html"&gt;oración en la familia de Dios.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ya se ve que la oración cristiana está en las antípodas de todo “intimismo” e “individualismo”: nos abre a Dios y a los que nos rodean, rompe los subjetivismos y denuncia nuestros conformismos, y nos impulsa a comprometernos a favor del bien. Es, a la vez, personal y solidaria.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(primera versión publicada en www.religionconfidencial.com, 7-II-2012)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-6066164009271767591?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/6066164009271767591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/oracion-personal-y-solidaria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6066164009271767591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6066164009271767591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/oracion-personal-y-solidaria.html' title='Oración personal y solidaria'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Hpq4CI_f648/TzFrLVl5OZI/AAAAAAAAAVs/QErAKepy42w/s72-c/Pgauguin-Christ+in+the+Garden+of+Olives+1889.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-8335115902195191647</id><published>2012-02-06T14:01:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T10:02:52.737-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ecumenismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apostolado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocación cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nueva evangelización'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><title type='text'>Única misión con diversas tareas</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;span id="goog_420701910"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span id="goog_420701911"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-0ByhkYG0uqI/TzBMJPX3E0I/AAAAAAAAAVM/vvTPOWpWFDU/s1600/la+mision+5.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="158" src="http://2.bp.blogspot.com/-0ByhkYG0uqI/TzBMJPX3E0I/AAAAAAAAAVM/vvTPOWpWFDU/s200/la+mision+5.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-6SxY03HdD-o/TzBMtMRB-jI/AAAAAAAAAVc/f7pjC4Yjwjw/s1600/gente.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" src="http://4.bp.blogspot.com/-6SxY03HdD-o/TzBMtMRB-jI/AAAAAAAAAVc/f7pjC4Yjwjw/s200/gente.jpeg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El decreto sobre las misiones (&lt;i&gt;Ad gentes&lt;/i&gt;) del Concilio Vaticano II fue aprobado en aquella gran asamblea de obispos de toda la tierra, de los que una tercera parte provenían de “Iglesias jóvenes”. Eran, por tanto, frutos de la tarea misionera. En correspondencia al don de la fe recibido, querían impulsar las misiones en todo el mundo. Y así contribuyeron a manifestar que la Iglesia entera es misionera por naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En estas coordenadas se sitúa el mensaje de Benedicto XVII para la próxima Jornada Mundial Misionera del 21 de octubre de 2012, cuyo lema es: “Llamados a hacer que la Palabra de verdad resplandezca” (Carta &lt;i&gt;Porta fidei,&lt;/i&gt; 6). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Hoy existe una conciencia misionera renovada, a la que han contribuido los impulsos de Pablo VI (cf. sobre todo la Exhort. &lt;i&gt;Evangelii nuntiandi, &lt;/i&gt;de 1975, acerca de la Evangelización en el mundo contemporáneo) y Juan Pablo II (cf. Enc. &lt;i&gt;Redemptoris missio, &lt;/i&gt;de 1990, sobre la perenne validez del mandato misionero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La única misión de la Iglesia &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ahora bien, “la misión”, la única misión de la Iglesia, es proclamar el Evangelio de Cristo. Y esto es tan necesario en nuestro tiempo como lo fue para los primeros cristianos. Es esta una tarea que corresponde a todos los fieles cristianos, y no sólo a los misioneros, de un lado, o de otro a los obispos (responsables de la misión de la Iglesia en cuanto cabezas de sus Iglesias particulares, y unidos colegialmente en torno al Papa), los sacerdotes y los miembros de la vida consagrada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por tanto las “misiones” se comprenden y se integran en esta gran y única “misión”, de la que todos los cristianos somos responsables, cada uno según su propia condición en la Iglesia y en el mundo. No hay cristiano que no deba hacer apostolado, porque cristiano es nombre de misión (miembro de Cristo, y, por tanto, partícipe de su vida y su misión).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La tarea misionera "ad gentes" &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Al mismo tiempo, subraya el Papa que hoy, como siempre, la tarea misionera sigue siendo “el horizonte constante y el paradigma de toda actividad eclesial”, precisamente porque la Iglesia es por naturaleza misionera. Y esto implica la cooperación de todos con las “misiones”, no sólo económicamente, sino personalmente en maneras diversas (comenzando por la oración y apoyando la promoción humana que acompaña a la evangelización); como también sucede que “el inmenso horizonte de la misión eclesial, la complejidad de la situación actual, requieren hoy nuevas formas para poder comunicar eficazmente la Palabra de Dios” (&lt;i&gt;Verbum Domini, &lt;/i&gt;97). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Con esto se alude a la actual crisis de fe, que hace necesario “promover una nueva evangelización de las comunidades y de los países de antigua tradición cristiana, que están perdiendo la referencia a Dios, de modo que redescubran la alegría de creer”. Esta tarea, decíamos más arriba, pertenece a todo cristiano, como correspondencia al don de la fe. Y no quita, sino que subraya la importancia de los misioneros y el mérito de todos aquellos que les ayudan directamente (concretamente a través de las “Obras Misioneras Pontificias”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Diversas tareas &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En suma, el marco del apostolado cristiano es hoy la “única misión” de la Iglesia. Esta “misión” grande y única, se expresa en diversas tareas: la “tarea misionera” en sentido estricto (o “ad gentes”); la tarea ordinaria de evangelización (que llamamos “apostolado” o tarea “pastoral”); y la nueva evangelización dirigida a cristianos que no viven en plenitud su fe; aún cabría añadir la tarea ecuménica (dirigida a lograr la unidad visible de todos los bautizados). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Toda la Iglesia y cada uno de los cristianos estamos en esta barca del apostolado de Cristo, y necesitamos ser, primero nosotros, continuamente evangelizados, “pescados” por Él, a través de la formación en la fe, de los sacramentos y de una vida centrada en el servicio al prójimo, según nuestras circunstancias. Así podremos colaborar en el ámbito formativo y catequético, y viviremos la urgencia de ofrecer a otros el Evangelio, como servicio a la plenitud de vida, para las personas y el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(www.analisiidigital.com, 3-II-2012) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-8335115902195191647?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/8335115902195191647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/unica-mision-con-diversas-tareas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8335115902195191647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8335115902195191647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/02/unica-mision-con-diversas-tareas.html' title='Única misión con diversas tareas'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-0ByhkYG0uqI/TzBMJPX3E0I/AAAAAAAAAVM/vvTPOWpWFDU/s72-c/la+mision+5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-8053893888502003020</id><published>2012-01-30T13:17:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T10:00:59.472-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espíritu Santo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ecumenismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cruz'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>La Iglesia nace de la oración de Jesús</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-3zpFn7ChmXQ/TycH8aTEPdI/AAAAAAAAAVE/GEzB3oTwr78/s1600/CristoLlevandoLaCruz-ElGreco%281580%29-MusMetArteNuevaYork.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-3zpFn7ChmXQ/TycH8aTEPdI/AAAAAAAAAVE/GEzB3oTwr78/s320/CristoLlevandoLaCruz-ElGreco%281580%29-MusMetArteNuevaYork.jpg" width="230" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;El Greco, &lt;i&gt;Cristo llevando la Cruz&lt;/i&gt; (1580),&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Museo Metropolitano de Arte, Nueva York&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;En 1902 Alfred  Loisy escribió, no sin cierta ironía, que “Jesús anunciaba el Reino y es la Iglesia la que ha venido”, frase que se ha utilizado durante el siglo XX para establecer una oposición entre Jesús y la Iglesia. El Concilio Vaticano II afirma que la Iglesia es germen e instrumento al servicio del Reino de Dios (cf. LG 5).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La oración sacerdotal de Jesús &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Para comprender la relación entre Jesús y la Iglesia, y cómo Jesús la fundó, conviene “penetrar” en la oración de Jesús. Así lo ha mostrado Benedicto XVI en su &lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20120125_sp.html"&gt;audiencia general del 25 de enero&lt;/a&gt;. Se ha centrado en la oración que Jesús dirige al Padre en la “hora”, que corresponde a su pasión y muerte, de su elevación y glorificación. Es la llamada “oración sacerdotal” (cf. Jn 17, 1-26), porque es la oración del Supremo sacerdote, inseparable de su sacrificio por la salvación de todas las personas de todos los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Como hace en su libro “Jesús de Nazaret” (volumen II), el Papa sitúa esta oración en la perspectiva de la fiesta judía del Yom Kippur, en la que el sacerdote pide por sí mismo, por la clase sacerdotal y por todo el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Jesús rezó por sí mismo y por sus discípulos &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Jesús rezó en primer lugar por sí mismo, pidiendo “la entrada en la plena obediencia al Padre, una obediencia que lleva a la más plena condición filial” (cf. Jn 17, 1). Es el primer acto de su nuevo sacerdocio: “un donarse por completo en la cruz, y justamente sobre la cruz –el supremo acto de amor–, Él es glorificado, porque el amor es la verdadera gloria, la gloria divina”. También cada uno de nosotros, cabe deducir, debemos pedir la gracia y la fuerza divina para nosotros mismos, para cumplir la voluntad de Dios, para ser plenamente hijos de nuestro Padre Dios y entregarnos a su proyecto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    En segundo lugar, Jesús intercede por sus discípulos (cf. Jn 17, 6) para que el Padre les santifique en la verdad. Es decir, para “continuar la misión de Jesús, ser entregado a Dios para estar así en misión para todos” (cf. Jn 20, 21). También aquí cabría detenerse para evocar la consagración bautismal que todo cristiano recibe en el bautismo y que lo capacita para participar en la misión de la Iglesia. Asimismo hemos de tener presentes, en nuestra oración, a los cristianos que nos rodean (nuestros padres o hermanos, parientes, amigos, etc.), llamados a ser apóstoles de Jesucristo. Y procurar que tomen conciencia de ello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;Jesús rezó por la Iglesia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En tercer lugar, Jesús pide por todos los cristianos hasta el final de los tiempos, por la Iglesia, por nosotros (cf. Jn 17, 20). Benedicto XVI alcanza aquí la cumbre de su exposición. Entiende que la oración de Jesús da origen a la Iglesia. Cebe pensar que esto es así en el contexto de todos los hechos de la vida de Cristo, de su muerte y resurrección, junto con el envío del Espíritu Santo en Pentecostés. En este marco, hay, en efecto, momentos de intensidad especial en que Cristo va dando pasos en la constitución o “fundación” de su Iglesia (la constitución de la comunidad de los discípulos, la elección y envío de “los Doce”, la vocación y misión de Pedro, la Última Cena en conexión con el sacrificio de la Cruz, la aparición en la tarde de Pascua cuando, ya resucitado, confiere la “potestad” de bautizar y perdonar los pecados, y, finalmente, el acontecimiento de Pentecostés).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En esa línea se sitúa siempre la oración de Jesús, que es como el alma de su entrega y sacrificio por amor al Padre y a la humanidad. Y esa oración, en su vertiente de intercesión por la Iglesia, se intensifica en esta “oración sacerdotal” al final de la última Cena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pero sigamos con las palabras del Papa. Subraya en su homilía, en la clausura de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos: “La petición central de la oración sacerdotal de Jesús, dedicada a sus discípulos de todos los tiempos, es aquella de la futura unidad de todos los que creerán en Él”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Continúa explicando que esa unidad no es un producto mundano, sino don que procede del Cielo. Jesús reza “para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado" (Jn 17,21). La unidad de los cristianos, prosigue Benedicto XVI, “por un lado, es una realidad oculta en el corazón de las personas que creen. Pero al mismo tiempo, esta (unidad) debe aparecer claramente en la historia, debe aparecer para que el mundo crea, tiene un propósito muy práctico y concreto y debe aparecer para que todos sean realmente uno”. Por eso “la unidad de los futuros discípulos, siendo unidad con Jesús –que el Padre ha enviado al mundo–, es también la fuente originaria de la eficacia de la misión cristiana en el mundo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;En su oración sacerdotal, Jesús "crea" la Iglesia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Como haciendo una síntesis de lo que viene señalando, expresa el Papa: "Podemos decir que en la oración sacerdotal de Jesús se realiza la institución de la Iglesia... Propiamente aquí, en la última cena, Jesús crea la Iglesia”. Y se pregunta “qué otra cosa es la Iglesia, sino la comunidad de los discípulos que, mediante la fe en Jesucristo como enviado del Padre, recibe su unidad y se implica en la misión de Jesús para salvar al mundo, conduciéndolo al conocimiento de Dios”. Insiste, retomando algunas ideas y llegando al centro mismo de su mensaje: “La Iglesia nace de la oración de Jesús. Y esta oración no es sólo de palabra: es la acción por la que Él se ‘consagra’ a sí mismo, es decir, se ‘sacrifica’ para la vida del mundo” (cfr. Jesús de Nazaret, II, cap. 4).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    En otros términos: “Jesús ora para que sus discípulos sean uno. En virtud de esa unidad, recibida y mantenida, la Iglesia puede caminar ‘en el mundo’ sin ser ‘del mundo’ (cf. Jn 17,16) y vivir la misión confiada a ella para que el mundo crea en el Hijo y en el Padre que lo envió. La Iglesia se convierte entonces en el lugar donde continúa la misión misma de Cristo: llevar al ‘mundo’ fuera de la alienación del hombre de Dios y de sí mismo, fuera del pecado, a fin de que vuelva a ser el mundo de Dios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La oración de Jesús y nuestra oración por la Iglesia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; También en este aspecto central los cristianos podemos y debemos hacer nuestra la oración de Jesús (lo es por sí misma, pero debe serlo además porque nosotros nos unamos a la suya lo mejor posible, con toda nuestra vida). Así, la oración por la Iglesia, por todos los cristianos del mundo y por la unidad de los cristianos, no es sólo para una semana al año, sino que debe estar en el centro de nuestras intenciones y peticiones; más aún, en el centro de nuestra vida entera, transformada en misión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En síntesis, la oración sacerdotal de Cristo significa y realiza algo decisivo para la humanidad de todos los tiempos: que la Iglesia fue querida, y, en un sentido profundo y abarcante de toda su vida, “fundada” por Cristo. Y de este modo Cristo permanece siempre como fundamento vivo y activo de la Iglesia y de su misión, por la acción del Espíritu Santo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (publicado en www.cope.es, 30-I-2012)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-8053893888502003020?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/8053893888502003020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/la-iglesia-nace-de-la-oracion-de-jesus.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8053893888502003020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8053893888502003020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/la-iglesia-nace-de-la-oracion-de-jesus.html' title='La Iglesia nace de la oración de Jesús'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-3zpFn7ChmXQ/TycH8aTEPdI/AAAAAAAAAVE/GEzB3oTwr78/s72-c/CristoLlevandoLaCruz-ElGreco%281580%29-MusMetArteNuevaYork.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-3858654309387883650</id><published>2012-01-20T02:32:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T09:59:05.063-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ecumenismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='jóvenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conversión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><title type='text'>La victoria de servir</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;(La Unidad de los cristianos en la perspectiva de la fe)&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-UZXpO7kFrMw/TxlACHhEGyI/AAAAAAAAAU8/EB2JSGNUc-s/s1600/CristoRedentor-CerroCorcovado-RioJaneiro.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="237" src="http://3.bp.blogspot.com/-UZXpO7kFrMw/TxlACHhEGyI/AAAAAAAAAU8/EB2JSGNUc-s/s320/CristoRedentor-CerroCorcovado-RioJaneiro.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit; font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;Cristo Redentor, en el cerro Corcovado, Río de Janeiro, Brasil&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Dice San Juan en su primera carta que “la victoria que vence al mundo es nuestra fe”. La Oración por la Unidad de los Cristianos subraya este año la victoria de Cristo como causa de nuestra resurrección, y, por tanto, de la belleza de la vida cristiana. Conviene preguntarse de qué tipo es esa “victoria”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Benedicto XVI ha explicado en alguna ocasión que la victoria de Cristo debe entenderse en el sentido del amor y del servicio. Estas son sus palabras: “La victoria que nace de la fe es la del amor. Cuántos cristianos han sido y son un testimonio vivo de la fuerza de la fe que se expresa en la caridad. Han sido artífices de paz, promotores de justicia, animadores de un mundo más humano, un mundo según Dios; se han comprometido en diferentes ámbitos de la vida social, con competencia y profesionalidad, contribuyendo eficazmente al bien de todos. La caridad que brota de la fe les ha llevado a dar un testimonio muy concreto, con la palabra y las obras. Cristo no es un bien sólo para nosotros mismos, sino que es el bien más precioso que tenemos que compartir con los demás” (&lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/youth/documents/hf_ben-xvi_mes_20100806_youth_sp.html"&gt;Benedicto XVI, &lt;i&gt;Mensaje para la convocatoria de la JMJ de Madrid 2011, 6-VIII-2010&lt;/i&gt;, n. 5&lt;/a&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Lo que es y no es la fe cristiana&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En efecto, de un lado la fe cristiana no es una mera creencia o un conjunto de ideas o de sentimientos, o un ideal que se podría alcanzar por cualquier medio, independientemente de las consecuencias que eso tuviera para la dignidad de las personas o la justicia con la realidad. La fe cristiana es el encuentro con Cristo que transforma a cada persona y la lleva a colaborar en el bien común y para la vida plena de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; También conviene aclarar que el mundo no es, para el cristiano, un enemigo; el mundo creado de por sí es bueno. Lo que hay que combatir es el pecado y el mal que hay en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Además, la fe cristiana no busca dejar vencedores ni vencidos, a no ser el pecado y quien está radicalmente en su origen, el demonio. También queda vencida la muerte, porque ya no tiene la última palabra (tras de ella viene la Vida verdadera). Y porque la cruz de Cristo le cambia el sentido, convirtiéndola en un medio de salvación (en el caso del Señor) o de posible cooperación a la salvación propia y ajena (en nuestro caso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El lema de este año: "Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo"&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Al menos por estos motivos, es iluminador el lema que se propone &lt;a href="http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/weeks-prayer-doc/rc_pc_chrstuni_doc_20110414_week-prayer-2012_sp.html"&gt;para la oración por la unidad de los cristianos (2012)&lt;/a&gt;, inspirado en el pensamiento paulino sobre la resurrección de los cuerpos como consecuencia del triunfo de Cristo sobre la muerte: “Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo” (cf 1 Co 15, 51-58). La fe en esta victoria deben considerarla los cristianos como un fuerte apoyo para su firmeza, constancia y progreso en las buenas obras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Según Benedicto XVI, el equipo redactor del texto “ha querido subrayar qué fuerte es el apoyo de la fe en medio de las pruebas y los estremecimientos como los que han caracterizado la historia de Polonia”, tantas veces en defensa de una libertad que afectaba en gran medida a la fe cristiana (&lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20120118_sp.html"&gt;&lt;i&gt;Audiencia general, &lt;/i&gt;18-I-2012&lt;/a&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En ese documento se alude al contraste entre una “victoria” entendida en términos triunfalistas, y el camino que propone Cristo, cuando dice que “si alguien quiere ser el primero, sea el último de todos y el siervo de todos” (Mc 9, 35).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La victoria de la fe es la del amor, y comienza por la conversión&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En términos del Papa, “Cristo habla de una victoria a través del amor que sufre, a través del servicio recíproco, la ayuda, la nueva esperanza y el consuelo concreto a los últimos, a los olvidados, a los rechazados”. Así vemos la victoria de Cristo: “Para todos los cristianos, la más alta expresión de ese humilde servicio es Jesucristo mismo, el don total que hace de Sí mismo, la victoria de su amor que vence a la muerte, en la cruz, que resplandece en la luz de la mañana de Pascua”. Y la consecuencia para nosotros: “Nosotros podemos participar en esta ‘victoria’ transformadora si nos dejamos transformar por Dios, sólo si llegamos a una conversión de nuestra vida y la transformación se realiza en forma de conversión”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Insiste Benedicto XVI en que se trata de una conversión interior, personal y comunitaria: “No se trata simplemente de cordialidad o de cooperación, sino que es necesario sobre todo reforzar nuestra fe en Dios, en el Dios de Jesucristo, que nos ha hablado y se ha hecho uno de nosotros; se requiere entrar en la nueva vida de Cristo, que es nuestra verdadera y definitiva victoria; se necesita que nos abramos unos a otros, asumiendo todos los elementos de unidad que Dios ha conservado para nosotros y nos da siempre de nuevo: es necesario sentir la urgencia de testimoniar al hombre de nuestro tiempo el Dio vivo que se ha dado a conocer en Cristo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El Concilio Vaticano II situó al ecumenismo en el centro de la vida y de la misión de la Iglesia, Juan Pablo II lo indicó como tarea esencial. Por tanto, dice Benedicto XVI, la oración por la unidad de los cristianos no debe ser sólo tarea de una semana, sino de todo tiempo y lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La Unidad de los cristianos, responsabilidad de todos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Nos acercamos a la celebración de un Año de la Fe. Por eso viene a propósito esta pregunta que se hace el Papa acerca de nuestro testimonio de la fe: “¿Cómo podemos dar un testimonio convincente si estamos divididos? Ciertamente, por lo que respecta a las verdades fundamentales de la fe, nos une mucho más de lo que nos divide. Pero las divisiones permanecen, y afectan también a varias cuestiones éticas y prácticas, suscitando confusión y desconfianza, debilitando nuestra capacidad de transmitir la Palabra de Cristo”. Y concluye que la falta de unidad es un gran desafío ante la nueva evangelización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La unidad de los cristianos no es una cosa más. Pertenece al corazón de la Iglesia y ha de estar por tanto en el corazón del cristiano. Es cuestión de fe, de amor y de esperanza. Pide ante todo un cambio de vida personal, que lleva al testimonio, también personal, de la fe, y a la apertura y colaboración cordial con los demás cristianos. Vivimos hoy en un mundo en que la convivencia con cristianos no católicos es cada día más usual. Es importante que crezca en la vida del católico esa conversión del corazón para apreciar los elementos de santificación y verdad que tienen los cristianos no católicos, y establecer con ellos una relación efectivamente cordial y cercana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Oración por la unidad y formación ecuménica &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El empeño por contribuir a la unidad de los cristianos afecta también a las comunidades cristianas y a las instituciones eclesiales como tales. Por eso todos hemos de esforzarnos en la oración por la unidad y en la formación ecuménica. Esta formación (en sus diversos aspectos: doctrinal y espiritual, pastoral y ético) ha de llegar a la familia, la parroquia, la escuela y los diferentes movimientos, grupos y asociaciones. Así podremos avanzar hacia &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/01/el-testimonio-comun-de-los-cristianos.html"&gt;el testimonio común de los cristianos&lt;/a&gt;, tan necesario para la transmisión de la fe en nuestro tiempo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(publicado en www.religionconfidencial.com, 20-I-2012)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-3858654309387883650?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/3858654309387883650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/la-victoria-de-servir.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/3858654309387883650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/3858654309387883650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/la-victoria-de-servir.html' title='La victoria de servir'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-UZXpO7kFrMw/TxlACHhEGyI/AAAAAAAAAU8/EB2JSGNUc-s/s72-c/CristoRedentor-CerroCorcovado-RioJaneiro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-6154371366710745564</id><published>2012-01-19T04:07:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T09:56:08.895-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>Serenidad y compromiso</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-QJuEajMoz1M/TxgDofYP88I/AAAAAAAAAU0/oPtLyGw0TVI/s1600/Geoffrey+Wynne+watercolour+christmas+venice+under+the+snow+venezia+nativita+neve+venecia+nieve+navidad.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-QJuEajMoz1M/TxgDofYP88I/AAAAAAAAAU0/oPtLyGw0TVI/s320/Geoffrey+Wynne+watercolour+christmas+venice+under+the+snow+venezia+nativita+neve+venecia+nieve+navidad.jpg" width="210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Geoffrey Wynne, &lt;i&gt;Navidad en Venecia bajo la nieve&lt;/i&gt; (acuarela)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo el comienzo del año, sino cualquier momento es bueno para examinar nuestra actitud ante el futuro. Lo hace Spaemann en el último capítulo de su libro “Ética: Cuestiones fundamentales”, a modo de conclusión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El respeto al destino, actitud de sabios&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Por qué la Ética (reflexión práctica) se interesa por el destino, siendo así que no depende de nosotros? El hecho, aduce Spaemann, es que muchos pensadores de todos los tiempos se lo plantean, por ejemplo Hegel: “El principio de la ciencia moral es el respeto que debemos tener al destino”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Esto es así, señala Spaemann, ante todo porque cada uno somos responsables de nuestro comportamiento. “No” somos libres para relacionarnos o no con la realidad, y ello dentro de un marco de condiciones exteriores e interiores: nuestro modo de ser, naturaleza y biografía. “No sólo la realidad es como es, sin nosotros, sino que, en alguna medida, nosotros mismo somos como somos sin poderlo modificar”. A esto se añade que nuestra actividad influye también en el destino de los demás. Entonces, ¿en qué sentido somos responsables? ¿Cómo se puede actuar correctamente? ¿Y cómo se puede educar para la acción? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;     Por un lado, explica el filósofo alemán, siempre podemos hacer algo significativo y razonable de acuerdo con lo que es posible. Al mismo tiempo, cada acto (cada palabra, gesto, lectura, omisión…) modifica de alguna manera las condiciones, el marco en que se desarrolla la acción. De ahí que no vale excusarse diciendo “es que yo soy así”, pues ese “ser así” va siendo configurado indirectamente por nuestras acciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Dos actitudes equivocadas ante el futuro: fanatismo, cinismo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En consecuencia, según Spaemann, se requiere un cierto grado de desprendimiento de sí mismo y además, asumir una actitud adecuada. Ante el destino, señala, caben tres actitudes que llama: fanatismo, cinismo y serenidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “El fanático es aquel que está afincado en la idea de no existe más sentido que el que nosotros damos y ponemos”. Es decir, se niega a aceptar la hegemonía del destino, y puede llegar a prender fuego al mundo para que se cumpla la justicia. “Fanático es el revolucionario que no reconoce límites morales a su proceder, porque parte de la idea de que sólo gracias a éste adquiere sentido el mundo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En cambio, es la crítica del autor, el punto de vista moral arranca de que “el sentido está ya ahí, precisamente en la existencia de cada hombre”, pues de lo contrario serían vanos todos los esfuerzos para crearlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por el contrario, “el cínico no adopta el partido del sentido contra la realidad, sino el de la realidad contra el sentido; renuncia al sentido. Considera la acción bajo el aspecto del acontecer mecánico”. (Cabría resumir su actitud diciendo: “Es lo que hay”). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Ambos, el fanático y el cínico, creen en el derecho del más fuerte y niegan el sentido que la realidad que rodea nuestras acciones tengan sentido. El fanático busca un sentido, y quizá se le puede explicar. Al cínico o al escéptico radical, no se les puede abordar con argumentos; se les puede ayudar haciéndoles experimentar los valores por medio del amor. Mientras tanto, en caso de que dañen a otros, se les debe combatir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            (Una actitud menos radical que la del cínico es la del &lt;i&gt;cansancio&lt;/i&gt; de la vida, producido por el esfuerzo y los fracasos, pues sin una “gran esperanza” no hay suficiente luz ni fuerza para continuar actuando en busca de la verdad, el amor y el bien. De ello se ocupa Benedicto XVI en la encíclica &lt;i&gt;Spe salvi,&lt;/i&gt; n. 35).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;Serenidad, aceptación y compromiso&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;      La serenidad es la actitud razonable ante el destino. Es la actitud del que “acepta voluntariamente, como un límite lleno de sentido, lo que él no puede cambiar”. Como no podemos cambiarlo, lo mejor es que lo aceptemos, pues de otra manera no cabe la aceptación de sí mismo. Esto lo llevaron al extremo los estoicos, proponiendo la apatía (la ausencia de dolor y de pasión, incluyendo la compasión) como actitud fundamental. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Pero esto, como bien critica Spaemann, suprime una actitud decisiva de la actividad humana: la dimensión del compromiso apasionado. Y así es una contradicción con el pensamiento estoico, que quería aceptar la naturaleza, siendo así que las pasiones pertenecen a la naturaleza del hombre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Además, apunta con agudeza, “sólo el que actúa comprometido de verdad puede dar fe de los límites de lo posible. Si capitula ante lo imposible, él sabe que efectivamente era imposible”. Esto hace que su capitulación sea más dolorosa que la de los estoicos, pues renuncia a algo con lo que está efectivamente encariñado. Pero al mismo tiempo sólo el que se compromete y actúa en consecuencia, es el verdadero realista; el que no se compromete desconoce los límites de lo posible, y por tanto de la realidad. Por eso lo que el cristianismo llama “resignación” es muy diferente de la cobardía, de la comodidad o del fatalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Apertura a la transcendencia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En consecuencia, sólo el que vive la serenidad y el compromiso se abre a la trascendencia. (En efecto, el cristiano, además de ponerse en las manos de Otro, acepta el sentido de la vida y con ello, se muestra conforme, hecho a la forma de, tolerante y paciente ante las adversidades, que está dispuesto a afrontar). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Spaemann subraya cómo Cristo mismo rogó por su propia vida añadiendo: “…no se haga mi voluntad sino la tuya”. Y sostiene que la confianza en que al final el bien se impone, no es exclusiva de la fe, sino que “es el núcleo de la filosofía de la historia de Kant, Fichte, Hegel o incluso Marx”. Cabría evocar la reflexión de San Pablo: para los que aman a Dios, todas las cosas –incluso los aparentes fracasos- cooperan al bien (cf. Rm 8, 28).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Ayudar a valorar la vida&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Lo importante, en definitiva, es que la persona serena actúa con aceptación incluso de sus posibles fracasos, pues sabe que no es su actividad la que da sentido al mundo; y a la vez con firmeza y decisión, pues sabe que el mundo no es malo en general, y que vale la pena vivir. Por eso ha de darse también la amistad entre las generaciones. Los mayores deben “introducir a los jóvenes en su mundo de valores hasta que puedan comprenderlo”. Y “los jóvenes sólo pueden actuar con sentido si se sitúan en una relación positiva con la realidad inacabada con que se encuentran”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Todos podemos y debemos contribuir a que los demás acepten con serenidad su destino. ¿Cómo? Creando condiciones de trabajo, cultura, sanidad y bienestar material y espiritual, que les animen a descubrir que merece la pena vivir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            La felicidad (la relativa felicidad que podemos encontrar en nuestra vida) implica la serenidad y el compromiso, y se comunica con alegría. Aunque Spaemann no la recoge, aquí vendría bien aquella antigua oración cristiana, anónima, de inequívoco sabor agustiniano: “Que Dios me conceda serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valentía para cambiar las que sí puedo, y sabiduría para ver la diferencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.cope.es, 16-I-2012) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-6154371366710745564?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/6154371366710745564/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/serenidad-y-compromiso.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6154371366710745564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6154371366710745564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/serenidad-y-compromiso.html' title='Serenidad y compromiso'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-QJuEajMoz1M/TxgDofYP88I/AAAAAAAAAU0/oPtLyGw0TVI/s72-c/Geoffrey+Wynne+watercolour+christmas+venice+under+the+snow+venezia+nativita+neve+venecia+nieve+navidad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-8507381717925992488</id><published>2012-01-16T13:58:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T09:53:56.481-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eucaristía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espíritu Santo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>La oración de Jesús y la misa</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-LF6AWB9jGXo/TxSajYlgI8I/AAAAAAAAAUs/wkNKzLJjTcc/s1600/lastsupper-Valentin+de+Boulogne%25281625-1626%2529GalNACaRTantRoma.JPEG.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="199" src="http://2.bp.blogspot.com/-LF6AWB9jGXo/TxSajYlgI8I/AAAAAAAAAUs/wkNKzLJjTcc/s320/lastsupper-Valentin+de+Boulogne%25281625-1626%2529GalNACaRTantRoma.JPEG.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Valentin de Boulogne, &lt;i&gt;La última Cena&lt;/i&gt; (1625-1626)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Muchos cristianos no saben qué es la misa. Piensan, quizá, que es cosa de los sacerdotes, y viven ajenos a ella. Otros asisten a lo que tal vez miran como una ceremonia de carácter más o menos social, donde, con ciertas oraciones y gestos, se recuerda la figura de Jesucristo y se anima a la gente a preocuparse por los demás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Frente a esas y otras visiones empobrecidas de la Eucaristía, Benedicto XVI la ha explicado de modo sencillo y profundo, poniéndola en relación con la oración de Jesús. A la oración del Señor, según los relatos de los Evangelios, le viene dedicando el Papa varias Audiencias. Veamos por orden las enseñanzas de estos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La oración de Jesús durante su Bautismo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Tras los largos años de Nazaret, la oración de Jesús durante su Bautismo (cf. Audiencia general del 30-XI-2011) inaugura su ministerio público. En ella se muestra plenamente dispuesto a cumplir la voluntad del Padre. Una oración que es prolongación de tantas oraciones anteriores y preludio de las que luego sostendrá, en esa “fuente secreta” que es su “oración filial perfecta”. La oración de Jesús es, cada vez más intensamente, como el núcleo de donde brota la energía de su vida, y el corazón de su misión. El Papa nos invitaba a preguntarnos: ¿Cómo rezamos nosotros? ¿Qué tiempo dedicamos? ¿Cómo es nuestra preparación y formación para la oración?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La oración de "júbilo" del Señor&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Más adelante, Benedicto XVI se detuvo en la oración de “júbilo” de Jesús (cf. Audiencia general, 7-XII-2011). El Señor abre su corazón en acción de gracias a su Padre (cf Mt 11,25-30 y Lc 10, 21-22), alegrándose al comprobar cómo los “pequeños” y los sencillos se hacen como niños, se abren al Espíritu Santo y llegan a ser, como Jesús, mansos y humildes de corazón. Y acaba diciendo: “Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Lc 10, 22).