lunes, 17 de diciembre de 2018

Cultura de misericordia


Al acercarse la Navidad podemos decir: Dios a las puertas. La salvación de Dios ha sido comparada con una puerta. La puerta tiene un arco y la misericordia puede considerarse como la piedra principal, clave de bovéda, que sujeta el arco. La misericordia como don, signo y cultura es un buen modo de situarse a las puertas de la Navidad.

Lo que ya san Juan XXIII llamaba “la medicina de la misericordia” (cf. Discurso de apertura del Concilio Vaticano II, 11-X-1962) es una de las claves del papa Francisco (que hoy celebra su cumpleaños) para la renovación de la Iglesia.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Buscar a Cristo en el Decálogo de los Mandamientos

En su presentación de la serie de películas "Decálogo" -del cineasta polaco K. Kieslowski, 1989-, dice Roger Ebert: "Al final uno ve que los mandamientos funcionan no como ciencia sino como arte; son instrucciones para pintar, con nuestras vidas, un retrato que valga la pena". Una buena manera de introducirse en el significado de los Mandamientos, aunque solo fuera desde el punto de vista ético.

Al concluir sus catequesis sobre los Mandamientos (del 13 de junio al 28 de noviembre de 2018), el Papa Francisco ha resumido el significado del Decálogo en una perspectiva cristiana de conjunto.

El Decálogo supone una liberación de las idolatrías y, como fruto de la acción del Espíritu Santo con su gracia, un corazón nuevo. Eso comporta el “don de deseos nuevos” (cf. Rm 8, 6) y nos viene con Jesús, que lleva a la plenitud los Mandamientos. El Decálogo es como una “radiografía” de Cristo. En ella se trasluce la vida cristiana como una existencia agradecida y libre, auténtica y adulta, protectora y amante de la vida, fiel, generosa y sincera.

Es el Espíritu Santo el que fecunda nuestro corazón introduciendo en él, como un don, los deseos del Espíritu y, con ellos, el ritmo del Espíritu y la música del Espíritu. En el cristiano que secunda los deseos del Espíritu, brotan la fe, la esperanza y el amor.  Y esto le hace partícipe de la belleza, del bien y de la verdad que están plenamente en Cristo.

lunes, 19 de noviembre de 2018

La enseñanza de la Teología como tarea evangelizadora


La teología es fruto de la “fe que busca entender” (fides quaerens intellectum). Esa fe que sostiene la teología es la fe viva: por eso, la teología es también e inseparablemente esperanza y caridad “que buscan entender” (cf. Comisión Teológica Internacional, Teología hoy: perspectivas, principios y criterios, 2011). Esto es lo que tendríamos que hacer posible para nuestros alumnos: que la fe ilumine su inteligencia, e ilumine igualmente su sentir y actuar, esperanzado y con amor.

Proponemos primero algunas consideraciones en relación con las distintas vertientes de la teología (científica, eclesial y social). A continuación se ofrecen algunas orientaciones prácticas para la enseñanza de la teología y de la religión en el contexto actual. Finalmente se señala en qué consiste la sabiduría práctica del cristiano.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Escuchar, acompañar, formar



(Invitación a la lectura del Documento final del sínodo sobre los jóvenes)

El Documento final del sínodo sobre los jóvenes (27-X-2018) sigue la "plantilla" del encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35): les escucha (para ayudarles a reconocer la realidad), les acompaña (para ayudarles a interpretar y discernir lo que han de hacer) y les forma (para la santidad y la misión evangelizadora) partiendo con ellos el pan (y aquí la Iglesia ha visto siempre una referencia a la Eucaristía). Esto corresponde a las tres partes del texto. En él cabe destacar algunos elementos más centrales o, a nuestro juicio, especialmente significativos en el momento actual de nueva evangelización. 

Antes de referirnos a cada una de las partes del documento, conviene subrayar lo que le da unidad: la centralidad de Cristo que se nos ofrece finalmente en la Eucaristía como fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia y de los cristianos. La Eucaristía, en la que los jóvenes están llamados a participar, permite mirar la realidad con los ojos de la fe y formar un solo Cuerpo con Cristo.


viernes, 26 de octubre de 2018

El sentido del rosario


Nuestra Señora del Rosario, patrona de Guatemala


Durante este mes que termina, el Papa Francisco nos ha pedido rezar el rosario por la Iglesia. Y parece lógico que prolonguemos luego esa oración por la misma u otras intenciones. Tanto a los que lo han rezado o lo rezan, como a los que se puedan plantear rezarlo, les puede interesar profundizar en el sentido del rosario (*).

