Metidos en la revolución de la misericordia. Así estamos los cristianos. A eso estamos convocados desde hace veinte siglos. Ahora de manera renovada. Para esto no hace falta dedicarse a la educación, aunque ciertamente la educación, sobre todo en clave cristiana, es un anuncio y una obra de misericordia.
Todo esto es aún más claro si hablamos de educación de la fe, una de las tareas más fascinantes que pueda imaginarse, sea en la modalidad de la enseñanza escolar de la religión o en la modalidad de catequesis dirigida a todas las edades, incluyendo la que los padres y madres cristianos han de procurar para sus hijos.
Punto de encuentro para educadores, catequistas y personas interesadas en la formación cristiana
viernes, 11 de marzo de 2016
miércoles, 3 de febrero de 2016
Personalizar la misericordia
Como continuamente en estos días, el mensaje de Francisco para la Cuaresma de 2016 desea personalizar la misericordia. No se trata simplemente de algo que complementa la piedad y la vida cristiana, sino de un punto nuclear y decisivo para todos y cada uno de los cristianos. “La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio”, que ahora pide ser vivido con mayor intensidad.jueves, 24 de diciembre de 2015
María y el renacer de la Misericordia
B. E. Murillo, Adoración de los pastores (h. 1638), Londres, Wallace col.
Para el cristianismo, la Navidad sobrepasa con creces lo intuido en el mito del ave Fénix, que renace de sus cenizas.
En la película del mismo título (Phoenix, Ch. Petzold, 2014: ver trailer), tras la Segunda Guerra Mundial, una mujer se ve obligada a reconstruir no solo su cara sino la propia identidad, incluso ante la persona que ella pensaba que más le quería. Puede verse como una metáfora de la existencia humana. Todos hemos de aprender a renacer para vivir. Y el cristianismo ilumina en profundidad qué puede significar eso.
Según la fe cristiana, la venida de Dios al mundo en Jesucristo fue preparada por un largo camino de siglos. Dios fue “educando” al pueblo elegido de donde saldría el Mesías, para que pudiera reconocer en él la oferta de la salvación, y ser fiel a su vocación inicial de ser mediador para todos los pueblos.
Dios ha querido que la Navidad necesite una madre. Por eso el largo camino que recorrió la “educación” del pueblo de Israel por parte de Dios, en el Antiguo Testamento, se concentra en el alma de María (cf. J. Daniélou, El misterio del Adviento, Madrid 2006, original de 1948, pp. 109 ss.).
Pero esto debe suceder también en nosotros y en las culturas del mundo, incluida nuestra cultura de la imagen y de la tecnología. ¿Cómo podemos pensar el papel de María en todo ello?
lunes, 21 de diciembre de 2015
Recibir a Dios
F. de Zurbarán, La Virgen niña dormida (h. 1630-1635), col. B. de Santander.
Duerme en una pausa de la oración en que estaba usando el libro (¿la Biblia?),
soñando quizá en la venida del Mesías.
A la derecha, un cuenco de porcelana con tres flores:
la rosa (el amor), la azucena (la pureza) y el clavel (la fidelidad).
Sobre su cabeza (hacer click para agrandar la imagen),
una luminosa aureola de cabecitas angélicas
una luminosa aureola de cabecitas angélicas
(Cf. comentario de Alfonso E. Pérez Sánchez).
El papel de María en la salvación y para cada cristiano se ha ido iluminando dentro del catolicismo, con más intensidad en los últimos siglos. Esto, decía Jean Daniélou, no es un añadido a la Sagrada Escritura ni es un residuo del paganismo, sino que proviene de haber entendido mejor la Biblia. Implica dos aspectos: entender mejor el misterio de su elección para ser madre de Dios; entender también por qué y cómo es madre nuestra, en cuanto que mantiene hacia nosotros la misma relación que tiene con Cristo. De todo ello se ocupa el gran teólogo francés en un capítulo de su libro “El misterio del Adviento” (Madrid 2006, original de 1948, pp. 109-128).
Su reflexión nos puede servir para terminar con intensidad la espera del Adviento, y vivir con intensidad la Navidad cristiana, especialmente este Año de la Misericordia, concentrándonos en la petición de la comunión espiritual que san Josemaría aprendió de un religioso escolapio: “Yo quisiera, Señor, recibiros, con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos”. Una oración que sirve a la vez para preparar la comunión eucarística siempre que podamos recibirla.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Puerta de la Misericordia
La puerta cierra un ámbito, es un límite; pero también permite el paso si está abierta. En su audiencia general del 18 de noviembre, Francisco ha explicado el significado de “la puerta de la Misericordia de Dios”. Esto se refiere a la Puerta Santa de la basílica de San Pedro en el Vaticano, que se abrirá durante el Año Jubilar, para invitarnos a la conversión personal y también a la acogida y al perdón hacia los demás.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Justicia y solidaridad, caridad y misericordia
C. Schut (1597-1655), Las obras de misericordia
La proximidad de un Año de la misericordia es una buena ocasión para reflexionar sobre algunas virtudes morales y el modo en que las enfoca el cristianismo.
Prudencia y discernimiento
La prudencia, Piero del Pollaiolo (1470), Galleria degli Uffici, Florencia
Sostiene en una mano un espejo (cf. Sb 7, 26) y en la otra una serpiente (cf. Mt 10, 16)
Veamos la estructura y las dimensiones de la prudencia, las formas de la imprudencia y cómo es la prudencia en clave cristiana.
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