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martes, 21 de abril de 2026

Redescubrir "la alegría de evangelizar"

Se cumple un año del fallecimiento del Papa Francisco. Tras el primer consistorio con los cardenales (celebrado el 7 y 8 de enero pasados), donde se marcó el rumbo del pontificado, León XIV ha escrito una carta a los cardenales (12-IV-2026). En ella los anima a relanzar la propuesta de Evangelii gaudium (La alegría de evangelizar, documento programático del pontificado del Papa Bergoglio): una Iglesia que no se mira a sí misma, sino que se sitúa de modo renovado “en salida”. 

“Dicha Exhortación –les señala, declarando la clave de su carta– sigue representando un punto de referencia decisivo: no se limita a introducir nuevos contenidos, sino que recentra todo en el ‘kerigma’ como corazón de la identidad cristiana y eclesial”.

Y añade un argumento que se manifestó especialmente en ese consistorio respecto a la propuesta del Papa Francisco: “Se ha reconocido como un verdadero ‘soplo nuevo’, capaz de iniciar procesos de conversión pastoral y misionera, más que de producir reformas estructurales inmediatas, orientando así en profundidad el camino de la Iglesia”. En otros términos, cabría decir, se reconoce que el impulso a la evangelización es una orientación incisiva en la hoja de ruta del presente pontificado.


Interpelación para cada cristiano e impulso a la misión eclesial

León XIV concreta cómo “esta perspectiva interpela a la Iglesia en todos los niveles”. Primero, a nivel personal: “llama a cada bautizado a renovar el encuentro con Cristo, pasando de una fe simplemente recibida a una fe realmente vivida y experimentada” Y observa que “en este camino se ve afectada también la calidad misma de la vida espiritual, en el primado de la oración, en el testimonio que precede a las palabras y en la coherencia entre fe y vida”.

En segundo lugar, a nivel comunitario, impulsa a pasar “de una pastoral de conservación a una pastoral misionera, en la que las comunidades sean sujetos vivos del anuncio”. Es decir, “comunidades acogedoras, capaces de utilizar un lenguaje comprensible, atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios de escucha, de acompañamiento y de sanación”.

Concreta, a nivel diocesano, subrayando “la responsabilidad de los pastores para apoyar con firmeza la audacia misionera, velando por que no se vea pesada o sofocada por excesos organizativos, y favoreciendo un discernimiento que ayude a reconocer lo esencial”.

En suma: a nivel de cada uno, fe personal vivida, primacía de la oración, testimonio desde la coherencia con la vida; y a nivel eclesial, acogida, escucha y acompañamiento, impulso a la misión desde el discernimiento.


El centro: anunciar a Cristo


De todo ello, dice el Papa, surge “una comprensión de la misión profundamente unitaria” a partir del encuentro personal con Cristo: “una misión cristocéntrica y kerigmática, que nace de un encuentro con Cristo capaz de transformar la vida y que se difunde por atracción más que por conquista. Es una misión integral, que aúna el anuncio explícito, el testimonio, el compromiso y el diálogo”.

Se trata de superar una perspectiva de mero aumento en número de seguidores, de mera conservación o de expansión institucional.

Lo expresa incisivamente León XIV, aludiendo a la “Iglesia en salida” que quiso Francisco: un impulso evangelizador capaz de señalar el horizonte de esperanza en un mundo que lo necesita: “Incluso cuando se reconoce minoritaria, la Iglesia está llamada a vivir sin complejos, como un pequeño rebaño portador de esperanza para todos, recordando que el fin de la misión no es su propia supervivencia, sino la comunicación del amor con el que Dios ama al mundo”.