¿Qué sentido tiene la oración del rosario? ¿No parece como una “cantinela” larga y repetitiva, poco adecuada para nuestra época, ávida de novedades y aficionada a lo breve y efímero? ¿Cómo es posible que los Papas la hayan aconsejado constantemente desde hace tantos siglos como “arma” para el combate espiritual?

1. El rosario tiene como finalidad “contemplar” la vida de Cristo. ¿Qué interés puede tener esto? La fe cristiana considera que sin Jesucristo no se puede comprender plenamente ni al hombre ni al mundo, pues en Él resplandece el sentido más profundo de la realidad. Por lo tanto, su vida, y los detalles de su vida, tienen multitud de consecuencias para la nuestra.


domingo, 21 de octubre de 2018

Los jóvenes y la misión

Enfocamos la última semana del sínodo sobre los jóvenes celebrando la Jornada Mundial de las Misiones. El mensaje del Papa lleva este lema: “Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos”. La fe cristiana –explica– permanece siempre joven, porque se refuerza continuamente, cuando se abre a la misión. Es un mensaje sencillo y profundo. La vida es una misión. La fe cristiana compromete –también a los jóvenes– a transmitirla hasta los confines de la tierra. Y esto se lleva a cabo con el testimonio (la vida cristiana, que es fe con obras) del amor.

La vida es misión: “Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra”. Cuando se es joven la vida sorprende y atrae. Vivimos porque Alguien nos ha llamado para una misión: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273).

sábado, 6 de octubre de 2018

Conciudadanos de los santos en la vida ordinaria

En su discurso de inauguración en el sínodo sobre los jóvenes, Francisco ha citado estas palabras del Concilio Vaticano II: «Se puede pensar con toda razón que el porvenir de la humanidad está en manos de quienes sepan dar a las generaciones venideras razones para vivir y razones para esperar» (Gaudium et spes, 31).

Hace dos semanas les decía a los jóvenes lituanos: “Somos cristianos y queremos lograr la santidad. Apostad por la santidad desde el encuentro y la comunión con los demás, atentos a sus necesidades” (Discurso en Vilna, 22-IX-2018).

Carlos María Galli ha expresado bien el “lugar” de la ciudad en la evangelización (cf. Dios en la ciudad, Barcelona 2014, cap. I). El hombre es un ser llamado a convivir con otras personas para alcanzar su vida plena en comunión con los otros. Por eso es un ser para la “polis”, la ciudad.

El cristianismo nació y vivió durante muchos siglos sobre todo en las ciudades y en las casas de familia de aquellos “ciudadanos” que, sin dejar de serlo, se iban convirtiendo, al mismo tiempo, en “conciudadanos de los santos y familiares de Dios” (Ef. 2, 19).


martes, 2 de octubre de 2018

50º Aniversario de Romano Guardini



Se han cumplido 50 años de la muerte de Romano Guardini, insigne sacerdote y predicador, profesor universitario, filósofo, teólogo y educador. Nació en 1895 en Verona y murió el 1 de octubre de 1968 en Múnich. El 16 de Diciembre de 2017 comenzó su proceso de beatificación.

Guardini escribió libros memorables como "La esencia del cristianismo" o "El espíritu de la liturgia".


El sueño de Guardini

En 1964 -cuatro años antes de su muerte- tuvo un sueño, que relata de esta manera:

«En el sueño se decía que cuando el hombre nace, se le entrega una palabra,
y era importante lo que esto significaba: no era sólo un talento, sino una
palabra. Esta es pronunciada en el interior de la esencia del hombre y es
como la palabra clave para todo lo que posteriormente sucede […]. Todo lo
que acontece en el decurso de los años es consecuencia de esta palabra, es
su explicación y realización»

