Nuestra época requiere un “salto de calidad” en la educación de la fe vivida. Benedicto XVI acuñó la expresión “urgencia educativa” para la situación actual (cf. Mensaje a la Diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación, 21-I-2008); y se refirió concretamente al “analfabetismo religioso” que se extiende en nuestra sociedad (cf. Homilía 5-IV-2012).
Pues bien, así como en la educación han de reflejarse las dimensiones de la persona, en la “educación de la fe” deben reflejarse adecuadamente los elementos, contenidos y dimensiones de la fe cristiana. Pensemos en un piano, cuya estructura y funcionamiento debe conocer el artista suficientemente para poder hacer su música: debe conocer las teclas, los acordes, las posibilidades para lograr una buena armonía.

.jpg)


.jpg)

.jpg)