Entre las indicaciones específicas que surgieron en el consistorio, concluye señalando cuatro, que, dice, merecen ser acogidas y meditadas más a fondo:

1) “la necesidad de relanzar Evangelii gaudium para verificar con honestidad qué es lo que, tras el paso de los años, se ha asimilado realmente y qué es lo que, por el contrario, sigue siendo desconocido y sin poner en práctica” (lo que manifiesta, entre otras cosas, el valor creciente que se reconoce a este documento en el impulso a la nueva evangelización);

2) de modo especial, “se debe prestar atención a la necesaria reforma de los itinerarios de iniciación cristiana” (lo que pone de relieve la importancia que se concede al anuncio y transmisión de la fe y, por tanto, a la catequesis);

3) “la atención a valorar también las visitas apostólicas y pastorales (*) como auténticas ocasiones ‘kerigmáticas’ y de crecimiento en la calidad de las relaciones” (todo ello como un instrumento del ministerio de los pastores al servicio de los fieles);

4) “la exigencia de reconsiderar la eficacia de la comunicación eclesial, incluso a nivel de la Santa Sede, en una perspectiva más claramente misionera” (lo que plantea la necesidad de articular esta comunicación, en sus diversas formas y medios, con el anuncio de la fe).

Como puede verse, la publicación de esta carta puede ser una ocasión y una invitación, para cada uno y para cada comunidad cristiana e institución eclesial, a un discernimiento sobre el camino recorrido desde la participación en la vida de Cristo, el compartir su misión y resplandecer de su misma belleza.

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(*) Las visitas apostólicas son inspecciones o evaluaciones oficiales ordenadas por la Santa Sede a una institución eclesiástica —como una diócesis, seminario o instituto religioso— para examinar su estado, corregir abusos o deficiencias y fomentar la disciplina y la fe (se fundamentan en el ministerio y la potestad del Papa, cf. can. 331). Las visitas pastorales son las que realiza el obispo a las parroquias y comunidades de su diócesis para fortalecer la fe, animar a los fieles y examinar la vida pastoral (cf. cans. 396-398). Ambas pueden considerarse como un tiempo de gracia, una manifestación de la cercanía de los pastores a los fieles, y una ocasión para la renovación de la vida cristiana y el fomento de la unidad.

jueves, 29 de enero de 2026

Formar "constelaciones educativas"

 (Imagen: V. Van Goh, Noche estrellada sobre el Ródano, 1888, Museo de Orsay, Francia)

Durante el Jubileo de la esperanza, León XIV dirigió dos discursos a estudiantes y educadores, tuvo otro encuentro con miembros de universidades católicas y celebró la misa en la que proclamó a san John Henry Newman doctor de la Iglesia y copatrono (con santo Tomás de Aquino) de los educadores católicos. Finalmente, por lo que respecta a la educación, dirigido un videomensaje a los participantes en el congreso "Sin identidad no hay educación" (Madrid, noviembre de 2025).

En sus intervenciones el Papa se refirió a la educación (especialmente la de inspiración católica) hablando de "la ruta de las estrellas", y propuso formar "constelaciones educativas".


La fe es vivir en plenitud, no "ir tirando"

En el encuentro con los estudiantes (30-X-2025), con palabras de Pier Giorgio Frassati, les animó a una vida en plenitud: “Vivir sin fe no es vivir, sino ir tirando”. Hay que vivir además “Hacia lo alto”.

Les invitó a configurar su vida en analogía con las estrellas: “La verdadera paz nace cuando muchas vidas, como estrellas, se unen y forman un diseño. Juntos podemos formar constelaciones educativas que orienten el camino futuro”.

Apuntó: “Desde siempre, los viajeros han encontrado su rumbo en las estrellas”. También los estudiantes tienen estrellas o brújulas que les guían (padres, maestros, sacerdotes, buenos amigos, etc.). A la vez, están llamados, formando constelaciones de sentido con otros, a convertirse en “testigos luminosos para quienes les rodean”.

Galileo descubrió muchas cosas mirando a lo alto. La educación, dice León XIV, es como “un telescopio que les permite (a los estudiantes) mirar más allá, descubrir lo que por sí solos no verían. No se detengan, pues, a mirar el teléfono y sus rápidos fragmentos de imágenes: miren al cielo, miren hacia lo alto”.