(R. Guardini, Apuntes para una autobiografía, ed. Encuentro, Madrid 1992, pp. 12-13, original alemán de 1985, publicado de modo póstumo. Guardini comenzó a escribir esta autobiografía en los años cuarenta, a punto de cumplir 60 años)

lunes, 1 de octubre de 2018

Liturgia y educación de la afectividad


¿Cómo ayuda la liturgia a formar la personalidad, los valores auténticos, la afectividad?
Junto con la oración y el combate espiritual (cf. Exhort. Gaudete et exsultate, capítulo V, nn. 150-175), la liturgia es un medio importante para la formación de la personalidad del cristiano. Hoy muchos lo desconocen. La educación de la fe necesita una buena formación litúrgica y catequético-sacramental (“mistagógica”).

viernes, 14 de septiembre de 2018

La comunión humana: posibilidades y límites


Hace poco tiempo he leído un texto donde Romano Guardini explica admirablemente, a comienzos de los años 30, el sentido de la comunión entre los hombres, sus posibilidades y sus límites (cf. Guardini R., “Posibilità e limiti della comunione humana”,1932, en Id., Scritti filosofici, I, a cura di G. Sommavilla, Milano 1964, pp. 319-334).

Aunque no lo declare abiertamente, se trata de un relato en cierto sentido autobiográfico, a partir de sus experiencias de aquellos años. Y, como sucede frecuentemente con Guardini, buena parte de lo que dice sigue siendo muy actual; en todo caso, ilumina nuestra comprensión de la vida y nuestra misión cristiana.

Desde los años veinte, y concretamente en el movimiento juvenil que Guardini procuraba orientar, se hablaba de “comunión” porque se esperaba poder vencer el individualismo que se cernía desde hacía tiempo sobre nuestra cultura. Se hablaba de diálogo, de la necesidad de construir puentes y derribar barreras. Se contaba con que el hombre tiene en su raíz una llamada constitucional a la comunión humana. Y eso parecía ser un buen fundamento de la educación y de la sociedad.

Al mismo tiempo, se percibía qué distintas son las culturas, las actitudes, los sentimientos de las personas. Hasta el punto de reconocer que debemos aprender también el significado y la vivencia de la soledad, pues hay siempre algo de incomunicable en cada uno.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Fe y razón, fe y cultura: la interdisciplinariedad en la educación de la fe

La fe y la razón de por sí no se oponen porque tienen ambas como origen a Dios. Tal es la perspectiva cristiana. Desde ahí cabe perfilar la relación entre fe y cultura, y el papel de la interdisciplinariedad en la educación de la fe.

1. Por fe entendemos no una mera teoría intelectual o un mero conjunto de creencias, ritos y reglas morales, sino ante todo una vida que, en el cristianismo, procede del encuentro y la relación con Cristo.

Por razón entendemos, como lo hace el lenguaje común, la facultad humana de discurrir, propia de la inteligencia. Cabe advertir que la razón humana, para poder ser considerada como tal, debe estar abierta a toda la realidad que nos constituye y nos rodea, y ser capaz de valorarla en relación con la totalidad de la persona: no solo su inteligencia, sino también sus afectos, su dimensión social y su apertura a la transcendencia.

martes, 14 de agosto de 2018

La pena de muerte y la dignidad de la persona

Cartel de la película "Pena de muerte" (Dead Man Walking, T. Robbins, 1995)

"Durante años, los críticos han pedido más películas que se ocupen del lado espiritual de la vida. 
Dudo si Dead Man Walking era lo que estaban pensando,
pero así es exactamente como se ve y se siente esta película".
(Roger Ebert, 12-I-1996)


«La Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que “la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona”». Esta afirmación puede leerse en la nueva redacción del Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2267), hecha pública en estos días.

Dentro de un texto más amplio, esta nueva redacción viene acompañada también en estos días por una Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe y por un artículo de Mons. Rino Fisichella en el Osservatore Romano.

Se trata de un fruto del desarrollo doctrinal que ha tenido lugar en las últimas décadas referente a la conciencia de la dignidad fundamental de la persona humana, por ser creada a imagen de Dios; y en consecuencia, una profundización sobre el respeto que se debe a toda vida humana.

viernes, 1 de junio de 2018

Combate espiritual y discernimiento

En una ocasión visité la abadía de Melk, en Austria. Me llamó la atención, en el retablo de la iglesia, una enorme corona dorada sostenida por ángeles con esta inscripción: “Nadie puede conocerse a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni puede vencer si no ha luchado, ni puede luchar si carece de enemigo y de tentaciones” (San Agustín, Comentario sobre el salmo 60).

