miércoles, 20 de marzo de 2013

Custodiar y servir


En el inicio oficial de su tarea (19-III-2013), tomando pie de la vida de San José, el papa Francisco ha explicado cómo entiende su ministerio, en el contexto de algo que corresponde a todos: “custodiar” y “servir”. El ministerio del papa se sitúa al servicio de la vida cristiana. La vida cristiana está al servicio de todos y del mundo creado. Y toda persona encuentra también ahí –en el cuidado y en el servicio– el sentido de su vida: custodiar los dones de Dios, cosa que sólo puede hacerse con amor. 


La misión de San José y la nuestra

     La misión de San José (cf. Mt 1, 24) le ha servido de arranque, después de referirse a la onomástica de Benedicto XVI: "Le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud". San José fue custodio: “Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: ‘Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo’ (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).

domingo, 17 de marzo de 2013

La luz amable y exigente de la Cruz


Maestro Dionisi, Crucifixión (1500), 
Galería Tretyakov, Moscú

Arropada por los gestos de sencillez y proximidad del papa Francisco, su primera misa en la Capilla Sixtina con los cardenales (14-III-2013) ha dejado un mensaje inequívoco: Jesucristo crucificado guía el camino, sostiene la edificación y constituye el núcleo de la fe que se proclama porque se vive.

     El papa lo ha explicado con tres verbos: caminar, edificar, confesar. Son como tres movimientos de nuestra vida.

jueves, 14 de marzo de 2013

De Pedro a Francisco y vuelta

Giotto, El sueño de Inocencio III (h. 1290-1300), 
Basílica de San Francisco, Asís (Italia)

En 1209 el papa Inocencio III tuvo un sueño: la basílica de Letrán se inclinaba, hasta casi desplomarse. Un religioso la sostenía. Francisco de Asís le había presentado su regla y el papa se había extrañado por su rigor. El papa le dijo: “Ruega a Dios que nos manifieste su voluntad. Cuando la conozcamos, te podremos responder con toda seguridad". El papa interpretó, por ese sueño, que debía aprobar la regla. Francisco sostiene la Iglesia. Así lo pintó bellamente Giotto, en la basílica de San Francisco de Asís (h. 1290-1300).

     El hasta ahora Cardenal Jorge Mario Bergoglio ha sido elegido como papa, tomando el nombre de Francisco (I). No parece aventurado ver aquí una orientación hacia la caridad y el amor a los más necesitados que caracterizaba al "poverello".

lunes, 11 de marzo de 2013

La Iglesia: Cristo que vive en los cristianos

Mater ecclesiae, mosaico en la plaza de San Pedro, Vaticano


Las últimas palabras “públicas” de Benedicto XVI como Sucesor de Pedro consistieron en su despedida de los cardenales y un breve saludo a las personas congregadas para recibirle en Castelgandolfo. En la línea del día anterior, quiso dedicarlas a la Iglesia, “razón y pasión” de su vida. Y al hacerlo –como otras expresiones de estas semanas finales de su pontificado– expresa algo que pertenece al centro mismo de su ministerio petrino.

viernes, 8 de marzo de 2013

Barca de Pedro, Iglesia viva


Giotto, Navicella (1605-1613), Fábrica de San Pedro, Vaticano


Ante la plaza de San Pedro llena, Benedicto XVI ha revivido, en su última audiencia del 27 de febrero, el día en que comenzó su ministerio petrino: “Veo que la Iglesia está viva”.


La Iglesia está viva con la juventud de Cristo


     “La Iglesia está viva –fue su saludo aquel 24 de abril de 2005– porque Cristo está vivo, porque él ha resucitado verdaderamente”. La Iglesia está viva y es joven, señalaba. La Iglesia vive con esa juventud de Cristo resucitado. Y por eso, manifestaba no tener otro programa que ponerse a la escucha de Dios para que Él siga conduciendo a la Iglesia.

jueves, 7 de marzo de 2013

Ecumenismo y diálogo con las religiones


M. Chagall, Vidriera (1962) en el Hebrew Medical Center, Jerusalen


El impulso al ecumenismo fue otro de los grandes temas desde el comienzo del Concilio Vaticano II. No sucedió así con la reflexión sobre el diálogo con las religiones, que surgió más adelante.

    Benedicto XVI ha señalado el hecho de que cristianos protestantes y católicos sufrieran la persecución del nazismo como un factor importante para que, durante el Concilio, sobre todo el episcopado alemán impulsara una mayor profundización sobre la unidad entre los cristianos (cf. Inédito publicado con motivo del 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano, 2-VIII-2012 y también el último Encuentro con el clero romano, 14-II-2013).

martes, 5 de marzo de 2013

Fe, oración, belleza


Caravaggio, Coronación de espinas (h. 1602-1604).
Museo de Historia del Arte, Viena

Al final de sus últimos ejercicios espirituales en el ministerio petrino, Benedicto XVI ha escrito una carta al predicador, el cardenal Ravasi (Carta del 23-II-2013). También ha pronunciado unas palabras de agradecimiento a quienes le habían acompañado. Estos textos constituyen en su conjunto una poderosa luz para comprender mejor lo que está pasando y lo que Dios nos pide a los cristianos, hoy y ahora.