El Papa se detuvo en los tres nuevos objetivos que ha añadido para el Pacto Educativo Global, en parte por petición de los jóvenes mismos: la vida interior, la educación digital y la educación para la paz. Vida interior: “No basta con tener un gran conocimiento científico, si luego no sabemos quiénes somos y cuál es el sentido de la vida. Sin silencio, sin escucha, sin oración, incluso las estrellas se apagan. Podemos saber mucho del mundo e ignorar nuestro corazón”. Como enseña san Agustín, educar para la vida interior significa “escuchar nuestra inquietud, no huir de ella ni atiborrarla con lo que no sacia”. “Nuestro deseo de infinito es la brújula que nos dice: ‘No te conformes, estás hecho para algo más grande’, ‘no te conformes con ir tirando, ¡vive!’”

Respecto a la tecnología, les exhortó a saber usar la tecnología con sabiduría sin dejar que la tecnología les utilice; cultivar la inteligencia emotiva, espiritual, social y ecológica; y construir espacios de fraternidad y creatividad. Y la educación de la paz se logra rechazando la violencia y la vulgaridad, y promoviendo la dignidad de todos.

jueves, 13 de marzo de 2025

Jardinero de una nueva humanidad: Doce años con Francisco

Pocos días antes de cumplirse los doce años de su pontificado, Francisco ha agradecido a los voluntarios de todo el mundo “tantos pequeños gestos de servicio gratuito [que] hacen germinar brotes de una nueva humanidad; ese jardín que Dios ha soñado y que sigue soñando para todos nosotros”...

(Publicado en www.vidanuevadigital.com, 13-III-2025)

Enlace al artículo


domingo, 6 de noviembre de 2022

Alegría, unidad y profecía


En su viaje al reino musulmán de Baréin, hoy, domingo, 6 de noviembre, el Papa Francisco ha mantenido un encuentro con fieles católicos (obispos, sacerdotes, consagrados, seminaristas y agentes pastorales), que son unos 80.000 de un total de 1,7 millones de habitantes. Y su discurso contiene un mensaje esencial, también en las circunstancias actuales de la Iglesia y del mundo, para todos los cristianos

En la introducción a su discurso, les ha dicho que “es bello pertenecer a una Iglesia formada por la historia de rostros diversos, que encuentran la armonía en el único rostro de Jesús”. Tomando pie de la geografía y cultura del país, les ha hablado del agua que riega y hace fructificar tantas zonas de desierto. Una bella imagen de la vida cristiana como fruto de la fe:

“Emerge a la superficie nuestra humanidad, demacrada por muchas fragilidades, miedos, desafíos que debe afrontar, males personales y sociales de distinto tipo; pero en el fondo del alma, bien adentro, en lo íntimo del corazón, corre serena y silenciosa el agua dulce del Espíritu, que riega nuestros desiertos, vuelve a dar vigor a lo que amenaza con secarse, lava lo que nos degrada, sacia nuestra sed de felicidad. Y siempre renueva la vida. Esta es el agua viva de la que habla Jesús, esta es la fuente de vida nueva que nos promete: el don del Espíritu Santo, la presencia tierna, amorosa y revitalizadora de Dios en nosotros".


Los cristianos, responsables del "agua viva"

En un segundo momento, el Papa se detiene en una escena del Evangelio según san Juan. Jesús esta en el templo de Jerusalén. Se celebra la fiesta de los Tabernáculos, en la que el pueblo bendice a Dios agradeciendo el don de la tierra y de las cosechas y haciendo memoria de la Alianza. El rito más importante de esa fiesta era cuando el sumo sacerdote tomaba agua de la piscina de Siloé y la derramaba fuera de los muros de la ciudad, en medio de los cantos jubilosos del pueblo, para expresar que de Jerusalén fluiría una gran bendición para todos los pueblos (cf. Sal 87, 7 y sobre todo Ez 47, 1-12).

En ese contexto Jesús, "puesto en pie", grita: “¡Quien tenga sed, venga a mí y viva!, y de sus entrañas brotarán ríos de agua viva” (Jn 7, 37-38). El evangelista dice que se refería al Espíritu Santo que recibirían los cristianos en Pentecostés. Y observa Francisco: "Jesús muere en la cruz. En ese momento, ya no es del templo de piedras, sino del costado abierto de Cristo que saldrá el agua de la vida nueva, el agua vivificante del Espíritu Santo, destinada a regenerar a toda la humanidad liberándola del pecado y de la muerte".

domingo, 19 de diciembre de 2021

Valentía de la esperanza

 


 

                                 Ulises, atado al mástil para poder oír el canto de las sirenas sin ir en su busca

                                              (parte de un mosaico del s. III, museo nacional del Bardo (Túnez)



Durante su viaje a Chipre y Grecia, en su encuentro con los jóvenes atenienses (Discurso en la escuela de san Dionisio, Atenas, 6-XII-2021) Francisco les habla de belleza y asombro, servicio y fraternidad, valentía y espíritu deportivo. Y como resumen les propone la valentía de la esperanza.