A la vez, los cristianos, para calibrar la realidad de su situación ante Dios y en cada momento de la vida, necesitamos del discernimiento, tanto desde el punto de vista personal como familiar, social y eclesial

El último capítulo de la exhortación Gaudete et exsultate plantea estos dos medios imprescindibles para todo cristiano que desea seguir seriamente la llamada a la santidad: el combate espiritual y el discernimiento.

lunes, 28 de mayo de 2018

Notas de la santidad en nuestro tiempo


Teniendo en cuenta los “rasgos y límites de la cultura de hoy”, el capítulo cuarto de Gaudete et exsultate destaca “algunas notas de la santidad en el mundo actual”.

Cabe recordar que la mayor parte de los cristianos están llamados a la santidad a través de su vida ordinaria, es decir del trabajo y de la familia, de sus relaciones de amistad y de sus actividades sociales y culturales, de su tiempo de ocio y descanso, de sus alegrías y de sus penas.

De hecho, ya en el capítulo primero, Francisco señala: “¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos”. “¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia”. “¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús” (n. 14) Y se refiere a una “espiritualidad del trabajo” y a “una espiritualidad de la vida familiar” (n. 28), como formas de la común espiritualidad cristiana. “El Señor nos habla –escribe en el último capítulo– de modos muy variados, en medio de nuestro trabajo, a través de los demás, y en todo momento” (n. 171).

lunes, 21 de mayo de 2018

El corazón de la santidad


Ha escrito el obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, que el corazón de la exhortación del Papa Francisco (Gaudete et exsultate) sobre la santidad es el discurso de las bienaventuranzas y la parábola del juicio final. Así es, no solo porque ocupan el capítulo central (tercero) del documento, sino porque muestran el rostro de Cristo y por tanto, el rostro de la santidad del cristiano.

Las bienaventuranzas constituyen, en efecto, con expresión del Papa, “el carnet de identidad del cristiano”.

Sostiene Jacques Philippe que el texto de las bienaventuranzas “contiene toda la novedad del Evangelio, toda su sabiduría y su fuerza para transformar en profundidad el corazón del hombre y renovar el mundo” (J. Philippe, La felicidad donde no se espera: meditación sobre las Bienaventuranzas, Rialp, Madrid 2018).

viernes, 18 de mayo de 2018

Redescubrir la encíclica "Lumen fidei"




En el V aniversario de la encíclica Lumen fidei y en el horizonte, ya cercano, del Sínodo sobre "los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional" (octubre 2018), se ha publicado un nuevo libro.

Lumen fidei es una encíclica singular: por el hecho de haberse escrito «a cuatro manos», entre el papa Benedicto y el papa Francisco, porque se publicó en un momento especialmente significativo en nuestra Iglesia (en el marco del Año de la Fe convocado por Benedicto XVI, en el 50 aniversario del Concilio Vaticano II y en el 20 aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica) y sobre todo porque incide en la apremiante necesidad de iluminar con la luz de la Fe y del amor un mundo convulso y oscurecido. Creer en el amor es, verdaderamente, lo que el Espíritu Santo promueve en nosotros y el motor de toda conversión. Los catorce artículos que reúne este libro, coordinado por Ramiro Pellitero, profesor de Eclesiología y de Teología Pastoral en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, contribuyen a leer y profundizar en la encíclica desde tres perspectivas: Fe y razón, Teología y vida cristiana e Historia y arte. Un excelente material para discernir y desarrollar nuestra vocación cristiana.

                                                                             * * *

sábado, 5 de mayo de 2018

Primero Dios

Entre nosotros solemos decir “Dios mediante” y también “gracias a Dios”. Un modo de hablar que manifiesta nuestras raíces cristianas. En otros lugares como México y países centroamericanos se dice: haré esto o lo otro “primero Dios”; o logré esto “Dios primero”. Esto me ha dado que pensar mientras repasaba el capítulo segundo de la exhortación Gaudete et exsultate, de Francisco, sobre la santidad.