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La oración de Jesús en el contexto de las curaciones milagrosas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La semana siguiente el Papa contempló la oración de Jesús en el contexto de las curaciones milagrosas (cf. Audiencia general del 14-XII-2011). “Jesús se deja implicar con gran participación humana en el sufrimiento de sus amigos, por ejemplo Lázaro y su familia, o de los muchos pobres y enfermos que Él quiso ayudar concretamente”. Subraya cómo la acción sanadora del Señor está siempre en relación con su Padre (cf. Mc 7, 34; Jn 11, 4 y 41s): la relación humana de compasión o de amistad con el hombre, entra en la comunión de Jesús con Dios Padre, y se convierte así en curación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Con ello, Jesús quiere llevarnos, de un lado, a la confianza total en el Dios de la vida y su plan de salvación; y al mismo tiempo, “la oración nos enseña a salir constantemente a de nosotros mismos para ser capaces de acercarnos a los demás –nuestros hermanos, hijos en el Hijo–, especialmente en los momentos de la prueba, para llevarles consuelo, esperanza y luz”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La oración de Jesús durante la última Cena&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ya en 2012, Benedicto XVI se ha referido a la oración del Señor durante la Última Cena (cf. Audiencia general del 11-I-2012). Por su importancia para comprender el sentido de la misa, nos detendremos aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    El trasfondo de esa oración es la despedida del Señor y la inminencia de su pasión. Desde hacía tiempo venía explicándoselo a sus discípulos, para que comprendieran sus consecuencias (por ejemplo Mc. 8, 31). En aquellos días se aproximaba la Pascua judía, que celebraba el recuerdo de la liberación de Egipto. Es en  contexto, dice el Papa, donde se enmarca la última Cena de Jesús, pero con una novedad especial: “Es su Cena, en la cual ofrece algo totalmente nuevo: a Él mismo. Y de este modo, Jesús celebra su Pascua, anticipa su Cruz y su Resurrección”. Es significativo que según San Juan, Jesús murió en la cruz a la hora que en el templo de Jerusalén se inmolaban los corderos de la Pascua. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    En la última Cena del Señor destacan sus gestos (parte el pan y lo distribuye, comparte el vino), junto con las palabras que los acompañan y el marco de la oración. Todo ello constituye la institución de la Eucaristía. Y la Eucaristía, según Benedicto XVI, debe considerarse como “la gran oración de Jesús y de la Iglesia”.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cuando el Nuevo Testamento (en los Evangelios sinópticos y en la primera carta a los Corintios) relata este acontecimiento, usa unos verbos determinados, que expresan la acción de gracias y la alabanza. Así se refleja la oración judía, que hacía el cabeza de familia (la berakha), acogiendo en casa a algunos extranjeros, al principio de las grandes fiestas. En esa oración se reconocían los dones recibidos de Dios (las cosechas y los frutos de la tierra), y se entendía que Dios respondía enriqueciendo los mismos dones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Todo ello adquiere, en la última Cena de Jesús, una profundidad totalmente nueva.  “Él da una señal visible de acogida a la mesa en la cual Dios se da. Jesús en el pan y en el vino se ofrece y se transmite a Sí mismo”.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Se pregunta Benedicto XVI cómo pudo Jesús darse a sí mismo. Había dicho que él tenía poder para dar su vida y recobrarla de nuevo, de acuerdo con el mandato de su Padre (cf. Jn 10, 17s). Ahora “Él ofrece de antemano la vida que le será quitada, y de este modo transforma su muerte violenta en un acto libre de donación de sí para los demás y a los demás”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Desde el interior de su oración, en el diálogo con su Padre, brota la entrega a los suyos: “Vemos claramente que la relación íntima y constante con el Padre es el lugar donde Él realiza el gesto de dejar a los suyos, y a cada uno de nosotros, el Sacramento del amor, el"Sacramentum Caritatis". Así Jesús se convierte en el verdadero Cordero que lleva a la plenitud el antiguo culto y nos invita a participar de su entrega (cf. 1 Co 11. 24.25). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Al mismo tiempo se preocupa por cada uno aquella noche (concretamente por Pedro: Lc 22, 31s; 22, 60s). “La oración de Jesús cuando se acerca la prueba también para sus discípulos, los sostiene en su debilidad”. Y ahora, en nuestro caso, “La Eucaristía es el alimento de los peregrinos que se convierte en fuerza también para el que está cansado, agotado y desorientado”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;La misa: participar de la oración de Jesús &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pues bien, esto se renueva con la misa en la que participamos nosotros: “Participando de la Eucaristía, vivimos de una manera extraordinaria la oración que Jesús ha hecho y hace continuamente por cada uno, a fin de que el mal, que todos enfrentamos en la vida, no logre vencer, y actúe así en nosotros el poder transformador de la muerte y resurrección de Cristo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por tanto, al celebrar cada misa, en la Eucaristía, nos unimos a la oración de Jesús, especialmente a la de aquella noche: “Desde el principio, la Iglesia ha comprendido las palabras de la consagración como parte de la oración realizada junto a Jesús; como una parte central de la alabanza llena de gratitud, a través de la cual el fruto de la tierra y del trabajo del hombre, nos viene nuevamente donados como cuerpo y sangre de Jesús, como auto donación de Dios mismo en el amor acogedor del Hijo (cf. Jesús de Nazaret, II, p. 146.)”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Concluyendo. Los frutos de la misa de cada día, cuando la celebramos con la debida preparación (lo que incluye si es necesario recibir el Sacramento de la Penitencia), son el resultado de la entrega de Jesús, que se nos aplica personalmente, para nuestra vida y nuestra misión como cristianos: luz y fortaleza, fidelidad y renovación. Y esos frutos de la oración de Jesús se nos aplican “para que nuestra vida no se pierda, a pesar de nuestra debilidad y de nuestras infidelidades, sino que sea transformada”. Para que sea, de verdad, como la suya, ofrenda al Padre y sacrificio de amor a Dios y al prójimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.analisisdigital.com, 16-I-2012) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-8507381717925992488?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/8507381717925992488/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/la-oracion-de-jesus-y-la-misa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8507381717925992488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8507381717925992488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/la-oracion-de-jesus-y-la-misa.html' title='La oración de Jesús y la misa'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-LF6AWB9jGXo/TxSajYlgI8I/AAAAAAAAAUs/wkNKzLJjTcc/s72-c/lastsupper-Valentin+de+Boulogne%25281625-1626%2529GalNACaRTantRoma.JPEG.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-2479750333047401980</id><published>2012-01-16T02:04:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T09:52:10.127-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocación cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='enfermos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cruz'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Sobre el sentido del sufrimiento</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-cjY5siulHAc/TxPzLJqI6EI/AAAAAAAAAUc/jOAI68__sp8/s1600/TierrasdePenumbraC.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-cjY5siulHAc/TxPzLJqI6EI/AAAAAAAAAUc/jOAI68__sp8/s1600/TierrasdePenumbraC.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.decine21.com/Peliculas/Tierras-de-penumbra-8412"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;(información sobre la película)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El comienzo de un nuevo año aviva en nosotros la conciencia del paso del tiempo. Y esto, unido a la cuesta de enero (el esfuerzo del vivir), puede suscitar la pregunta de si es razonable buscar un sentido al sufrimiento. Se lo plantea Robert Spaemann en un excelente texto (&lt;i&gt;Über den Sinn des Leidens,&lt;/i&gt; en el libro &lt;i&gt;Einsprüche, christliche Reden. &lt;/i&gt;Einsiedeln, 1977). No se cuestiona si podemos disminuirlo,  sino “qué sentido tiene aquella situación en la que todos nuestros esfuerzos para disminuirlo o evitarlo llegan a un límite”. Pues, en efecto, ¿qué sentido puede tener algo que no queremos, que nadie puede querer para sí mismo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El sufrimiento aparece habitualmente como un sinsentido. Aparece ya así en el miedo a sufrir,  y en la pregunta misma sobre el sentido del sufrimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;Comparación entre la sociedad moderna y las sociedades primitivas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La sociedad moderna no sabe qué hacer ni qué decir ante el sufrimiento. Sólo intenta evitarlo, y, como no consigue hacerlo del todo, silencia hasta la interpretación de su sentido (una manera extrema de hacerlo es la eutanasia). Crecemos con poca tolerancia a la frustración. Y así, al evitar todos los valles nos incapacitamos para disfrutar de las montañas: somos menos felices, tenemos menos alegría. Se intenta ocultar la muerte, pero no se enseña a morir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En cambio, en las sociedades primitivas, observa Spaemann, el dolor estaba “previsto”, y tenía una función que realizar, como se ve en ciertas figuras como la del mendigo o la viuda. El mendigo no sólo era receptor de la beneficencia pública, sino que representaba su papel dignamente, tenía algo que dar (prometía rezar por aquél que le daba algo). El dolor y la muerte eran realidades aceptadas y hasta dramatizadas, con un cierto ceremonial que los situaba en el contexto de la sociedad y del cosmos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Materialismo, estoicismo, budismo &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            ¿Qué respuestas hay –a nivel meramente natural– para el sentido del sufrimiento? Spaeman encuentra básicamente dos (que ofrecen soluciones parecidas): el materialismo y el estoicismo con el budismo como variante. Según el materialismo, ni siquiera debe plantearse el sentido del sufrimiento, porque el sufrimiento es algo que pertenece a la naturaleza, que es el ámbito de lo necesario. Lo único que tiene sentido es el obrar solidario a favor del “género humano”, que es lo verdaderamente digno (y no tanto la persona). Ante el dolor sólo cabe la resignación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Según el estoicismo, el dolor puede evitarse aceptando lo que no puedo cambiar, llegando a la apatía o la impasibilidad. Pero esto, advierte Spaemann, es difícil de lograr en la práctica, sobre todo ante un dolor intenso. En esa perspectiva sólo quedaría la salida del suicidio, pero así se destruye lo que se quería respetar: la persona tal como es. El budismo, por su parte, intenta suprimir el sufrimiento anulando la voluntad, el yo, que es el origen de la voluntad y de la libertad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En realidad, nota justamente nuestro autor, estas posiciones no son respuestas al sentido del sufrimiento, sino intentos fallidos de suprimirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La respuesta de la Biblia al sufrimiento &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Qué dice la Biblia sobre el sentido del sufrimiento? Podría resumirse así: el sufrimiento tiene sentido sólo si todo tiene sentido (que lo tiene). Esto no suprime el misterio del sufrimiento ante lo que, a los ojos humanos, parece privado de sentido. Jesús mismo lo experimentó, asumiendo en la Pasión su papel central en el drama de la historia, después de luchar contra su propia voluntad. Así se manifiesta en la oración que tuvo lugar en el Huerto de los Olivos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Todos, por tener la naturaleza humana, llevamos las huellas de una injusticia, de una desobediencia (pecado original), que reactivamos cuando cometemos un pecado personal. Nos rebelamos contra el director del drama o de la sinfonía, querríamos imponer nuestra propia partitura en lugar de ejecutar la parte que nos toca (aquí cabría recordar el principio de "El Silmarillion", de Tolkien). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De esta manera, entiende Spaemann, reproducimos en nosotros la desobediencia, palabra que viene de dejar de oír. Así nos incapacitamos para escuchar el sentido del todo. Y de ese modo nos situamos en el “estado en que cada cual busca convertirse en el punto central del mundo”. El sufrimiento es como el reverso de ese mal (diríamos nosotros: la luz roja que nos avisa para rectificar; el altavoz de Dios, o su sombra en el mundo, diría C.S. Lewis: recuérdese la película “Tierra de penumbras”, &lt;i&gt;Shadowlands&lt;/i&gt;, R. Attenborough, 1993). El sufrimiento nos ayuda a caer en la cuenta de que “sólo puede representar bien su papel quien presta atención a las órdenes del director y escucha el papel de los otros”; porque no vivimos en solitario, hay un director y están los otros. Y así el sufrimiento nos facilita colaborar en la reparación de ese mal, madurar con ello y ayudar a los otros; pues según Spaemann, “la verdadera solidaridad significa ayudar a encontrar el sentido del sufrimiento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Aprovechar el sufrimiento&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;           Por lo demás, no todo en el sufrimiento es oscuridad y sinsentido. A la vez que  intentamos aliviar el sufrimiento, muchas veces nos damos cuenta que nos va enseñando, o nos ha enseñado, cosas valiosas: jerarquizar los valores, descubrir que las cosas pequeñas son importantes, no poner las metas en el éxito profesional, preocuparnos más por los que nos rodean, abrirnos a Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Por ejemplo, como dice el autor, podemos pensar: Si Dios puede curarme y no lo hace (Jesús tampoco curó a todos), esto debe tener un sentido, y así el sufrimiento es consuelo. Incluso, en la medida en que nos descubre nuestra necesidad de Dios, el sufrimiento puede convertirse en un medio de salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El sufrimiento de los inocentes &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-_WorogkYpo8/TxP0JwpBttI/AAAAAAAAAUk/9zIvIQ7MnCQ/s1600/lamillaC.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-_WorogkYpo8/TxP0JwpBttI/AAAAAAAAAUk/9zIvIQ7MnCQ/s1600/lamillaC.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.decine21.com/Peliculas/La-milla-verde-5059"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;(información sobre la película)&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Finalmente, dos cuestiones difíciles. En primer lugar, el sufrimiento de los que no pueden alcanzar un sentido (los niños pequeños, los que mueren en el seno materno, los animales), lo que amplía el misterio del sufrimiento. En segundo lugar, con palabras de nuestro autor, “el sufrimiento de quien en sí mismo no es culpable, sino que padece por otros” (cabría evocar la película “La milla verde”, &lt;i&gt;The Green Mile&lt;/i&gt;, F. Darabont 1999). Hay de esto una importante experiencia en el cristianismo, comenzando por Cristo mismo, que fue inmolado en la Cruz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El sentido del sufrimiento sólo puede existir si no tiene la última palabra. Por eso la resurrección de Cristo es, según Spaemann, “la última respuesta del cristianismo a la pregunta sobre el sentido del sufrimiento”, porque nos abre las puertas a la Vida nueva, donde ya no hay sufrimiento alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Sufrimiento y madurez cristiana&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Efectivamente, pues sólo el Cielo acaba con todos los sufrimientos, también los de los niños inocentes, y los transforma en alegría. Y entonces desaparece el sinsentido del sufrimiento. Así se explican las palabras de Benedicto XVI en su encíclica &lt;i&gt;Spe salvi&lt;/i&gt;: “Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito” (n. 37).  Esto lo sabe bien el cristiano, llamado a “ofrecer” las “pequeñas contrariedades diarias” en unión con Cristo (cf. n. 40). También cuentan, en su sufrimiento, con la ayuda de Dios los creyentes de todas las religiones, que le imaginan de diversas maneras y le invocan a través de muchas voces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.religionconfidencial.com, 16-I-2012) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-2479750333047401980?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/2479750333047401980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/sobre-el-sentido-del-sufrimiento.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/2479750333047401980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/2479750333047401980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/sobre-el-sentido-del-sufrimiento.html' title='Sobre el sentido del sufrimiento'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-cjY5siulHAc/TxPzLJqI6EI/AAAAAAAAAUc/jOAI68__sp8/s72-c/TierrasdePenumbraC.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-6378248193147438885</id><published>2012-01-10T11:09:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T09:50:01.133-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libertad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><title type='text'>Sinfonía de la libertad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-oyT0iGCh-l8/TwyLk2Zt-1I/AAAAAAAAAUI/Wd8kfESAbws/s1600/Symphony_hall_boston.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/-oyT0iGCh-l8/TwyLk2Zt-1I/AAAAAAAAAUI/Wd8kfESAbws/s320/Symphony_hall_boston.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Boston Symphony Hall&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;¿Qué sería de una sinfonía musical si cada instrumento se declarase autónomo y absoluto? Cabe recordar el sugerente comienzo de ”El Silmarillion”, de Tolkien. La sinfonía ha comenzado. Pero uno de los músicos decide separarse del tema principal, “entretejer asuntos de su propia imaginación…, porque intentaba así acrecentar el poder y la gloria de la parte que le había sido asignada”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El marco de la libertad no es absoluto ni individualista &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No es posible entender ni vivir la libertad como un poder que nace y se desarrolla por sí mismo, pues la libertad es propia de los seres inteligentes que se perfeccionan por el amor. “La verdad os hará libres” dice el Evangelio. Ahora bien, ¿qué verdad es esa? No se trata de la verdad meramente lógica o racionalista, sino la verdad que se enraíza, crece y se manifiesta en el amor a Dios y a los demás. La libertad que procede de esa verdad se identifica en la práctica con el amor. Por eso San Agustín pudo expresar: “ama y haz lo que quieras”. Como si dijera: “Si amas auténticamente, todo lo que hagas procederá de ese amor y será obra del amor”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Con otras palabras, la libertad no es un absoluto, sino que depende de la verdad. Pero no de la verdad entendida como una pura doctrina o sistema de ideas, sino que la libertad se alcanza plenamente en el amor de una vida “vivida” con la autenticidad del Evangelio. Por eso la libertad es un don de Dios, pero también es una tarea humana; más aún, una conquista. Sólo el que ama de verdad es libre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Esto es lo que explicó &lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2009/february/documents/hf_ben-xvi_spe_20090220_seminario-maggiore_sp.html"&gt;Benedicto XVI en el Seminario Romano (20-II-2009)&lt;/a&gt;, acudiendo al pensamiento de San Pablo en la carta a los Gálatas. Cuando el apóstol dice “Habéis sido llamados a la libertad”, añade: “Que esta libertad no se convierta en un pretexto para vivir según la carne, sino poneos al servicio unos de otros en la caridad”. La libertad no es una excusa para el egoismo, que degrada al hombre. Paradójicamente –interpreta el Papa– “llegamos a ser libres si nos convertimos en siervos unos de otros”. Y el motivo es este: “Somos seres relacionales, y sólo aceptando esta relacionalidad entramos en la verdad, de otra manera caemos en la mentira y en ella, al final, nos destruimos”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La verdad que fundamenta la libertad: el amor &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La relación con Dios y con los demás es, pues, aquella verdad profunda que fundamenta, crea e incluso acrecienta la libertad humana. La verdad de que el hombre es imagen de Dios-amor, personalmente y también en comunión con los demas. La libertad depende del amor y se realiza en el amor: es una sinfonía, un concierto de muchos instrumentos que se respetan y limitan mutuamente. “Sólo aceptando al otro, aceptando también la aparente limitación que supone para mi libertad el respeto por la libertad del otro, sólo insertándome en la red de dependencias que nos hace, finalmente, una sola familia humana, yo estaré en camino hacia la liberación común”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;No hay concierto sin partitura común &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Desarrollando la metáfora de la sinfonía –dentro de sus límites–, se ve que el concierto sólo es posible si hay una partitura que leer y dar vida con los matices propios de cada instrumento, y un director que señale el ritmo, imprima el carácter de la interpretación y sepa sacar de cada uno lo que es capaz de dar. Según el Papa, “el concierto de la libertad” sólo puede realizarse si hay una verdad común acerca del hombre, de su naturaleza, de tal manera que la verdad no tenga que ser impuesta desde fuera como un positivismo violento que se experimenta como esclavitud. Si el orden y el derecho están al servicio de la naturaleza humana, entonces estarán al servicio de la libertad. El amor es la plenitud de la ley. Y por eso el Evangelio y el Bautismo son una llamada a la libertad, a la superación del egoísmo: “Habéis sido llamados a la libertad”. Cabría añadir: el Evangelio y el Bautismo son la liberación de la libertad; libertad que, a espaldas del amor, se convierte en esclavitud. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Este es –concluía Benedicto XVI– el significado de las célebres palabras de san Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Amar quiere decir aquí participar del amor de Dios, por los sacramentos –sobre todo la Eucaristía–, la escucha de la Palabra de Dios, el cumplimento de la voluntad divina. “Así –dice el Papa– somos realmente libres, podemos realmente hacer lo que queremos, porque queremos con Cristo, queremos en la verdad y con la verdad”. Por el contrario, si no hay esta comunión con Cristo y esta “obediencia de la fe”, prevalece la polémica, “la fe degenera en intelectualismo y la humildad es sustituida por la arrogancia de ser mejor que el otro”. Y eso destruye la Iglesia, que debería ser una sola alma y un solo corazón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Publicado en &lt;a href="http://www.diarioya.es/"&gt;www.diarioya.es&lt;/a&gt;, 4-III-2009)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-6378248193147438885?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/6378248193147438885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/la-sinfonia-de-la-libertad.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6378248193147438885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6378248193147438885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/la-sinfonia-de-la-libertad.html' title='Sinfonía de la libertad'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-oyT0iGCh-l8/TwyLk2Zt-1I/AAAAAAAAAUI/Wd8kfESAbws/s72-c/Symphony_hall_boston.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-5197230907791366972</id><published>2012-01-04T01:35:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T09:48:54.596-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='niños'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eucaristía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='humildad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='infancia espiritual'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cruz'/><title type='text'>La manifestación del Salvador</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-7k4V-uF6s08/TwQaREsVQ0I/AAAAAAAAAUA/WqFJ5n4IWXA/s1600/N-1843-00-000038-pp_550.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="239" src="http://1.bp.blogspot.com/-7k4V-uF6s08/TwQaREsVQ0I/AAAAAAAAAUA/WqFJ5n4IWXA/s320/N-1843-00-000038-pp_550.jpg" width="320" /&gt;  &lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;B. Bonfigli, &lt;i&gt;Adoración de los Magos y Cristo en la Cruz&lt;/i&gt; (1465-1475)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;National Gallery, London&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;En los iconos ortodoxos de la Navidad, expresiones de la religiosidad popular durante siglos, es común observar al Niño no simplemente echado sobre las pajas del pesebre, sino envuelto en una faja, como un difunto embalsamado, y también a menudo el pesebre tiene forma de féretro. ¿Qué quiere decir esto? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;De Belén al Calvario&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La explicación puede encontrarse en la relación entre la Navidad y la Pascua del Señor, entre el Belén y el Calvario. La piedad cristiana hace notar que los brazos extendidos de Jesús en el Belén son los mismos que se extenderán sobre la Cruz. Algunos pintores, como Benedetto Bonfigli (s. XV) o Lorenzo Lotto (s. XVI) asocian la escena de la Navidad al crucifijo.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Benedicto XVI ha desarrollado, en su audiencia del 21 de diciembre, la relación entre la Navidad y la Misa; y, por tanto, su relación con la muerte y resurrección del Señor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En primer lugar, se ha preguntado cómo podemos vivir los cristianos el acontecimiento de la Navidad, sucedido hace más de dos mil años. La Misa de la Noche de Navidad reza: “Hoy ha nacido para nosotros el Salvador”. Esto, responde el Papa, es real gracias precisamente a la liturgia, que hace posible superar los límites del espacio y del tiempo: “Dios, en aquel Niño nacido en Belén, se ha acercado al hombre: nosotros lo podemos encontrar todavía, en un ‘hoy’ que no tiene ocaso”. Dicho de otro modo, “Dios nos ofrece ‘hoy’, ahora, a mí, a cada uno de nosotros, la posibilidad de reconocerlo y de acogerlo, como hicieron los pastores de Belén, para que Él nazca también en nuestra vida y la renueve, la ilumine, la transforme con su Gracia, con su Presencia”. En síntesis, por medio de la liturgia “la Navidad es un evento eficaz para nosotros”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ciertamente, bastaría con recordar que la Misa es actualización del Misterio Pascual (la muerte y resurrección de Cristo), que asume, condensa y consuma todos los demás Misterios de la vida del Señor, también el de la Navidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;      Navidad y Pascua, continuaba señalando Benedicto XVI, son dos fiestas que celebran la redención de la humanidad. La Navidad celebra la entrada de Dios en la historia haciéndose hombre, para que el hombre pueda conocerle y unirse a Él. La Pascua celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, obtenida mediante la Cruz y la Resurrección. La Navidad cae al inicio del invierno, cuando la naturaleza está envuelta por el frío, anunciando la victoria del sol y del calor. La Pascua cae al inicio de la primavera, cuando el sol vence las nieblas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Navidad y Pascua, Epifanía y Eucaristía &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De esta manera, como hacían los Padres de la Iglesia, el nacimiento de Cristo ha de ser entendido a la luz de la entera obra redentora que culmina en el Misterio Pascual: “Dios se hace hombre, nace niño como nosotros, toma nuestra carne para vencer a la muerte y al pecado”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Así lo dice San Basilio: “Dios asume la carne justo para destruir la muerte en ella escondida. Como los antídotos de un veneno, una vez ingeridos anulan los efectos, y como la oscuridad de una casa se disuelve a la luz del sol, así la muerte que dominaba sobre la naturaleza humana fue destruida por la presencia de Dios. Y como el hielo, que permanece sólido en el agua mientras dura la noche y reina la oscuridad, se derrite de inmediato al calor del sol. Así la muerte, que había reinado hasta la venida de Cristo, apenas aparece la gracia del Dios Salvador y surge el sol de justicia, “fue devorada por la victoria” (1 Co. 15,54), sin poder coexistir con la Vida” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En Navidad, comienza, por tanto, la Epifanía, es decir, la manifestación del plan divino redentor: “En Navidad encontramos la ternura y el amor de Dios que se inclina sobre nuestros límites, sobre nuestras debilidades, sobre nuestros pecados y se abaja hasta nosotros” (cf Fil 2, 6-7). Es decir: “El culmen de la historia del amor entre Dios y el hombre pasa a través del pesebre de Belén y el sepulcro de Jerusalén”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De ahí resulta que el misterio de la Navidad, que puede verse situada en el marco de la Epifanía (si bien esta fiesta se celebra dos semanas después y forma una unidad con el Bautismo del Señor y el milagro de las Bodas de Caná), ha de ser contemplado y vivido en torno a la Misa, la Eucaristía. En la Navidad Cristo se manifiesta en la humildad y abajamiento del Niño de Belén. En la Eucaristía, Cristo vivo sigue ahora manifestándose y entregándose por nosotros. La Eucaristía es el “centro de la Santa Navidad”, donde “se hace presente Jesús de modo real, verdadero Pan bajado del cielo, verdadero Cordero sacrificado por nuestra salvación”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;* &amp;nbsp; &amp;nbsp; * &amp;nbsp; &amp;nbsp; *&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Durante el tiempo de Navidad celebramos también  la Fiesta de la Sagrada Familia, la familia de Jesús en Belén y en Nazaret, que es como el germen de la Iglesia. Ella refleja en el mundo a Cristo, luz de las gentes, como &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2010/12/luz-de-las-gentes-familia-de-dios.html"&gt;familia de Dios&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;     En la fiesta de la Epifanía contemplamos la adoración de los Magos. Siguiendo esa &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/01/la-estrella-que-aun-resplandece.html"&gt;estrella que aún resplandece&lt;/a&gt;, representan a todas las personas que reconocen la llegada de la verdadera y definitiva luz del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La Navidad, "fiesta del corazón"&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;     En la Homilía de la Nochebuena, ha señalado Benedicto XVI que la Navidad ya es Epifanía, pues Dios se manifestado y lo ha hecho como niño. Así  "se contrapone a toda violencia y lleva un mensaje que es paz". Y por eso, ahora que la violencia amenaza al mundo de modos diversos, el Papa nos invita a rezar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;     "Tú, el Dios poderoso, has venido como niño y te has mostrado a nosotros como el que nos ama y mediante el cual el amor vencerá. Y nos has hecho comprender que, junto a ti, debemos ser constructores de paz. Amamos tu ser niño, tu no-violencia, pero sufrimos porque la violencia continúa en el mundo, y por eso también te rogamos: Demuestra tu poder, ¡oh Dios! En este nuestro tiempo, en este mundo nuestro, haz que las varas del opresor, las túnicas llenas de sangre y las botas estrepitosas de los soldados sean arrojadas al fuego, de manera que tu paz venza en este mundo nuestro. (...) En el niño en el establo de Belén, se puede, por decirlo así, tocar a Dios y acariciarlo. De este modo, el año litúrgico ha recibido un segundo centro [además de la Pascua] en una fiesta que es, ante todo, una fiesta del corazón" (&lt;i&gt;Homilía en la Misa del 24-XII-2011&lt;/i&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La Navidad, tiempo de la humildad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;     Asimismo, evocando la pequeñez de la puerta que actualmente da acceso a la Iglesia de la Natividad en Belén, observaba Benedicto XVI: "Si queremos encontrar al Dios que ha aparecido como niño, hemos de apearnos del caballo de nuestra razón 'ilustrada'. Debemos deponer nuestras falsas certezas, nuestra soberbia intelectual, que nos impide percibir la proximidad de Dios".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Dios se manifesta, efectivamente, en su bondad y humildad, llamando a las puertas de nuestra alma, durante todo estos días, breves pero intensos. Abrirle esas puertas es condición para participar de su Luz y llenar el mundo de su Alegría.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(La primera parte, con el título "Navidad y Eucaristía", fue publicada en www.religionconfidencial.com, 25-XII-2011) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-5197230907791366972?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/5197230907791366972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/la-manifestacion-del-salvador.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/5197230907791366972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/5197230907791366972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2012/01/la-manifestacion-del-salvador.html' title='La manifestación del Salvador'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-7k4V-uF6s08/TwQaREsVQ0I/AAAAAAAAAUA/WqFJ5n4IWXA/s72-c/N-1843-00-000038-pp_550.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-196369844133652662</id><published>2011-12-31T08:07:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T09:46:31.479-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apostolado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocación cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alegría'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Catecismo de la Iglesia católica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='testimonio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='belleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='comunicación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amistad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eucaristía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='jóvenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Benedicto XVI'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Un nuevo modo de ser cristianos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://2.gvt0.com/vi/TrHqeTIlOLI/0.jpg" height="266" width="320"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/TrHqeTIlOLI&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/TrHqeTIlOLI&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Amor y servicio&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Love and service&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;En su &lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2011/december/documents/hf_ben-xvi_spe_20111222_auguri-curia_sp.html"&gt;discurso a la curia romana con motivo de la Navidad (22-XII-2011)&lt;/a&gt;, Benedicto XVI ha trazado los perfiles de un modo nuevo, “rejuvenecido”, de ser cristianos. En ese texto cabe distinguir dos partes, una introductoria y otra más concreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La crisis en Europa y en la Iglesia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El Papa comienza señalando cómo la crisis económica de Europa tiene una base ética. Y analiza con precisión esa crisis de la conciencia europea: sus valores, su conocimiento y su voluntad. Los valores: “Aunque no están en discusión algunos valores como la solidaridad, el compromiso por los demás, la responsabilidad por los pobres y los que sufren, falta con frecuencia, sin embargo, la fuerza que los motive, capaz de inducir a las personas y a los grupos sociales a renuncias y sacrificios”. El conocimiento y la voluntad, añade, no siguen siempre la misma pauta. “La voluntad que defiende el interés personal oscurece el conocimiento, y el conocimiento debilitado no es capaz de fortalecer la voluntad”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Se detiene luego en la situación de la Iglesia: “No sólo los fieles creyentes, sino también otros ajenos, observan con preocupación cómo los que van regularmente a la iglesia son cada vez más ancianos y su número disminuye continuamente; cómo hay un estancamiento de las vocaciones al sacerdocio; cómo crecen el escepticismo y la incredulidad”.  Y se pregunta qué debe hacerse. Muchos dicen que hay que hacer muchas cosas, pero eso no resuelve el problema. “El núcleo de la crisis de la Iglesia en Europa es la crisis de fe. Si no encontramos una respuesta para ella, si la fe no adquiere nueva vitalidad, con una convicción profunda y una fuerza real gracias al encuentro con Jesucristo, todas las demás reformas serán ineficaces”. ¿Cómo encontrar la luz y la fuerza para la nueva evangelización?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;África y Madrid: la fe dispuesta al sacrificio&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En este marco Benedicto XVI se fija especialmente en su viaje a África y en la JMJ de Madrid. En África afirma haber encontrado una fe sostenida por la alegría que lleva a servir a Cristo sin replegarse en el propio bienestar:  “Encontrar esta fe dispuesta al sacrificio, y precisamente alegre en ello, es una gran medicina contra el cansancio de ser cristianos que experimentamos en Europa”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En la misma línea, la experiencia de la JMJ de Madrid, “ha sido también una medicina contra el cansancio de creer. Ha sido una nueva evangelización vivida”. Y afirma: “Cada vez con más claridad se perfila en las Jornadas Mundiales de la Juventud &lt;i&gt;un modo nuevo, rejuvenecido, de ser cristiano&lt;/i&gt;”. Y es este modo renovado y rejuvenecido de ser cristiano el que caracteriza Benedicto XVI con cinco rasgos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Redescubrimiento de la universalidad de la Iglesia&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El punto de partida, y es bueno notarlo, es &lt;i&gt;“una nueva experiencia de la catolicidad, la universalidad de la Iglesia”. &lt;/i&gt;A pesar de provenir de todos los continentes, de diversas lenguas y culturas, los jóvenes han quedado impresionados al encontrarse de inmediato unidos, “juntos como una gran familia”. Una familia unida en torno a Jesucristo, en torno a la oración y a la liturgia. Y han recibido un mismo impulso en la razón, la voluntad y el corazón. Han comprobado que “el hecho de que todos los seres humanos sean hermanos y hermanas no es sólo una idea, sino que aquí se convierte en una experiencia real y común que produce alegría”. Y, así, dice el Papa, “hemos comprendido también de manera muy concreta que, no obstante todas las fatigas y la oscuridad, es hermoso pertenecer a la Iglesia universal, a la Iglesia católica, que el Señor nos ha dado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Un nuevo modo de ser cristianos: la belleza de ser para los demás&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De ahí arranca, en segundo lugar, ese &lt;i&gt;“modo nuevo de vivir el ser hombres, el ser cristianos”&lt;/i&gt;. Evocando a los voluntarios de la JMJ, dice: “Algo fundamental se me ha hecho evidente: estos jóvenes habían ofrecido en la fe un trozo de vida, no porque había sido mandado o porque con ello se ganaba el cielo; ni siquiera porque así se evita el peligro del infierno. No lo habían hecho porque querían ser perfectos. No miraban atrás, a sí mismos”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Esos jóvenes, añade, hicieron lo contrario que la mujer de Lot, que, por mirar atrás, se convirtió en una estatua de sal. Y observa: “Cuántas veces la vida de los cristianos se caracteriza por mirar sobre todo a sí mismos; hacen el bien, por decirlo así, para sí mismos. Y qué grande es la tentación de todos los hombres de preocuparse sobre todo de sí mismos, de mirar hacia atrás a sí mismos, convirtiéndose así interiormente en algo vacío, ‘estatuas de sal’”. En cambio, “aquí no se trataba de perfeccionarse a sí mismos o de querer tener la propia vida para sí mismos”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Concluyendo: “Estos jóvenes han hecho el bien –aun cuando ese hacer haya sido costoso, aunque haya supuesto sacrificios– simplemente porque &lt;i&gt;hacer el bien es algo hermoso, es hermoso ser para los demás&lt;/i&gt;. Sólo se necesita atreverse a dar el salto”.             