Comienza invitándoles al asombro, que es tanto el principio de la filosofía como una buena actitud para abrirse a la fe.

“Esto es así porque tener fe no consiste principalmente en un conjunto de cosas que hay que creer y de preceptos que hay que cumplir. El corazón de la fe no es una idea, no es una moral; el corazón de la fe es una realidad, una realidad bellísima que no depende de nosotros y que nos deja con la boca abierta: ¡somos hijos amados de Dios! Este es el corazón de la fe: ¡somos hijos amados de Dios!”

sábado, 31 de octubre de 2020

Oración, misa y misión cristiana

 

Marc Chagall, El Cantar de los cantares (detalle), 
Museo M. Ch., Niza (Francia)


¿Qué tiene que ver nuestra oración con la oración de Jesús? ¿Se refiere esto a que su oración es modelo de la nuestra o que nos enseña a hacer oración? Sí, pero no solo eso. Todo en nuestro oración (que se puede hacer sencillamente como un diálogo con Dios) tiene que ver con la de Jesús. Lo ha explicado el Papa Francisco en su audiencia general del 28 de octubre.

Se ha fijado especialmente en la oración de Jesús el día de su bautismo en el río Jordán. Allí quiso ir, él, que no tenía pecado alguno de que lavarse, en obediencia a la voluntad del Padre. Y no se quedó al otro lado del río en la orilla, como diciendo: yo soy el santo, y vosotros sois los pecadores. Se puso a la cabeza de los penitentes, “en un acto de solidaridad con nuestra condición humana”. Esto es siempre así, constata el Papa: “Nunca rezamos solos, siempre rezamos con Jesús”. 
 
Un tema desarrollado y profundizado antes por el Papa emérito Benedicto. También para comprender a Cristo.

jueves, 31 de octubre de 2019

El diagnóstico pastoral del Sínodo sobre la Amazonia

Acerca del Sínodo para la Amazonia, ha dicho el papa Francisco, al cierre de los trabajos del Sínodo, que lo más importante son los “diagnósticos” realizados. Estos diagnósticos en el Documento final se presentan como nuevos caminos para avanzar en las “conversiones” que encabezan los respectivos capítulos: conversión integral, pastoral, cultural, ecológica y sinodal. También ha dicho que el principal es el diagnóstico pastoral (o evangelizador), que incluye todo lo demás.

El diagnóstico pastoral se expone en el capítulo segundo: “nuevos caminos de conversión pastoral”. El título remite a la propuesta que Francisco viene haciendo a todos los cristianos en la Iglesia: la “conversión pastoral”, es decir, la conversión de los evangelizadores y la conversión de la Iglesia entera a ser evangelizadora.

¿Pero la misión no consiste en convertir a los no cristianos? Así, es, pero para eso, es preciso que los cristianos, cada uno de nosotros, nos convirtamos antes y continuamente. Es decir, que tomenos conciencia de lo que somos: cristianos, que quiere decir discípulos de Cristo, a partir del bautismo. Y Cristo significa el Ungido para una misión. Como Él y unidos a Él, hemos de convertir nuestra vida en una “buena noticia” (= evangelio) para otros.

lunes, 28 de enero de 2019

Vivir el ahora de Dios

Aquel día en la sinagoga de Nazaret, Jesús se levantó para “poner en acto el sueño de Dios”. Allí se venía proclamando la palabra de Dios como promesa de futuro; “pero en boca de Jesús solo podía decirse en presente, haciéndose realidad: Hoy se ha cumplido”.