Señala ahí el Papa “dos sutiles enemigos de la santidad” (apoyándose en su predicación anterior y en la carta Placuit Deo, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 22-II-2018): el gnosticismo y el pelagianismo actuales. Son –afirma Francisco– dos formas de antropocentrismo, disfrazado de verdad católica.

No es un tema nuevo en el pontificado de Francisco. Refleja también las enseñanzas de su predecesor. Ya en unos ejercicios espirituales que Joseph Ratzinger predicó en 1986 (y que más tarde se publicaron como libro con el título “Mirar a Cristo”) se refería al pelagianismo en una doble modalidad: “pelagianismo burgués” de los que pretenden no necesitar de Dios, y “pelagianismo de los piadosos” que cultivan una falsa oración carente de humildad y que estarían, estos últimos, representados por los fariseos del Evangelio. Tres años después, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó la carta Orationis formas, donde advertía del riesgo de confundir la oración cristiana con algunos métodos de meditación transcendental, y aludía a los gnósticos de los primeros siglos.

lunes, 30 de abril de 2018

Significado actual de la santidad

¿Qué es la santidad, en qué consiste, dónde se la reconoce, cómo se vive? A estas preguntas responde la exhortación Gaudete et exsultate (alegraos y regocijaos”), del Papa Francisco, en el capítulo primero.

En el texto podemos destacar cuatro aspectos: santidad y vida ordinaria, la Iglesia como marco vivo de la santidad, la santidad como vocación-misión en Cristo, la santidad como algo esencialmente abierto. 

Se trata de aspectos que están desde el principio en el Evangelio, que vivieron ejemplarmente los primeros cristianos y que los Padres de la Iglesia pusieron claramente de relieve. Pero que en gran parte quedaron olvidados hasta el siglo XX.

martes, 10 de abril de 2018

Santidad para todos


En la exhortación apostólica Gaudete et exsultate (“Alegraos y regocijaos”), sobre la llamada a la santidad en el mundo actual (19-III-2018), el Papa Francisco explica el camino cristiano de la santidad. Un camino que se propone para todos y del que los cristianos hemos de ser especialmente conscientes.  (Ver video de Vatican Media).

Después de exponer el significado de la santidad, advierte de algunas malas interpretaciones. Luego muestra las enseñanzas de Jesús en los Evangelios. A continuación, presenta algunas manifestaciones o características de la santidad. Concluye subrayando algunos medios que tiene el cristiano para colaborar en su propia santidad. En una lectura primera y rápida cabe señalar algunos acentos.

sábado, 7 de abril de 2018

La cercanía, clave de la evangelización


Curación del ciego de nacimiento,
detalle de un cuadro realizado por el equipo de M. I. Rupnik,  
 Hospital de San Benito Menni, Isla Tiberina, Roma.


En la misa crismal, el Jueves santo 29 de marzo, el papa Francisco ha descrito la salvación obrada por Dios con el término cercanía. Una persona cercana es alguien próximo, no tanto en el sentido físico sino más bien en el sentido afectivo -mente y corazón, unidos-: alguien que acompaña y comprende, que ayuda y se compromete, que se sacrifica por el otro.

Nos viene bien esta reflexión cuando muchos, ante el mal y el sufrimiento que abundan en el mundo, se preguntan: ¿dónde está Dios? Y, lógicamente, se resisten a admitir la existencia de un dios imaginado como lejano o insensible al dolor humano. Pero esto nada tiene que ver con Dios según la revelación bíblica y sobre todo en la perspectiva cristiana.

sábado, 24 de marzo de 2018

El compadecer de Dios



M. Caravaggio, El sacrificio de Isaac (1603)
Galeria Uffici, Florencia


Probablemente recordando el suceso del sacrificio de Isaac (cf. Gn 22), que finalmente no tuvo que morir a manos de Abrahán, dice San Pablo que “Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros” (Rm 8, 32).

¿Cómo debe entenderse que Dios “no perdonó” a su propio hijo?

Como ha explicado Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, esto no debe entenderse como si los pecados cometidos por los hombres a lo largo de los siglos acumularan una inmensa deuda ante Dios, y Dios solo se sintiera satisfecho o aplacado mandando a su Hijo a la Cruz, quedándose Dios Padre tranquilo en su trono celeste, mientras Jesús sufría en su naturaleza humana.

