La ética necesita normas. Pero una ética solamente de normas
puede degenerar en intolerancia, tiranía o intelectualismo.
En un mundo que se ha vuelto bastante complejo, la Ética sirve para navegar en la propia acción. Y ante la demanda de Ética por todas partes, conviene que recordemos que
no hay Ética sin normas. La necesidad de normas morales no viene primero de la religión, sino que
se deduce ante todo de la razón humana, tal como estudia la Ética.
Por tanto los agentes educativos (maestros, madres y padres de familia, políticos, científicos, periodistas, artistas, etc.) tienen la
responsabilidad de proponer, sobre todo a los jóvenes, modelos de conducta acordes a la razón humana y a la dignidad de las personas.
Siendo las normas morales necesarias, sin embargo
no son suficientes, pues necesitan de los valores o bienes y de las virtudes.