Tomando pie del Evangelio del día, Francisco ha pronunciado la homilía de clausura en la JMJ de Panamá. Sus palabras traen, para los jóvenes, la fuerza de una convocación que no admite demora. Así hace presente y eficaz la acción de Jesús que es el “Hoy” y “ahora” de Dios.

“Jesús revela el ahora de Dios que sale a nuestro encuentro para convocarnos también a tomar parte en su ahora de ‘llevar la Buena Noticia a los pobres, la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia en el Señor’ (cf. Lc 4,18-19)”.

“Este es –señala el papa Bergoglio– el ahora de Dios que con Jesús se hace presente, se hace rostro, carne, amor de misericordia que no espera situaciones ideales, situaciones perfectas para su manifestación, ni acepta excusas para su realización. Él es el tiempo de Dios que hace justa y oportuna cada situación y cada espacio. En Jesús se inicia y se hace vida el futuro prometido”.

martes, 29 de mayo de 2018

Notas de la santidad en nuestro tiempo


Teniendo en cuenta los “rasgos y límites de la cultura de hoy”, el capítulo cuarto de Gaudete et exsultate destaca “algunas notas de la santidad en el mundo actual”.

Cabe recordar que la mayor parte de los cristianos están llamados a la santidad a través de su vida ordinaria, es decir del trabajo y de la familia, de sus relaciones de amistad y de sus actividades sociales y culturales, de su tiempo de ocio y descanso, de sus alegrías y de sus penas.

De hecho, ya en el capítulo primero, Francisco señala: “¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos”. “¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia”. “¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús” (n. 14) Y se refiere a una “espiritualidad del trabajo” y a “una espiritualidad de la vida familiar” (n. 28), como formas de la común espiritualidad cristiana. “El Señor nos habla –escribe en el último capítulo– de modos muy variados, en medio de nuestro trabajo, a través de los demás, y en todo momento” (n. 171).

martes, 10 de abril de 2018

Santidad para todos


En la exhortación apostólica Gaudete et exsultate (“Alegraos y regocijaos”), sobre la llamada a la santidad en el mundo actual (19-III-2018), el Papa Francisco explica el camino cristiano de la santidad. Un camino que se propone para todos y del que los cristianos hemos de ser especialmente conscientes.  (Ver video de Vatican Media).

Después de exponer el significado de la santidad, advierte de algunas malas interpretaciones. Luego muestra las enseñanzas de Jesús en los Evangelios. A continuación, presenta algunas manifestaciones o características de la santidad. Concluye subrayando algunos medios que tiene el cristiano para colaborar en su propia santidad. En una lectura primera y rápida cabe señalar algunos acentos.

jueves, 20 de abril de 2017

Posverdad y evangelización

En nuestros días se habla de “posverdad” para denominar la “confianza en afirmaciones que se 'sienten verdad' pero no se apoyan en la realidad” (The Economist, 10-IX-2016, p. 11). O sea, la vuelta o la permanencia del reino de la mentira, especialmente en la política y en la comunicación, pero no solo ahí, sino también en general.

Pues bien, en esta “era posverdad” nos viene bien tener presente en qué consiste el anuncio de la verdad, y no de cualquier verdad sino de la verdad del Evangelio. En su homilía durante de la Misa crismal (13-IV-20117), el Papa Francisco ha desarrollado el modo en que especialmente los sacerdotes han de realizar el anuncio de la fe, la “buena noticia” (Evangelio) que comporta esencialmente la alegría.

martes, 18 de abril de 2017

El valor del compromiso

La Pascua cristiana es la celebración del cumplimiento de los compromisos divinos. ¿Y qué hay de los nuestros? ¿Pero tiene sentido el compromiso? ¿Vale la pena comprometerse, por ejemplo en el matrimonio?

Escribe el Papa Francisco que “comprometerse con otro de un modo exclusivo y definitivo siempre tiene una cuota de riesgo y de osada apuesta”. Y añade que el rechazo de asumir este compromiso tiene algo de egoísmo interesado, no acaba de reconocer los derechos del otro y no termina de presentarlo a la sociedad como digno de ser amado incondicionalmente (cf. exhort. Amoris laetitia, n. 132).