No. Jesús en su pasión y muerte estaba acompañado siempre por su Padre, como había dicho: “Me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre” (Jn 16, 32).

domingo, 4 de marzo de 2018

Felicidad y salvación


M. Chagall, de la colección Fábulas de La Fontaine (1927-1930)

¿Quién diría que no le interesa la felicidad? La religión afronta la cuestión de la felicidad al hablar de la salvación. Un nuevo documento de la Congregación para la doctrina de la fe (Carta Placuit Deo, fechada el 22-II-2018) toca algunos aspectos del mensaje cristiano sobre la salvación en referencia a las enseñanzas del Papa Francisco. Si bien es un documento de tipo doctrinal, manifiesta una notable sensibilidad evangelizadora y pastoral. Sus observaciones tienen especial interés en el campo de la educación cristiana.

Comienza por una mirada a la situación de nuestra cultura: ¿dónde pone la felicidad? ¿Siente la necesidad de “salvación”?

Fidelidad creativa


V. Van Gogh, La noche estrellada (1889)
Museo de arte moderno, Nueva York,

Vivimos tiempos de cambios. Vivir es cambiar, aunque solo sea para avanzar. Es conocida la expresión de san Agustín: “Si dices basta, ya estás perdido. No te detengas, avanza siempre; no vuelvas hacia atrás, no te desvíes. En este camino, el que no adelanta, retrocede” (Sermón 169, 18). Y Unamuno selló la frase de que “el progreso consiste en renovarse”. Esto sucede tanto en el plano material como en el biológico, en el ámbito familiar y en el empresarial, en la vida cristiana y en la eclesial.

En un videomensaje a la semana social de Verona en noviembre de 2017, ha explicado el papa Francisco que la fidelidad significa cambio. En efecto, para ser fieles se requiere avanzar sobre lo vivido sin dejar de vivirlo, recomenzar continuamente, renovarse, actualizarse sin olvidar la propia identidad y los propios fines. Quien no avanza se detiene y deja de ser fiel a su camino y a su misión. Y esto –observaba Francisco– tiene dos caras. Una positiva: la confianza en Dios que impulsa y acompaña. Y otra cara negativa: la resistencia a caminar y renovarse, la rutina, el encerramiento defensivo en las falsas seguridades.

jueves, 18 de enero de 2018

Teología pastoral como Teología de la misión

Se ha publicado un nuevo libro: R. Pellitero, Teología de la Misión (Colección Manuales del ISCR, n. 17), ed. Eunsa, Pamplona 2018, 210 pp.

La vida cristiana es misión. Si toda vida humana es un proyecto y una tarea, lo es aún más en la perspectiva cristiana, como dice el Documento de Aparecida: "La vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros. Eso es, en definitiva, la misión" (n. 360).

Según la Constitución dogmática Lumen gentium del Concilio Vaticano II, la entera Iglesia es enviada por Dios para la salvación del mundo. Todos los discípulos de Cristo, según la propia condición de vida, dones y carismas, son responsables de la única Misión.

La misión cristiana se identifica con la vida cristiana: es un "hacer" que se realiza a medida que se vive, es decir, consiste en un modo de "ser".

Cada discípulo del Señor está enviado a llevar a cabo la misión personalmente y como comunidad “convocada”: Iglesia. Se es cristiano como miembro de un cuerpo, de un pueblo, de una familia. La misión es el testimonio del don recibido, que compromete a cada uno personalmente, y a todos juntos como Iglesia. Por eso hablamos de la Misión de la Iglesia.

Hoy estamos convocados a una renovación del testimonio evangelizador. Pero, ¿qué formas adquiere ese testimonio? ¿Cómo acertar en la tarea de “iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar” (Evangelii gaudium, 273)? ¿Qué es lo esencial y más necesario? (cf. ibid, 35) ¿Cómo llevarlo a cabo con fidelidad y creatividad? ¿Cómo compartir el don con los individuos y las familias, con jóvenes y ancianos, con todas las personas, especialmente con los más pobres y necesitados? ¿Cómo configurar el diálogo de la fe con la cultura y las ciencias, en el contexto de los rápidos avances de las tecnologías de la comunicación? ¿Cómo articular la misión y sus tareas? ¿Cómo educar para la misión?

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