Todo eso, agrega el Papa, “ha estado precedido por el encuentro con Jesucristo, un encuentro que enciende en nosotros el amor por Dios y por los demás, y nos libera de la búsqueda de nuestro propio ‘yo’”. Tanto en África –especialmente en las religiosas de Madre Teresa– como en Madrid, encontró el Papa “la misma generosidad de ponerse a disposición de los demás; una generosidad en el darse que, en definitiva, nace del encuentro con Cristo que se ha entregado a sí mismo por nosotros”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Adoración&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Tercer punto:&lt;i&gt; la adoración, &lt;/i&gt;como acto de fe, se manifestó tanto en el Reino Unido (Hyde Park), como en Zagreb y en Madrid (Cuatro Vientos). Allí quedó claro, según Benedicto XVI: “Dios no es una hipótesis cualquiera, posible o imposible, sobre el origen del universo. Él está allí. Y si él está presente, yo me inclino ante él. Entonces, razón, voluntad y corazón se abren hacia él, a partir de él. En Cristo resucitado está presente el Dios que se ha hecho hombre, que sufrió por nosotros porque nos ama. Entramos en esta certeza del amor corpóreo de Dios por nosotros, y lo hacemos amando con él. Esto es adoración, y esto marcará después mi vida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pedir perdón para ser capaz de amar&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Cuarto, &lt;i&gt;el Sacramento de la Penitencia&lt;/i&gt;, gracias al cual “reconocemos que tenemos continuamente necesidad de perdón y que perdón significa responsabilidad”.             Ciertamente, explica el Papa, “existe en el hombre, proveniente del Creador, la disponibilidad a amar y la capacidad de responder a Dios en la fe”. Pero, a la vez, “proveniente de la historia pecaminosa del hombre (la doctrina de la Iglesia habla del pecado original), existe también la tendencia contraria al amor: la tendencia al egoísmo, al encerrarse en sí mismo, más aún, al mal. Mi alma se mancha una y otra vez por esta fuerza de gravedad que hay en mí, que me atrae hacia abajo”. En consecuencia: “Por eso necesitamos la humildad que siempre pide de nuevo perdón a Dios; que se deja purificar y que despierta en nosotros la fuerza contraria, la fuerza positiva del Creador, que nos atrae hacia lo alto”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La alegría y la certeza de la fe&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Quinto y último (fruto y consecuencia), &lt;i&gt;la alegría de la fe.&lt;/i&gt; Según Josef Pieper, sólo el que es amado puede amarse a sí mismo. Todos necesitamos ser acogidos por otros. Y a fin de cuentas, necesitamos una acogida incondicionada, que es la propia de Dios, pues sólo Él nos garantiza que “es bueno que yo exista”. Si falta nuestra percepción de ser amados por Él, no sabemos si vale la pena nuestra vida, y nos invade la tristeza. La certeza de que somos amados por Dios sólo viene por la fe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En definitiva, los perfiles de este nuevo modo de ser cristiano, que es un modo rejuvenecido de ser persona, según el Papa, son: el descubrimiento de la Iglesia como familia de Dios, la belleza de la generosidad, el centro de la adoración, el sacramento de la Penitencia y la alegría de la fe. Cinco autopistas para la Nueva evangelización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;(publicado en www.analisisdigital.com, 27-XII-2011) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-196369844133652662?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/196369844133652662/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/un-nuevo-modo-de-ser-cristianos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/196369844133652662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/196369844133652662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/un-nuevo-modo-de-ser-cristianos.html' title='Un nuevo modo de ser cristianos'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-7179483051240901367</id><published>2011-12-31T07:17:00.000-08:00</published><updated>2012-02-14T09:44:49.868-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='testimonio'/><title type='text'>Dios en la cárcel</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;img src="http://img2.blogblog.com/img/video_object.png" style="background-color: #b2b2b2; " class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" id="ieooui" data-original-id="ieooui" /&gt; &lt;style&gt;st1\:*{behavior:url(#ieooui) }&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-PNuftyR3Zdc/Tv8LHactg5I/AAAAAAAAAT0/erFygG1gp7A/s1600/4PrisonWindow-KazuyaAkimoto2005.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-PNuftyR3Zdc/Tv8LHactg5I/AAAAAAAAAT0/erFygG1gp7A/s320/4PrisonWindow-KazuyaAkimoto2005.jpg" width="270" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Prison window, &lt;/i&gt;Kaziya Akimoto, 2005&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Jesús estaba, en cierto sentido, dentro de la cárcel, y el Papa vino a visitarle. También estaba, de otro modo, en el que visitaba a los reclusos: el vicario de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;"Estaba en la cárcel y me visitásteis"&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    Ellos le hicieron preguntas sobre el respeto a la dignidad humana, y acerca del modo en que Dios escucha y perdona. Le pidieron que se hiciera cargo de la situación en que se encuentran. Pero también le agradecieron, sencillamente, que les fuera a visitar en nombre de Jesús y secundando sus palabras: “Estaba en la cárcel y me visitásteis” (Mt 25, 36). Todo ello puede comprobarse leyendo el diálogo entre Benedicto XVI y los reclusos de la cárcel de Rebibbia, que visitó el 18 de diciembre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Es muy aleccionador este gesto del Papa, realizando una de las obras de misericordia literalmente señaladas en el Evangelio: “Dondequiera que haya un hambriento, un extranjero, un enfermo, un encarcelado, allí está Cristo mismo que espera nuestra visita y nuestra ayuda. Esta es la razón principal por la que me siento feliz de estar aquí, para rezar, dialogar y escuchar”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Sin duda ha rezado. Asimismo ha dialogado con ellos, respondiendo a sus preguntas, lo que implica primero escuchar: “Querría de hecho poder ponerme a la escucha de la peripecia personal de cada uno, pero, lamentablemente, no es posible; sin embargo, he venido a deciros sencillamente que Dios os ama con un amor infinito, y sois siempre hijos de Dios. Y el mismo Unigénito Hijo de Dios, el Señor Jesús, experimentó la cárcel,&amp;nbsp;fue sometido a un juicio ante un tribunal y sufrió la más feroz condena a la pena capital”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Atención cristiana y pastoral en las cárceles&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Junto al anuncio de Cristo y de su amor, Benedicto XVI ha sintetizado los principios que presiden la atención cristiana y pastoral a los reclusos. Ésta debe ir acompañada del interés por sus necesidades, la promoción de su dignidad y sus derechos. Todo ello en el ejercicio de una justicia, la justicia humana, que recibe luces de la justicia divina, siempre caracterizada por la misericordia, “para evitar –como lamentablemente no pocas veces sucede– que el detenido se convierta en un excluido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En Dios la justicia y la misericordia se unen. Por eso, “nuestra justicia será tanto más perfecta cuanto más esté animada por el amor por Dios y por los hermanos”. Pero ¿cómo compaginar esto con los requerimientos de la sociedad y la organización de las cárceles? “El sistema de detención gira en torno a dos puntos de referencia, ambos importantes: por un lado, tutelar a la sociedad de eventuales amenazas, por otro, reintegrar a quien ha cometido un error sin pisotear su dignidad y sin excluirlo de la vida social”. En efecto, la justicia implica siempre el respeto a la dignidad (cf. la respuesta del Papa a la primera pregunta de los presos). La dificultad de lograr estos objetivos se acrecienta actualmente por la superpoblación y la degradación de las cárceles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; De ahí el interés de “que las instituciones promuevan un atento análisis de la situación penitenciaria hoy, verifiquen las estructuras, los medios, el personal, de modo que los detenidos no descuenten nunca una ‘doble pena’; y es importante promover un desarrollo del sistema penitenciario, que, aún en el respeto de la justicia, sea cada vez más adecuado a las exigencias de la persona humana, con el recurso también a las penas sin internamiento o a modalidades diversas de detención”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;También nosotros estamos en la cárcel&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En vísperas de la Navidad, el Papa nos invitaba a no sentirnos ajenos a la situación de los encarcelados, comenzando por visitarles; pues todos y cada uno lo somos, de diversas maneras, y necesitamos de la liberación que nos trae el Niño de Belén: “Pidámosle en el silencio y en la oración ser todos liberados de la cárcel del pecado, de la soberbia y del orgullo: cada uno de hecho necesita salir de esta cárcel interior para ser verdaderamente libre del mal, de las angustias de la muerte. ¡Sólo aquél Niño en el pesebre es capaz de dar a todos esta liberación plena!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.cope.es, 26-XII-2011)&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10.0pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-7179483051240901367?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/7179483051240901367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/dios-en-la-carcel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/7179483051240901367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/7179483051240901367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/dios-en-la-carcel.html' title='Dios en la cárcel'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-PNuftyR3Zdc/Tv8LHactg5I/AAAAAAAAAT0/erFygG1gp7A/s72-c/4PrisonWindow-KazuyaAkimoto2005.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-1628092697457613068</id><published>2011-12-19T03:43:00.000-08:00</published><updated>2011-12-19T04:20:02.944-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eucaristía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='matrimonio y familia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Virgen María'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>Vivir la Navidad en cristiano</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;img src="http://img2.blogblog.com/img/video_object.png" style="background-color: #b2b2b2; 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XV) de la Catedral de León&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Para los cristianos la Navidad es un tiempo muy especial. No es simplemente un recuerdo, ni un mero símbolo; ni menos aún una especie de cuento o de juego para gente menuda. Ni simplemente un modo de que los adultos puedan sentirse niños de nuevo, al menos por unos días. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Un &lt;i&gt;Bing Bang&lt;/i&gt; redentor&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            La Navidad es un tiempo litúrgico en el que renovamos la conciencia de un acontecimiento que sigue teniendo plena vigencia: la segunda Persona de la Trinidad, la Palabra de Dios, ha nacido en un pesebre de Belén. Dios se ha hecho hombre, se ha hecho Niño, entrando así en la historia humana y su lógica. Por tanto, según unas coordenadas concretas: en un momento dado, en un lugar determinado, a través de una cultura que Él quiso asumir con todas las consecuencias. A partir de entonces, no se ha retirado ni se ha retractado de ese acontecimiento definitivo, que ha cambiado la vida del mundo y sigue, como un “Bing Bang” redentor, expandiendo su energía salvadora en el tiempo y en el espacio de cada uno y de todos, a la vez que pide nuestra colaboración para que su amor llegue hasta los confines del universo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Dios sigue viviendo como hombre en Jesús resucitado. Esa Humanidad Santísima está en el seno de la Trinidad. El vencedor de la Cruz sigue intercediendo por nosotros ante Dios Padre. Sigue presente, también,  en esta tierra especialmente en la Iglesia y en su misión, actuando por medio del Espíritu Santo en los corazones y en las culturas que le acogen. Sigue naciendo cada vez que alguien se abre al Amor con mayúsculas (el de Dios) o al amor hacia los demás, que es, según San Juan, camino y  manifestación, al menos incipiente y siempre necesario, del amor a Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La Navidad sólo sucedió históricamente “de una vez por todas”. Pero, al ser Dios su protagonista principal, no es algo que simplemente pasó; sino que sigue siendo plenamente actual. No sólo en el “Hoy” eterno de Dios, sino también en nuestras vidas, que se abren mediante la fe a la vida de Dios, permitiéndonos vivir y comprender los valores eternos, mientras tratamos de reproducirlos en nuestra existencia ordinaria. Lo hacemos, ciertamente, en la medida de nuestras modestas posibilidades; pero a la vez, y esto es lo fascinante, estamos llamados a realizarlo con la vida misma de Dios (el cristiano pertenece al Cuerpo místico de Cristo); con su fuerza redentora y salvadora, siempre amable; con su luz reveladora y maravillosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La Navidad celebra este nacimiento y esta vida de Dios entre los hombres y de los hombres con Dios. Un nacimiento y una vida que, según la fe cristiana, tienen una referencia al pasado, y, a la vez, son plenamente actuales y condición para la vida plena en el futuro de los hombres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Cómo vivir la Navidad en cristiano? &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; De todo ello cabe deducir cómo se puede hoy “vivir la Navidad en cristiano”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Quizá, apurados por la crisis económica, no podamos contemplar tantas luces en las calles y en los comercios; pero eso nos puede descubrir que la luz que más espera el Niño es la de nuestra vida.         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Puede que hayan disminuido los símbolos cristianos de ese acontecimiento, el nacimiento de Dios en el tiempo, que celebramos; pero es el cristiano el que debe ser, en su propio ambiente, signo vivo de Cristo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Tal vez los “Nacimientos” o los “Belenes” serán en algunos lugares más discretos o menos vistosos; pero los que se ponen (con sus figuritas ingenuas, el musgo y las casas de corcho) seguirán representando el Amor, y la respuesta que espera de cada uno, como realidad que llena de sentido la historia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Quizá se reduzca la calidad y variedad de una ideal “mesa navideña”; en todo caso el altar sobre el que se pone pan y vino significa el corazón de los cristianos, que elevan hacia Dios la ofrenda de su existencia cotidiana en acción de gracias por hacernos participar de su vida, unidos al corazón de Cristo. Y es que Belén y el Calvario son inseparables. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Incluso aunque volviéramos a “tiempos mejores” en el espejismo de un engañoso espíritu navideño, nuestro vivir la Navidad no sería auténtico si no existiera una preocupación “real” por acercarnos de nuevo o más intensamente a Dios, a través de la oración y de los sacramentos (especialmente la Confesión y la Eucaristía) y de las obras del amor. Es decir, con un desvelo “real” por los que están a nuestro lado en la familia, en el trabajo y en la calle; especialmente por los que no tienen hogar o compañía, o carecen de ropa o de comida, o por los que están enfermos, en estos días. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Así Dios ha de nacer de nuevo en el corazón de cada cristiano, como condición para que pueda nacer en otros corazones. Pero hay que dejarle nacer en la mirada y en los hechos. Así la Navidad permitirá dejar &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2010/12/navidad-dejar-que-se-hagan-realidad-los.html"&gt;que se hagan realidad los sueños&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Navidad en y desde la familia &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La Navidad es la fiesta de la alegría porque es la fiesta de la fe que se hace vida. Sobre la base de la Encarnación de Dios, la Navidad es igualmente la fiesta de la familia y de la amistad. Por eso decía Guardini: “Todo regalo debe ser en el fondo un símbolo del único gran regalo, en que Dios entregó a su Hijo por la salvación del mundo (1 Jn 4, 9s)”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Dentro de la familia, vivir la Navidad en cristiano significa, por ejemplo, el “volcarse” de unos con otros en costumbres que vale la pena mantener o recuperar: el belén, el árbol, los villancicos; alguna comida más especial, conversaciones y paseos familiares, atención particular a los más pequeños, a los ancianos y a los enfermos; gestos concretos de desprendimiento personal, por parte de todos los miembros de la familia, a favor de quienes, ahí afuera, no tienen nada o casi nada. Eso para empezar, pero aún hay más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Imaginaba Guardini que María le habría contado a San Juan acerca de su anhelo por esperar al Mesías, muchos años atrás. Para ella esa venida era muy diferente de la  liberación terrena y glorificación humana que esperaban muchos. “Quizá en ella había también un presentimiento, que no habría podido explicar ella misma; una sensación de que la misteriosa figura del que ‘había de venir’ la afectaba muy personalmente a ella...” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Esto sucede de alguna manera con cada cristiano. La venida de Jesús y la Navidad nos afecta siempre de manera irrepetible, porque “cristiano” quiere decir continuador, como signo e instrumento, de la misión de Cristo, ungido por su Espíritu. Y por eso, la Navidad es a la vez la fiesta de la fe que se comunica, también en y por las familias (los padres y madres son los primeros apóstoles de sus hijos). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; De ahí la importancia, en estos días, de cuidar las oraciones especialmente de los niños, bendecir la comida al menos en las fiestas, participar en la Misa, que es siempre el centro de la fiesta cristiana, manifestar la vida cristiana en el amor al prójimo. Y todo ello desde el seno de esta familia de Dios (la Iglesia), que nace con Jesús. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “Esta nueva familia de Dios comienza en el momento en el que María envuelve en pañales al ‘primogénito’ y lo acuesta en el pesebre. Pidámosle: Señor Jesús, tú que has querido nacer como el primero de muchos hermanos, danos la verdadera fraternidad. Ayúdanos para que nos parezcamos a ti. Ayúdanos a reconocer tu rostro en el otro que me necesita, en los que sufren o están desamparados, en todos los hombres, y a vivir junto a ti como hermanos y hermanas, para convertirnos en una familia, tu familia” (Benedicto XVI, &lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2010/documents/hf_ben-xvi_hom_20101224_christmas_sp.html"&gt;&lt;i&gt;Homilía en la Misa de Nochebuena&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;, 25-XII-2010).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt; 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text-decoration: none;"&gt;www.religionconfidencial.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, 19-XII-2011)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-1628092697457613068?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/1628092697457613068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/vivir-la-navidad-en-cristiano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/1628092697457613068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/1628092697457613068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/vivir-la-navidad-en-cristiano.html' title='Vivir la Navidad en cristiano'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-004w6kk8KT0/Tu8ilRW-0AI/AAAAAAAAATU/sgA_V9vOtWI/s72-c/BelenCatedralDeLeon%2528sXV%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-350522860988230023</id><published>2011-12-16T04:01:00.000-08:00</published><updated>2011-12-19T04:18:34.276-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='belleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Compartir lo valioso</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-65LGaiznn1o/TusxQARuEeI/AAAAAAAAATM/qsoZVT-z0r0/s1600/1323866594-its-a-wonderful-life-courtesy-of-wikimedia-commons-528x396.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://1.bp.blogspot.com/-65LGaiznn1o/TusxQARuEeI/AAAAAAAAATM/qsoZVT-z0r0/s320/1323866594-its-a-wonderful-life-courtesy-of-wikimedia-commons-528x396.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Fotograma de "Qué bello es vivir" (&lt;i&gt;It's a Wonderful Life&lt;/i&gt;, F. Capra, 1946),&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;según Wikipedia,&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; "&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;la película que más se ha emitido&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;en las televisiones &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: inherit;"&gt;de todo el mundo durante las fechas &lt;/span&gt;navideñas&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=tfGos88UcnA"&gt;Ver fragmento&lt;/a&gt;) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Navidad y en nuestro país los Reyes, incluso en época de crisis y de “recortes”, son tiempos de regalos. Y los mejores regalos no tienen por qué ser caros, económicamente hablando. Es cierto que hablamos de cosas que, al ser escasas, valen más que otras. Es decir, de cosas valiosas, y cuando no son cosas, de valores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Lo valioso y los “valores” &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En sus lecciones de Ética, dice Guardini (BAC, Madrid 1999) que en el encuentro con la realidad, además del conocimiento y de la acción, importa mucho la experiencia del valor de esa realidad. Eso depende de su color, su brillo o su forma; depende de su naturaleza, su intensidad y su rango; de qué es y cómo es. Los valores son “formas” en que captamos el bien que nos atañe. Y desencadenan en nosotros una reacción natural: un apetito, un deseo de tener, de poseer. Una actitud madura en relación con los valores “significa dar pasos en la superación de los deseos de tener, utilizar y dominar”. Esto puede hacerse, por ejemplo, regalando algo de valor; puesto que ahí se manifiesta la atención hacia un tú, la capacidad para sentir el valor en relación con el otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En referencia no ya no a un objeto valioso, sino a las personas, hablamos de “desprendimiento de uno mismo” para expresar que alguien es capaz de querer el bien para otro sin acordarse del propio yo. Ésta sería, en efecto, una dimensión necesaria en toda formación en los valores, dimensión que podría expresarse así: no existen sólo los valores para mí, sino también o, mejor, “ante todo” para los demás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Al llegar la Navidad, vienen a la memoria tantos ejemplos de padres y madres que disfrutan simplemente haciendo felices a los que les rodean, antes de pensar qué quieren para sí mismos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En este sentido, continúa Guardini, “la salud espiritual, la libertad, la gloria y la dignidad de una época o de una sociedad dependen, en el fondo, de si viven en ella hombres llenos de pasión por los valores, que lo cifren todo en que tales valores se realicen, &lt;i&gt;olvidándose de sí mismos&lt;/i&gt;”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por ejemplo, ante las cualidades de otro, puedo experimentar cierto enojo o molestia porque es mejor que yo en algo. Esto se llama envidia. Si la rechazo y le reconozco al otro el derecho a ser así, más aún, me alegro por ello, entonces me sitúo en la línea del amor. Y así puedo llegar a compartir de algún modo profundo esos valores: he descubierto, reconozco y valoro esas cualidades, aunque yo no las tenga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Y así se llega a la cuestión que nos interesa: ¿qué significa exactamente &lt;i&gt;compartir un valor&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;participar de un valor&lt;/i&gt;? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Compartir los valores &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Volviendo sobre el fenómeno de los valores, observa Guardini que se manifiestan ante el hombre con una cierta sacudida, ante la que él responde con una vibración (podemos nosotros recordar a Golum, cuando se encuentra por primera vez con el anillo: &lt;i&gt;¡Mi tesoro!&lt;/i&gt;). Es lo que Platón llamaba “eros” y que en su forma más elemental significa la codicia, el deseo de tener. Este deseo duerme en todo hombre y se despierta ante lo bello o lo valioso (que para los griegos viene a significar lo mismo). A medida que el hombre va madurando, va desapareciendo la referencia al yo, y “queda la voluntad pura de que impere el valor, de que el bien resplandezca, de que exista la nobleza”. Así se alcanza la participación (=&lt;i&gt;Symposion&lt;/i&gt;) de los valores. Una de las formas supremas de afirmar el valor es la gratitud por el hecho de que ese valor sea realidad: “Te agradezco que existas”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Con nuestras palabras, diríamos: compartir los valores –lo que implica valorar con madurez la realidad, puesto que los valores son para todos–, supone pasar del afán posesivo a la capacidad de donación: pasar del individualismo al amor. Es lo que Benedicto XVI explicaba en su primera encíclica al exponer el paso del &lt;i&gt;eros &lt;/i&gt;al &lt;i&gt;agapé&lt;/i&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Cómo o con qué se siente un valor? Según San Agustín, con el corazón. Pero corazón no significa sentimentalismo por oposición a lo “racional” (lo que según Guardini es una deformación introducida por el racionalismo); sino que simboliza el “valor total” de la persona, su capacidad de personalizar los valores y en último término, de amar. Así se manifiesta sobre todo en la Biblia y, en nuestra cultura, en Dante, Pascal y lo mejor del personalismo contemporáneo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por eso es tan importante &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/04/tener-corazon.html"&gt;“tener corazón”&lt;/a&gt; y educar el corazón, como tarea de toda la vida; porque madurar es aprender a compartir los valores. Es una dimensión que hoy se echa en falta tantas veces en la educación no sólo escolar, también familiar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Vivir de verdad es compartir los valores &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; A propósito de los valores ha señalado Benedicto XVI: “El mundo tiene necesidad de Dios. Tiene necesidad de valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede contribuir de manera preciosa a su búsqueda, para la construcción de un orden social justo y pacífico, a nivel nacional e internacional” (&lt;i&gt;Mensaje en la Jornada de la Paz, &lt;/i&gt;1-I-2011). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En efecto, observa el Papa, el Evangelio inspira y educa una visión del mundo y del hombre que libera valores culturales, humanísticos y éticos. Abre a una sabiduría que se concreta en proyectos de bien. Contrarresta la tentación de instrumentalizar la ciencia como puro medio de poder y de esclavitud del hombre (cf. &lt;i&gt;Discurso en la Universidad Católica del Sacro Cuore,&lt;/i&gt; 21-V-2011). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Los auténticos valores son los conformes a la verdad racional sobre las grandes cuestiones y los problemas éticos del hombre. Por eso, para afrontar la “emergencia educativa” ––dijo en Cagliari– “hacen falta padres y formadores capaces de compartir todo lo bueno y verdadero que han experimentado y profundizado personalmente” (&lt;i&gt;Encuentro con los jóvenes, &lt;/i&gt;7-IX-2008). Cierto, porque vivir es compartir lo valioso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En todo tiempo podemos compartir las virtudes, que son los valores personalizados y convertidos en hábitos buenos, y los ideales dignos de ese nombre, también porque se buscan en el mayor respeto a las personas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Navidad, tiempo de compartir &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La Navidad es un buen tiempo para una conversión profunda hacia los valores verdaderos, en dirección contraria al egoísmo, al individualismo y al consumismo. Porque Dios ha venido haciendo&amp;nbsp; visible el Amor, la Navidad es &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2010/12/navidad-corazon-del-mundo.html"&gt;el corazón del mundo.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; También brinda ocasión para compartir costumbres tradicionalmente cristianas: villancicos, belén, árbol, adornos, que hay que preparar (quizá ahora con lo que hay guardado y “rejuvenecido”…) y disfrutar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Eso es compartir “cosas valiosas”, como lo es compartir otras igualmente sencillas: el alimento o el tiempo con quien los necesita; un concierto, una película, una visita a un “Nacimiento” especialmente artístico, o a un buen museo; un bello paisaje de montaña o al borde del mar; una conversación en familia o entre amigos, alrededor de la chimenea o en otro lugar sereno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Este compartir lo de los demás, vuelve “más valiosos” a todos los que se implican, hace adquirir un valor añadido, un regalo no de usar y tirar, sino que permanece.&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 27pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-indent: 27pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(publicado en www.cope.es, 15-XII-2011) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-350522860988230023?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/350522860988230023/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/compartir-lo-valioso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/350522860988230023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/350522860988230023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/compartir-lo-valioso.html' title='Compartir lo valioso'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-65LGaiznn1o/TusxQARuEeI/AAAAAAAAATM/qsoZVT-z0r0/s72-c/1323866594-its-a-wonderful-life-courtesy-of-wikimedia-commons-528x396.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-6232225764309948469</id><published>2011-12-08T14:04:00.000-08:00</published><updated>2011-12-19T04:17:16.280-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='esperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='enfermos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>Hacerse cargo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-uOzuu_DVaSI/TuE0B240_2I/AAAAAAAAATE/BMcFddP_U2M/s1600/Leonid-afremov-autumn-park.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-uOzuu_DVaSI/TuE0B240_2I/AAAAAAAAATE/BMcFddP_U2M/s320/Leonid-afremov-autumn-park.jpg" width="255" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoTitle" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Leonid Afremov, &lt;i&gt;Parque en otoño&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoTitle"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoTitle"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;Los especialistas suelen decir que es difícil comprender a un enfermo mental, a menos que hayas pasado por su enfermedad. Esto puede suceder no sólo con los enfermos mentales, sino con todos los enfermos y aún los sanos. Cada uno es muy sensible a lo que le afecta de verdad, pero a veces ¡tan poco! sensible por lo que afecta a los demás. Pero no hay que caer en el pesimismo: es difícil comprender, no imposible, sobre todo para un cristiano que se esfuerce en vivir la caridad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Comprender: tarea dífícil, pero no imposible &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Según el diccionario, “hacerse cargo” significa tomar sobre sí un asunto, formarse la idea de algo, considerar todas las circunstancias de un caso. Cuando se trata de personas hay que suponer que, en principio, no terminamos de “hacernos cargo” totalmente de la situación de las otros, aunque hayamos vivido largo tiempo con ellos. Y es que somos diferentes de carácter, quizá hemos sido educados de forma diferente, tenemos experiencias diferentes, ilusiones diferentes y las heridas nos han dejado cicatrices diferentes. Por eso nos enfadamos con frecuencia si nos llevan la contraria, o al menos, nos desconcertamos. No comprendemos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Atención, oración, acción &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Por eso, antes de juzgar a una persona –suele citarse como proverbio indio–, hay que caminar tres lunas en sus mocasines. Se requiere un esfuerzo continuo –que no cuesta tanto si uno la quiere de verdad– apoyado en la oración, para ponerse en el lugar del otro. Y seguir luego reflexionando y observando, ¡rezando y actuando!, quizá en detalles que él o ella no percibirán, para poder ayudarle de verdad. Y tal vez pasado el tiempo se puede llegar a comprender mejor aquello que no se comprendía, porque no se sabían los antecedentes, las circunstancias, los contextos. Y entonces puede que se descubra que aquella persona no podía pensar de otra forma, o debía actuar así y tenía mucho mérito al hacerlo. O no se descubre del todo, porque una parte de ese misterio que cada uno lleva dentro sólo la conoce Dios y cuenta con eso (¡la cruz!), para cambiar cosas que no pueden ser cambiadas de otra manera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En cuanto a los enfermos, decía el doctor don Eduardo (Ortíz de Landázuri) que el paciente siempre tiene razón. Y así es, porque, aunque no se tratara de un problema orgánico, su dolencia puede ser psicológica, o tal vez espiritual. En todo caso necesita ayuda y se la deben especialmente quienes le atienden en un hospital o en su casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Respeto a los demás, coherencia personal, responsabilidad &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La educación, la experiencia y una vida coherente contribuyen mucho en este “hacerse cargo” de las personas y sus situaciones. Esto se espera, desde luego, de un cristiano que hace oración. Escribe Gustave Thibon: “Cuando te digo: ‘rezo por ti’, esto no significa que de vez en cuando musite algunas palabras pensando en tu recuerdo, sino que quiero cargar sobre mis espaldas con toda tu responsabilidad, que te llevo dentro de mí como una madre lleva a su hijo, que deseo compartir, y no sólo compartir, sino atraer enteramente sobre mí todo el mal, todo el dolor que te amenaza, y que ofrezco a Dios toda mi noche para que Él te la devuelva transformada en luz”. ¿No es eso lo que hizo Cristo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Josemaría Escrivá señalaba: “Hemos de conducirnos de tal manera, que los demás puedan decir, al vernos: éste es cristiano, porque no odia, porque sabe comprender, porque no es fanático, porque está por encima de los instintos, porque es sacrificado, porque manifiesta sentimientos de paz, porque ama”. Sin pretender una exclusividad, el “hacerse cargo” es característico del cristianismo coherente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En su segunda encíclica, sobre la esperanza (&lt;i&gt;Spe salvi&lt;/i&gt;), dice Benedicto XVI: “La capacidad de aceptar el sufrimiento y a los que sufren es la medida de la humanidad que se posee”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;Publicado en www.ssbenedictoxvi.org -Mexico- el 17-IX-2008&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;Reproducido en el libro&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;"Al hilo de un pontificado: el gran sí de Dios"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;ed. Eunsa, 2010&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-6232225764309948469?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/6232225764309948469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/hacerse-cargo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6232225764309948469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6232225764309948469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/hacerse-cargo.html' title='Hacerse cargo'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-uOzuu_DVaSI/TuE0B240_2I/AAAAAAAAATE/BMcFddP_U2M/s72-c/Leonid-afremov-autumn-park.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-867856023187203205</id><published>2011-12-02T03:22:00.000-08:00</published><updated>2011-12-02T09:49:27.400-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nueva evangelización'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Doctrina social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Pedagogía de la caridad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-B63R5pauf0A/TtiytftxOKI/AAAAAAAAAS8/RqqMrpLnW18/s1600/Pietro_Cavallini_014.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-B63R5pauf0A/TtiytftxOKI/AAAAAAAAAS8/RqqMrpLnW18/s320/Pietro_Cavallini_014.jpg" width="262" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P. Cavallini, &lt;i&gt;La Anunciación&lt;/i&gt; (h. 1291), detalle&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://it.wikipedia.org/wiki/File:Pietro_Cavallini_013.jpg"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Mosaico en &lt;i&gt;Santa Maria in Trastevere&lt;/i&gt; (Roma)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;Con este título no se quiere indicar sólo una pedagogía caracterizada por la caridad o encaminada a la caridad; sino que la caridad misma tiene una importante función pedagógica, que nada puede sustituir. Por eso la educación en la fe requiere de la caridad, para ser una fe viva y operativa, como ya decía San Pablo: “la fe actúa por la caridad” (Ga 5, 6). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;El amor lleva a escuchar, observar y discernir &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Benedicto XVI lo ha subrayado en un discurso con motivo del 40 aniversario de &lt;i&gt;Caritas &lt;/i&gt;italiana (24-XI-2011). Ha dicho algo que vale para todo cristiano, puesto que es lo característico del cristiano: “Cada uno (...) está llamado a dar su contribución para que el amor con el que Dios nos ama desde siempre y para siempre se convierta en actividad de la vida, en fuerza de servicio y en conciencia de responsabilidad”. Pues realmente el “amor de Cristo nos apremia” (2 Co 5,14), Y esto, aunque el camino se haga cuesta arriba, y el esfuerzo parezca no dar resultados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            La caridad debe llevar a escuchar: “Ciertamente, escuchar para conocer, pero también para hacerse prójimo, para sostener a las comunidades cristianas en la ayuda a quien necesita sentir el calor de Dios a través de las manos abiertas y disponibles de los discípulos de Jesús”. Por eso lleva también a observar, a ser “capaces de comprender y hacer comprender, de anticipar y prevenir, de sostener y proponer soluciones en la línea segura del Evangelio y de la doctrina social de la Iglesia”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cierto. Esta pedagogía de la caridad, que enseña a escuchar y atender las necesidades de los demás, se hace hoy más urgente. Implica que las comunidades cristianas (la Iglesia como tal, a nivel universal o local, o las familias cristianas, las parroquias o las escuelas, los asociaciones y estructuras pastorales de la Iglesia) se planteen continuamente (el Papa habla aquí de “discernimiento”) las necesidades que surgen por todas partes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Así lo dice el Papa: “El individualismo de nuestros días, la presunta suficiencia de la técnica, el relativismo que influye en todos, exigen suscitar en personas y comunidades formas más elevadas de escucha, capacidad de apertura de la mirada y del corazón a las necesidades y los recursos, hacia formas comunitarias de discernimiento sobre el modo de ser y de situarse en un mundo en produnda transformación”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En efecto. Y esto no es exclusivo de Caritas, institución que tiene en el mundo entero, a nivel universal y local, un merecido prestigio por su buen hacer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La pedagogía de Jesús &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De hecho Benedicto XVI invita a abrir las páginas del Evangelio para dejarse conmover por los “gestos” de Jesús: “Gestos que transmiten la Gracia, que educan en la fe y el seguimiento; gestos de curación y acogida, de misericordia y esperanza, de futuro y compasión; gestos que inician o perfeccionan una llamada a seguirlo y que desembocan en el reconocimiento del Señor como única razón del presente y del futuro”. Y esta pedagogía de Jesús, añade, es la pedagogía propia de la caridad; pues toda obra de caridad “habla de Dios, anuncia una esperanza, induce a plantearse interrogantes”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            ¿En qué consiste propiamente esta pedagogía? ¿Bajo qué condiciones las obras de caridad –y en general toda la vida cristiana, pero de modo más concreto las obras de misericordia, como visitar a los enfermos, dar limosna, atender a los pobres, etc.– son “pedagógicas”? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Las condiciones: motivación interior y autenticidad del testimonio &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Según el Papa, la condición para que las obras de caridad sean “pedagógicas”, no puede ser otra que la de preocuparse “sobre todo por la motivación interior que las anima,  y por la calidad del testimonio que dan”. Al ser obras de la fe, expresan la misión de los cristianos, que implica la promoción humana integral: “Son acciones pedagógicas, porque ayudan a los más pobres a crecer en su dignidad, a las comunidades cristianas a caminar en el seguimiento de Cristo, a la sociedad civil a asumir conscientemente sus propias obligaciones”. Y todo ello supone la justicia, para que no se dé como caridad lo que se debe como justicia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Deduce Benedicto XVI que la caridad lleva a saber descubrir, en la vida de las personas, sus dificultades y preocupaciones, así como las oportunidades y las perspectivas. “La caridad pide apertura de la mente, amplitud de miras, intuición y previsión, y un ‘corazón que ve’” (cf. &lt;i&gt;Deus caritas est,&lt;/i&gt; 25). Y así, “responder a las necesidades no sólo significa dar pan al hambriento, sino también dejarse interpelar por las causas por las que tiene hambre, con la mirada de Jesús, que sabía ver la realidad profunda de las personas que se acercaban a él”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Y esto, no en general, sino teniendo en cuenta fenómenos tan concretos y actuales como las migraciones o las emergencias que provocan las calamidades naturales y las guerras; la crisis económica global, como signo de los tiempos que pide la valentía de la fraternidad; las diferencias entre Norte y Sur y las lesiones de la dignidad humana; los problemas de las familias y de los jóvenes, etc. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Acercarse a los necesitados &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Este planteamiento desemboca en un principio luminoso, profunda y esencialmente cristiano: “La humanidad no sólo necesita bienhechores, sino también personas humildes y concretas que, como Jesús, sepan estar al lado de los hermanos, compartiendo algo de su sufrimiento”.      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Lo que el Papa señala aquí, sirve efectivamente para todos los cristianos. Vale no sólo para el cristiano singular, sino para toda comunidad, familia e institución animada por el Evangelio. Hay que organizar de alguna manera esta “escuela de la caridad”, cuidando la motivación interior y la autenticidad del testimonio que de ahí se deriva. Y se puede hacer de formas muy distintas. Pero lo importante es caer en la cuenta, impulsarlo, enseñarlo, pasando por encima de las dificultades reales o aparentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;             La petición no puede ser más clara: “Ayudad la Iglesia a hacer visible el amor de Dios. Vivid la gratuidad y ayudad a vivirla. Recordad a todos la esencialidad del amor que se hace servicio. Acompañad a los hermanos más débiles. Animad a las comunidades cristianas. Decid al mundo la palabra del amor que viene de Dios. Buscad la caridad como síntesis de todos los carismas del Espíritu (cf.&lt;i&gt; 1 Co&lt;/i&gt; 14, 1)”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Concluyendo, una vez más Benedicto XVI enuncia claramente la necesidad de que los cristianos vivamos la caridad “de verdad”, pues sólo así tendrá eficacia pedagógica para llevar a otros hacia Dios. Pero esto requiere compromiso y esfuerzo para acercarse a los necesitados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en &lt;a href="http://www.analisisdigital.com/"&gt;www.analisisdigital.com&lt;/a&gt;, 2-XII-2011) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-867856023187203205?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/867856023187203205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/pedagogia-de-la-caridad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/867856023187203205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/867856023187203205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/12/pedagogia-de-la-caridad.html' title='Pedagogía de la caridad'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-B63R5pauf0A/TtiytftxOKI/AAAAAAAAAS8/RqqMrpLnW18/s72-c/Pietro_Cavallini_014.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-1568208913142214905</id><published>2011-11-28T04:50:00.000-08:00</published><updated>2011-11-29T07:25:18.994-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='esperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='religión'/><title type='text'>Sencillez de la esperanza</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-P7Zz8N0ahPE/TtOCZF3osjI/AAAAAAAAASs/EuHD7vqXg7U/s1600/Africa.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-P7Zz8N0ahPE/TtOCZF3osjI/AAAAAAAAASs/EuHD7vqXg7U/s1600/Africa.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt; 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           “Hablar de la esperanza es hablar del porvenir y, por tanto, de Dios. El futuro enlaza con el pasado y el presente. El pasado lo conocemos bien: lamentamos sus errores y reconocemos sus logros positivos. El presente, lo vivimos como podemos. Lo mejor, lo espero aún y con la ayuda de Dios”. Les invita a no privar a sus pueblos de la esperanza, y para ello les aconseja: “Tened un enfoque ético valiente en vuestras responsabilidades y, si sois creyentes, rogad a Dios que os conceda sabiduría”. Una sabiduría no fácil, pero que capacita para servir a todos, por encima de los intereses privados, que fácilmente ciegan el poder. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            La esperanza cristiana no paraliza. Al contrario, observa el Papa, contar con Dios lleva a “una esperanza que genera energía, que estimula la inteligencia y da a la voluntad todo su dinamismo”, para buscar la libertad y la justicia. Como decía el cardenal Saliège, de Tolouse, “esperar no es abandonar; es redoblar la actividad”. Y concluye Benedicto XVI: “Desesperar es individualismo. La esperanza es comunión”. Es la sencillez que brota de la fe cristiana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El auténtico diálogo interreligioso arranca del amor a la verdad &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En este mismo marco de esperanza, se sitúa la cooperación entre las diferentes culturas y religiones. Ninguna de ellas puede justificar el recurso a la intolerancia o a la violencia. Concretamente, “utilizar las palabras reveladas, las Sagradas Escrituras o el nombre de Dios para justificar nuestros intereses, nuestras políticas tan fácilmente complacientes o nuestras violencias, es un delito muy grave”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Les señala cómo el auténtico diálogo interreligioso debe partir de que sólo puedo conocer y amar al otro, si me conozco y amo a mí mismo. Y esto sólo puede hacerse desde el encuentro con Dios y la oración. De aquí resulta que la verdad no es excluyente del otro, ni lleva a la confusión o al sincretismo. No se dialoga por debilidad sino en el amor a la verdad, como forma de amar a Dios y al prójimo. Este diálogo, que debe enseñarse especialmente a los jóvenes, puede tener diversas formas, como es la cooperación en el ámbito social y cultural. Y todo ello se condensa bien en la imagen de la mano: compuesta de cinco dedos, se extiende para dar y recibir, cuidar y ayudar, no para matar o hacer sufrir. Gráfico y sencillo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Servicio y oración &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Al día siguiente, durante la Misa en el Estadio de la Amistad (Cotonú), les muestra la humildad de Cristo Rey: “Para Él, reinar es servir. Y lo que nos pide es seguir por este camino para servir, para estar atentos al clamor del pobre, el débil, el marginado”.  Esto puede comportar sacrificios, pero conduce a la verdadera libertad,  felicidad y paz con nosotros mismos, con los demás y con Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Un momento de especial intensidad es el encuentro con los niños de la parroquia de Santa Rita (Cotonú) y en el hogar “Paz y Alegría”, de las misioneras de la Caridad. En Santa Rita, el Papa se pone a su nivel, para explicarles que cuando se recibe la primera comunión, Jesús viene a habitar en el alma. Y por eso le podemos pedir que nos ayude a amarle y amar a los demás con su amor; y confiarle nuestras alegrías y penas, y nuestro futuro. Les invita a encontrar ratos de conversación con Jesús ante una Cruz o una imagen, a usar el Evangelio, a rezar el Rosario a la Virgen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Opción por la sencillez &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Todo sencillo. Como sencilla fue la llamada a los Obispos, a los sacerdotes, a los seminaristas, a los religiosos y a los laicos, para renovar la vida cristiana de acuerdo con la condición y la misión de cada uno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            A su regreso, ha dicho Benedicto XVI: “En África he visto una frescura del sí a la vida, una frescura del sentido religioso y de la esperanza, una percepción de la realidad, en su totalidad con Dios y no reducida a un positivismo que, al final, apaga la Esperanza” (Audiencia general, 23-XI-2011). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En África se ha vuelto a poner de manifiesto la &lt;a href="http://arvo.net/ramiro-pellitero/benedicto-xvi-opcion-por-los-sencillos/gmx-niv857-con16594.htm"&gt;opción por los sencillos&lt;/a&gt;, que son los más grandes, y lo sencillo. Una opción coherente con las necesidades actuales allí (léase la rueda de prensa durante el vuelo a Benin) y otras necesidades en todo el mundo. Una opción sabia y esforzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(una primera versión se publicó en www.cope.es, 28-XI-2011) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-1568208913142214905?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/1568208913142214905/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/sencillez-de-la-esperanza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/1568208913142214905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/1568208913142214905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/sencillez-de-la-esperanza.html' title='Sencillez de la esperanza'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-P7Zz8N0ahPE/TtOCZF3osjI/AAAAAAAAASs/EuHD7vqXg7U/s72-c/Africa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-1074933354373353855</id><published>2011-11-28T03:04:00.000-08:00</published><updated>2011-12-02T09:46:08.108-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apostolado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nueva evangelización'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conversión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='esperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='laicos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><title type='text'>Dios y nosotros</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-FwNICSJNZmQ/TtNnSiOnyOI/AAAAAAAAASk/z6PrRjYw5g8/s1600/images.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-FwNICSJNZmQ/TtNnSiOnyOI/AAAAAAAAASk/z6PrRjYw5g8/s1600/images.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;“La cuestión de Dios hoy” no es tema sólo para los no creyentes. Lo ha abordado Benedicto XVI en la sesión plenaria del Consejo Pontificio Consejo para los laicos (25-XI-2011), señalando certeramente el rumbo. Y atención a los matices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La cuestión de Dios es "la cuestión de las cuestiones"&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El punto de partida es que la cuestión de Dios es siempre el principio de la misión evangelizadora de la Iglesia. Esta misión incluye esencialmente proponer siempre el “recomenzar desde Dios”. De hecho “una mentalidad que se ha ido difundiendo en nuestro tiempo, renunciando a toda referencia a lo trascendente, se ha mostrado incapaz de comprender y preservar lo humano”. Y estas son las consecuencias: “La difusión de esta mentalidad ha generado la crisis que vivimos hoy, que es crisis de significado y de valores, antes que crisis económica y social”. El motivo: “el hombre que busca existir sólo de modo positivista, en lo calculable y en lo mensurable, al final queda asfixiado”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En este marco, deduce el Papa, “la cuestión de Dios es, en cierto sentido, ‘la cuestión de las cuestiones’”, pues “nos remite a las preguntas fundamentales del hombre, a las aspiraciones a la verdad, la felicidad y a la libertad ínsitas en su corazón, que tienden a realizarse”. De hecho, “el hombre que despierta en sí mismo la pregunta sobre Dios se abre a la esperanza, a una esperanza fiable, por la que vale la pena afrontar el cansancio del camino en el presente” (cf. enc. &lt;i&gt;Spe salvi&lt;/i&gt;, n. 1). Empezar de nuevo con Dios es también una de las conclusiones de su libro entrevista “Luz del mundo” (2010).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;A Dios se le encuentra a través de quienes le conocen&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            A continuación, se pregunta Benedicto XVI: "¿Cómo despertar la pregunta sobre Dios? Teniendo en cuenta que comenzar a ser cristiano no es una decisión ética o una gran idea sino el encuentro con un acontecimiento con una Persona, Cristo (cf.&lt;i&gt; Deus caritas est,&lt;/i&gt; 1), “la cuestión sobre Dios se despierta en el encuentro con quien tiene el don de la fe, con quien tiene una relación vital con el Señor”. Es decir, “a Dios se lo conoce a través de hombres y mujeres que lo conocen”. Con otras palabras: “El camino hacia él pasa, de modo concreto, a través de quien ya lo ha encontrado”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Es aquí, continúa el Papa, donde los fieles laicos tienen un papel importante. Según la exhortación &lt;i&gt;Christifideles laici,&lt;/i&gt; ellos tienen como vocación propia, dentro de la misión de la Iglesia, por motivo de su “índole secular”, como modalidad propia e insustituible, la animación cristiana del orden temporal (cf. n. 36). Esto significa, en nuestro tiempo, lo siguiente: “Estáis llamados a dar un testimonio transparente de la importancia de la cuestión de Dios en todos los campos del pensamiento y de la acción”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Con ello se sitúa a los fieles laicos en la vanguardia de la Nueva evangelización, precisamente porque ellos son los que de modo más concreto pueden proponer a todos los que les rodean la cuestión de Dios. Más concretamente: “En la familia, en el trabajo, así como en la política y en la economía, el hombre contemporáneo necesita ver con sus propios ojos y palpar con sus propias manos que con Dios o sin Dios todo cambia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Comenzar por "Dios y nosotros"&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Entonces, cabría pensar, lo que se dice es que la cuestión de Dios es cosa que los fieles laicos han de proponer a “los otros”, es decir, a los no creyentes. Pues sí, pero no sólo eso; porque en relación con Dios, nunca se trata primero de “los otros” sino de “nosotros”: y ante todo, me afecta a mí personalmente y como miembro del “nosotros” eclesial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Lo expresa con claridad Benedicto XVI: “El desafío de una mentalidad cerrada a lo trascendente obliga también a los propios cristianos a volver de modo más decidido a la centralidad de Dios”. Se detiene explicando cómo “a veces nos hemos esforzado para que la presencia de los cristianos en el ámbito social, en la política o en la economía resultara más incisiva, y tal vez no nos hemos preocupado igualmente por la solidez de su fe, como si fuera un dato adquirido una vez para siempre”. Es éste un argumento que aparece también en la carta reciente &lt;i&gt;Porta fidei &lt;/i&gt;(cf. n 2): la fe no se puede dar por supuesta, sobre todo cuando se trata de una fe vivida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            ¿Y por qué ahora no hay que dar por supuesta la fe? Porque los cristianos no son ni extraterrestres, ni seres angélicos o espíritus puros que sobrevuelan un mundo en crisis de fe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Es el argumento del Papa: “En realidad los cristianos no habitan un planeta lejano, inmune a las ‘enfermedades’ del mundo, sino que comparten las turbaciones, la desorientación y las dificultades de su tiempo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En consecuencia: “Por eso, no es menos urgente volver a proponer la cuestión de Dios también en el mismo tejido eclesial”. De hecho, observa, “¡Cuántas veces, a pesar de declararse cristianos, de hecho Dios no es el punto de referencia central en el modo de pensar y de actuar, en las opciones fundamentales de la vida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Dios y nosotros. Así se titulaba un libro de Jean Daniélou, publicado poco antes del Concilio Vaticano II. Y esa sigue siendo, agudizada, con sus desafíos y sus horizontes, hoy la cuestión.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Formación para la conversión y la Nueva evangelización&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Al hablar de los cristianos, es claro que incluye a toda la Iglesia, el “nosotros” de los cristianos. No se trata de un problema “sólo” de los fieles laicos; si así fuera, y si esto lo dijeran los clérigos, podría sonar a un cierto paternalismo, de quienes tienen a su cargo a “otros”. Pero no. Esto nos implica a todos los cristianos. También, por tanto, a los ministros sagrados y a la miembros de la vida religiosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Así llega Benedicto XVI a lo que denomina la primera respuesta: “La primera respuesta al gran desafío de nuestro tiempo es, por lo tanto, la profunda conversión de nuestro corazón, para que el Bautismo que nos ha hecho luz del mundo y sal de la tierra pueda verdaderamente transformarnos”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Y como la conversión personal es la primera respuesta, de ahí arrancan, para la formación de todos (también de los laicos, pero no sólo de ellos), preguntas bien concretas. Por ejemplo: ¿cómo posibilitar esa conversión a los cristianos, según su propia condición; ese comenzar por Dios, personalmente y desde el “nosotros” de la Iglesia, que se traduzca en autenticidad de vida y por tanto de misión? ¿Qué itinerarios de fe, de formación para los sacramentos, de vida moral y de oración hay que recorrer? ¿Y cómo hacerlo en la vida familiar&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;y profe&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;sional, cultural y social?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.religionconfidencial.com, 28-XI-2011) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-1074933354373353855?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/1074933354373353855/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/dios-y-nosotros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/1074933354373353855'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/1074933354373353855'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/dios-y-nosotros.html' title='Dios y nosotros'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-FwNICSJNZmQ/TtNnSiOnyOI/AAAAAAAAASk/z6PrRjYw5g8/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-2833682444183443856</id><published>2011-11-26T09:34:00.000-08:00</published><updated>2011-11-26T09:37:02.668-08:00</updated><title type='text'>Adviento: puerta de la esperanza</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-dMCPk5Bkh_c/TtEgxOTHEmI/AAAAAAAAASU/ZSbIIjOBNXk/s1600/adviento.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="147" src="http://4.bp.blogspot.com/-dMCPk5Bkh_c/TtEgxOTHEmI/AAAAAAAAASU/ZSbIIjOBNXk/s320/adviento.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Un hombre había perdido la “memoria del corazón”. Aquél hombre “había perdido toda la cadena de sentimientos y pensamientos que había atesorado en el encuentro con el dolor humano”. ¿Por qué sucedió esto y qué consecuencias tuvo? “Tal desaparición de la memoria del amor le había sido ofrecida como una liberación de la carga del pasado. Pero pronto se hizo patente que, con ello, el hombre había cambiado: el encuentro con el dolor ya no despertaba en él más recuerdos de bondad. Con la pérdida de la memoria había desaparecido también la fuente de la bondad en su interior. Se había vuelto frío y emanaba frialdad a su alrededor”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Es ésta una historia de Navidad de Charles Dickens, resumida por Joseph Ratzinger en una de sus meditaciones de los años 80 (publicadas en castellano con el título “El resplandor de Dios en nuestro tiempo”, Herder 2008). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;La experiencia de la bondad &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;    &lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Resulta interesante que lo que aquí se llama “memoria del corazón” o “memoria del amor” surja de los encuentros con el dolor. Esto ilumina una profunda verdad: normalmente percibimos que cualquier persona es digna de ser ayudada en su necesidad, porque pertenecemos todos a una sola familia humana. Los cristianos sabemos que somos imagen de Dios y estamos llamados a ser hijos de Dios. La conciencia de esa necesidad suscita en nosotros el deseo de hacer el bien. Y todo eso queda en la memoria como un tesoro, que nos permite seguir creyendo en el bien y la capacidad de hacer el bien, y seguir haciéndolo, amando. Sabemos, por experiencia, que necesitamos de los demás y que ayudándoles nos hacemos nosotros mismos mejores y contribuimos al progreso del mundo. Por eso quien no ha tenido la experiencia de la bondad, o ha perdido la memoria de la bondad, es difícil que tenga esperanza.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-K1M06aOXI_Y/TtEif_FFKYI/AAAAAAAAASc/KDdw89nLYMg/s1600/Blade+runner.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-K1M06aOXI_Y/TtEif_FFKYI/AAAAAAAAASc/KDdw89nLYMg/s1600/Blade+runner.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.decine21.com/Peliculas/Blade-Runner-2894"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;Blade runner&lt;/i&gt; (más información sobre la película)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;  &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            A los replicantes de la película &lt;i&gt;Blade Runner&lt;/i&gt; (Ridley Scott, 1982) –robots de aspecto humano– les habían implantado recuerdos y sentimientos artificiales; pero ellos habían llegado a sospecharlo, y, como sabían su fecha de caducidad, se rebelaron contra su “creador” y contra la autoridad establecida, porque querían seguir viviendo. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Como cristianos, es el Espíritu Santo el que nos une y nos vivifica en la familia de Dios. Nos hace progresar por medio de la fe, de la esperanza y del amor. Uno de los modos principales en que lo hace es a través de la liturgia de la Iglesia, como sucede en el Adviento. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Despertar la esperanza &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;    &lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            “El Adviento –decía Joseph Ratzinger en su meditación– quiere despertar en nosotros el recuerdo propio y el más hondo del corazón: el recuerdo del Dios que se hizo niño. Ese recuerdo sana, ese recuerdo es esperanza”. El Adviento, puerta del año litúrgico, nos introduce en esa “historia de los recuerdos” más valiosos (la historia de nuestra salvación). Nos ayuda a “despertar la memoria del corazón y, de ese modo, aprender a ver la estrella de la esperanza”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En el Adviento podemos hacer que esos grandes recuerdos de la humanidad, que guarda la tradición cristiana, se vayan integrando en nuestros recuerdos personales y los vayan alimentando. Y observaba el cardenal Ratzinger: “Seguramente cada uno de nosotros puede contar en ese sentido su propia historia de lo que significan para su vida los recuerdos festivos de Navidad, de Pascua o de otras celebraciones”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Hoy parece amenazada, en muchos cristianos, esta “memoria del corazón” que es el año litúrgico, por falta de experiencia y de conocimiento. Por eso es importante reestrenar el Adviento. De la mano del Espíritu Santo y de María, especialmente en las semanas previas a la Navidad hay que desempolvar los recuerdos del bien y enriquecerlos viviendo con intensidad la liturgia y sirviendo a los demás, para mantener abierta la puerta de la esperanza. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En el Adviento de 2010, Benedicto XVI señalaba: “El hombre está vivo mientras espera, mientras en su corazón está viva la esperanza. Y al hombre se le reconoce por sus esperas: nuestra ‘estatura’ moral y espiritual se puede medir por lo que esperamos”. Y exhortaba a preguntarse, durante la preparación de la Navidad: “Yo, ¿qué espero? ¿A qué, en este momento de mi vida, está dirigido mi corazón?”. Y también, en el plano de la familia, de la comunidad o de la nación: “¿Qué es lo que esperamos juntos? ¿Qué es lo que une nuestras aspiraciones?”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(publicado en&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;www.cope.es, 29-XI-2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-2833682444183443856?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/2833682444183443856/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/adviento-puerta-de-la-esperanza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/2833682444183443856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/2833682444183443856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/adviento-puerta-de-la-esperanza.html' title='Adviento: puerta de la esperanza'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-dMCPk5Bkh_c/TtEgxOTHEmI/AAAAAAAAASU/ZSbIIjOBNXk/s72-c/adviento.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-2167842320205658550</id><published>2011-11-16T13:19:00.000-08:00</published><updated>2011-11-17T05:23:33.173-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='santidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Doctrina social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><title type='text'>Política y santidad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-2SImWtsK0Y8/TsQkuz0aYPI/AAAAAAAAASM/IjeFYUUmpDM/s1600/StoTomasMoro%25281478-1535%2529.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-2SImWtsK0Y8/TsQkuz0aYPI/AAAAAAAAASM/IjeFYUUmpDM/s1600/StoTomasMoro%25281478-1535%2529.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Santo Tomás Moro (1478-1535), lord canciller de Inglaterra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Juan Pablo II lo nombró en 2000 patrono de los políticos y los gobernantes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Su vida se representa en la película &lt;a href="http://www.decine21.com/Peliculas/Un-hombre-para-la-eternidad-7260"&gt;"Un hombre para la eternidad"&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: inherit;"&gt;A man for All Seasons,&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; F. Zinnemann, 1966)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;    &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;img src="http://img2.blogblog.com/img/video_object.png" style="background-color: #b2b2b2; " class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" id="ieooui" data-original-id="ieooui" /&gt; &lt;style&gt;st1\:*{behavior:url(#ieooui) }&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}&lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En época de elecciones viene bien reflexionar sobre la relación entre política y santidad.  Decía Max Weber que al político le corresponde la “ética de la responsabilidad” (actuar previendo todas las consecuencias), mientras que al santo le conviene la “ética de la convicción” (actuar según lo que piensa que debe hacerse o Dios le pide, sin mirar las consecuencias); dos opciones que, en su opinión, son irreconciliables. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pero Spaemann observa que así se pasa por alto un hecho fundamental: que han existido políticos que han sido santos o santos que han sido políticos, y buenos políticos, con éxito; pues ambas cosas no están reñidas (cf. Ética: Cuestiones fundamentales, cap. V).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Vale la pena preguntarse en qué consiste la santidad y cómo sería posible alcanzarla no a pesar de la política, sino “también” siendo político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La llamada universal a la santidad &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Todas las personas están llamadas a la santidad. De un modo más concreto, todos los bautizados. Lo ha recordado Benedicto XVI con ocasión de la fiesta de todos los santos: “Todos los estados de vida, de hecho, se pueden convertir, con la acción de la gracia y con el compromiso y la perseverancia de cada uno, en vías de santificación” (&lt;i&gt;Angelus&lt;/i&gt;, 1-XI-2011). La Iglesia, añadía, es la llamada concreta de todos los bautizados a la “comunión de los santos”, por el Bautismo; para ello hemos de superar la fragilidad y vencer el pecado.  La santidad, es pues, la meta. Pero ¿cuándo y cómo se logra? ¿Y qué relación tiene con las actividades ordinarias de la vida? ¿Hay que dejar aparte las cosas que amamos para buscar la santidad? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La meta de la santidad sólo se alcanza definitivamente en el Cielo. Tal es la gran esperanza cristiana, única que da sentido a la muerte. Todos buscamos que perviva lo bello y grande que hayamos podido realizar. Dice el Papa: “Sobre todo, sentimos que el amor reclama y pide eternidad, y no es posible que sea destruido por la muerte en un solo momento” (&lt;i&gt;Audiencia general, &lt;/i&gt;2-XI-2011). Ni el hombre ni la muerte ni el amor pueden afrontarse con puros métodos “científicos” o experimentales, pues la dimensión del Amor de Dios trasciende el espacio y el tiempo. Según la fe cristiana, la vida en unión con Cristo y la fe en Él, por decirlo en una palabra, la santidad (que se incoa en esta vida), es la garantía de Vida eterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La santidad lleva a trabajar por el futuro y la esperanza &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pues bien, la fe cristiana y la santidad no nos apartan del interés por todo lo que es bueno para el hombre y el trabajo en la tierra para incrementarlo, ni hacen inútiles nuestras esperanzas de alcanzarlo y transmitirlo. Señala Benedicto XVI: “La fe en la vida eterna da al cristiano el valor para amar aún más intensamente esta tierra nuestra y trabajar para construirle un futuro, para darle una esperanza verdadera y segura” (&lt;i&gt;Ibid&lt;/i&gt;). Esto nos interesa para nuestro tema. Trabajar por el futuro y la esperanza, ¿no es lo que, con vistas al bien común, deben hacer los políticos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Los últimos domingos del año litúrgico han sido ocasión para volver a subrayar que el amor es el camino y la puerta del Cielo (cf. &lt;i&gt;Mt &lt;/i&gt;25, 34-36). Por una parte, el amor y las obras de misericordia son el “aceite” para encender la lámpara que conduce al Reino de Dios (cf. &lt;i&gt;Mt &lt;/i&gt;25, 1-13). El amor, observa el Papa, “no se puede comprar, pero se recibe como regalo, se conserva en la intimidad y se practica en las obras”. Por eso “quien cree en Dios-Amor lleva en sí una esperanza invencible, como una lámpara con la que atravesar la noche más allá de la muerte, y llegar a la gran fiesta de la vida” (&lt;i&gt;Angelus, &lt;/i&gt;6-XI-2011) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; De otro lado, el amor es también el “talento” (cf. &lt;i&gt;Mt&lt;/i&gt; 25, 14-30) más importante que Dios nos ha concedido, para hacerlo fructificar durante nuestra vida. “La caridad es el bien fundamental que nadie puede dejar de hacer fructificar y sin el cual todo otro don es vano (cf.&lt;i&gt; 1 Co&lt;/i&gt; 13, 3)” (&lt;i&gt;Angelus, &lt;/i&gt;13-XI-2011).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La política, tarea impulsada por la justicia y el amor&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            ¿Qué decir, en este marco, acerca de la tarea política? ¿Será un lugar donde la fe hay que dejarla fuera o no tiene consecuencias? ¿Será una actividad donde la luz no ilumina o el amor no da fruto? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; A finales de 2002 la Congregación de la Fe publicó un documento sobre los católicos y la vida política, donde se decía que los cristianos laicos no pueden abdicar de su participación en la política, entendida como “la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común”. La encíclica &lt;i&gt;Caritas in veritate&lt;/i&gt; afirma que todas las personas tienen la vocación de comprometerse a favor de la verdad y el amor, y, por tanto, de trabajar por el desarrollo integral de los demás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ciertamente, no todos lo harán como trabajo profesional. Los políticos de profesión, a la luz de los principios expuestos, han de tener una conciencia viva de que su tarea debe ser impulsada por la justicia y el amor. Laicismo intolerante sería negar a los cristianos la legitimidad de actuar en política de acuerdo con las propias convicciones acerca del bien común, entre ellas las que corresponden a la ética natural. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La política, como todas las tareas de esta vida, necesita del amor. La justicia sola, aún siendo imprescindible, no basta para hacer “justicia total” a la realidad del hombre y del mundo. La propuesta cristiana se centra en el amor, como gran “secreto” para llegar a la santidad y servir máximamente a Dios y a los demás. Esto es posible en todas las condiciones, situaciones y trabajos de la vida. También en la política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(publicado en &lt;i&gt;www.religionconfidencial.com&lt;/i&gt;, 16-XI-2011) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-2167842320205658550?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/2167842320205658550/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/politica-y-santidad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/2167842320205658550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/2167842320205658550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/politica-y-santidad.html' title='Política y santidad'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-2SImWtsK0Y8/TsQkuz0aYPI/AAAAAAAAASM/IjeFYUUmpDM/s72-c/StoTomasMoro%25281478-1535%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-4974591677550284948</id><published>2011-11-13T11:19:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T02:48:13.926-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='santidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alegría'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>El valor de la virtud</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-TytsHFqzLto/TsAX5er-HfI/AAAAAAAAASE/_0roFLuC0XM/s1600/EL+cielo+azul+de+Paris+%25281964%2529.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-TytsHFqzLto/TsAX5er-HfI/AAAAAAAAASE/_0roFLuC0XM/s320/EL+cielo+azul+de+Paris+%25281964%2529.jpg" width="241" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Marc Chagall, &lt;i&gt;El cielo azul de París&lt;/i&gt; (1964)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;En la actual situación de “urgencia educativa” cabe redescubrir las virtudes. Esta palabra se refiere no a cualesquiera “valores” personales, sino a cualidades que se consideran buenas en las personas, y que poseen como hábitos de obrar bien, conformes a la razón natural. Según Platón las virtudes tienen que ver con la vida plena, con la libertad y con la belleza, pues para los griegos lo bello era equivalente a lo valioso. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Romano Guardini publicó en 1963 un libro sobre las virtudes como formas de la vida ética. Ahí explica cómo las virtudes suponen una personalización de los valores, y en cada una de ellas sigue predominando ese determinado valor. En cada virtud se expresa el hombre entero. Y esto acontece tanto en la historia de la vida personal como en la evolución de un pueblo o de un país, donde a veces varían las virtudes que determinan la actitud moral.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Más allá de la resonancia un tanto extraña y antipática, antigua y moralizadora que con frecuencia reviste modernamente el término “virtud”, Guardini ha hecho mucho, y conviene conocerlo, para restablecer su significado vivo y positivo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¿Qué significa virtud?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ante todo, &lt;i&gt;¿qué significado concreto tiene decir que alguien posee una virtud?&lt;/i&gt; Responde Guardini que las virtudes favorecen la alegría y enriquecen la personalidad y la vida entera de quien las posee. Por ejemplo, la virtud del orden lleva al dominio de sí mismo, no como un yugo pesado, sino al contrario: como una liberación de las mejores energías de la persona, y por tanto a una adecuada actitud en la relación con las personas y las cosas. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Señala Guardini que hay dos modos en que una virtud se puede desarrollar: de modo innato o como un proceso consciente y esforzado. Hay personas que tienden como naturalmente al orden. A otros les sucede lo contrario; incluso el orden les resulta agobiante, y tienden a pensar que la libertad consiste en hacer aquello a lo que están inclinados. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Los primeros tendrán que vigilar para que esa tendencia se traduzca en claridad y belleza en su vida, y no les vuelva estrechos, duros o pedantes. Los segundos deberían caer en la cuenta de que el orden es un valor indispensable, personal y socialmente; deberían luchar por conquistarlo, aunque les cueste quizá toda su vida. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            “Ambas formas de virtud son buenas, ambas necesarias”, dice Guardini. Y entiende que sería un error pensar que sólo es virtud la que surge con naturalidad, así como es un error pensar que sólo es moral lo que se logra con esfuerzo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Virtud y sufrimiento&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Continúa el ilustre pensador italo-alemán, las virtudes se pueden deformar o pueden enfermar. El orden, lo hemos visto ya, puede hacerse rígido hasta el punto de no valorar la libertad o la creatividad; puede convertirse en una constricción que hace daño. La virtud puede enfermar haciendo también sufrir a esa persona y a los demás. En el caso del orden, pueden generarse obsesiones o angustias. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; De otro lado, puede suceder que el virtuoso sufra más que otros, no porque su virtud enferme, sino porque le hace más sensible que otros en determinados aspectos de la vida. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Así, la persona ordenada se da cuenta del peligro y la amenaza misteriosa que puede esconderse en el desorden, tanto en el mundo, como en el propio espíritu, como también en las relaciones humanas en el trabajo y en el Estado. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En todo caso, Guardini, que escribe en la perspectiva de una ética transcendente o abierta a Dios, dice que las virtudes deben ser realmente &lt;i&gt;humanas y razonables&lt;/i&gt;. “El hombre ha de seguir conservando el dominio  sobre su virtud para alcanzar la libertad de la imagen y semejanza de Dios”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Virtud y transcendencia &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por último, señala que &lt;i&gt;la virtud tiene que ver con la transcendencia:&lt;/i&gt; “Se eleva hasta Dios, o mejor dicho, desciende de Él”. Para Platón, de la bondad eterna de Dios (que es el agathón, lo bueno) desciende la iluminación moral al espíritu del hombre según los diversos caracteres. Pues bien, dice nuestro autor, “en la fe cristiana llega a su plenitud ese reconocimiento”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Respecto a la virtud del orden, Guardini evoca la imagen misteriosa de la ciudad santa que desciende de Dios a los hombres, como síntesis del orden (cf. Ap. 21, 10). A la luz del cristianismo, señala tres modos de entender la relación entre el orden y Dios. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Primero, al ser Dios el Creador y Señor, distinto del mundo, el hombre le debe obediencia; sin este orden, el caos prevalece sobre todo intento de bienestar y cultura. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Segundo: el orden pide que toda injusticia sea reparada (podría recordarse aquí la encíclica de Benedicto XVI, &lt;i&gt;Spe salvi,&lt;/i&gt; nn. 41-48); es un espejismo pensar que la injusticia se disuelve por sí misma, pues permanece en el contexto vital de los que la cometen y padecen, en el influjo y consecuencias que tiene en la historia; y, finalmente, Dios se ocupará de que sea reparada al final de los tiempos. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Tercero, por tanto, la historia pide que se rindan cuentas, no a la opinión pública ni a la ciencia, ni a la historia misma (que mantiene escondidas o falseadas tantas cosas), sino en el juicio ante Dios.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;*   *   * &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cabría añadir a estas observaciones de Guardini otras dos, hoy particularmente necesarias.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Virtud, vida lograda y alegría&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En primer lugar, que siempre vale la pena buscar la virtud. El motivo es que, cuando es sana y auténtica, lleva a la vida plena y por tanto a la alegría, aunque esta alegría no esté libre de cierto sufrimiento. Las virtudes son condición para una vida lograda, también en relación con la familia (escuela de virtudes) y el trabajo, y para una verdadera transformación de la sociedad. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En segundo término, que las personas que no tienen valores o virtudes sufren mucho o quizá más que los virtuosos, precisamente por carecer de virtudes.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Virtud y razón; verdad, bien y belleza &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Las virtudes son un camino de “diálogo educativo” entre la fe y la razón. En Chipre dijo Benedicto XVI: “La práctica de la virtud consiste en actuar de conformidad con la recta razón, en la búsqueda de todo lo que es verdadero, bueno y hermoso” (5-VI-2010).            El Papa ha citado a San Gregorio de Nisa cuando dice que Cristo es el modelo y maestro que nos permite ver la imagen de Dios. Cada uno es el pintor de su propia vida y las virtudes son las pinturas de las que se sirve (cf. &lt;i&gt;De perfectione christiana: &lt;/i&gt;PG 46, 272 b).&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Virtud y santidad &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Para declarar que alguien ha llegado a la santidad, la Iglesia pone como condición el que haya practicado “virtudes heroicas”. Pero atención a lo señalado por Joseph Ratzinger: “Virtud heroica no significa exactamente que uno hace cosas grandes por sí mismo, sino que en su vida aparecen realidades que no ha hecho él, porque él sólo ha estado disponible para dejar que Dios actuara. (…) La santidad es el contacto profundo con Dios: es hacerse amigo de Dios, dejar obrar al Otro, el Único que puede hacer realmente que este mundo sea bueno y feliz” (&lt;i&gt;Intervención con motivo de la canonización de Josemaría Escrivá,&lt;/i&gt; publicada en el “Osservatore Romano”, 6-X-2002).&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En definitiva, las virtudes, como “formas de estar el hombre en el bien” (Guardini), son claves para comprender a las personas, y, en la educación cabe partir de sus dones naturales para lograr otras virtudes. Constituyen así, ciertamente, horizontes educativos de una existencia mejor, vivida y comprendida como una tarea, en la que se juega su propio sentido.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Publicado en www.analisisdigital.com, 13-XI-2011) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-4974591677550284948?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/4974591677550284948/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/el-valor-de-la-virtud.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/4974591677550284948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/4974591677550284948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/el-valor-de-la-virtud.html' title='El valor de la virtud'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-TytsHFqzLto/TsAX5er-HfI/AAAAAAAAASE/_0roFLuC0XM/s72-c/EL+cielo+azul+de+Paris+%25281964%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-3656844974733583230</id><published>2011-11-05T06:01:00.000-07:00</published><updated>2011-11-06T08:41:26.348-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='santidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espíritu Santo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Doctrina social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eucaristía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>El amor, clave cristiana de la ética</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-DEvQoxFXII4/TrUyyw_UulI/AAAAAAAAAR8/DoXlWVV15y4/s1600/612px-Giotto_-_Scrovegni_-_-30-_-_Washing_of_Feet.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="313" src="http://2.bp.blogspot.com/-DEvQoxFXII4/TrUyyw_UulI/AAAAAAAAAR8/DoXlWVV15y4/s320/612px-Giotto_-_Scrovegni_-_-30-_-_Washing_of_Feet.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Giotto, &lt;i&gt;El lavatorio de los pies&lt;/i&gt; (1303-1305)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Padua, Capilla de los Scrovegni&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El cristianismo no es, no debe ser, un moralismo; es decir: una exaltación desmedida de los valores morales, que conduciría a una vida centrada en el “cumplimiento” de unas reglas o un código moral. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Esto lo explicó Benedicto XVI en su &lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2010/february/documents/hf_ben-xvi_spe_20100212_seminario-romano-mag_sp.html"&gt;visita al Seminario de Roma&lt;/a&gt;, el 12 de febrero de 2010, en una meditación sobre el capítulo 15 del evangelio de San Juan.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Cristo y la ética&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La Iglesia es la viña que Dios ha plantado –ya en el Antiguo Testamento, al elegir al Pueblo de Israel– y esperaba de ella muchos frutos. Ahora la viña es la Iglesia y por eso hemos de “permanecer” en Cristo (Él es la vid y nosotros los sarmientos, cf. Jn cap. 15), especialmente por medio de la Eucaristía. En ella encontramos y nos unimos a esta “gran historia de amor, que es la verdadera felicidad”.&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Como consecuencia de ese “permanecer” con Cristo –el nivel que el Papa llama “ontológico”, es decir, perteneciente al ser– vienen otras palabras –que expresan el nivel del obrar–: “Guardad mis mandamientos”. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por tanto, es la unión con Cristo la que procura el fruto anticipado de nuestro amor; no somos nosotros los importantes –nuestras obras y nuestras valoraciones–, sino que lo más importante es ese darse de Dios mismo, que precede a nuestro obrar: &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “No somos nosotros los que hemos de producir el gran fruto; &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;el cristianismo no es un moralismo&lt;/i&gt;, no somos nosotros los que debemos hacer cuanto Dios espera del mundo, sino que ante todo debemos entrar en ese misterio ontológico: Dios se da a sí mismo. Su ser, su amar, precede a nuestro obrar, y, en el contexto de su Cuerpo, en el contexto de su estar con Él, identificados con él, ennoblecidos con su sangre, también nosotros obrar con Él”.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;La Iglesia y la ética&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; He aquí los fundamentos de la ética cristiana, o, podría decirse también, las claves cristianas de la ética.&amp;nbsp; Puesto que “la ética es consecuencia del ser”–explicaba Benedicto XVI–, “primero el Señor nos da un nuevo ser, este es el gran don; el ser precede al actuar y a este ser sigue luego el actuar, como una realidad orgánica, para que lo que somos podamos serlo también en nuestra actividad”. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En efecto, ese nuevo ser es el gran don que formamos en unión con Cristo. Y de este ser procede el actuar conforme a lo que se es: un cuerpo vivo y orgánico. El cristiano actúa no como quien obedece a una ley externa que otro le impone; sino que desde el amor saca gustosamente lo mejor de sí mismo, dando así sentido pleno a su existencia. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Estamos, por tanto, en las antípodas de una ética moralista, que conduce a una vida centrada en el “cumplimiento” de unas reglas o un código moral impuesto desde fuera a la persona.&amp;nbsp; Un moralismo que, al ser artificial, no hace mejor a la persona ni la dirige hacia el amor, como tampoco la aparta de las tentaciones del individualismo y la violencia. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Se entiende que añadiera el Papa: “Y así damos gracias al Señor porque nos ha sacado del puro &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;moralismo&lt;/i&gt;; no podemos obedecer a una ley que está frente a nosotros, sino que debemos sólo obrar según nuestra nueva identidad”. No se trata de la obediencia a algo exterior, “sino de una realización del don del nuevo ser”, que es este amor de Dios en Cristo que nos constituye en su Cuerpo místico.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;A todo ello le sigue este mandamiento nuevo: “Amaos como yo os he amado” (Jn 13, 34). No hay amor más grande que este “dar la vida por los propios amigos” (Jn 15, 13). &amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;¿Pero qué quiere decir esto exactamente?, se preguntaba Benedicto XVI. Tampoco aquí se trata –dice por tercera vez– de un &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;moralismo&lt;/i&gt;. Y lo explica por pasos.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;Una posible interpretación, argumenta, sería en primer lugar: “No es un mandamiento nuevo; el mandamiento de amar al prójimo como a sí mismo existe ya en el Antiguo Testamento”. Otra posición de algunos: “Ese amor queda radicalizado; este amor al otro debe imitar al de Cristo, que se ha dado por nosotros; debe ser un amor heroico, hasta el don de sí mismos”. “En este caso –replica–, sin embargo, el cristianismo sería un moralismo heroico”. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;Y llega a la conclusión de su razonamiento, que vuelve a descubrir la ética del nuevo ser que constituye al cristiano en el “nosotros” de Cristo:&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;“Es verdad que debemos llegar hasta esta radicalidad del amor, que Cristo nos ha mostrado y donado, pero también es cierto que la verdadera novedad no es –insiste– lo que hacemos nosotros, la verdadera novedad es cuanto Él ha hecho: el Señor se nos dado Él mismo, y el Señor nos ha dado &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;la verdadera novedad de ser miembros en su cuerpo, &lt;/i&gt;ser sarmientos de la vida que es Él. Por tanto, la novedad es el don, el gran don, y desde ese don, desde esa novedad del don, se sigue también, como he dicho, el nuevo obrar”.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;Para dar con la raíz de la “novedad cristiana”, Benedicto XVI acudió al pensamiento de Santo Tomás de Aquino. Éste afirma, con respecto al cristianismo, que “la nueva ley es la gracia del Espíritu Santo” (&lt;i&gt;Suma teológica,&lt;/i&gt; I-II, q. 106, a. 1). E interpreta el Papa: “La nueva ley no es un mandamiento más difícil que los otros: la nueva ley es un don, la nueva ley es la presencia del Espíritu Santo que se nos da en el Sacramento del Bautismo, en la Confirmación, y se nos da cada día en la Santísima Eucaristía”. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;El Espíritu Santo y la ética&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;Con la clave de ese don del amor, que es el Espíritu Santo –principio de unidad y vida de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo–, interpretaba Benedicto XVI también las palabras del Señor: “’Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Yo os he llamado amigos porque todo lo que he oído del Padre os lo he dado a conocer’. Ya no somos siervos ­–observaba el Papa– que obedecen al mandato, sino amigos que conocen, que están unidos en la misma voluntad, en el mismo amor”. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;Al final de su intervención expresó que forma parte de la novedad cristiana también el hecho de que el Espíritu Santo se nos dé –junto con los sacramentos– como fruto principal de la oración, para que “podamos responder a las exigencias de la vida y ayudar a los otros en sus sufrimientos”.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;Este argumento lo recoge también Benedicto XVI en el segundo volumen de su libro Jesús de Nazaret, &lt;span style="font-family: inherit;"&gt;cuando dice que “amaos los unos a los otros como yo os he amado” no significa simplemente “amar hasta estar dispuestos a sacrificar la propia vida por el otro” (p. 81). La verdadera novedad se refiere “al nuevo fundamento del ser que se nos ha dado”. Con otras palabras: “La novedad solamente puede venir del don de la comunión con Cristo, del vivir en Él” (p. 82). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;En otros términos, sólo quien está unido a Cristo, y por tanto a todos los que están unidos con Él por el Espíritu Santo, puede amar “como” Cristo. No se trata de seguir su ejemplo (cf. Jn 13, 15) desde fuera, sino de ver la realidad con su misma mirada, querer con su misma voluntad, sentir con su mismo corazón. Entrar, para vivirla, en su misma Vida, que es vida de cada uno compartida con Cristo y, en Cristo, con los demás. Y sin que nada de eso nos quite de ser “nosotros mismos”; sino que, al contrario, eso es lo que nos hace descubrir nuestro verdero proyecto, nuestra verdadera felicidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;La Eucaristía y la ética&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Así es. Cristo se nos da sobre todo en la Eucaristía, que es la unión con Él y todos los que están con Él. Si soy cristiano y trato de vivir como tal, mi acción es fruto de mi amor, no de unas normas impuestas desde fuera. Pero ese amor no será un amor individualista, sino un amor abierto a Dios y a los demás en la manera más personal y total posible, que será integrado en “nuestro” amor. De ahí surge &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/la-verdadera-pureza.html"&gt;la verdadera pureza&lt;/a&gt; del corazón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;Por eso el “mandamiento nuevo” sólo puede ser entendido y vivido “en” la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, semilla de fraternidad universal. Por eso la vida cristiana no es algo individualista. También por eso la acción de la Iglesia no se entiende si se enfoca como el resultado de un activismo puramente sociológico. Y, en último término, por eso la acción humana, a través de la que el hombre se autorrealiza, encuentra su plenitud, su explicación y su orientación más plena y profunda en el cristianismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;Desde aquí se ilumina el por qué se insiste, en la formación cristiana, en la prioridad de los sacramentos –sobre todo la Eucaristía y la Penitencia– y la oración. La respuesta es: porque es el Espíritu Santo, y no nuestras obras o realizaciones, el gran don que hace posible tanto la vida cristiana (que a veces se denomina por eso “vida espiritual”), como la misión y la acción de la Iglesia. Es el don del amor, que se convierte también en tarea nuestra, lo que nos da la unidad, la vida y la eficacia. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Consecuencias para la formación: autenticidad de lo cristiano&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;A veces se oye decir: no basta la santidad personal, no basta la oración o la educación en las virtudes, no bastan los sacramentos, sino que hay que transformar las estructuras sociales, hay que cambiar el mundo. Se esconde ahí un error. La santidad personal, la oración y las virtudes, los sacramentos, cuando se viven &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;auténticamente&lt;/i&gt;, impulsan siempre a transformar, primero, el propio corazón; y, desde ahí, las estructuras sociales injustas y todo lo que en el mundo pueda y deba ser cambiado.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Y de esta manera, que sería inalcanzable por las meras fuerzas naturales e inasequible por la pura razón, el cristianismo “realmente vivido” muestra que la clave de la ética es el amor. Todo lo que va en esa dirección –la apertura a Dios y el encuentro con los demás– es garantía de humanidad verdadera. &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Una primera versión de este texto fue publicada en www.zenit.org, 20-II-2010,&lt;br /&gt;con el título "El cristianismo no es un moralismo"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-3656844974733583230?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/3656844974733583230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/el-amor-clave-cristiana-de-la-etica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/3656844974733583230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/3656844974733583230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/el-amor-clave-cristiana-de-la-etica.html' title='El amor, clave cristiana de la ética'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-DEvQoxFXII4/TrUyyw_UulI/AAAAAAAAAR8/DoXlWVV15y4/s72-c/612px-Giotto_-_Scrovegni_-_-30-_-_Washing_of_Feet.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-8796632132932853815</id><published>2011-11-02T09:33:00.000-07:00</published><updated>2011-11-03T03:20:37.873-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocación cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nueva evangelización'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Doctrina social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='religión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='testimonio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eucaristía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Peregrinos de la verdadera paz</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-HdErh7MPUwI/TrFvAHxFu1I/AAAAAAAAAR0/aSqux7TP7M4/s1600/arco-iris.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="239" src="http://2.bp.blogspot.com/-HdErh7MPUwI/TrFvAHxFu1I/AAAAAAAAAR0/aSqux7TP7M4/s320/arco-iris.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:WordDocument&gt;   &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:PunctuationKerning/&gt;   &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;   &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:Compatibility&gt;    &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;    &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;    &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;    &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt; 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El tema del discurso es el papel de las religiones (y por tanto de la oración de los creyentes) en la promoción de la paz y la justicia. Pero implica también tanto a los no creyentes o ateos, como a toda persona de buena voluntad que busque la verdad.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;La violencia vinculada al terrorismo. Religión y violencia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-style: italic;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;En primer lugar analiza el Papa la &lt;i&gt;violencia vinculada al terrorismo&lt;/i&gt;. Y reconoce que una de sus causas es la religión, o más bien la deformación de la religión. &lt;/span&gt;“Sabemos que el terrorismo es a menudo motivado religiosamente y que, precisamente el carácter religioso de los ataques sirve como justificación para una crueldad despiadada, que cree poder relegar las normas del derecho en razón del ‘bien’ pretendido. Aquí, la religión no está al servicio de la paz, sino de la justificación de la violencia”.   &lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Ante esto, “los representantes de las religiones reunidos en Asís en 1986 quisieron decir –y nosotros lo repetimos con vigor y gran firmeza– que esta no es la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción”. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Y en este punto acepta diversas objeciones: “Pero, ¿cómo sabéis cuál es la verdadera naturaleza de la religión? Vuestra pretensión, ¿no se deriva quizás de que la fuerza de la religión se ha apagado entre vosotros? (…) ¿Acaso existe realmente una naturaleza común de la religión, que se manifiesta en todas las religiones y que, por tanto, es válida para todas?” Estas preguntas, dice, no pueden soslayarse. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Comienza el Papa respondiendo acerca de la verdadera naturaleza del cristianismo, a la vez que reconoce los errores del pasado: “Sí, también en nombre de la fe cristiana se ha recurrido a la violencia en la historia. Lo reconocemos llenos de vergüenza. Pero es absolutamente claro que éste ha sido un uso abusivo de la fe cristiana, en claro contraste con su verdadera naturaleza”. Continúa explicando: “El Dios en que nosotros los cristianos creemos es el Creador y Padre de todos los hombres, por el cual todos son entre sí hermanos y hermanas y forman una única familia. La Cruz de Cristo es para nosotros el signo del Dios que, en el puesto de la violencia, pone el sufrir con el otro y el amar con el otro. Su nombre es ‘Dios del amor y de la paz’ (2 Co 13,11). Y extrae una consecuencia importante para todos los educadores cristianos: “Es tarea de todos los que tienen alguna responsabilidad por la fe cristiana el purificar constantemente la religión de los cristianos partiendo de su centro interior, para que –no obstante la debilidad del hombre– sea realmente instrumento de la paz de Dios en el mundo”. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La violencia como consecuencia de negar a Dios&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En segundo lugar aborda la violencia que es “consecuencia de la ausencia de Dios, de su negación, que va a la par con la pérdida de humanidad”. Ya hemos visto cómo los enemigos de la religión quieren que desaparezca porque la ven como fuente primaria de la violencia. “Pero –observa Benedicto XVI– el ‘no’ a Dios ha producido una crueldad y una violencia sin medida, que ha sido posible sólo porque el hombre ya no reconocía norma alguna ni juez alguno por encima de sí, sino que tomaba como norma solamente a sí mismo. Los horrores de los campos de concentración muestran con toda claridad las consecuencias de la ausencia de Dios”. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Señala el Papa que cuando Dios no está presente, de manera silenciosa toman su lugar el poder, el tener, el placer: “La adoración de Mamón, del tener y del poder, se revela una anti-religión, en la cual ya no cuenta el hombre, sino únicamente el beneficio personal. El deseo de felicidad degenera, por ejemplo, en un afán desenfrenado e inhumano, como se manifiesta en el sometimiento a la droga en sus diversas formas. Hay algunos poderosos que hacen con ella sus negocios, y después muchos otros seducidos y arruinados por ella, tanto en el cuerpo como en el espíritu”. Y por tanto, se destruye la paz: “La violencia se convierte en algo normal y amenaza con destruir nuestra juventud en algunas partes del mundo. Puesto que la violencia llega a hacerse normal, se destruye la paz y, en esta falta de paz, el hombre se destruye a sí mismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;En definitiva, lo que desea subrayar Benedicto XVI es que cuando la religión se vive rectamente (lo que implica su capacidad para el diálogo y la purificación), es una fuerza de paz. Mientras que “la negación de Dios corrompe al hombre, le priva de medidas y le lleva a la violencia”. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;Los no creyentes que buscan la verdad&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Además de los creyentes y los no creyentes, el Papa se refiere, finalmente, a aquellas “Personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de Dios”. Personas que sufren la ausencia de Dios, que buscan lo auténtico y bueno, y por tanto están en camino hacia Él. A ellos se les aplica también, de modo distinto, el lema de la reunión de Asís: “Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz”.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Se trata de personas (como el filósofo mexicano Guillermo Hurtado, la humanista francesa Julia Kristeva, el filósofo italiano Remo Bodei y el economista austriaco Walter Baier, que estuvieron en la reunión de Asís) que plantean legítimamente cuestiones tanto a los ateos como a los creyentes. Por una parte, “despojan a los ateos combativos de su falsa certeza, con la cual pretenden saber que no hay un Dios, y los invitan a que, en vez de polémicos, se conviertan en personas en búsqueda, que no pierden la esperanza de que la verdad exista y que nosotros podemos y debemos vivir en función de ella”. Por otra parte, “también desafían a los seguidores de las religiones, para que no consideren a Dios como una propiedad que les pertenece a ellos, hasta el punto de sentirse autorizados a la violencia respecto a los demás”.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;¡Atención!, porque los creyentes tienen una particular responsabilidad ante estas personas. “Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero Dios, cuya imagen en las religiones, por el modo en que muchas veces se practican, queda frecuentemente oculta. Que ellos no logren encontrar a Dios, depende también de los creyentes, con su imagen reducida o deformada de Dios. Así, su lucha interior y su interrogarse es también una llamada a los creyentes a purificar su propia fe, para que Dios – el verdadero Dios – se haga accesible”.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Al final, y para todos, “se trata del estar juntos en camino hacia la verdad, del compromiso decidido por la dignidad del hombre y de hacerse cargo en común de la causa de la paz, contra toda especie de violencia destructora del derecho”. Unos y otros, también los terceros, tienen su papel en la búsqueda de la verdadera paz. Y ese papel, cabría señalar, comienza por la responsabilidad personal, por el compromiso personal ante la verdad, el bien y la belleza. Un compromiso que los creyentes descubren con mayor fuerza en la oración. Porque la oración verdadera lleva a la purificación y al compromiso por la paz. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: center;"&gt;*&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;*&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;*&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En la audiencia general del miércoles 26 de octubre, el Papa explicaba que la promoción cristiana de la paz sólo puede hacerse desde un corazón libre de la avidez y del egoísmo; un corazón que renuncia a la violencia y abraza la Cruz, como signo de que el amor es más fuerte que la violencia y la muerte. Los cristianos están llamados a promover la paz desde la Paz que es Cristo: “El Señor viene en la  Eucaristía para sacarnos de nuestro individualismo, de nuestras particularidades que excluyen a los demás, para formar con nosotros un solo cuerpo, un solo reino de paz en un mundo dividido”.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count: 1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Estamos ante un tema clave para la ética cristiana. Esto pide, a todos los niveles, continuar con la “purificación de la memoria histórica” que tanto impulsó Juan Pablo II. No se trata de una táctica para calmar las críticas, sino de un aspecto esencial del cristianismo. Algo decisivo tanto para la Nueva evangelización, como para el diálogo interreligioso, como también para autentificar el testimonio de los creyentes en el mundo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(una primera versión se publicó en www.cope.es, el 2-XI-2011) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-8796632132932853815?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/8796632132932853815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/peregrinos-de-la-verdadera-paz.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8796632132932853815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8796632132932853815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/11/peregrinos-de-la-verdadera-paz.html' title='Peregrinos de la verdadera paz'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-HdErh7MPUwI/TrFvAHxFu1I/AAAAAAAAAR0/aSqux7TP7M4/s72-c/arco-iris.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-8018995915658442367</id><published>2011-10-24T13:31:00.000-07:00</published><updated>2011-10-30T09:23:53.645-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conversión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='esperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><title type='text'>Esperanza en la noche oscura</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-6hSUvTlddTs/TqXK47Ux_QI/AAAAAAAAARU/_jHVOAgtq0s/s1600/Caminoalalibertadg201101.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-6hSUvTlddTs/TqXK47Ux_QI/AAAAAAAAARU/_jHVOAgtq0s/s1600/Caminoalalibertadg201101.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=q6NzysWcxGg"&gt;Ver trailer en español&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;a href="http://www.decine21.com/peliculas/Camino-a-la-libertad-21572"&gt;Información sobre la película&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;A veces lo más difícil no es perdonar a otro, sino perdonarse a sí mismo (esto es más fácil, y definitivo, si se cuenta con Dios). La película “Camino a la libertad” (Peter Weir, The way back, 2010), ambientada en 1940, relata cómo unos fugados de un gulag en Siberia recorren 6000 kilómetros hasta la India. Un camino por un valle oscuro, guiados por la esperanza.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El líder del grupo, el polaco Janusz, anhela encontrarse con su esposa, para evitar que siga culpándose a sí misma, por haberle delatado bajo tortura. Los otros tienen también, cada uno, que perdonarse algo, con sus historias y sus esperanzas. La oración de todos, cuando alguno se va quedando en el camino, va jalonando esa aventura y drama que simboliza también nuestra existencia.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El director de la película manifestaba en el &lt;a href="http://www.nytimes.com/2011/01/09/movies/09weir.html?scp=2&amp;amp;sq=%22The+Way+Back%22&amp;amp;st=nyt"&gt;&lt;i&gt;New York Times&lt;/i&gt; (7-I-2011)&lt;/a&gt;: "Siempre me han fascinado las historias de supervivencia". Y explica: "Incluso en circunstancias que no son tan extremas, la pregunta sobre qué hace que alguien siga adelante, siempre es intrigante. ¿Para qué vivir? Quiero decir que todo ser humano puede desfallecer. Puedes echarte y morir. Hay algo dentro de nosotros que nos empuja, sea lo que sea". &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Salmo 136: "Porque es eterna su misericordia"&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            La Revelación bíblica subraya el papel de la oración, en el creyente que reconoce el amor y la misericordia de Dios, que perdona y libera siempre. Botón de muestra es el salmo 136, que se identifica como, al menos, una parte del “Gran Hallel” cantado por los israelitas en la cena pascual hebrea. Probablemente Jesús lo cantó con sus discípulos antes de salir para el Huerto de los Olivos (cf. Mt 26,30; Mc 14,26). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En él, Israel hace memoria de la presencia salvífica y de los prodigios, las grandes maravillas que el Dios vivo ha obrado por su Pueblo. Y esta memoria consoladora se expresa al ir repitiendo: “porque su amor es para siempre” (o, según otras traducciones, “porque es eterna su misericordia”). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Ante todo, se rememora la creación del mundo. Luego, la liberación de la esclavitud de Egipto (el Éxodo). Más tarde, su guía durante el largo camino por el desierto. Por último, la posesión de la tierra prometida y la protección contra los enemigos, la tentación de los ídolos y la autosuficiencia que llevaría al olvido de los dones divinos…&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Acordarnos de los dones de Dios &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En su audiencia del 19 de octubre se preguntaba Benedicto XVI cómo podemos aprovechar este salmo, actualizándolo en nuestra vida. Lo fundamental es acordarnos de la bondad de Dios con nosotros, no sólo los cristianos sino todos los hombres, que como el Pueblo de Israel, pasamos también por valles oscuros o momentos de dificultades. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            La bondad de Dios con todos se ha manifestado primero en la creación. En segundo lugar, la historia de Israel es un memorial para nosotros, porque nos recuerda que Dios ha creado un pueblo (como preparación y prefiguración de la Iglesia). “Después Dios se ha hecho hombre, uno de nosotros: ha vivido con nosotros, ha sufrido con nosotros, ha muerto por nosotros”. Y más aún, sigue presente entre nosotros en este Cuerpo de humanidad, la Iglesia, que él ha querido para salvar al mundo: “Permanece con nosotros en el Sacramento y en la Palabra”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Se detiene el Papa para subrayarlo: “También en estos dos mil años de historia de la Iglesia está siempre la bondad del Señor”. Y lo testimonia con su propia experiencia: “Después del periodo oscuro de la persecución nazi y comunista, Dios nos ha liberado, ha mostrado que es bueno, que tiene fuerza, que su misericordia vale para siempre”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;b&gt;Memoria, oración y esperanza&lt;/b&gt; &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            He ahí lo importante: que la memoria de la bondad de Dios en la historia general, más concretamente en la historia de Israel, y todavía más en la historia de la Iglesia, “se convierte también en fuerza de esperanza” para cada uno en su historia personal: &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;             “Cada uno tiene su historia personal de salvación, y debemos hacer un tesoro de esta historia, tener siempre presentes en la memoria las grandes cosas que Dios ha hecho en mi vida, para tener confianza: su misericordia es eterna. Y si hoy estoy en la noche oscura, mañana Él me libera porque su misericordia es eterna”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Esta “noche oscura” personal, a la que se refiere Benedicto XVI, puede interpretarse de diversos modos. Puede entenderse como la “noche oscura del alma”, que han experimentado muchos santos. Para la mayoría de los creyentes esto puede referirse más bien a un dejar de sentir, por un tiempo más o menos largo, el calor de la presencia de Dios y la luz de la fe, ante acontecimientos de nuestra vida que no acabamos de comprender, que nos cuesta aceptar, o que, de repente, un día se nos muestran como privados de sentido. No por eso hemos de concluir que Dios no existe o que nos ha retirado su protección. Hemos de acudir entonces a nuestra experiencia, a nuestra reflexión y a la tradición cristiana, para redescubrir cuántos bienes nos da dado Dios. Y haciendo nuestra esa “memoria” de su amor y misericordia, seguir esperando en Él y agradecerle sus dones, incluso los que no conocemos. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El salmo termina volviendo al agradecimiento por la misericordia de Dios, que “da alimento a todo viviente” (v. 25). Y en este punto observa Benedicto XVI: “El invisible poder del Creador y Señor, cantado en el Salmo, se revela en la pequeña visibilidad del pan que nos da, con el que nos hace vivir. Y así este pan cotidiano simboliza y sintetiza el amor de Dios como Padre, y nos abre al cumplimiento del Nuevo Testamento, a aquel ‘pan de la vida’, la Eucaristía, que nos acompaña en nuestra existencia de creyentes, anticipando la alegría definitiva del banquete mesiánico en el Cielo”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En efecto, Dios nos ha escogido en Cristo antes de la constitución del mundo para que seamos santos (cf. Ef 1, 4), es decir, hijos de Dios en Cristo (cf. 1 Jn, 3, 1). Para eso Cristo fundó la Iglesia que vive y crece a diario con su presencia y alimento en la Eucaristía. Para extender el mensaje de la santidad a otros, nos ha escogido a los cristianos, como recuerda la constitución Lumen gentium, del Concilio Vaticano II. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En conclusión, como señala el Papa, el misterio pascual de Cristo (su muerte y su resurrección, consumada con la venida del Espíritu Santo) y su continuación en la Iglesia, son confirmación de la misericordia de Dios y de su amor eterno para la humanidad y para cada uno de nosotros. Sabernos hijos de Dios nos ayuda a caminar con esperanza, también por los “valles oscuros”, mientras extendemos su familia por el mundo. Y en todo esto la oración ocupa un lugar central.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.cope.es, 24-X-2011) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-8018995915658442367?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/8018995915658442367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/10/esperanza-en-la-noche-oscura.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8018995915658442367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8018995915658442367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/10/esperanza-en-la-noche-oscura.html' title='Esperanza en la noche oscura'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-6hSUvTlddTs/TqXK47Ux_QI/AAAAAAAAARU/_jHVOAgtq0s/s72-c/Caminoalalibertadg201101.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-727571658021235972</id><published>2011-10-19T05:21:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T03:00:12.038-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocación cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nueva evangelización'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alegría'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='comunicación'/><title type='text'>Fe y nueva evangelización</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-TJ36KsfWM6o/Tp65uS5k0eI/AAAAAAAAAQs/IcdcQzERnao/s1600/sinodo3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-TJ36KsfWM6o/Tp65uS5k0eI/AAAAAAAAAQs/IcdcQzERnao/s1600/sinodo3.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anuncio de un Año de la Fe, coincidiendo con el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, es una noticia de primer orden, que acaba de completarse con la publicación de la Carta apostólica &lt;i&gt;Porta fidei.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El Año de la fe&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El Año de la Fe “será un momento de gracia y de compromiso para una cada vez más plena conversión a Dios, para reforzar nuestra fe en Él y para anunciarlo con alegría al hombre de nuestro tiempo” (&lt;i&gt;Homilía tras un encuentro sobre la Nueva Evangelización&lt;/i&gt;, 16-X-2011). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Transcurridos cincuenta años desde la apertura del Concilio, entiende el Papa que será oportuno “recordar la belleza y la centralidad de la fe, la exigencia de reforzarla y profundizarla a nivel personal y comunitario, y hacerlo en perspectiva no tanto celebrativa, sino más bien misionera; en la perspectiva, precisamente, de la misión &lt;i&gt;ad gentes&lt;/i&gt;  y de la nueva evangelización” (&lt;i&gt;Angelus&lt;/i&gt;, 16-X-2011). Al fin y al cabo, añade, la tarea propiamente misionera (“ad gentes”) y la nueva evangelización son aspectos de la única misión de la Iglesia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; (Todo ello es bien coherente, porque la fe cristiana antes de ser celebrada requiere ser anunciada. Al mismo tiempo, anunciar la fe y confirmarla, en los que ya han recibido ese anuncio, para que la vivan en plenitud, pertenece esencialmente al ministerio del sucesor de Pedro. Además el Papa está promoviendo diversos encuentros para preparar el próximo Sínodo, en octubre de 2012, sobre la nueva evangelización).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;    En el mensaje para la Jornada Mundial Misionera (23-X-2011), dice Benedicto XVI que extender el Evangelio –llevar a otros la alegría de descubrir a Cristo, el Hijo de Dios que se entregó en la Cruz por cada persona– es, en efecto, el mejor servicio que se puede hacer a quienes buscan “las razones profundas para vivir en plenitud su propia existencia”. Es de subrayar esa expresión: “plenitud de la existencia” o vida plena, como sentido de la vida que todos buscan; una clave interpretativa de las enseñanzas del Papa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;El Concilio Vaticano II y la Nueva evangelización&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Respecto al Concilio Vaticano II, ha observado en su homilía del 16 de octubre: “Después de la época nefasta de los imperios totalitarios del siglo XX, los hombres de nuestro tiempo necesitan encontrar una mirada de conjunto al mundo y al tiempo, una mirada verdaderamente libre, pacífica, aquella mirada que el Concilio Vaticano II ha transmitido en sus documentos”. Una mirada de conjunto a la historia en la perspectiva de la fe (lo que suele denominarse “teología de la historia”) es, según Benedicto XVI, un aspecto esencial de la Nueva Evangelización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;             Y con referencia a la primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, el Papa ha señalado algunas características que ha de tener el anuncio de la fe, es decir, la evangelización. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Primero, que “no se evangeliza de forma aislada” (San Pablo tenía junto a sí a Silvano, Timoteo y muchos otros colaboradores). Y así es, porque quien anuncia la fe y la transmite es siempre ante todo la Iglesia, comunidad de los “fieles” (es decir, de los que profesan la fe cristiana); y en ella, cada uno se sabe un miembro de ese “Cuerpo”, y colabora en el anuncio de la fe de acuerdo con sus propios dones y capacidades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Segundo, que “el anuncio de la fe debe ser siempre precedido, acompañado y seguido de la oración”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Tercero, es Dios quien, por medio de su Palabra (en último término, Cristo) y el Espíritu Santo, elige a los cristianos y les encarga difundir la fe con la plena certeza de que dará eficacia a la evangelización. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Cuarto, el anuncio de la fe es anuncio de Jesucristo, camino, verdad y vida (cf. Jn 14, 6); camino que conduce a la verdad y la vida (San Agustín). “Los nuevos evangelizadores están llamados a caminar los primeros por este Camino que es Cristo, para que los otros puedan conocer la belleza del Evangelio que da la vida. Y por este Camino –insiste Benedicto XVI– no se va solo sino en compañía: una experiencia de comunión y de fraternidad que se ofrece a cuantos encontramos, para que participen en nuestra experiencia de Cristo y de su Iglesia”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En la moneda que le enseñaron los fariseos a Jesús estaba inscrita la imagen del César. Benedicto XVI evoca la enseñanza de los Padres de la Iglesia sobre la imagen de Dios que está en cada hombre, para reflejar su gloria. Y, según San Agustín, Cristo habita en el alma del cristiano, como iluminándola con el rostro divino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Concluía diciendo que, a ejemplo de Cristo (cf. Mt 22, 21), la Iglesia no se limita a distinguir el orden político del religioso. “La misión de la Iglesia, como la de Cristo, es esencialmente hablar de Dios, hacer memoria de su soberanía, recordar a todos, especialmente a los cristianos que han perdido la propia identidad, el derecho de Dios sobre lo que le pertenece, es decir, nuestra vida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La "vida en plenitud&lt;/b&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El Año de la Fe se inscribe en esta finalidad: “Dar un renovado impulso a la misión de toda la Iglesia y sacar a los hombres fuera del desierto en el que frecuentemente se encuentran, hacia el lugar de la vida, la amistad con Cristo que nos da la vida en plenitud”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Aquí encontramos de nuevo esa expresión que hemos subrayado antes, con la que el Papa se refiere a la finalidad o al sentido de la vida humana. No suele hablar sin más de la “felicidad”, quizá porque ésta se confunde muchas veces con el mero bienestar. Lo que todos buscamos es “sencillamente vida en toda su plenitud” (enc. &lt;i&gt;Spe salvi,&lt;/i&gt; n. 27):  la “vida plena” que sólo se encuentra en unión con Cristo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Lo mismo les dijo a los jóvenes que le acogieron en la plaza de La Cibeles, durante la JMJ de Madrid-2011: “La vida en plenitud ya se ha aposentado dentro de vuestro ser (…). Hacedla crecer con la gracia divina” (18-VIII-2011). A los voluntarios les exhortaba a entregarse como voluntarios al servicio de Cristo que ha venido a servir: así “vuestra vida alcanzará una plenitud insospechada” (Discurso en el Ifema, 21-VIII-2011). Y así hasta su despedida: “Con vuestra cercanía y testimonio, ayudad a vuestros amigos y compañeros a descubrir que amar a Cristo es vivir en plenitud” (Discurso en el aeropuerto de Barajas, 21-VIII-2011). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Comienza, pues, la preparación para el Año de la Fe, en el contexto de la nueva evangelización. El anuncio y la transmisión de la fe, como tendremos ocasión de considerar en los próximos meses, consiste, básicamente, en proponer a todos esta vida en plenitud. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.analisisdigital.com, 29-X-2011)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-727571658021235972?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/727571658021235972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/10/fe-y-nueva-evangelizacion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/727571658021235972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/727571658021235972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/10/fe-y-nueva-evangelizacion.html' title='Fe y nueva evangelización'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-TJ36KsfWM6o/Tp65uS5k0eI/AAAAAAAAAQs/IcdcQzERnao/s72-c/sinodo3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-9132351164359698511</id><published>2011-10-18T10:01:00.000-07:00</published><updated>2011-10-30T09:21:06.120-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apostolado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nueva evangelización'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocación cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Catecismo de la Iglesia católica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='testimonio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='comunicación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='conversión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>Vivir, conocer y comunicar la fe</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-oP_MujXmWLM/Tp2uNu0fqUI/AAAAAAAAAQk/mwUouI4wfko/s1600/caravaggio-calling-of-saint-matthew.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="220" src="http://3.bp.blogspot.com/-oP_MujXmWLM/Tp2uNu0fqUI/AAAAAAAAAQk/mwUouI4wfko/s320/caravaggio-calling-of-saint-matthew.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Caravaggio, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i style="font-family: inherit;"&gt;Vocación de San Mateo&lt;/i&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(1599)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Iglesia de San Luis de los Franceses, Roma&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La &lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/motu_proprio/documents/hf_ben-xvi_motu-proprio_20111011_porta-fidei_sp.html"&gt;Carta apostólica “Porta fidei” &lt;/a&gt;(11-X-2011), mediante la que se convoca el “Año de la Fe”, es una invitación a vivir la fe, conocer sus contenidos y comunicarla a otros, como puerta y camino hacia la vida en plenitud. En ese documento cabe señalar tres pasos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Vivir la fe: conversión y evangelización&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;     Primero, &lt;i&gt;redescubrir la fe,  en todas sus dimensiones, para poder ser testigos de Cristo.&lt;/i&gt; La fe es una puerta que Dios abre para introducirnos en su vida íntima, a través de la Iglesia (n.1). Esta vida es la única vida plena para el hombre. Actualmente la “profunda crisis de fe” pide redescubrir la fe cristiana de manera nueva, para poder dar un testimonio coherente de Cristo. La guía segura para esa profundización es el Concilio Vaticano II: “la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX” (Juan Pablo II) (cf. nn. 1-5).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El testimonio cristiano pide ante todo la conversión personal, que lleva a implicarse en la nueva evangelización, es decir, en transmitir o comunicar la fe a otros. “La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos” (n. 7). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;   Como consecuencia, “redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en este Año” (n. 9). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Aquí se subrayan dos aspectos de la fe: los contenidos de la fe (expresados en el Credo) y el acto de fe. La fe personal comienza con el acto de fe (la decisión y el asentimiento a Dios), que es movido por la gracia de Dios. No basta conocer los contenidos de la fe, sino que se requiere “abrir el corazón” (cf. &lt;i&gt;Hch &lt;/i&gt;16, 14), para aceptar lo que la fe propone. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La fe tiene consecuencias para la inteligencia y para la vida social: lleva a “comprender las razones por las que se cree” y “exige también la  responsabilidad social de lo que se cree”. No es algo puramente privado e individual: “la misma profesión de fe es un acto personal y al mismo tiempo comunitario. En efecto, el primer sujeto de la fe es la Iglesia” (n. 10). (En efecto, el cristiano que cree se incorpora al Cuerpo o la familia de los creyentes). Esto no es obstáculo para que quien busca sinceramente la verdad, aunque todavía no tenga la fe cristiana, posea ya un “preámbulo” de la fe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Conocer la fe: el Catecismo de la Iglesia Católica&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Segundo: por ser la Iglesia el primer “sujeto” de la fe”, el Catecismo de la Iglesia Católica es, en nuestro tiempo, una referencia esencial para conocer y hacer vida los “contenidos” de la fe. “Subsidio precioso e indispensable”, “uno de los frutos más importantes del Concilio Vaticano II”, fue entregado por Juan Pablo II a la Iglesia “como regla segura para la enseñanza de la fe y como instrumento válido y legítimo al servicio de la comunión eclesial” (Const. ap. &lt;i&gt;Fidei depositum&lt;/i&gt;). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En este horizonte, “el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados de modo sistemática y orgánicamente en el &lt;a href="http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html"&gt;Catecismo de la Iglesia Católica&lt;/a&gt;”. En él se ofrece “una memoria permanente de los diferentes modos en que la Iglesia ha meditado sobre la fe y ha progresado en la doctrina, para dar certeza a los creyentes en su vida de fe”. En las distintas partes de su estructura, íntimamente relacionadas, lo que presenta el Catecismo “no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia”: Cristo (cf. n. 11). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;   Por tanto, Benedicto XVI espera que el Catecismo sea un apoyo para la fe en el momento actual, que “reduce el ámbito de las certezas racionales al de los los logros científicos y tecnológicos”, ayudando a mostrar que no hay conflicto entre la fe y la verdadera ciencia (cf. n. 12). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Comunicar la fe: el testimonio cristiano del amor&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Tercero y último, el testimonio cristiano se centra en el amor, fruto y prueba de la fe  (cf. &lt;i&gt;St&lt;/i&gt; 2, 14-18). Repasa el Papa “la historia de nuestra fe” a partir de Jesucristo, inicio y consumación de la fe (cf. &lt;i&gt;Hb &lt;/i&gt;12, 2), y de la respuesta de María, de los apóstoles y demás discípulos, los mártires y todos aquellos llamados “a dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confiaban” (n. 13). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Señala Benedicto XVI: “La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino”. La fe es lo que nos permite distinguir en los necesitados el rostro de Cristo (Mt 25, 40). Es esta fe, arraigada y edificada en Cristo y en su Cruz (cf. &lt;i&gt;1 P&lt;/i&gt; 1, 6-9), y manifestada con obras, la que se transmite mediante el testimonio coherente de los cristianos. Es esto lo que el mundo necesita de los cristianos: “Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera, ésa que no tiene fin” (n. 15). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En definitiva, con esta carta, Benedicto XVI pone de relieve que la fe cristiana no es un puro sentimiento que podría aislarnos de los demás y del mundo; antes al contrario, es el único camino para encontrar y comunicar la vida verdadera y bella. La fe, que es primero un don de Dios, transforma la propia vida, impulsa a la razón y lleva a ponerse al servicio de todos. Porque interpela a la razón y da sentido a la vida, la fe pide conocer (¡estudiar!) sus contenidos y ser vivida con autenticidad. La fe es vida y conocimiento, impulso y resplandor, oferta libre y aventura de plenitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(publicado en www.religionconfidencial.com, 18-X-2011) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-9132351164359698511?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/9132351164359698511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/10/vivir-conocer-y-comunicar-la-fe.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/9132351164359698511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/9132351164359698511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/10/vivir-conocer-y-comunicar-la-fe.html' title='Vivir, conocer y comunicar la fe'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-oP_MujXmWLM/Tp2uNu0fqUI/AAAAAAAAAQk/mwUouI4wfko/s72-c/caravaggio-calling-of-saint-matthew.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-7936712540562358130</id><published>2011-10-13T02:21:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T02:49:08.634-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alegría'/><title type='text'>Formación en los valores</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-vDEGWRaGNww/Tpar0BUikaI/AAAAAAAAAPk/_DQ8r6n6eUU/s1600/chagall-blue+profile+%25281967%2529.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-vDEGWRaGNww/Tpar0BUikaI/AAAAAAAAAPk/_DQ8r6n6eUU/s320/chagall-blue+profile+%25281967%2529.jpg" width="239" /&gt;&amp;nbsp;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;M. Chagall, &lt;i&gt;Blue Profile&lt;/i&gt; (1967)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Hay quien piensa que los jóvenes no escuchan porque no quieren, no les interesa complicarse la vida, van a lo suyo. Y no es verdad. Con frecuencia lo que pasa es que no saben, o no pueden, por lo que sea, escuchar. Quizá una voz les susurra por dentro que, a pesar de las dificultades, pueden. Y hay que decirles que escuchen esa voz, que no se dejen recortar sus alas demasiado pronto por el ambiente, que aspiren a todo lo que sean capaces, como los artistas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Durante su encuentro con los profesores universitarios en la JMJ de Madrid, 2011, Benedicto XVI caracterizó así la tarea educativa: “Un ideal que no debe desvirtuarse ni por ideologías cerradas al diálogo racional, ni por servilismos a una lógica utilitarista de simple mercado, que ve al hombre como mero consumidor” (Discurso en San Lorenzo de El Escorial, 19-VIII-2011). Así es, porque educar no es ante todo “enseñar”, sino “formar”; no se trata solo de que el alumno aprenda, sino de que llegue a ser más o mejor persona. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por eso el mero utilitarismo o el placer, hoy con frecuencia fusionados en la oferta “cultural”, no dan respuesta al sentido de la vida. Se precisa una educación en los auténticos valores. Es lo que aborda R. Spaemann en uno de los capítulos de su libro “Ética: Cuestiones Fundamentales”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La captación de los valores&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El filósofo alemán muestra primero qué son los valores: contenidos valiosos que captamos en la realidad, motivados por nuestros intereses. Ya el uso lingüístico diferencia entre “alegría” y “placer”. Y en un caso problemático, nadie dudará de cuál de los dos es un “bienestar” más alto. Lo más valioso es aquello frente a lo cual se puede prescindir de otra cosa, incluso del placer (porque, decimos, “vale la pena”). Los valores se captan en la medida en que se aprende a objetivar intereses, a tener intereses más allá del mero interés por uno mismo, que no lleva a una vida lograda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Dando un paso más, observa Spaemann que se captan en su relación u ordenación mutua: decimos que algo vale más que otra cosa. Una vez más hablamos de valores y no sólo de gustos, y una persona madura los distingue, sabe que vale más atender a un accidentado que pasar sin complicarse la vida. Acierta quien tiene formación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La formación en los valores&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Para formar en los valores, este profesor se fija en algunas condiciones interconectadas: fomentar el conocimiento de un “orden objetivo” que haga posible llegar a la armonía con uno mismo y con los demás; abrir a la jerarquía de los valores por encima de los simples “gustos”; comparar la diferencia que existe entre lo que es menos y lo que es más valioso, aunque esto segundo exija más atención y esfuerzo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Finalmente, señala dos obstáculos para la captación de los valores: la apatía y la ceguera de la pasión. La apatía (la falta de pasión) hizo que Esaú escogiera un plato de lentejas, a cambio de la herencia que le correspondía como primogénito de Isaac. Por otra parte, la pasión hizo que el rey David quedara seducido por la belleza de Betsabé hasta el punto de cometer un gran crimen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Las pasiones orientan hacia los valores (como la belleza), pero al mismo tiempo desfiguran las proporciones en que deben ser contemplados; nos descubren valores, pero no su jerarquía. Y no vale como disculpa invocar la pasión, porque no somos animales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Además, las pasiones son transitorias. Y cuando la ira, la compasión de un momento, o el enamoramiento (la fase primera del amor) desaparecen, todavía se requiere la prueba de la fidelidad, para hacer justicia a la realidad de las cosas y al valor de los compromisos. (De ahí la diferencia entre las pasiones y las virtudes que son ya los “hábitos buenos”). De otra manera, los enamorados estarían siempre abocados a la angustia de perder su amor. Si al ir madurando ese amor, saben que no ocurrirá, es porque “el amor se ha apoderado de su libre querer, o porque su libre querer ha captado el amor”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En el fondo, cabría pensar, esto se debe a que el órgano que experimenta el valor, según una notable tradición del pensamiento occidental (San Agustín, Dante, Pascal, Max Scheler, Guardini), se localiza en el corazón (entendido en el sentido de la antropología bíblica). Por eso es importante &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/04/tener-corazon.html"&gt;tener corazón. &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Spaemann tiene toda la razón, pues educar es ayudar a comprometerse. Y esto exige formar para ser libres. A su vez, la libertad pide escuchar la realidad sobre uno mismo, los demás y el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Saber escuchar la realidad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-aBP56rO9xeo/TpasMCOLZGI/AAAAAAAAAPs/eTGp4DfU3eQ/s1600/cielodeoctubrecine-300a.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-aBP56rO9xeo/TpasMCOLZGI/AAAAAAAAAPs/eTGp4DfU3eQ/s320/cielodeoctubrecine-300a.jpg" width="225" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.decine21.com/Peliculas/Cielo-de-octubre-5754"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;(Información sobre la película)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En la película “Cielo de octubre” (J. Johnston, 1999), la profesora le da al desanimado Homer el consejo decisivo: ““No siempre está uno en condiciones de hacer caso de lo que le dicen. Tienes que escucharte a ti mismo”. Para dar ese consejo, ella tuvo que escucharse antes a sí misma, para ser creativamente fiel a su tarea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Educar es más que preparar a los alumnos (escolares o universitarios) para lo que suele entenderse como “triunfo” en la vida (con esa mentalidad, se puede llevar a la persona más seguramente hacia el fracaso de su vida y de su tarea en la sociedad). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por eso, decía Benedicto XVI: “Los jóvenes necesitan auténticos maestros; personas abiertas a la verdad total en las diferentes ramas del saber, sabiendo escuchar y viviendo en su propio interior ese diálogo interdisciplinar; personas convencidas, sobre todo, de la capacidad humana de avanzar en el camino hacia la verdad”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Es cierto. Sólo así podrán preparar a sus alumnos para que extraigan todo el jugo  del “Carpe diem”, haciendo caso a Platón: “Busca la verdad –que para él estaba unida al bien y a la belleza– mientras eres joven, pues si no lo haces, después se te escapará de entre las manos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.cope.es, 13-X-2011) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-7936712540562358130?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/7936712540562358130/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/10/formar-en-los-valores.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/7936712540562358130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/7936712540562358130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/10/formar-en-los-valores.html' title='Formación en los valores'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-vDEGWRaGNww/Tpar0BUikaI/AAAAAAAAAPk/_DQ8r6n6eUU/s72-c/chagall-blue+profile+%25281967%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-7364912355240597322</id><published>2011-10-06T08:14:00.000-07:00</published><updated>2011-11-01T12:30:25.518-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocación cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='belleza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>La vida como obra de arte</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-phzHl3NCVII/To3FKDFLWbI/AAAAAAAAAPc/KP_e1GdgY2s/s1600/MPrendergast-NewEngalndHarbor1923-MACicinnati.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="271" src="http://4.bp.blogspot.com/-phzHl3NCVII/To3FKDFLWbI/AAAAAAAAAPc/KP_e1GdgY2s/s320/MPrendergast-NewEngalndHarbor1923-MACicinnati.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;M. Prendergast, &lt;i&gt;New England Harbor &lt;/i&gt;(1923)&lt;br /&gt;Museo de arte, Cincinnati&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Si el arte es una vocación al servicio de la belleza (Juan Pablo II), ¿no será la vida humana una llamada a la belleza? &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Veamos sucesivamente el valor de la belleza, del arte y su ética, y la vida como obra de arte.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Qué es lo bello? &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;     Ante todo, ¿qué es lo bello? Según los sabios, lo bello dice más que lo verdadero y lo bueno. Para Platón, “la belleza es el esplendor de la verdad” (Banquete); y “la potencia del Bien se ha refugiado en la naturaleza de lo&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; Bello” (Filebo). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La experiencia confirma que la belleza manifiesta la realidad con un especial vigor, a través de una forma, por la claridad y el esplendor de su perfección. En cambio la falsa belleza (correspondiente a un esteticismo materialista o consumista) se acaba en la emoción o el placer efímero que provoca y en el que se centra, despreocupándose por la calidad de su “contenido” acerca del mundo y de la realidad. Es la actitud de quien ante un incendio, exclama: “¡Qué bello!”, sin preocuparse por los heridos o la forma de detener el daño. En cambio, ¿qué es lo que nos atrae en los gestos y en la actitud de Teresa de Calcuta? &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Para San Agustín, lo bello es lo que podemos amar. Por eso la belleza más alta es el amor más alto. Y de esta manera la sabiduría de la belleza griega (la armonía y el orden de las formas) es asumida y superada por la transcendencia a la que abre la belleza.  &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Los medievales vincularon lo bello (del latín &lt;i&gt;bonicellum&lt;/i&gt;, pequeño bien) a lo bueno: lo bello es un pequeño o breve bien, que se nos da a través de la forma (&lt;i&gt;formosus&lt;/i&gt;, lo hermoso). Según la cultura judeocristiana, la Palabra eterna se hizo Palabra “abreviada” en un hombre, que comenzó siendo niño. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Dice Soloviev (cristiano ruso del s. XIX) que lo bello resulta de una colaboración (sinergia) entre la materia y la luz. Mientras el carbón absorbe la luz, el diamante la refleja encendiendo incluso el espectro del color. La belleza viene a ser como la encarnación, en formas sensibles, de la verdad y el bien. Por sí misma, una verdad puede aislarse y endurecerse transformándose en mera ideología. Por sí solo, un bien puede encerrarse en forma de moralismo e incluso de fanatismo. En efecto, ambos, sin la belleza, se pueden convertir en espiritualismos que se vuelven contra el hombre; la ausencia de la belleza resulta en impotencia de esa verdad y ese bien para unirse y ser auténticos. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Otro ruso, que murió en el siglo XX, Florenskij, define la belleza como amor realizado. Lo transformado por el amor se convierte en eterno, no muere. La belleza es el resplandor que brota de morir a uno mismo y renacer como persona en comunión con las demás. Por eso la mayor belleza se encuentra en la Iglesia, comunión de personas en torno a Dios, y se expresa particularmente en la liturgia.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¿Qué y cómo es el arte? ¿Hay una ética del arte? &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En sus lecciones en la Universidad de Múnich, observa Guardini que hablamos de arte cuando nos encontramos con una obra de un ser libre, que supera su inmediato existir en el contexto de la naturaleza, y produce algo bello. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Desde Platón hasta llegar al romanticismo, se subraya que el arte supone no tanto la “creación” del artista, como más bien su descubrimiento de una belleza preexistente, imitada por la naturaleza, y luego captada y plasmada por el artista. Así volvemos a encontrar los dos elementos de la belleza: la atracción de la forma y la realidad que se manifiesta. Decir que sólo es importante el “cómo” lo hace, sería parecido a decir de una teoría científica que lo importante no es el conocimiento objetivo que demuestra, sino sólo el método (cosa que interesa sobre todo a los especialistas, pero no es lo primero que se pregunta la gente normal). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pero ¿en qué consiste eso “objetivo”? Aristóteles señala que el arte tiene una función liberadora, “catártica” (purificadora) o maduradora: mediante el arte, el hombre se aparta de la animalidad y va posesionándose de la realidad de un modo más profundo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ZBoxRY_J_bU/To3Fy5MyDQI/AAAAAAAAAPg/xVT4kluzMxw/s1600/Vivir-378754955-large.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-ZBoxRY_J_bU/To3Fy5MyDQI/AAAAAAAAAPg/xVT4kluzMxw/s320/Vivir-378754955-large.jpg" width="223" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.decine21.com/Peliculas/Vivir-2670"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; Más información sobre la película&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Guardini responde: “El arte temprano es por esencia religioso”. La más antigua poesía es canto de alabanza o invocación a la divinidad. Las pinturas rupestres de las cuevas de Francia y España representan escenas de caza, pero esa caza está relacionada con los sacrificios ofrecidos a lo divino. Las tragedias griegas están concebidas como ocasión para que los espectadores experimenten y renueven el sentido de su vida. Los cantores homéricos tenían una relación con lo divino y su representación se consideraba como una forma de culto. Aún hoy en Oriente el teatro de sombras o marionetas suele introducirse con alguna referencia religiosa (recuérdese la película “Vivir”, de Zhang Yimou, 1994). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Para la espiritualidad bíblica, el artista vale más que todas las obras de arte, se alimenta de la oración y goza y sufre con los acontecimientos de su pueblo. De ahí que la liturgia cristiana puede verse, ella misma, como una obra de arte. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; De todo ello deduce Guardini que hay una ética propia del artista, por difícil que resulte de perfilar: el artista debe servir a la realidad, no manipularla; tiene una responsabilidad ante los demás, que le impide tomar dos extremos: dejarse llevar por lo que le apetezca, o hacer caso sólo a los fines que otros tratan de imponerle (políticos, religiosos, etc.); debe, ante todo, aceptarse a sí mismo en su realidad, y no rebelarse por medio del rencor, ni tomarse la justicia por su mano.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¿Es posible hacer de la propia vida una obra de arte? &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En su &lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/letters/documents/hf_jp-ii_let_23041999_artists_sp.html"&gt;Carta a los artistas &lt;/a&gt;(1999) escribe Juan Pablo II: “A cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Benedicto XVI, que ha llamado a la Iglesia &lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/el-don-mas-bello.html"&gt;“el don más bello”&lt;/a&gt; (en el &lt;i&gt;Olympiastadion&lt;/i&gt;, de Berlín, 22-IX-2011), da a los artistas un buen consejo, que sirve para todos aquellos que se preguntan cómo hacer de su vida una obra de arte. Puesto que la belleza deriva de la sinfonía entre la verdad y el bien o el amor, se trata de no separar nunca la creatividad de la verdad y el amor, no buscar nunca la belleza lejos de la verdad y el amor: &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “Haced resplandecer la verdad en vuestras obras y haced de modo que su belleza suscite, en la mirada y en el corazón de quien las admira, el deseo de hacer bella y verdadera la existencia, toda existencia, enriqueciéndola con ese tesoro que no disminuye nunca, que hace de la vida una obra de arte y de cada hombre un artista extraordinario: la caridad, el amor” (&lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2011/july/documents/hf_ben-xvi_spe_20110704_artisti-mostra-60_sp.html"&gt;Discurso 4-VII-2011&lt;/a&gt;).&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(publicado en www.religionconfidencial.com, el 6-X-2011) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-7364912355240597322?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/7364912355240597322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/10/la-vida-como-obra-de-arte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/7364912355240597322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/7364912355240597322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/10/la-vida-como-obra-de-arte.html' title='La vida como obra de arte'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-phzHl3NCVII/To3FKDFLWbI/AAAAAAAAAPc/KP_e1GdgY2s/s72-c/MPrendergast-NewEngalndHarbor1923-MACicinnati.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-4631944074485688373</id><published>2011-09-30T10:07:00.000-07:00</published><updated>2011-10-30T09:02:21.957-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apostolado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nueva evangelización'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='laicos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>La auténtica reforma de la Iglesia</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-1mSXnEkWUc8/ToX1br3UGSI/AAAAAAAAAPY/Vq8k-FRiti0/s1600/Resurreccion_Prado+%25281597-1604%2529.jpg" style="font-family: inherit; margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-1mSXnEkWUc8/ToX1br3UGSI/AAAAAAAAAPY/Vq8k-FRiti0/s320/Resurreccion_Prado+%25281597-1604%2529.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;El Greco, &lt;i&gt;La resurrección &lt;/i&gt;(1599-1604),&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; museo del Prado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Benedicto XVI se reunió en el &lt;i&gt;Konzertaus &lt;/i&gt;de Friburgo con los católicos alemanes comprometidos en diversas iniciativas de acción social (25-IX-2011). Les dijo que hoy la Iglesia –institución de salvación– necesita redescubrir su auténtica misión. Para ello, ha de evitar la mundanización (separarse de lo mundano: es decir, de lo que en el mundo se opone a Dios), concretamente por tres motivos: la presión del ambiente externo, la fidelidad a su propia vocación y las exigencias de la caridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Lo primero que hay que cambiar&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Primero, la Iglesia debe “desmundanizarse”, &lt;i&gt;para no dejarse llevar por las pretensiones y condicionamientos sociológicos.  &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ante la actual situación de disminución de la práctica religiosa y de distanciamiento de muchos bautizados respecto a la Iglesia, cabe preguntarse: ¿No debe cambiar la Iglesia, adaptándose al tiempo presente para llegar a las personas que la necesitan? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            A este propósito relató cuando a la beata Madre Teresa le preguntaron por lo primero que debería cambiar en la Iglesia. “Su respuesta fue: usted y yo”. Así es, dice Benedicto XVI, porque la Iglesia somos todos los bautizados (no sólo la jerarquía, el Papa y los obispos). Y “cada cristiano y la comunidad de los creyentes están llamados a una conversión continua”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Con otras palabras, añadía: la Iglesia ha de cambiar no primeramente para restaurarse como un edificio, o para enderezar el rumbo en su camino; sino ante todo en razón de su misión: “la Iglesia debe verificar constantemente su fidelidad a esta misión”. Una misión que implica tanto la experiencia o el testimonio personal de los apóstoles (cf. Lc 24, 48), como las relaciones que han de establecer: "Haced discípulos a todos los pueblos" (Mt 28, 19); como también el mensaje universal que han de transmitir: "Proclamad el Evangelio a toda la creación" (Mc 16, 15). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Y mirando a la realidad, señala el Papa: “Sin embargo, a causa de las pretensiones y de los condicionamientos del mundo, el testimonio viene repetidamente ofuscado, alienadas las relaciones y relativizado el mensaje”. Por eso señala la necesidad de que la Iglesia “se diferencie profundamente del ambiente humano en el cual vive y al cual se aproxima” (Pablo VI, Eclesiam suam, 24). Este es el primer motivo por el que la Iglesia “debe en cierta medida ser desmundanizada”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La fidelidad a la misión &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;      En segundo lugar, la Iglesia debe “desmundanizarse” &lt;i&gt;para ser fiel a su misión, &lt;/i&gt;que consiste en continuar y hacer presente ––aquí y ahora, en cada momento histórico– la Encarnación del Hijo de Dios, para difundir su amor y ofrecerlo al mundo. Con tal fin, “la Iglesia debe abrirse una y otra vez a las preocupaciones del mundo y dedicarse a ellas sin reservas”.