Situados entre los sínodos sobre la familia y el sínodo sobre los jóvenes, el compromiso es un tema puente que vale la pena plantearse. Comenzamos por la mirada al ambiente cultural sobre el compromiso y examinamos su significado antropológico. Nos fijamos luego en el contenido bíblico y cristiano de ese valor. Por ultimo mostramos algunas características del compromiso propio de la vocación para formar un matrimonio y una familia.

domingo, 16 de octubre de 2016

"Amoris laetitia" en cuatro palabras

Austen Ivereigh, biógrafo del Papa Francisco y cofundador de "Catholic voices", ha explicado la exhortación Amoris laetitia por medio de cuatro claves. Las recojo con muchos de sus argumentos, considerándolas como dimensiones, flashes o miradas complementarias, y las desarrollo a mi manera: descentralización, discernimiento, integración y acompañamiento.


domingo, 17 de julio de 2016

Esperanza para mí y para los otros

En nuestra vida siempre hay incertidumbres. No solamente en el ámbito social y político, nacional e internacional; también en lo personal: ¿adónde vamos? ¿Qué hay más allá? ¿Qué podemos esperar? ¿En qué consiste propiamente la vida eterna y qué tiene que ver con nuestra vida normal, de todos los días?

Ante estas y otras preguntas parecidas, siempre puede ser un buen momento para releer la encíclica del ahora Papa emérito, Benedicto XVI, Spe salvi, de 2007, sobre la esperanza cristiana.

Ante la pregunta ¿qué podemos esperar? Joseph Ratzinger se plantea básicamente dos cuestiones: una autocrítica de la edad moderna y un nuevo aprendizaje del sentido cristiano de la esperanza.


martes, 31 de mayo de 2016

Del pecado, y de rebeldes y divergentes



La película “Los juegos del hambre” (The Hunger Games, G. Ross, 2012) se sitúa en una sociedad futura. Siendo aparentemente un film sin religión ni Dios, muestra adónde puede ir a parar una sociedad sin el Dios verdadero: a sacrificar vidas humanas para quitarse de encima las propias culpas o pecados, y así tranquilizar la conciencia.

Sin embargo, la película también plantea la posibilidad de que haya quienes –casualmente una pareja, chico y chica– se rebelen contra esa situación asumiendo voluntariamente el lugar de las víctimas, como modo de terminar con ese terrible sistema.

En esta clave el secreto del mito que en muchas civilizaciones se concreta en la muerte de un “chivo expiatorio” puede sugerir caminos para profundizar en el sentido del amor verdadero (cf. A. Llano, Deseo, violencia y sacrificio: el secreto del mito según René Girard, Eunsa, Pamplona 2004).

Otra película parecida, también futurista y en principio más bien pesimista es “Divergente” (Divergent, N. Burger 2014). En ella se muestra cómo, a pesar de los esfuerzos de la humanidad, el mal o el pecado está siempre presente. A la vez, también aparece la capacidad de pedir perdón y la capacidad de sacrificio. Con todo, aunque somos capaces de colaborar en nuestra salvación, esa salvación en parte ha de venir “de fuera”.

viernes, 20 de mayo de 2016

Evangelización y lenguaje sobre el amor en la familia

En relación con la exhortación “Amoris laetitia” (la alegría del amor), del Papa Francisco, están surgiendo presentaciones, análisis y comentarios. En este marco vale la pena conocer los escritos del filósofo católico Henri Hude, que ha publicado en su blog cuatro artículos breves al respecto, bajo el título común de “Algunos pensamientos sobre la alegría del amor”.

En ellos trata los temas siguientes: la alegría cristiana que garantiza y “sana” el amor en el matrimonio y la familia; la necesidad de que los cristianos nos esforcemos en vivir la justicia social, como modo de mostrar que nuestra vida está en coherencia con el mensaje del Evangelio que procuramos dar a conocer; la necesidad actual de un tono y un lenguaje “nuevos” en la evangelización, para acompañar a las personas hacia una vida más plena. Todo eso, dice este filósofo, está en Amoris laetitia (en el contexto del pontificado de Francisco).

lunes, 18 de abril de 2016

Familia cristiana: alegría del amor

“La alegría del amor”, exhortación apostólica firmada por Francisco el 19 de marzo, es un documento importante del magisterio del Papa, cabeza del colegio episcopal. Recoge los frutos del proceso sinodal sobre la familia cristiana que ha durado más de dos años y lo enriquece con aportaciones en las que se percibe su carisma pastoral profundo, cercano y asequible.

