lunes, 17 de diciembre de 2012

Dios que viene

Karen Blixen cuenta, en sus "Memorias de África" (Out of Africa, 1937), que una noche la despertó repentinamente un niño nativo. Se presentó silencioso en su habitación, con una lámpara en la mano, como si estuviera de guardia, “como un oscuro murciélago extraviado, con sus grandes orejas desplegadas”. Y le dijo muy solemnemente:

     “–Msabu, creo que debes levantarte”. Ella intentó que se marchara, pero él insistió y argumentó: “Creo que viene Dios”.

     Por la ventana contemplaron un extraño fenómeno: “Un gran incendio en las praderas y en las colinas, y la hierba ardía desde la cima hasta la llanura; desde la casa era casi como una línea vertical. Parecía como si una figura gigantesca se moviera y viniera hacia nosotros”. Tras un rato en silencio, ella intentó tranquilizarlo, pensando que se habría asustado. Pero su explicación no le impresionó demasiado: estaba convencido de que había cumplido con su deber al despertarla.

     “–Bueno –dijo–, puede que sea así. Pero pensé que era mejor que te levantaras en el caso de que viniera Dios”.

     Muchas culturas y religiones primitivas son capaces de captar, como un oscuro presentimiento más allá de los fenómenos naturales, el misterio de lo divino, porque todavía no les han “desencantado” el mundo, como nos pasa a los occidentales.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Acoger el proyecto de Dios


Joseph F. Brickey (1973-), Journey to Bethlehem

¿Cómo sería nuestro proyecto de vida si hubiéramos podido trazarlo personalmente? Con seguridad, no dejaríamos fuera a tantas personas que amamos; pero ¿dejaríamos fuera a las demás, nos serían indiferentes?

      La fe cristiana nos dice que Dios tiene un proyecto para cada uno de nosotros, que es, a la vez, una propuesta y una llamada para todos. Es un proyecto de amor y el amor es “benevolencia”, querer el bien para el otro. Nuestra respuesta debería ser una respuesta de amor a Dios, y, en consecuencia, a los demás. Lo ha dicho Benedicto XVI en su audiencia general del 5 de diciembre al explicar cómo “Dios revela su benévolo designio”.


martes, 11 de diciembre de 2012

El amor fiel de Dios, garantía de renovación

M. Chagall, Cristo en la noche


Renovarse o morir, se dice con raíces en los clásicos. Parece que a mitad de su vida las águilas deben enfrentarse con este proceso. Un salmo dice que Dios puede rejuvenecer el alma como el águila (103, 5).

      En la celebración de las primeras vísperas del Adviento (1-XII-2012), Benedicto XVI ha explicado, para los jóvenes universitarios de los ateneos romanos, que el amor fiel de Dios es la garantía para la auténtica renovación personal y para la renovación del mundo. Y lo ha hecho glosando las palabras de San Pablo: “El que os llama es fiel” (1 Ts 5, 24).

viernes, 7 de diciembre de 2012

Adviento: esperanza, oración, alegría



Un cuento de Adviento

El comienzo del adviento me ha traído a la memoria, una vez más, este cuento bien conocido.

     "Martín era un humilde zapatero de un pequeño pueblo de montaña. Vivía solo. Hacía años que había enviudado y sus hijos habían marchado a la ciudad en busca de trabajo.

     Martín, cada noche, antes de ir a dormir leía un trozo de los evangelios frente al fuego del hogar. Aquella noche se despertó sobresaltado. Había oído claramente una voz que le decía. ‘Martín, mañana Dios vendrá a verte’. Se levantó, pero no había nadie en la casa, ni fuera, claro está, a esas horas de la fría noche...

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Sobre el servicio de la caridad


Sucedió el 14 de Noviembre en Times Square, Nueva York. 
El policía le compró unas botas y le invitó a un café. 
No sabía que una turista le estaba sacando una foto

El trabajo y la vida ordinaria brindan muchas ocasiones 
para vivir la caridad y la misericordia aquí y ahora.


Un breve pero importante documento de Benedicto XVI subraya el papel central de la caridad en la misión de la Iglesia y la responsabilidad de los obispos en el impulso de la caridad (uno de los dos pilares de la nueva evangelización, junto con la confesión de la fe), y establece un marco normativo de referencia para las organizaciones caritativas católicas.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Para comunicar la fe: sencillez y coherencia

M. Chagall, Virgen de Tudeley (Inglaterra), 1967

¿Cómo hablar de Dos hoy, en la familia, a nuestros amigos y conocidos? Es lo que ha planteado Benedicto XVI en su audiencia general del 28 de noviembre.


Dios nos ha hablado en Jesús

     1. La primera respuesta es una mirada a la realidad según la vemos desde la fe. "La primera respuesta -señala el Papa- es que podemos hablar de Dios, porque Él habló con nosotros". Dios no es una hipótesis ni una inteligencia matemática lejana, sino que se ha autocomunicado hasta encarnarse en Jesús de Nazaret, compartiendo nuestra historia. "Dios es una realidad de nuestras vidas, es tan grande que aún así tiene tiempo para nosotros, nos cuida". En Jesús de Nazaret, que nos ha liberado del pecado y nos ha hecho hijos de Dios, encontramos la enseñanza sobre el "arte de vivir", el camino de la felicidad.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Despertar en Adviento, y quitarse los miedos


Caravaggio, La anunciación (h. 1608-1610), 
Museo de bellas artes de Nancy (Francia)


Los cristianos comienzan el año antes que los demás, como si quisieran adelantarse para anunciar algo grande; aunque en realidad es Dios, el creador del tiempo, quien señala sus etapas.

      Litúrgicamente, el año cristiano se inicia en el Adviento. Empezamos a prepararnos siempre de nuevo, como si fuera la primera vez y al mismo tiempo la última vez que viene el Hijo de Dios al mundo. Y no es “como si fuera”, sino que así “es”. Porque Dios sigue llegando como el amor-nuevo por vez primera. Llega en el “hoy” de su eternidad, que se entrecruza con nuestro “hoy”, cada vez que recomenzamos a estar más cerca de él. Esto sucede en una conversión, en una confesión, en un “quitarse los miedos, dejarlos afuera”, como dice la canción. Esto acontece sobre todo en la Eucaristía. Dios sigue llegando como el amor-juez al final de la vida de cada persona; y también, para todos los pueblos, al final de la historia.