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De nuevo el Papa mira a la realidad: “En el desarrollo histórico de la Iglesia se manifiesta, sin embargo, también una tendencia contraria, la de una Iglesia que se acomoda a este mundo, llega a ser autosuficiente y se adapta a sus criterios. Por ello da una mayor importancia a la organización y a la institucionalización que a su vocación a la apertura”. (Es esta una segunda causa de mundanización, que no viene de fuera, sino de dentro de la Iglesia misma). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En un cierto sentido, observa Benedicto XVI, la historia viene en ayuda de la Iglesia a través de distintas épocas de secularización (asociadas a expropiaciones de bienes, cancelación de privilegios, etc.), que han contribuido a su purificación y reforma interior, y de esta manera han hecho más creíble su actuación misionera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            La verdadera apertura al mundo consiste en esto: “La Iglesia se abre al mundo, no para obtener la adhesión de los hombres a una institución con sus propias pretensiones de poder, sino más bien para hacerles entrar en sí mismos y conducirlos así a Aquel del que toda persona puede decir, con san Agustín: Él es más íntimo a mí que yo mismo (cf. Conf. 3, 6, 11). Él, que está infinitamente por encima de mí, está de tal manera en mí que es mi verdadera interioridad”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Pues bien, “mediante este estilo de apertura al mundo, propio de la Iglesia, queda al mismo tiempo diseñada la forma en la que cada cristiano puede realizar esa misma apertura de modo eficaz y adecuado”. No se trata de “una nueva táctica”, sino de buscar “la plena sinceridad”, “la plena identidad”, “quitando lo que sólo aparentemente es fe, pero en realidad no son más que convenciones y hábitos”. Y ello supone mostrar de nuevo la verdadera exigencia cristiana, el escándalo de la Cruz, que ha quedado desgraciadamente ensombrecido por “los dolorosos escándalos de los anunciadores de la fe”, y escondido “detrás de la ineptitud de sus mensajeros”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La caridad, síntesis y fruto de la misión &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Y así llegamos al tercer motivo para evitar la mundanización, que no significa separarse del mundo sino todo lo contrario. El motivo definitivo es el de la caridad; es decir, el amor de a Dios y al prójimo, que están íntimamente relacionados. La caridad es la síntesis y el fruto de la misión de la Iglesia. “Una Iglesia aligerada de los elementos mundanos es capaz de comunicar a los hombres –tanto a los que sufren como a los que los ayudan–, precisamente en el ámbito social y caritativo, la fuerza vital especial de la fe cristiana”, pues la caridad es esencial a la Iglesia (cf. Enc. Deus caritas est, n. 25). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Una mirada a la realidad indicaría la verdad de esa aparente paradoja: para que la Iglesia esté realmente abierta a las necesidades del mundo, ella debe “desmundanizarse”; sólo así puede testimoniar, con palabras y obras, aquí y ahora, el amor de Dios. Ahora bien, reconoce el Papa, para la Iglesia como comunidad y para cada cristiano, servir con la sencillez de un gran amor en el mundo es “al mismo tiempo lo más fácil y lo más difícil, porque exige nada más y nada menos que el darse a sí mismo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;*     *     * &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;La participación de los cristianos laicos en la misión de la Iglesia&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; A la luz de estas lecciones de la experiencia histórica, que ofrece Benedicto XVI a la Iglesia, cabe subrayar la parte que cada uno de los cristianos, especialmente los cristianos laicos, pueden incorporar a sus vidas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Primera lección: ante la presencia del pecado en el mundo (lo mundano), se requiere una intensa vida cristiana, hecha de conversión permanente y testimonio (coherencia) personal (oración, sacramentos), también para no dejarse contagiar por el secularismo (vivir “como si Dios no existiese”). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Segunda: ante la preocupación excesiva por la organización e institucionalización eclesiástica, conviene recordar las “dos tentaciones” de las que Juan Pablo II prevenía a los fieles laicos: por una parte, centrarse excesivamente en las tareas intraeclesiales (que sin duda son necesarias), descuidando sus responsabilidades en el mundo profesional y cultural, económico y político; por otra parte, legitimar la separación entre la fe y la vida corriente (cf. Christifideles laici, n. 2). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; De ahí que, siguiendo los consejos de Benedicto XVI, convenga redescubrir la importancia del servicio a los demás, siendo competentes en la propia tarea (condición para ordenar las realidades terrenas al Reino de Dios), usando sobriamente los bienes temporales, transformando la sociedad desde la unidad de vida que brota de la autenticidad cristiana, y con la fuerza “escandalosa” de la Cruz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Tercera: ante el imperativo de la caridad, la urgente necesidad de mostrar, con hechos y de verdad, que el centro del mensaje cristiano es el amor a Dios y al prójimo. Sin esto no se realiza la misión de la Iglesia, por no decir que el mundo no se sostiene. Por eso un cristiano o una familia cristiana se replantean a diario cómo pasar del amor como simple palabra, fácil de pronunciar, al amor vivido con hechos. Dostoyevski decía que el amor en sueños es romántico, pero en la realidad exige la vida. Ahí está el reto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en &lt;a href="http://www.analisisdigital.com/"&gt;www.analisisdigital.com&lt;/a&gt;, 29-IX-2011)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-4631944074485688373?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/4631944074485688373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/la-autentica-reforma-de-la-iglesia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/4631944074485688373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/4631944074485688373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/la-autentica-reforma-de-la-iglesia.html' title='La auténtica reforma de la Iglesia'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-1mSXnEkWUc8/ToX1br3UGSI/AAAAAAAAAPY/Vq8k-FRiti0/s72-c/Resurreccion_Prado+%25281597-1604%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-2681326694338451856</id><published>2011-09-26T07:54:00.000-07:00</published><updated>2011-10-30T09:12:36.776-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='universidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Doctrina social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='religión'/><title type='text'>La memoria cultural de Europa</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Dios, razón, derecho&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-yxxvSuGjYZs/ToCQq_tRSdI/AAAAAAAAAPU/waoHgX3uewA/s1600/Puerta-de-Brandemburgo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://1.bp.blogspot.com/-yxxvSuGjYZs/ToCQq_tRSdI/AAAAAAAAAPU/waoHgX3uewA/s320/Puerta-de-Brandemburgo.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;Puerta de Brandemburgo (Berlín)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El que algunos consideran como tercer discurso más importante de Benedicto XVI en el ámbito intelectual (después de los de Ratisbona y París), dirigido &lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1732746915"&gt;a los parlamentarios en el &lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2011/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20110922_reichstag-berlin_sp.html"&gt;Bundestag&lt;/a&gt; &lt;/i&gt;(22-IX-2011), trata acerca de los fundamentos del derecho. Puede dividirse en tres partes: los criterios para establecer lo justo; las ideas positivistas; el redescubrimiento de la naturaleza y de la razón creadora.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Cuáles son los criterios para establecer lo justo?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La política debe guiarse por la sabiduría y la justicia. De otra manera se suprime el derecho, y los políticos se convertirían, según San Agustín, en un grupo de bandidos. Esto sucedió en la Alemania del siglo XX, con el riesgo de destruir al hombre y al mundo. Entonces, se pregunta el Papa, “¿cómo podemos distinguir entre el bien y el mal, entre el derecho verdadero y el derecho sólo aparente?”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;           &lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Enuncia sucesivamente tres criterios. Primero, el criterio de la mayoría, válido para muchas materias, pero no para las cuestiones fundamentales (como la dignidad del hombre), porque (como sucedió entonces) el derecho vigente puede ser una injusticia. Segundo, el criterio religioso, la referencia a una revelación divina (muy frecuente en la historia). Tercero: la naturaleza y la razón, criterio que ha seguido el cristianismo: “El cristianismo se ha referido a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del derecho, se ha referido a la armonía entre razón objetiva y subjetiva, una armonía que, sin embargo, presupone que ambas esferas estén fundadas en la Razón creadora de Dios”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;Las ideas positivistas (acerca de la naturaleza y la razón)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En la segunda mitad del siglo XX, la idea del derecho natural pierde vigencia fuera del ámbito católico. Esto sucedió porque el positivismo separó el “ser” del “deber”. Y lo hizo sobre la base de sus ideas acerca de la naturaleza y de razón. Si la naturaleza se entiende como "un conjunto de datos objetivos, unidos los unos a los otros como causas y efectos" (Kelsen), de ahí no se deduce ningún criterio ético. Lo mismo vale para la difundida noción positivista de la razón, según la cual lo que no es verificable (como la ética y la religión) no entra en el ámbito de la razón o de la ciencia. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Si “la visión positivista del mundo es en su conjunto una parte grandiosa del conocimiento humano y de la capacidad humana”, no es suficiente. Además, en la medida en que niega (de modo exclusivista e intolerante, irracional e inhumano) las dimensiones más profundas del hombre, se vuelve contra la humanidad, puede manipularla y destruirla. Es un hecho histórico comprobado y una amenaza también actual. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Esto es, según Benedicto XVI, lo que está sucediendo en Europa. Pero, paradójicamente, con ello “Europa se sitúa, ante otras culturas del mundo, en una condición de falta de cultura y se suscitan, al mismo tiempo, corrientes extremistas y radicales. La razón positivista, que se presenta de modo exclusivista y que no es capaz de percibir nada más que aquello que es funcional, se parece a los edificios de cemento armado sin ventanas, en los que logramos el clima y la luz por nosotros mismos, y sin querer recibir ya ambas cosas del gran mundo de Dios. Y, sin embargo, no podemos negar que en este mundo autoconstruido recurrimos en secreto igualmente a los ‘recursos’ de Dios, que transformamos en productos nuestros”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;            &lt;b&gt;Ecología y apertura a la razón creadora&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La solución pasa por “abrir las ventanas”, ver de nuevo la inmensidad del mundo, “aprender a usar todo esto de modo justo”, recuperar la grandeza de la razón y la profundidad de la naturaleza, que nos puede abrir a la razón creadora. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El movimiento ecologista llamó la atención hacia el respeto a la naturaleza, que no existe sólo en función de nuestro uso. (Naturaleza que, por cierto, en el diccionario del castellano se define no sólo como conjunto del universo, sino ante todo como “esencia y propiedad característica de cada ser”). Esto incluye primero, dice el Papa, el valor de una “ecología del hombre”, que no es sólo libertad, espíritu y voluntad, sino también naturaleza. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Kelsen, el teórico del positivismo jurídico, a la edad de 84 años (en 1965) abandonó la separación o el dualismo entre “ser” y “deber”. Antes había dicho que las normas podían derivar solamente de la voluntad; por tanto, la naturaleza podría contener en sí normas sólo si una voluntad hubiese puesto estas normas en ella. Esto –seguía diciendo Kelsen– supondría un Dios creador, cuya voluntad ha entrado en la naturaleza; pero "discutir sobre la verdad de esta fe es algo absolutamente vana". Y aquí Benedicto XVI se pregunta “¿Es así verdaderamente?” &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De hecho tal reflexión está en los pilares del patrimonio cultural europeo: “Sobre la base de la convicción acerca de la existencia de un Dios creador, se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos, la idea de la igualdad de todos los hombres ante la ley, la comprensión de la inviolabilidad de la dignidad humana de cada persona y la conciencia de la responsabilidad de los hombres en su conducta”. Y de esto deben extraerse consecuencias: “Estos conocimientos de la razón constituyen nuestra memoria cultural. Ignorarla o considerarla como mero pasado sería una amputación de nuestra cultura en su conjunto y la privaría de su totalidad”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Históricamente “la cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma – del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma”. Pues bien: “Este triple encuentro configura la íntima identidad de Europa. Con la certeza de la responsabilidad del hombre ante Dios y reconociendo la dignidad inviolable del hombre, de cada hombre, este encuentro ha fijado los criterios del derecho; defenderlos es nuestro deber en este momento histórico”. Y esto significa asumir “la razón abierta al lenguaje del ser”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Este discurso de Benedicto XVI es, en continuidad con la apelación de Juan Pablo II, una llamada de atención a redescubrir las raíces de Europa. Es el camino para seguir sirviendo al auténtico progreso del hombre de modo realista, también en el contexto contemporáneo, de acuerdo con la naturaleza y con la razón. Por eso, efectivamente, allí donde se reconoce a Dios es donde hay futuro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font-family: inherit; margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; margin: 0cm 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(publicado en www.cope.es, 26-IX-2011)&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: inherit; margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;* &amp;nbsp;&amp;nbsp; * &amp;nbsp;&amp;nbsp; *&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://2.gvt0.com/vi/EZ9lhoo8fZo/0.jpg" height="266" width="320"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/EZ9lhoo8fZo&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/EZ9lhoo8fZo&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Himno de la Unión Europea &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-2681326694338451856?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/2681326694338451856/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/la-memoria-cultural-de-europa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/2681326694338451856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/2681326694338451856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/la-memoria-cultural-de-europa.html' title='La memoria cultural de Europa'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-yxxvSuGjYZs/ToCQq_tRSdI/AAAAAAAAAPU/waoHgX3uewA/s72-c/Puerta-de-Brandemburgo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-5436226368163872424</id><published>2011-09-25T03:00:00.000-07:00</published><updated>2012-01-12T02:48:42.222-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='jóvenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apostolado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nueva evangelización'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alegría'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='belleza'/><title type='text'>El don más bello</title><content type='html'>&lt;b style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;La Iglesia: vivir en Cristo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Or45Z1CDasU/Tn75wr6st-I/AAAAAAAAAPQ/tSAbKqibD3Y/s1600/Ribera-Trinidad%2528h.1635%2529.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-Or45Z1CDasU/Tn75wr6st-I/AAAAAAAAAPQ/tSAbKqibD3Y/s320/Ribera-Trinidad%2528h.1635%2529.jpg" width="254" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;José de Ribera, &lt;i&gt;La Trinidad&lt;/i&gt; (h. 1635)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.museodelprado.es/coleccion/galeria-on-line/galeria-on-line/obra/la-trinidad-1/"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Museo del Prado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¿Qué es la Iglesia y cuál es su misión? &lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2011/documents/hf_ben-xvi_hom_20110922_olympiastadion-berlin_sp.html"&gt;En el &lt;i&gt;Olympiastadion&lt;/i&gt; de Berlín &lt;/a&gt;(22-IV-2011), Benedicto XVI lo ha explicado partiendo de la parábola de la vid y los sarmientos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;La Iglesia: comunidad de vida con Cristo &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Los sarmientos pertenecen a la vid, y, por eso mismo se pertenecen unos a otros. Esto “no entraña un tipo cualquiera de relación teórica, imaginaria, simbólica”, sino en cierta manera “un pertenecer a Jesucristo en sentido biológico, plenamente vital”. Y es que “la Iglesia es esa comunidad de vida con Él y de uno para con el otro, que está fundada en el Bautismo y se profundiza cada vez más en la Eucaristía”. Por tanto “Yo soy la verdadera vid" significa realmente: "Yo soy vosotros y vosotros sois yo”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Un día, camino de Damasco, para apresar a los cristianos, Jesús detuvo a Saulo y le preguntó: “¿Por qué me persigues”. Y Saulo entendió que quien persigue a Jesús, persigue a los cristianos, que forman una realidad viva, un solo cuerpo con Él. En Alemania, donde se originó la Reforma protestante y actualmente se produce una gran descristianización, donde los católicos son minoría, el Papa traduce directamente lo que le pasó a Saulo: “Por tanto, es Jesús quien sufre las persecuciones contra su Iglesia. Y , al mismo tiempo, no estamos solos cuando nos oprimen a causa de nuestra fe. Jesús está con nosotros”. La Iglesia es la comunión de vida con Cristo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;La misión de la Iglesia &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Jesús dice: "Yo soy la vid verdadera, y el Padre es el labrador" (Jn 15, 1) que poda los sarmientos para que den fruto y elimina los que están secos. Esto significa, según el Papa,  que “Dios quiere arrancar de nuestro pecho el corazón muerto, de piedra, para darnos un corazón vivo, de carne” (cf. Ez 36, 26). Cristo ha venido para darnos vida y fuerza a nosotros, débiles y pecadores (cf. Lc 5, 31s). Por eso el Concilio Vaticano II llama a Iglesia “sacramento universal de salvación" (LG 48) (es decir, signo e instrumento de salvación). Esta es, resume Benedicto XVI, “la verdadera y gran misión de la Iglesia, que le ha sido confiada por Cristo”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            No todos entienden la naturaleza de la Iglesia y su misión. Algunos –continúa– la miran quedándose en su apariencia exterior; la consideran “únicamente como una organización más en una sociedad democrática, a tenor de cuyas normas y leyes se juzga y se trata una figura tan difícil de comprender como es la ‘Iglesia’. Si a esto se añade también la experiencia dolorosa de que en la Iglesia hay peces buenos y malos, grano y cizaña, y si la mirada se fija sólo en las cosas negativas, entonces ya no se revela el misterio grande y profundo de la Iglesia”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De esa visión no brota ya la alegría de pertenecer a esta vid: “La insatisfacción y el desencanto se difunden si no se realizan las propias ideas superficiales y erróneas acerca de la ‘Iglesia’ y los ‘ideales sobre la Iglesia’ que cada uno tiene”. Y surge la tentación de separarse de la vid, con el resultado de quedar seco y ser destinado al fuego (cf. Jn 15, 6). Una opción de dramáticas consecuencias. (En Alemania muchos han tomado el camino de la apostasía, separándose de la Iglesia).&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Permanecer en la Iglesia es permanecer con Cristo &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En cambio, el que permanece con Cristo bebe del agua viva y se fortalece: "En cualquier necesidad y aridez, Él es la fuente de agua viva, que nos nutre y fortalece. Él en persona carga sobre sí el pecado, el miedo y el sufrimiento y, en definitiva, nos purifica y transforma misteriosamente en vino bueno. En esos momentos de necesidad nos sentimos a veces aplastados bajo una prensa, como los racimos de uvas que son exprimidos completamente. Pero sabemos que, unidos a Cristo, nos convertimos en vino de solera. Dios sabe transformar en amor incluso las cosas difíciles y agobiantes de nuestra vida”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Así pues, “lo importante es que permanezcamos’ en la vid, en Cristo”. Nota el Papa que, en ese breve pasaje,  el evangelista destaca la palabra "permanecer" una docena de veces. Y añade Benedicto XVI: “En nuestro tiempo de inquietudes e indiferencia, en el que tanta gente pierde el rumbo y el fundamento; en el que la fidelidad del amor en el matrimonio y en la amistad es frágil y efímera; en el que desearíamos gritar, en medio de nuestras necesidades, como los discípulos de Emaús: ‘Señor, quédate con nosotros, porque anochece (cf. Lc 24, 29), porque las tinieblas nos rodean’; el Señor resucitado nos ofrece aquí un refugio, un lugar de luz, de esperanza y confianza, de paz y seguridad. Donde la aridez y la muerte amenazan a los sarmientos, allí en Cristo hay futuro, vida y alegría”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;   Como contenido central de su explicación, subraya el Papa alemán: “Permanecer en Cristo significa, como ya hemos visto, permanecer también en la Iglesia. Toda la comunidad de los creyentes está firmemente unida en Cristo, la vid. En Cristo, todos nosotros estamos unidos. En esta comunidad, Él nos sostiene y, al mismo tiempo, todos los miembros se sostienen recíprocamente. Ellos resisten juntos a las tempestades y se protegen mutuamente. Nosotros no creemos solos, sino que creemos con toda la Iglesia”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;"El don más bello de Dios" &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Y retomando desde el principio su explicación, recuerda que la Iglesia es la vida que tenemos los cristianos con Cristo. En términos de Pío XII, la Iglesia es “la plenitud y el complemento del Redentor” (Cuerpo místico). Con palabras de Benedicto XVI, la Iglesia es mensajera de la Palabra de Dios y dispensadora de los sacramentos, prenda de la vida divina y mediadora de los frutos de la vid. Utilizando una breve y sorprendente expresión, afirma: “la Iglesia es el don más bello de Dios”. Y cita a San Agustín: “En la medida en que uno ama a la Iglesia de Cristo, posee el Espíritu Santo”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Se trata de un argumento que Joseph Ratzinger viene empleando desde los años setenta: permanecemos en la Iglesia porque sólo así permanecemos plenamente en Cristo, porque ella es nuestro hogar y quien nos educa en la belleza, y así podemos llevar la vida verdadera al mundo. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Fue en Alemania donde, en los años 30 del siglo XX, se quiso suprimir a Dios, con la consecuencia trágica de suprimir al hombre. Y el lema de esta visita pastoral es: “Donde está Dios, allí hay futuro”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La homilía en Berlín concluye: “Quien cree en Cristo, tiene futuro. Porque Dios no quiere lo que es árido, muerto, artificial, lo que al final es desechado, sino que quiere las cosas fecundas y vivas, la vida en abundancia”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(Publicado en www.religionconfidencial.com, 24-IX-2011) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-5436226368163872424?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/5436226368163872424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/el-don-mas-bello.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/5436226368163872424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/5436226368163872424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/el-don-mas-bello.html' title='El don más bello'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Or45Z1CDasU/Tn75wr6st-I/AAAAAAAAAPQ/tSAbKqibD3Y/s72-c/Ribera-Trinidad%2528h.1635%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-3776595225521392114</id><published>2011-09-21T02:28:00.000-07:00</published><updated>2011-09-24T07:51:20.543-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espíritu Santo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sacerdocio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cruz'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>La oración en la familia de Dios</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;  &lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-zkd6KYg1-JY/TnmspwCfeiI/AAAAAAAAAPM/eVsi7TM0U_Y/s1600/LaAgoniaEnGetsemani-ElGreco+%2528c.1590%2529.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="283" src="http://2.bp.blogspot.com/-zkd6KYg1-JY/TnmspwCfeiI/AAAAAAAAAPM/eVsi7TM0U_Y/s320/LaAgoniaEnGetsemani-ElGreco+%2528c.1590%2529.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;El Greco, &lt;i&gt;La agonía en Getsemaní&lt;/i&gt; (h. 1590)&lt;br /&gt;Museo de arte, Toledo (Ohio)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;El Greco contempló la agonía de Jesús en el Huerto de Getsemaní, ese momento de particular intensidad en la oración del Señor. Ahí se condensa, por decirlo así, su amor y obediencia al Padre para el bien de la humanidad; y, por tanto, su disposición a tomar en sus manos el cáliz amargo de la Pasión, que sostiene el ángel. Éste aparece con la túnica dorada de la gloria, también para consolarle. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;     La luz de la luna hace brillar la figura de Jesús, ensalzada por la roca que le cubre. Hay una diagonal que baja desde el ángel hasta Jesús y desemboca en los soldados que se disponen a prenderle (abajo a la derecha). Todo ello como expresión de la voluntad del Padre que Jesús está abrazando, en la unidad de amor del Espíritu Santo. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;     Bajo el ángel, arrebujados en sus vestidos, están los apóstoles, cercanos pero soñolientos y como empequeñecidos. Han dejado solo al Señor, a pesar de su petición: “Velad y orad”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;     La túnica exterior de Jesús, de color azul, cae al suelo como para indicar su humillación (“kénosis”), el dejar su poderío divino; así queda de relieve el sacrificio (la túnica interior, roja) que Jesús lleva a cabo en su pasión y muerte: su ofrenda al Padre y su servicio salvador a todas las personas del mundo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;* &amp;nbsp; &amp;nbsp; * &amp;nbsp; &amp;nbsp; * &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;El "misterio de las dos voluntades" &lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La oración cristiana vive de la oración de Cristo. Como muchos antes que él, Benedicto XVI contempla especialmente, en el volumen segundo de su libro "Jesús de Nazaret", la oración del Señor en el Huerto de Getsemaní, al comienzo de su pasión. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Según el Evangelio de San Marcos, Jesús rezó, caído en tierra, de esta manera: “&lt;i&gt;Abbá&lt;/i&gt;, Padre; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú” (14, 36). El Evangelio de San Juan recoge otras palabras paralelas pronunciadas el Domingo de Ramos: “”Padre, líbrame de esta hora (…). Padre, glorifica tu nombre” (12, 27s). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Observa Joseph Ratzinger que aquí aparece una contraposición entre dos voluntades: la “voluntad natural” de Jesús como hombre, que se resiste a sufrir; y su voluntad como Hijo que se abandona a la voluntad del Padre. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Según el Papa, las palabras que recoge San Juan iluminan el misterio de estas “dos voluntades”, pues ponen de relieve la conciencia que Jesús tenía de su misión. Misión que, en último término tiene como fin que Dios sea glorificado (conocido y amado por el hombre, no sólo como desde fuera, sino participando de su vida íntima: en eso consiste, según San Ireneo, propiamente la “vida” del hombre).&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Escribe Benedicto XVI: “Jesús pronunció las dos peticiones, pero la primera, la de ser ‘librado’, se funde con la segunda, en la que ruega por la glorificación de Dios en la realización de su voluntad; así el conflicto en lo más íntimo de la existencia humana de Jesús se recompone en la unidad” (p. 186). Esto es una importante afirmación, porque apunta a la resolución de ese “misterio de las dos voluntades”, que, de esta manera, no quedan como yuxtapuestas en paralelo, sino unificadas por la obediencia (amorosa) de Jesús. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Y se pregunta el Papa si bastaría, entonces, decir que esta oración de Jesús implica una distinción entre la voluntad del hombre Jesús y su voluntad como Dios (así se ha visto con frecuencia). El Concilio de Calcedonia (451) estableció que en la única Persona del Hijo de Dios se unían las dos naturalezas, la humana y la divina “sin confusión ni división”. Hoy, señala Benedicto XVI, conviene explicar más profundamente ese misterio, dejar más claro que la voluntad de Jesús no queda absorbida por la de Dios; pues, de ser así, Jesús quedaría como un hombre sin voluntad, dejaría de ser hombre.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Jesús se identifica con la voluntad del Padre &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Ya en el siglo VII San Máximo el Confesor explicó que la voluntad humana o “natural” de Jesús permanecía como tal, y al mismo tiempo asumía la voluntad divina. Con ello la voluntad humana alcanza su cumplimiento, y no su destrucción. En el pecador, su voluntad natural se resiste a unirse con la voluntad de Dios, y en esa medida esclaviza al propio hombre y lo empequeñece. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Pues bien, según Benedicto XVI, la voluntad herida del hombre queda restaurada por Jesús: “Jesús restaura la voluntad natural del hombre (…) y restablece así al hombre en su grandeza” (p. 190). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De esta manera la petición “no se haga mi voluntad sino la tuya”, no manifiesta sin más la oración del “hombre” ante “Dios”; sino que “es realmente una oración del Hijo al Padre, en la que la voluntad natural humana ha sido llevada por entero dentro del Yo del Hijo (…). Pero este ‘Yo’ ha acogido en sí la oposición de la humanidad y la ha transformado, de modo que, ahora, todos nosotros estamos presentes en la obediencia del Hijos, hemos sido incluidos dentro de la condición de hijos” (p. 191). Y esto queda subrayado por el hecho de que Jesús empleara la palabra Abbá, con la que los niños judíos se dirigían al padre de familia (pero en modo alguno a Dios), lo que revela la última esencia de la relación entre Jesús y su Padre.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;Jesús se ofrece como sacerdote, para darnos la verdadera vida&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Así se entiende bien lo que afirma la Carta a los Hebreos sobre la oración de Jesús en Getsemaní, al decir que Cristo rezó al Padre “a gritos y con lágrimas” (5, 7). Este gritar y suplicar significa, según Benedicto XVI, que Jesús ejerció así su sumo sacerdocio: su obediencia es la que consumó su consagración sacerdotal: “Precisamente en esto, en su auto-donación, (…) Cristo se ha convertido en sacerdote en el verdadero sentido” p. 194). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            La Carta a los Hebreos añade: “… y por su actitud reverente fue escuchado”. Esto quiere decir, para Joseph Ratzinger, no sólo que el Padre envió al ángel para que lo confortara, sino y sobre todo, que lo resucitó. Más aún: no sólo lo salvó personalmente de las consecuencias de la muerte, sino que convirtió la muerte de Jesús en una muerte “por los otros”. Y así la cruz se convirtió en el camino para la gloria de Dios, que es vida de los hombres:        &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            “Desde la cruz viene a los hombres una vida nueva. En la cruz, Jesús se convierte en fuente de vida para sí y para todos. En la cruz, la muerte queda vencida. El que Jesús fuera escuchado afecta a la humanidad en su conjunto: su obediencia se convierte en vida para todos” (p. 196). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;*     *    * &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;            Esta interpretación de la oración de Getsemaní ilumina la comprensión y vivencia de la oración. Apuntemos aquí tres consecuencias, en relación con la Iglesia, la oración cristiana y la oración misma de Jesús.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;La misión de la Iglesia: gloria de Dios y salvación de los hombres &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El misterio de las “dos voluntades” (de Jesús, como hombre que pide ser salvado y como Hijo, que quiere la gloria del Padre) representa los dos aspectos de la misión de la Iglesia: la salvación de los hombres y la gloria de Dios; aquí se ve que no son dos fines yuxtapuestos. Dios no es un contrincante del hombre, sino su Padre, su creador y su redentor, el que le hace posible vivir plenamente. La salvación del hombre, su vida verdadera, no está “al lado de” y mucho menos “contra” la gloria de Dios; sino que consiste precisamente, como dice San Ireneo, “en” la gloria de Dios.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;La oración del cristiano no es individualista; siempre acontece en la familia de Dios &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De ahí también que cuando un cristiano reza auténticamente, su oración no es en modo alguno individualista o intimista; al contrario, se abre a la oración de la Iglesia entera (que nace y vive de la oración de Jesús), familia de Dios. Por eso la oración de cada cristiano ha de configurarse según la “escuela” de la oración litúrgica (la celebración de la Misa y de los otros sacramentos, y la Liturgia de las Horas). El modelo y el corazón de la oración es siempre la oración del Hijo ante su Padre, intercediendo y ofreciéndose por sus hermanos. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            A este propósito conviene recordar otra oración de Jesús a su Padre, que recoge la Carta a los Hebreos: “Me preparaste un cuerpo; (…) aquí vengo (…) para hacer, oh Dios, tu voluntad” (Hb 10, 5-7; cf. Ps 40, 7). Aquí se manifiesta la actitud sacerdotal de Jesús durante toda su vida (no solamente en su pasión y muerte). Participando de esta actitud, la oración en la vida ordinaria del cristiano (en medio de sus tareas familiares, profesionales y sociales) es manifestación de su “alma sacerdotal” (en palabras de San Josemaría Escrivá). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            El “cuerpo” del que Jesús habla no es sólo su Cuerpo como hombre, sino también su Cuerpo místico, es decir la Iglesia, al que están llamados todas las personas del mundo, particularmente los más sufrientes y necesitados. La Trinidad ha preparado para Cristo ese cuerpo que es la Iglesia, para que, especialmente a través de los cristianos laicos, la vida de Cristo se encarne y vivifique todas las realidades humanas.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;El Espíritu Santo, protagonista íntimo de la oración en el Cuerpo místico &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En la oración misma de Jesús cabría subrayar la acción del Espíritu Santo. Pues, en efecto, el Espíritu es el que, en último término, actúa de modo que la voluntad humana de Jesús se identifique con la de su Padre (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 475). El Espíritu Santo es también quien unifica y vivifica, por el amor, a todos los cristianos en el Cuerpo místico de Cristo. Y, por tanto, es el que hace, más allá de nuestros pobres esfuerzos pero contando con ellos, que nuestra oración sirva a la gloria de Dios (el resplandor de su amor) y al bien de todos los hombres.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;(una primera versión se publicó en www.analisisdigital.com, el 20-IX-2011) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-3776595225521392114?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/3776595225521392114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/la-oracion-en-la-familia-de-dios.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/3776595225521392114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/3776595225521392114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/la-oracion-en-la-familia-de-dios.html' title='La oración en la familia de Dios'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-zkd6KYg1-JY/TnmspwCfeiI/AAAAAAAAAPM/eVsi7TM0U_Y/s72-c/LaAgoniaEnGetsemani-ElGreco+%2528c.1590%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-5935848112892633917</id><published>2011-09-20T10:28:00.000-07:00</published><updated>2011-09-24T07:49:14.552-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sacerdocio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='apostolado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><title type='text'>Sobre la misión del sacerdote en la Iglesia</title><content type='html'>&lt;b style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;Un teólogo de la Universidad de Navarra publica un libro sobre la misión del sacerdote en la Iglesia (entrevista)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-nGgwiuNSw_4/TnjIoXYkeeI/AAAAAAAAAPI/_LMPj9yKRjA/s1600/La+mision+del+sacerdote+en+la+Iglesia.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-nGgwiuNSw_4/TnjIoXYkeeI/AAAAAAAAAPI/_LMPj9yKRjA/s1600/La+mision+del+sacerdote+en+la+Iglesia.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El volumen, coordinado por Ramiro Pellitero, tiene en su origen en la jornada académica que organizó la Facultad de Teología en 2010 con motivo del Año Sacerdotal, bajo el título 'El sacerdocio ministerial en la misión de la Iglesia'.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_582354637"&gt;Ramiro Pellitero&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.unav.es/tdogmatica/profesores/pellitero/"&gt;,&lt;/a&gt; teólogo de la Universidad de Navarra, ha coordinado el libro &lt;i&gt;La misión del sacerdote en la Iglesia&lt;/i&gt; (EUNSA). “La obra se dirige a los sacerdotes y los que se preparan para el sacerdocio, pero también a cualquier persona que deseen ahondar en el papel del presbítero en la sociedad contemporánea, en el valor de su servicio, centrado en la Eucaristía, y dirigido a promover la unidad y la vitalidad de la fe cristiana, y el amor entre las personas”, explica el profesor Pellitero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El volumen tiene en su origen en la jornada académica que organizó la Facultad de Teología en 2010 con motivo del Año Sacerdotal, bajo el título 'El sacerdocio ministerial en la misión de la Iglesia'. Recoge las intervenciones correspondientes a esa jornada, seguidos por otros textos que complementan el tema desde diversas perspectivas.