            Sin embargo, no es sólo un final, sino también el principio de una etapa de fidelidad renovada, en lo que se refiere al mensaje cristiano sobre la familia y al proyecto de la familia cristiana. Como se ha dicho, el texto promueve una nueva sensibilidad y dinamismo, un nuevo camino para la pastoral familiar, un nuevo aliento y talante en la atención a las familias cristianas (leer la presentación del cardenal Schönborn).

lunes, 23 de marzo de 2015

La Cruz, prueba de amor

Giotto, Domingo de Ramos (h. 1305), 
capilla Scrovegni, Padua (Italia)



El Domingo de Ramos de 2013, el Papa Fracisco ha hablado a los jóvenes de alegría y cruz. Un año después nos preguntaba a cada uno quién somos y cómo nos situamos ante la pasión del Señor.

Muchas representaciones artísticas –por ejemplo el cuadro de Giotto– nos muestran cómo debió de ser el “primer” Domingo de Ramos.

Con serenidad va Jesús al encuentro de su pasión y acepta la alegría de los niños y de la gente sencilla que le aclaman.

“Jesús –observa el Papa– ha despertado en el corazón tantas esperanzas, sobre todo entre la gente humilde, simple, pobre, olvidada, esa que no cuenta a los ojos del mundo. Él ha sabido comprender las miserias humanas, ha mostrado el rostro de misericordia de Dios y se ha inclinado para curar el cuerpo y el alma” (Homilía en el Domingo de Ramos, 24-III-2013).

miércoles, 18 de marzo de 2015

Sueños de Dios

Dios piensa en cada uno de nosotros, sueña con nosotros, 
“quiere ‘recrearnos’, hacer nuevo nuestro corazón, para que triunfe la alegría” (Francisco)

En una de sus homilías de Santa Marta (16-III-2015), el Papa Francisco plantea cómo debe de ser el soñar de Dios con nosotros.

Comienza leyendo un pasaje del libro de Isaías (65, 17-21): “Así dice el Señor: Mirad: yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva”. Y observa que se trata de una segunda creación más maravillosa que la primera, porque Dios rehace el mundo destruido por el pecado; y lo rehace renovándolo todo en Jesucristo.

Y al renovarlo todo, Dios manifiesta su inmensa alegría. El Señor tiene tanto entusiasmo: habla de alegría y dice: “Me gozaré de mi pueblo”. Esto, señala Francisco, es como si fuese un sueño del Señor, de Dios que sueña con nosotros. Como si se dijera: “Qué bonito cuando estemos todos juntos, cuando estemos allí, o cuando aquella persona, aquella otra… camine conmigo…”. Como sueñan los novios en su futuro.

martes, 16 de diciembre de 2014

Alegría, don del adviento

Aunque algunos indicadores anuncian que comenzamos a salir de una crisis, sin embargo hay muchos que todavía la padecen en el día a día de sus vidas, sin trabajo, y sin horizontes para sacar adelante sus familias. En tantos lugares del planeta se vive el drama de las guerras y persecuciones, precisamente en este tiempo del Adviento que prepara para la buena noticia, la alegría de la Navidad. Ante los sufrimientos físicos y espirituales de tantas personas, heridas por la vida y huérfanos de alegría, ¿será bueno manifestar nuestra alegría, esa alegría del Adviento por la venida del Señor, y ofrecernos a compartirla con los demás?

     Se lo preguntaba Benedicto XVI hace ocho años ante la inminencia de la Navidad ¿”Cómo compartir con ellos la alegría sin faltarles al respeto por su sufrimiento?”. Y respondía: “La invitación a la alegría no es un mensaje alienante, ni un paliativo estéril, sino más bien una profecía de salvación, un llamamiento a un rescate que parte de la renovación interior” (Angelus, 17-XII-2006).