lunes, 22 de julio de 2019

Fe y educación de los sentimientos






Los sentimientos están de moda en todos los terrenos. Se subraya, y hasta se explota, lo ideal que es “sentirse bien”. Y se llega a decir que si vas a hacer algo y no lo haces con pasión, es mejor que no lo hagas. 

            En efecto, los sentimientos son importantes y mueven mucho a las personas, aunque no siempre de modo adecuado, cuando no están integrados en el conjunto de la persona. Así se ve, por ejemplo en el cine, cómo los sentimientos hacen que unos acierten al encaminar su vida (cf. Brooklyn, J. Crowley, 2015) y otros comentan serios errores e incluso delitos (cf. Mula, C. Eastwood, 2018). 

El reto de la diversidad en la unidad


Desde el principio del cristianismo se ha comparado la vida cristiana, que es vida en la Iglesia y en el mundo, con un camino. Podemos pensar en una autopista. Se puede ir por el centro o a un lado, más deprisa o más lentamente, con un vehículo más o menos acondicionado, con tal de no detenerse ni salirse del espacio previsto para circular, ni poner en peligro a los demás incumpliendo las señales y las normas de tráfico.


Carismas, estilos, sensibilidades

Las normas del tráfico, válidas y vinculantes para garantizar la seguridad y la eficacia del tránsito, son las establecidas, por ejemplo para los fieles católicos, por el Papa y el colegio episcopal. Los modos diversos de ir por esa autopista se reflejan, en este caso, en los distintos carismas, estilos o sensibilidades de cada uno, personalmente o con otros cristianos dentro de la Iglesia.

miércoles, 10 de julio de 2019

Hospital de campaña


Con frecuencia el papa Francisco ha comparado a la Iglesia con un hospital de campaña. Sobre esto ha escrito Wojciech Giertych, teólogo de la Casa Pontificia, un excelente artículo en el “Osservatore Romano” (5-VII-2019): “La Iglesia ante los sufrimientos y los dramas del mundo: Un oasis de humanidad”.

El texto explica el funcionamiento de este "hospital", las condiciones en que puede funcionar y los medios con los que puede contar.

Comienza evocando escenarios bélicos como la Primera Guerra Mundial, en los que muchos jóvenes eran llamados a combatir en trincheras fangosas, y se comprometían a luchar para conquistar metros de territorio con un coste muy alto. “Viendo mutilaciones, intoxicaciones, muerte y destrucción, junto con una mezcla de heroísmo y desesperación, se encontraban con los soldados adversarios y a veces descubrían con estupor que sus experiencias eran idénticas”.

Así se representa, en efecto, en muchas películas desde los años veinte –pronto hará un siglo– hasta nuestros días, como Frantz (F. Ozon, 2016).

lunes, 8 de julio de 2019

Valentía y otras condiciones para el discernimiento


Icono de la Sabiduría, Escuela de Yaroslav (s. XVI)
        Galería Tretiakov (Moscú)

(Ver la explicación del icono al final del texto)



La Carta que el papa Francisco ha enviado al Pueblo de Dios que peregrina en Alemania (29-VI-2019) es un testimonio del ministerio petrino y –lejos de un recetario– una orientación muy útil no solo para los católicos alemanes, sino para todos los cristianos.


Una carta animante y realista

1. Ante todo, en circunstancias de graves dificultades –incertidumbre ante el futuro, cambios profundos y rápidos, etc.–, como eran las de los discípulos cuando murió el Señor, hoy contamos “con la convicción de que el Señor «siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad» (Exhort. Evangelii gaudium, 11). Francisco desea brindar su apoyo, acompañar en el camino y “fomentar la búsqueda para responder con parresía –valentía– a la situación presente”. Quizá sea esta última frase un buen resumen de las actitudes que su carta desea promover. 

miércoles, 3 de julio de 2019

Teología centrada en la evangelización


En su visita a la Facultad de Teología de Nápoles (21-VI-2019), el papa Francisco ha querido destacar la dimensión evangelizadora de la teología como necesidad en el momento actual, para la teología misma y para el servicio que presta a la Iglesia y a la sociedad.

domingo, 16 de junio de 2019

Sobre la educación cristiana de la sexualidad

«Nos prometimos el cielo, y nos quedamos en las nubes». Así dice un grafiti – expresión quizá de una pareja decepcionada– que contemplé hace algunos años. Hoy el ambiente cultural propicia una sexualidad desvinculada del amor y de la vida. Se facilita el sexo, pero se pone difícil encontrar el amor.

Con la intención de ofrecer algunas orientaciones a los educadores acerca de las cuestiones debatidas sobre la sexualidad humana «a la luz de la vocación al amor a la que toda persona es llamada», la Congregación para la Educación Católica ha publicado un documento titulado: «Varón y mujer los creó. Para una vía de diálogo sobre la cuestión del gender en la educación» (2-II-2019). Una cuestión importante que tiene que ver con la antropología y la teología del cuerpo y del amor.

No se trata de un documento doctrinal, sino de una invitación a la reflexión, ante todo desde la razón, también desde la fe, con vistas a la tarea educativa. Se quiere así animar al diálogo entre los educadores, en un momento en que la enseñanza católica sobre este tema es considerada a veces como retrógrada.

domingo, 9 de junio de 2019

La Iglesia, "misterio de la luna"

Como la madre y la luna, la Iglesia concibe en virtud de la semilla vital que recibe y da una luz que ella recibe del sol (Cristo) para hacerla suya.

Los escritores cristianos de los primeros siglos gustaban de comparar a la Iglesia con la luna, porque la luz que tiene no es propia, sino que la recibe del sol[1]. La constitución del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia “Lumen gentium” (luz de las gentes) comienza por esas palabras, que no se refieren a la Iglesia sino a Cristo. Él es la luz de los pueblos. Y por eso, el Concilio, expresión de la Iglesia, “reunido en el Espíritu Santo, desea ardientemente iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda criatura[2] con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia”.

Para el papa Francisco, es importante percibir que el centro del cristianismo es Cristo. No somos nosotros y ni siquiera la Iglesia, que de otro modo podría funcionalizarse y convertirse en una ONG. Ella debe ser, según los Padres, como la luna, que transmite una luz que no es propia. No puede ser “autorreferencial” –es decir, hablar solo de sí misma, vivir para sí misma–, sino misionera. De otra manera, insiste el papa, dejaría de ser institución divina para pasar a ser obra de hombres (cf. Discurso en el Encuentro con el Comité del CELAM, Río de Janeiro, 28-VII-2013).