viernes, 16 de septiembre de 2016

Pasar de la indiferencia al encuentro



En una de sus homilías en Santa Marta, el martes 13 de septiembre, Francisco ha reflexionado de nuevo sobre la cultura del encuentro. El encuentro implica mirar, tocar, hablar.

A menudo, las personas se cruzan, pero no se encuentran”. Ante el cortejo fúnebre de una viuda que va a enterrar a su hijo único, Jesús no pasa de largo, sino que se mueve a la compasión. Es la primera vez que el Evangelio habla de la compasión de Jesús. Más adelante los evangelistas recogen la compasión de Jesús ante la muchedumbre que le sigue, como también ante las hermanas de Lázaro, su amigo que ha muerto. Ahora, ante la viuda de Naín, Jesús se acerca a la mujer, la encuentra de verdad y luego hace el milagro.


viernes, 12 de agosto de 2016

Vivir desde el encuentro con Jesús

Como conclusión de las jornadas con los jóvenes en Cracovia, el Papa Francisco les ha propuesto vivir desde el encuentro con Jesús (Homilía de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud, Cracovia, 31-VII-2016). Ahora bien, ese encuentro es iniciativa de Jesús mismo: “Jesús desea acercarse a la vida de cada uno, recorrer nuestro camino hasta el final, para que su vida y la nuestra se encuentren realmente”.

Así como se puede ver en el encuentro de Jesús con Zaqueo, también los jóvenes, deben vencer tres obstáculos, que explica el Papa muy pegado a la situación real de los jóvenes, hablándoles de las virtudes cristianas más importantes con el vocabulario de su cultura digital.

lunes, 8 de agosto de 2016

No adormecerse, dejar huella

En la vigilia de oración, durante la Jornada mundial de la juventud, los jóvenes se han encontrado con los rostros de tantos otros, de todo el mundo, que no son anónimos sino miembros de una misma familia. “Nuestra respuesta a este mundo en guerra –les ha dicho Francisco– tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia” (Palabras durante la Vigilia de oración, Cracovia, 30-VII-2016).

Después de la muerte de Jesús y antes de Pentecostés, los apóstoles estaban encerrados por miedo, atenazados por el entorno, arrinconados en una pequeña habitación, quietos y paralizados. “En ese contexto –señala el Papa–, pasó algo espectacular, algo grandioso. Vino el Espíritu Santo y unas lenguas como de fuego se posaron sobre cada uno, impulsándolos a una aventura que jamás habrían soñado. La cosa cambia totalmente”.

sábado, 30 de julio de 2016

Nosotros y las respuestas de Dios



En el Via Crucis con los jóvenes ha dicho Francisco que las palabras de Jesús en la parábola del Juicio final (“Tuve hambre y me disteis de comer…”: Mt 25, 35-36) tienen que ver con muchas preguntas, que con frecuencia resuenan en nuestra mente y en nuestro corazón, para las que no hay respuesta humana (Via Crucis con los jóvenesParque Blonia, Cracovia, 29-VII-2016).

El rostro joven de la misericordia

En el parque Blonia de Cracovia Francisco se ha encontrado con el rostro joven de la misericordia (cf. Discurso de acogida a los jóvenes, 28-VII-2016). El lema de esta Jornada Mundial de la Juventud, “Bienaventurados los misericordiosos, porque encontrarán misericordia” (Mt, 5, 7), lo ha traducido así: “Bienaventurados son los que saben perdonar, que saben tener un corazón compasivo, que saben dar lo mejor a los demás; lo mejor, no lo que les sobra: ¡lo mejor!”.

lunes, 18 de julio de 2016

El sentido de la Eucaristía y de los sacramentos

J. Van Wassenhove (s. XVI), Jesús da la comunión a los apóstoles
Galería Nacional de las Marcas, Urbino (Italia)

Imagen que, en el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 
introduce la segunda parte: "La celebración del Misterio cristiano"


¿Por qué ir a misa? ¿No está Dios en todas partes? ¿Qué sentido tienen la misa y los sacramentos? En uno de sus textos escrito en vísperas del Concilio Vaticano II, y que ahora se publica revisado, Joseph Ratzinger profundiza y esclarece estas y otras cuestiones de modo instructivo (cf. Obras completas, VII/1, Sobre la enseñanza del Concilio Vaticano II, pp. 3-13).

domingo, 17 de julio de 2016

Esperanza para mí y para los otros

En nuestra vida siempre hay incertidumbres. No solamente en el ámbito social y político, nacional e internacional; también en lo personal: ¿adónde vamos? ¿Qué hay más allá? ¿Qué podemos esperar? ¿En qué consiste propiamente la vida eterna y qué tiene que ver con nuestra vida normal, de todos los días?

Ante estas y otras preguntas parecidas, siempre puede ser un buen momento para releer la encíclica del ahora Papa emérito, Benedicto XVI, Spe salvi, de 2007, sobre la esperanza cristiana.

Ante la pregunta ¿qué podemos esperar? Joseph Ratzinger se plantea básicamente dos cuestiones: una autocrítica de la edad moderna y un nuevo aprendizaje del sentido cristiano de la esperanza.


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