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Las primeras constituyen los cinco primeros capítulos: “Sacerdocio común y sacerdocio ministerial en la misión de la Iglesia” (Pedro Rodríguez), “Identidad del sacerdocio ministerial: la relacionalidad como clave de comprensión” (Santiago del Cura), “La dimensión profética del ministerio sacerdotal” (Rafael Zornoza Boy), “La presidencia litúrgica, elemento constitutivo del ministerio ordenado (Félix María Arocena) y “La unidad de vida en el sacerdote” (Lucas Francisco Mateo-Seco).&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Los segundos son: “‘Ordo Presbyterorum’ y Presbiterios locales” (José Ramón Villar), “La espiritualidad sacerdotal” (Vicente Bosch), “Aspectos fundamentales de la formación para el sacerdocio ministerial” (Tomás Rincón-Pérez), y “La propuesta vocacional como tarea de los sacerdotes” (Ángel Marzoa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; El profesor Pellitero es capellán de la &lt;a href="http://www.unav.es/facultad/ciencias/"&gt;Facultad de Ciencias&lt;/a&gt; de la Universidad de Navarra y profesor de la &lt;a href="http://www.unav.es/facultad/teologia/"&gt;Facultad de Teología&lt;/a&gt; y del &lt;a href="http://www.unav.es/departamento/iscr/"&gt;InstitutoSuperior de Ciencias Religiosas&lt;/a&gt; (ISCR) del campus pamplonés. Es autor del blog "Iglesia y Nueva Evangelización" (&lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/"&gt;http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com).&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;* &amp;nbsp; &amp;nbsp; * &amp;nbsp; &amp;nbsp; * &lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;  &lt;/b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;-En los tiempos que corren, ¿cuál es la misión del sacerdote?&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; La misión del sacerdote se inscribe en la misión de la Iglesia, que consiste en posibilitar el encuentro de Jesucristo con todas las personas. El sacerdote sirve en primer lugar a los cristianos: predica la Palabra de Dios, preside la celebración de los sacramentos (sobre todo la Eucaristía y el perdón de los pecados en nombre de Cristo y de la Iglesia) y promueve la caridad en todos los ámbitos. Como decía el entonces Cardenal Wojtyla &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;en 1978, el sacerdote se sitúa en el centro del misterio de Cristo, y desde ahí sirve a la verdadera felicidad de los hombres, que sólo puede encontrarse en el amor a Dios y al prójimo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; &lt;b&gt;-En los últimos años ha habido algunos casos de infidelidad a la Iglesia por parte de sacerdotes, como ocurre con los abusos a menores. ¿En qué medida atentan contra la auténtica identidad del sacerdocio? ¿Pueden llegar a ensombrecerla?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; Estos abusos cometidos por sacerdotes son, efectivamente, una gran infidelidad a la Iglesia, y antes que nada a las personas que se les confiaron. Y por tanto deben llevar, como ha señalado el Papa, al arrepentimiento sincero, a reparar el daño causado a las víctimas y, por parte de la Iglesia, a un examen de conciencia sobre la formación y la vida de los sacerdotes. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ciertamente, estos sucesos ensombrecen la imagen de los sacerdotes, pero no alteran su identidad. Cristo los escoge no porque sean superhombres, perfectos e intachables; sino porque, siendo de carne y hueso, pueden  servirle como ministros. El acceso al sacerdocio va unido a la libre opción del que recibe la llamada de Dios. Esto exige del sacerdote una respuesta a lo largo de su vida. Y esa respuesta se apoya en la honradez humana como base de su empeño por la santidad y de su tarea al servicio a todos. Los valores éticos y las virtudes humanas y cristianas brillan en la gran mayoría de los sacerdotes, que se esfuerzan por ser fieles a su misión, desde el principio del cristianismo. Son hombres que no se han sentido “solterones”, sino que, como decía San Josemaría Escrivá de Balaguer, han vivido y viven como “enamorados del Amor, del Hacedor del Amor” (Forja, n. 38).&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; &lt;b&gt;-Como acaba de decir, este ministerio es un don para servir a los demás. ¿Cuáles son las mayores dificultades con las que se encuentran los sacerdotes para ponerlo en práctica?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; En las familias (la Iglesia es una familia), los padres y madres necesitan también de los demás para criar y educar a los hijos; y, como todas las personas cuando caen enfermas o se hace mayores, necesitan de sus hijos. También los sacerdotes necesitan de Dios y de los demás cristianos a quienes ellos deben servir. Los sacerdotes requieren una vida de amistad con Dios (oración) y una formación adecuada, junto con el cariño y el apoyo necesarios para su ministerio. Es una gran responsabilidad de todos los cristianos rezar por los sacerdotes y no dejarles solos. Y es lógico que la sociedad, como se hace en tantos países, reconozca el servicio que los sacerdotes prestan a la educación, a la convivencia y a la paz.&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; &lt;b&gt;-¿Cómo ha cambiado el cometido de los sacerdotes a lo largo de estos 2.000 años de historia? ¿En qué aspecto se tiene que poner más énfasis actualmente?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; Esencialmente la tarea de los sacerdotes, sin la que no existirían la Iglesia ni los cristianos, siempre ha sido la misma: anunciar el Evangelio, celebrar los sacramentos, promover la caridad. En las diversas épocas y culturas se requiere subrayar unos aspectos u otros. A partir del Concilio Vaticano II, en formulación de Juan Pablo II, se redescubre que “el hombre es el camino de la Iglesia”. Esto quiere decir que la Evangelización se dirige a todos los hombres y mujeres, y afecta a todos los ámbitos -espirituales y materiales- de la vida humana. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Con otras palabras, el anuncio del Evangelio ha de ir acompañado de la promoción humana, pues la persona es un todo compuesto de cuerpo y espíritu y llamado esencialmente a la relación con los demás. Todo esto lo impulsa el sacerdote desde su “lugar”: predicando, celebrando los sacramentos y orientando la vida cristiana de sus hermanos, y así presta un servicio incomparable a la sociedad entera. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Hoy se ve necesario subrayar el valor de la adoración a Dios (la oración y el culto principalmente en la Eucaristía) y también la preocupación por las necesidades materiales y espirituales de los demás, precisamente como consecuencia de la oración y del culto; en este sentido es fundamental la Doctrina Social de la Iglesia.&lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; &lt;b&gt;-Una de las aportaciones de nuestra era son las nuevas tecnologías. ¿Cree que pueden ser una herramienta útil para los sacerdotes a la hora de predicar el Evangelio?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; Como todos los instrumentos humanos que sirven a la comunicación, estas tecnologías pueden ser muy útiles, en la medida en que ayuden “realmente” y no distraigan o entorpezcan la comunicación entre las personas. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En la tarea sacerdotal, estos medios pueden extender más lejos y antes la Palabra de Dios, aunque no sustituyen la presencia del sacerdote, particularmente en los sacramentos. Pueden servir a la preparación de la fe y mostrar aspectos de la fe que no se expresan fácilmente sólo con palabras que recubren conceptos; pues la fe afecta a todas las esferas de la persona, que vive y reflexiona a partir de sus experiencias, proyectos e ideales, relaciones familiares y sociales, etc. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Así, estas tecnologías pueden enriquecer la comunicación del Evangelio por medio de imágenes u otros símbolos; por ejemplo, mostrando los frutos de la vida cristiana en las familias, los trabajos, los acontecimientos y el progreso auténtico de las personas y de los pueblos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.unav.es, 20-IX-2011) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-5935848112892633917?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/5935848112892633917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/sobre-la-mision-del-sacerdote-en-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/5935848112892633917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/5935848112892633917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/sobre-la-mision-del-sacerdote-en-la.html' title='Sobre la misión del sacerdote en la Iglesia'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-nGgwiuNSw_4/TnjIoXYkeeI/AAAAAAAAAPI/_LMPj9yKRjA/s72-c/La+mision+del+sacerdote+en+la+Iglesia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-3069031948330420974</id><published>2011-09-13T13:35:00.000-07:00</published><updated>2011-09-24T07:48:44.572-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eucaristía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>Primacía de Dios, Eucaristía y coherencia</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-1bUpBPsdRjg/Tm--gwBgQMI/AAAAAAAAAPE/y9V7SQwdFR0/s1600/82078fc7b9.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="202" src="http://4.bp.blogspot.com/-1bUpBPsdRjg/Tm--gwBgQMI/AAAAAAAAAPE/y9V7SQwdFR0/s320/82078fc7b9.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Juan de Juanes,&lt;i&gt; La Última Cena&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.museodelprado.es/enciclopedia/enciclopedia-on-line/voz/juanes-juan-de-vicente-juan-masip/"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Museo del Prado&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Uno de los más importantes pintores del renacimiento español, Juan de Juanes (h. 1510-1579) es el autor del cuadro “La Última Cena” (Museo del Prado). Recoge lo que constituye el centro de la vida y del mensaje de Cristo, y también del cristianismo. En efecto, partir de la Eucaristía, como ha dicho &lt;a href="http://www.zenit.org/article-40328?l=spanish"&gt;Benedicto XVI en Ancona (Italia)&lt;/a&gt;, es un modo de reafirmar la primacía de Dios. Y esto, si se vive la Eucaristía con coherencia, abre a la libertad, al bien y al desarrollo social. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;b&gt;La primacía de Dios&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;           Lo primero es lo primero: la primacía de Dios. Observa el Papa cómo en el Evangelio la promesa de la Eucaristía se hacía “palabra dura” de entender para muchos que dejaron de seguir a Jesús. Se resistían a ese don tan grande, cerrándose en sí mismos para no abrirse a Dios; “porque acoger verdaderamente este don quiere decir perderse a sí mismos, dejarse implicar y transformar, hasta vivir de Él” (cf. &lt;i&gt;Rm &lt;/i&gt;14, 8). Pensaban –como nos sucede a nosotros con frecuencia– que serían más libres sin Dios; cuando “en realidad, sólo en la apertura a Dios, en la acogida de su don, somos verdaderamente libres, libres de la esclavitud del pecado que desfigura el rostro del hombre, y capaces de servir al verdadero bien de los hermanos”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            También en nuestro mundo, señala Benedicto XVI, muchos han dejado aparte a Dios, o lo toleran como una elección privada que no debe interferir en la vida pública. Y así “ciertas ideologías han intentado organizar la sociedad con la fuerza del poder y de la economía”. Pero “la historia nos demuestra, dramáticamente, que el objetivo de asegurar a todos el desarrollo, el bienestar material y la paz prescindiendo de Dios y de su revelación se ha resuelto en un dar a los hombres piedras en lugar de pan”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Es verdad que el pan es “fruto del trabajo del hombre”, pero antes es “fruto de la tierra”, regado por la lluvia del cielo, y, por tanto, don de Dios (como pedimos en el Padrenuestro). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Y no sólo el pan, sino el hombre mismo y su vida dependen primero de Dios: “El hombre es incapaz de darse la vida a sí mismo, él se comprende solo a partir de Dios”. Por eso,  “lo que primero debemos recuperar en nuestro mundo y en nuestra vida es la primacía de Dios, porque esta primacía es la que nos permite volver a encontrar la verdad de lo que somos, y es en conocer y seguir la voluntad de Dios donde encontramos nuestro verdadero bien. Dar tiempo y espacio a Dios, para que sea el centro vital de nuestra existencia”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;b&gt;Partir de la Eucaristía&lt;/b&gt; &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Segundo, para recuperar y reafirmar la primacía de Dios, el Papa propone partir de la Eucaristía: “Aquí Dios se hace tan cercano que se hace nuestro alimento, aquí Dios se hace fuerza en el camino a menudo difícil, aquí se hace presencia amiga que trasforma”. Jesús se convierte en el verdadero pan de vida (cf. &lt;i&gt;Jn&lt;/i&gt; 6,32-35). En la Última Cena “Jesús anticipa el acto de amor supremo, en obediencia a la voluntad del Padre: el sacrificio de la Cruz”. De este modo, aquella ejecución violenta queda transformada en un acto de entrega, que vence a la muerte y restaura la belleza del mundo creado. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Y aún hay más. Jesús se nos da en la Eucaristía para que cada uno nos impliquemos en ella, haciendo de nuestra existencia una vida plena para Dios y para los demás: “Dios se nos da, para abrir nuestra existencia a Él, para implicarla en el misterio de amor de la Cruz, para hacerla partícipe del misterio eterno del que procedemos y para anticipar la nueva condición de la vida plena en Dios, en espera de la cual vivimos”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Coherencia en la vida cotidiana &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Tercero y último punto. La Eucaristía, que reafirma la primacía de Dios, pide la coherencia de la vida cotidiana. Para empezar, la Eucaristía “nos arranca de nuestro individualismo, nos comunica el espíritu del Cristo muerto y resucitado, nos conforma a Él; nos une íntimamente a los hermanos en ese misterio de comunión que es la Iglesia” (cf. &lt;i&gt;1 Co &lt;/i&gt;10,17). Por tanto "una Eucaristía que no se traduzca en amor concretamente practicado está fragmentada en sí misma" (&lt;i&gt;Deus caritas est, &lt;/i&gt;14). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ese amor “concreto” se debe traducir en responsabilidad por el desarrollo que tiene por centro a la persona, “especialmente cuando es pobre, enferma o desgraciada”;  y, por tanto, en rechazar la indiferencia ante los necesitados:  “Quien sabe arrodillarse ante la Eucaristía, quien recibe el cuerpo del Señor no puede no estar atento, en la trama ordinaria de los días, a las situaciones indignas del hombre, y sabe inclinarse en primera persona hacia el necesitado, sabe partir su pan con el hambriento, compartir el agua con el sediento, vestir al desnudo, visitar al enfermo y al encarcelado”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Por eso, sostiene Benedicto XVI que “una espiritualidad eucarística, entonces, es verdadero antídoto contra el individualismo y el egoísmo”: lleva a mejorar las relaciones en las familias; superar los conflictos que disgregan la unidad de la Iglesia y su misión; conciliar el trabajo con el descanso y la atención a la familia; comprometerse para resolver el problema del paro; acoger y ayudar a los más frágiles en la sociedad; afrontar una “nueva capacidad educativa” que testimonie los valores espirituales y culturales; gastarse a favor de “una sociedad más justa y fraterna”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Y concluye sabiamente, con toda la tradición cristiana y el Concilio Vaticano II: se trata de “que la vida cotidiana se convierta por tanto en el lugar del culto espiritual”. De esa manera se abre para todos la posibilidad de participar de la vida de Cristo y su entrega a los hombres como ofrenda al Padre (cf. &lt;i&gt;Sacramentum caritatis, &lt;/i&gt;71). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Una ayuda más para volver sobre los contenidos centrales del mensaje del Papa, reciente aún su visita para la JMJ, y preguntarse si explicamos, y sobre todo vivimos así los cristianos: desde el centro de la Eucaristía, primero Dios y, como consecuencia, bien real, el compromiso por los demás. No es nada complicado. Es, sencillamente, el Evangelio.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(publicado en www.cope.es, 13-IX-2011) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-3069031948330420974?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/3069031948330420974/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/primacia-de-dios-eucaristia-y.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/3069031948330420974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/3069031948330420974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/primacia-de-dios-eucaristia-y.html' title='Primacía de Dios, Eucaristía y coherencia'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-1bUpBPsdRjg/Tm--gwBgQMI/AAAAAAAAAPE/y9V7SQwdFR0/s72-c/82078fc7b9.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-8413571885270342106</id><published>2011-09-12T13:29:00.000-07:00</published><updated>2011-09-24T07:47:25.658-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='santidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='humildad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>La verdadera pureza</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-EJ0C4H0Viaw/Tm5q55EwLUI/AAAAAAAAAO8/s0utDb18cBw/s1600/Prado_washing_feet.jpg" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" src="http://2.bp.blogspot.com/-EJ0C4H0Viaw/Tm5q55EwLUI/AAAAAAAAAO8/s0utDb18cBw/s400/Prado_washing_feet.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Tintoretto, &lt;i&gt;El lavatorio&lt;/i&gt; (h. 1547)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.museodelprado.es/enciclopedia/enciclopedia-on-line/voz/lavatorio-el-tintoretto/"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Museo del Prado&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; “El Lavatorio” de Tintoretto es un cuadro de escuela veneciana, pintado hacia 1547, que se puede contemplar en el Museo del Prado. Representa la escena que narra San Juan (13, 3 ss.), cuando Jesús lava los pies a sus discípulos, también a Pedro. Éste se resiste al principio, pero enseguida rectifica. Después el Señor les propone que sigan ese ejemplo, y se laven los pies entre ellos. Esto suele interpretarse diciendo que el lavatorio, en primer lugar, expresa la purificación que necesitaban los discípulos, realizada por el misterio de la muerte de Jesús. En segundo lugar, expresa el ejemplo de humildad que Jesús propone a los discípulos. Agunos autores dicen que lo segundo sería una añadidura “moral” a lo primero, e incluso podría oscurecerlo. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En realidad se trata de dos aspectos muy unidos. Y esto se ve cuando Jesús enuncia su mandamiento nuevo: “Ama&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;os los unos a los otros como yo os he amado” (v. 34). Pero ¿qué quieren decir propiamente estas palabras? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La purificación que necesitamos &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;      Comencemos con la purificación o la pureza. Hay dos modos de entender reductivamente la pureza que necesitamos los hombres para unirnos a Dios. Primero, el camino que tomaron las religiones antiguas: habían sentido vivamente la necesidad de purificarse y la resolvieron por medio de una serie de ritos (en la religión judía, por medio de&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; sacrificios de animales). Segundo, para Plotino y después muchos de sus seguidores filósofos (lo que queda en buena parte de la ética oriental), la purificación del hombre consistiría más bien en irse separando de las realidades materiales de este mundo, considerándolas inferiores y despreciables, para ir ascendiendo hasta la unión con el espíritu absoluto. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Esto lo desarrolla Benedicto XVI en el volumen segundo de su libro Jesús de Nazaret (cap. 3). Sostiene que, según la fe cristiana, lo que nos purifica es el amor de Jesús, que supera los sacrificios de los animales. Además, Jesús no renuncia en modo alguno a su cuerpo, sino que realiza su obra redentora precisamente como Dios encarnado. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Todo ello, por cierto, tiene una gran importancia para comprender en qué consiste la vida cristiana (vivir la misma vida de Cristo) y cómo la santidad se lleva a cabo en y por medio de las tareas ordinarias familiares, profesionales, culturales.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Sin embargo, incluso dentro del cristianismo se han dado malentendidos, como señala el Papa: “”La espiritualidad del siglo XIX ha vuelto a convertir en unilateral el concepto de pureza, reduciéndolo cada vez más a la cuestión del orden en el ámbito sexual, contaminándolo también nuevamente  con la desconfianza respecto a la esfera material y al cuerpo”. Y aquí viene lo importante: en la gran aspiración de la humanidad a la pureza, afirma, “lo esencial es estar en su Cuerpo [de Jesús], estar penetrados por su presencia” (pp. 76s). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Esta perspectiva termina por esclarecer el sentido del lavatorio de los pies de los discípulos, también respecto a la segunda significación: el ejemplo de humildad y entrega que Jesús da a sus discípulos. Porque ¿qué significa “amaos como yo os he amado”?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;EL significado del "mandamiento nuevo" &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Apunta Joseph Ratzinger:  “La exigencia de hacer lo que Jesús hizo no es un apéndice moral al misterio y, menos aún, algo en contraste con él” (p. 80). No significa simplemente “amar hasta estar dispuestos a sacrificar la propia vida por el otro” (p. 81). La verdadera novedad se refiere “al nuevo fundamento del ser que se nos ha dado”. Dicho de otro modo: “La novedad solamente puede venir del don de la comunión con Cristo, del vivir en Él” (p. 82). En efecto: esto es lo Cristo nos da con la Eucaristía: la unión con Él y todos los que están con Él. Por eso el “mandamiento nuevo” sólo puede ser entendido y vivido “en” la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Benedicto XVI cita a San Agustín cuando éste explica que Jesús, al proponer en el Sermón de la Montaña la limpieza de corazón (cf. Mt 5, 8), está hablando de ese “corazón puro” que es la unión con Él y que nos va purificando, a medida que nos dejamos sumergir en su misericordia. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Por eso –prosigue el Papa– Tomás de Aquino escribió que la nueva Ley (la Ley del amor cristiano o de la vida de la gracia) no es una norma nueva, sino la nueva interioridad dada por el mismo Espíritu de Dios. (Es decir: es el Espíritu Santo el que nos hace ser miembros de ese mismo Cuerpo que formamos con Jesús, y nos hace vivir no ya individualmente, sino en la familia de Dios que es la Iglesia, al servicio de las necesidades de los demás). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De esta manera Benedicto XVI entiende que el lavatorio de los pies “significa la totalidad del servicio salvador de Jesús”: ese amor suyo en el que nos sumerge, y que es “el verdadero lavatorio de purificación para el hombre” (p. 92).&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;La verdadera pureza: el amor a Dios y a los demás&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            En definitiva, como hemos visto, su argumentación es que la verdadera pureza que trae el cristianismo va más allá de una mera “pureza ritual”, y también de una mera exigencia para la voluntad (una suprema exigencia moral). La verdadera pureza es la del amor a Dios y a los demás, en identificación con Cristo, y por tanto vivido en la Iglesia con todas las consecuencias. Entre ellas está la santificación del propio cuerpo y de las demás nobles realidades humanas, para que ahí se encarne la vida divina, que la recibimos para darla. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pues bien, esto se realiza concretamente gracias al el sacramento del Bautismo, y por ese segundo bautismo que es la Confesión de los pecados (cf. 1 Jn 8, ss; St 5, 16): “En la confesión el Señor vuelve a lavar siempre nuestros pies sucios y nos prepara para la comunión de mesa con Él” (p. 93). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Durante la JMJ de Madrid 2011, Benedicto XVI aconsejó a los jóvenes que hicieran crecer la vida en plenitud por medio de la gracia divina. Que se plantearan la santidad generosamente y sin mediocridad. Y que tuvieran presente que “ante nuestras flaquezas, que a veces nos abruman, contamos también con la misericordia del Señor, siempre dispuesto a darnos de nuevo la mano, y que nos ofrece el perdón en el sacramento de la Penitencia” (Discurso en la plaza de Cibeles, 18-VIII-2011). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            De hecho hubo esos días muchos miles de confesiones, y sigue habiéndolas, porque la verdadera pureza de corazón sólo se alcanza dejándose sumergir en el Cuerpo de Cristo, para vivir con Él por los demás.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-EJ0C4H0Viaw/Tm5q55EwLUI/AAAAAAAAAO8/s0utDb18cBw/s1600/Prado_washing_feet.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt;(publicado en www.religionconfidencial.com, 11-IX-2011)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-8413571885270342106?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/8413571885270342106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/la-verdadera-pureza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8413571885270342106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/8413571885270342106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/la-verdadera-pureza.html' title='La verdadera pureza'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-EJ0C4H0Viaw/Tm5q55EwLUI/AAAAAAAAAO8/s0utDb18cBw/s72-c/Prado_washing_feet.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-6339317103397903273</id><published>2011-09-08T08:56:00.000-07:00</published><updated>2011-09-08T10:37:51.585-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libertad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='esperanza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida ordinaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vida cristiana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='etica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fe'/><title type='text'>Vidas con o sin esperanza</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-H_SDJ7ehhFE/TmjkuYS-kII/AAAAAAAAAO4/B93p_lS7D7I/s1600/vidascontadasC.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-H_SDJ7ehhFE/TmjkuYS-kII/AAAAAAAAAO4/B93p_lS7D7I/s1600/vidascontadasC.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.decine21.com/Peliculas/Vidas-contadas-1607"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Ver información sobre la película&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=pJm2nB11rPo"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Ver trailer &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;La historia de cada uno se entreteje con la de los demás. Queda claro en la película “Vidas contadas” (Jill Sprecher, 2002). La vida no parece justa muchas veces: “La fortuna sonríe a algunos y se ríe de otros” –dice un personaje–, y la felicidad puede convertirse “en una maldición”. Incluso los que tienen fe pueden sentir la tentación de “tirar la toalla” ante las dificultades. Pero es patente el valor tanto de la fe como de la libertad. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Le cuesta más entenderlo al profesor de Física, acostumbrado a la “irreversibilidad” de las leyes de la materia. Sin embargo, desde el principio intuye que la realidad personal funciona de otra manera; él quiere “lo que todos queremos: vivir la vida, despertarme animado, ser feliz”, y para eso huye “de una vida predecible, del aburrimiento”; aunque se equivoca casi siempre en los medios, y  pocas veces se pone en el lugar de los demás. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Un mismo árbol, un solo poema, una familia &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;    &lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Se ve cómo los gestos de las personas cambian los acontecimientos, para bien (una actitud amable, una sonrisa) o para mal (una venganza, un desprecio). Nuestras decisiones influyen en la vida de los demás. Que “el ser humano necesita de 45 centímetros de espacio personal” debe de ser un consuelo en Manhattan –símbolo por antonomasia de la vida moderna–, donde es difícil evitar mezclarse con los otros. Además hay que contar con que necesitamos tiempo para rectificar, aunque el tiempo también se acaba. “El juez está a la puerta…, consideramos felices a aquellos que resistieron”, dice un predicador en la película. Hasta el final, todo puede arreglarse o estropearse: “A veces –dice otro personaje– la gente tiene suerte: se le concede una segunda oportunidad”. En todo caso, el destino no está escrito, sino que con Machado habría que concluir: “se hace camino al andar”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Recordemos cómo para Saint-Éxupéry somos ramas que pertenecemos a un mismo árbol. Y Josemaría Escrivá predicaba que “ninguna persona es un verso suelto, sino que formamos parte de un mismo poema divino, que Dios escribe con el concurso de nuestra libertad”. Por tanto, que “Dios y yo” es lo único importante, es una verdad a medias, como reconocía Newman en una especie de retractación. Y el Concilio Vaticano II proclamó que “Dios quiso santificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados entre sí, sino constituirlos en un pueblo”, la familia de Dios (la Iglesia, como germen de la solidaridad entre todos los pueblos). &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Aprender de nuevo la esperanza &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;    &lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En su encíclica sobre la esperanza cristiana (&lt;a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi_sp.html"&gt;&lt;i&gt;Spe salvi,&lt;/i&gt;&lt;/a&gt; 30-XI-2007) , Benedicto XVI critica que la edad moderna haya sustituido el “Reino de Dios”, por el “reino del hombre”, entendido el hombre como materia sin libertad. Pero también habla de una necesaria “autocrítica del cristianismo moderno”, para que se comprenda mejor a sí mismo desde sus propias raíces. Cabe preguntarse en este sentido si no habremos caído, muchos cristianos, en el “mito del progreso” (materialista) o en una fe que no ha sido suficientemente pensada y hecha cultura, de manera que hayamos contribuido a la idea de que el mensaje del Evangelio es individualista. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Afirma el Papa que, en Jesús, Dios “nos ha amado hasta el extremo, a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto”. Sobre esta base se apoya la fe en el juicio definitivo y el carácter salvador de la esperanza cristiana. Es ciertamente –señala– esperanza para mí, pero siempre es a la vez esperanza para los demás, para los otros. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En resumidas cuentas, Benedicto XVI dice que los cristianos hemos de aprender de nuevo una “esperanza activa”, que nos lleve a ocuparnos de todos, rechazando el individualismo. Ya 150 años antes de Cristo, dijo Terencio: “Soy humano y nada de lo humano me es ajeno”. En esa misma línea con las luces del cristianismo, escribió Dostoievsky que “todos somos responsables de todo”. &lt;/span&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;br style="font-family: inherit;" /&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;            Al final de “Vidas contadas”, se pregunta si la fe no es “la antítesis de las pruebas” (porque no probaría nada). En su segunda encíclica el Papa, con la tradición cristiana, sostiene que la fe es la “prueba” de lo que no se ve, la “sustancia” de lo que se espera, la llave para la “vida eterna”. Y la fe y la esperanza se prueban y se muestran por el amor. De la esperanza de las personas tocadas por Cristo –señala– “ha brotado esperanza para otros que&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;vivían en la oscuridad y sin esperanza”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;Publicado en www.analisisdigital.com, 15-XI-2007&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Reproducido en "Al hilo de un pontificado: El gran 'sí' de Dios"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;ed. Eunsa, 2010&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-6339317103397903273?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/6339317103397903273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/vidas-con-o-sin-esperanza.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6339317103397903273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6339317103397903273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/09/vidas-con-o-sin-esperanza.html' title='Vidas con o sin esperanza'/><author><name>Ramiro Pellitero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15403636618838752084</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_uYaNtkMKXCM/TRD_4xfVdRI/AAAAAAAAAAU/DuVoDXnaUAg/S220/RamiroPellitero.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-H_SDJ7ehhFE/TmjkuYS-kII/AAAAAAAAAO4/B93p_lS7D7I/s72-c/vidascontadasC.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2026943269771602669.post-6182005779166844594</id><published>2011-08-29T08:32:00.000-07:00</published><updated>2011-09-03T10:59:44.628-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='jóvenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jesucristo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='educación'/><title type='text'>Prójimo y próximo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-K1OI3MqETnQ/TluyuDG9EHI/AAAAAAAAAO0/4zNDerr9d9U/s1600/Vincent_Willem_van_Gogh_022.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-K1OI3MqETnQ/TluyuDG9EHI/AAAAAAAAAO0/4zNDerr9d9U/s320/Vincent_Willem_van_Gogh_022.jpg" width="259" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Van Gogh,&lt;i&gt; El buen samaritano &lt;/i&gt;(1890)&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Romano Guardini falleció en Munich, el 1 de octubre de 1968. En una conferencia pronunciada en esa misma ciudad, en 1956, el ilustre profesor italoalemán explicó la diferencia que, según el Evangelio, hay entre el “prójimo” en apuro y el “próximo”. No se debe entender el prójimo sin más en el sentido del miembro de la propia familia, del amigo o cercano en el grupo social o cultural; es decir, aquél con el que nos unen estrechos vínculos de sangre, intereses o simpatía;  porque en realidad, éste pertenece a uno mismo, al dominio de lo propio. En cambio, fuera de ese ámbito, las necesidades de los “ajenos” se interpretan frecuentemente como un desafío al propio bienestar. Sin embargo, en opinión de Guardini y algunos otros, el necesitado no tan “próximo”, tiene una tarea importante dentro del conjunto de la existencia: “defender a los que no sufren –a los sanos, enérgicos, bien acomodados– de los peligros del egoísmo, de la despreocupación, de la dureza, y aun de la crueldad”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿quién es el prójimo? &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Con ejemplos bien concretos de la historia reciente, Guardini argumenta diciendo que la frase “ahí hay una persona en apuro; por tanto, debo ayudarla", no es un sentimiento natural o espontáneo, por mucho que lo pretenda la mentalidad común de la época moderna. Y la cuestión estriba en que para ser verdadera la admonición interior que expresa, debe ser percibida ante toda persona: “Es decir, no sólo ante la persona estrechamente ligada a nosotros, simpática, sino también ante aquel que no logra serlo; no sólo ante la persona dotada y hermosa, sino también ante el mediocre, y aun el retrasado; no sólo ante el rico y el cultivado, sino también ante el pobre y el mísero. Si esa frase ha de ser cierta, la admonición debe atravesar por medio de toda distinción, y dirigirse a algo que determine al hombre como tal, sea como sea por lo demás. Y si, no obstante, han de notarse distinciones, entonces, que sea según este principio: Cuanto más pobre y pequeño el hombre, más apremiante es la obligación de ayudarlo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Para aclarar la perspectiva cristiana, hay que recordar ante todo que, con la parábola del buen samaritano, Jesús rompió todas las fronteras de pueblo y grupo social, riqueza y cultura, para enseñar que el primer prójimo es que el necesita de ayuda, sea quien sea, y no como un principio vago o abstracto, sino aquél necesitado que está ante mí, aquí y ahora, porque el Padre del cielo lo ha puesto en el camino de mi vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El prójimo no sólo es el próximo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pero con eso –observa agudamente Guardini– todavía no se ha comprendido en profundidad el Evangelio; porque Jesús afirma que Él mismo aparece en esos “más pequeños”, más necesitados (&lt;i&gt;Mt &lt;/i&gt;25, 40), precisamente en ellos, que no pueden aducir ninguna de las diversas razones naturales para mover el interés de ayudar: ni admiración, ni simpatía, ni utilidad. En el fondo, todo ello nos está diciendo que Jesús nos ha hecho hermanos de todas las personas del mundo, hijos e hijas de Su Padre. Y desde esta última definición de la persona (hijo de Dios en Cristo) y del mundo (llamado a ser la fraternidad de los hijos de Dios), que señala el horizonte pleno del “mandamiento nuevo” (&lt;i&gt;Jn&lt;/i&gt; 2, 8), se decide todo lo definitivo (&lt;i&gt;Mt&lt;/i&gt; 25, 34-40). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Abrir los ojos y el corazón&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Situándose en la línea guardiniana, escribe Benedicto XVI en Jesús de Nazaret (volumen primero): “La fuerza de la renuncia y la responsabilidad por el prójimo y por toda la sociedad surge como fruto de la fe”. Y más adelante “Yo tengo que convertirme en prójimo, de forma que el otro cuente para mí tanto como yo mismo… Tengo que llegar a ser una persona que ama, una persona de corazón abierto que se conmueve ante la necesidad del otro. Entonces encontraré a mí prójimo, o mejor dicho, será él quien me encuentre”. De esta manera, el Evangelio abre a “una nueva universalidad basada en el hecho de que, en mi interior, yo soy hermano de todo aquel que me encuentro y que necesita mi ayuda”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¡Hay a nuestro alrededor, observa el Papa, tantas personas explotadas y maltratadas (como las víctimas de la droga, del tráfico de personas, del turismo sexual), personas destrozadas interiormente, vacías en medio de la riqueza material! Eso nos afecta y nos llama a tener los ojos y el corazón de quien es prójimo, y el valor de amar al prójimo. “Lo conseguiremos –concluye– si somos prójimos desde dentro y cada uno percibe qué tipo de servicio se necesita en mi entorno y en el radio más amplio de mi existencia y cómo puedo prestarlo yo”. Ahí está la verdadera proximidad del prójimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: x-small;"&gt;Publicado en “Alfa y Omega”, 4-X-2007&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Reproducido en el libro "Al hilo de un pontificado: el gran sí de Dios"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;ed. Eunsa, 2010&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2026943269771602669-6182005779166844594?l=iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/feeds/6182005779166844594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2011/08/projimo-y-proximo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2026943269771602669/posts/default/6182005779166844594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' hre
