Duccio di Buoninsegna, La transfiguración (1308-1311)
National Gallery, Londres. Fotografía Wikipedia Cominos
En la educación de la fe, la relación entre el anuncio y la experiencia no debe plantearse como una oposición, sino como una correlación necesaria para el encuentro vivo con Cristo. Esta relación se puede mostrar a través de algunos puntos fundamentales:
Superación de la dicotomía entre “contenido” y experiencia
Una educación cristiana que separe el mensaje doctrinal de la vivencia personal está destinada al fracaso. Por una parte, sin la experiencia de la fe, el anuncio se queda en un mero enunciado de conceptos que no permite un verdadero encuentro con Dios ni con los hermanos. Por otro lado, sin el “contenido” (o más bien el anuncio de la fe), la experiencia carece de la luz necesaria para madurar y para insertarse en el sentido de la vida cristiana y de la Iglesia.
La experiencia humana como "lugar" donde Dios habla
La experiencia (también podría llamarse el ámbito existencial) no es solo el destino de la propuesta de fe, sino un espacio constitutivo de la educación de la fe, sea en la modalidad de Enseñanza escolar de la religión, sea en la catequesis de la comunidad cristiana. La vida cotidiana es el lugar donde la Palabra de Dios resuena y donde Dios mismo continúa hablando hoy, para hacer que la experiencia humana adquiera una plenitud en la experiencia cristiana. Por tanto, el educador de la fe debe acercarse a la experiencia de las personas con actitud de escucha, reconociendo que el Espíritu Santo ya está actuando en ellas antes del anuncio explícito.
El llamado “principio de correlación”
Para mostrar esta relación, la pedagogía de la fe debe emplear el método del discernimiento (un proceso de interpretación o un “proceso hermenéutico” de cómo ha de llevarse a cabo la pedogía de la fe en cada caso concreto), que tiene como dos direcciones complementarias: a) De la vida a la fe: los acontecimientos personales y sociales encuentran en el anuncio cristiano una luz que los interpreta en su verdad más profunda; b) De la fe a la vida: el mensaje del Evangelio debe presentarse mostrando siempre sus implicaciones vitales y su capacidad de dar plenitud a la existencia.
El modelo de Jesús y las parábolas
Jesús es el modelo pedagógico de esta unión. Él no partía de abstracciones, sino de la observación de la vida cotidiana (la semilla, el sembrador, el banquete) para invitar a un proceso interior de reflexión. La pedagogía de la fe debe imitar este estilo, ayudando a las personas a leer los momentos de su vida, tanto las realidades ordinarias de cada día como los acontecimientos más extraordinarios, como "pasajes pascuales" de encuentro con el Resucitado, al modo de los discípulos de Emaús.
El papel decisivo del testimonio
Además, el anuncio de la fe no es solo un discurso, sino el testimonio de un encuentro. En el anuncio del kerigma (Cristo ha muerto y resucitado por nuestra salvación), la vida del testigo que ha experimentado la salvación es lo que realmente conmueve al interlocutor. La relación entre anuncio y experiencia se hace visible cuando el educador se muestra como un acompañante y experto en humanidad, que sabe relacionar los gozos y angustias del hombre con el Evangelio.
La importancia de los lenguajes narrativos y simbólicos
En la era digital, la educación de la fe debe articular la "in-formación religiosa" con la “experiencia de Dios”. Hay que en cuenta que en la Enseñanza escolar de la religión la base es la información reflexiva, respetuosa con la libertad e interpeladora sobre todo con la belleza de la fe vivida, y la experiencia debe entretejerse con esa información. Mientras que en la catequesis de la comunidad cristiana el orden es el inverso: la experiencia cristiana en su conjunto es lo que se muestra y se busca crecer en madurez, si bien esto requiere continuamente crecer en formación.
En todo ello ayudan dos lenguajes. De un lado el lenguaje narrativo, que ayuda a entrelazar la historia de Jesús con la biografía personal, haciendo que la fe "se haga carne" (1) . De otro lado, el lenguaje simbólico y litúrgico, que permite que la persona se involucre con todos sus sentidos, pasando de ser un espectador a vivir una experiencia transformadora (2)
En resumen, la relación entre anuncio de la fe y experiencia (humana y cristiana) se muestra cuando la educación cristiana ayuda a la persona a descubrir que vale la pena creer y vivir la fe, porque el mensaje que recibe responde al anhelo de infinito de su propio corazón.
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(1) Sobre las ventajas y algunos inconvenientes de este lenguaje cf. Directorio de la catequesis, particularmente los nn. 207-208, 363-364. Ver también https://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2020/01/nuestras-historias-y-sus-nudos.html#more
(2) A este propósito es aconsejable releer y trabajar la Carta apostólica del Papa Francisco Desiderio desideravi (2022) sobre la formación litúrgica. Para una introducción, https://iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com/2022/06/necesidad-de-la-formacion-liturgica.html