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miércoles, 8 de abril de 2026

Sobre los Ordinariatos anglicanos de la Iglesia Católica y su aportación a la educación de la fe



(Imagen: Nuestra Señora de Walsingham, patrona de Inglaterra)

En el documento por el que se crearon los ordinariatos personales para anglicanos que deseaban entrar en plena comunión con la Iglesia católica (cf. Benedicto XVI, Const. Ap. Anglicanorum coetibus, 2009), se dice que tienen la facultad de “mantener vivas en el seno de la Iglesia católica las tradiciones espirituales, litúrgicas y pastorales de la Comunión anglicana, como don precioso para alimentar la fe de sus miembros y riqueza para compartir” (cf. apartado III).

            Hace ahora poco más de un mes, el Dicasterio para la Doctrina de la fe invitó a los obispos responsables de esos ordinariatos a poner por escrito su experiencia sobre cómo han recibido e integrado esos elementos, a la vez culturales y religiosos, que vienen de la tradicion anglicana. Ahora se ha publicado su respuesta (Characteristics of the Anglican Heritage as Lived in the Ordinariates Established Under the Apostolic Constitution “Anglicanorum Coetibus”, 24-III-2016).

Ellos han afirmado que, a pesar de las distancias y los diversos lugares donde están asentados (como Inglaterra y Escocia, Orlando, Australia y Micronesia), tienen conciencia de compartir una identidad esencial (a core share identity). “Esta identidad compartida tiene su origen en un camino común de seguimiento de Cristo que los ha llevado a la plena comunión con la Iglesia católica”. Por eso entienden que, al entrar en la Iglesia católica, han traído con ellos lo que ya san Pablo VI denominó en 1970 un “patrimonio valioso de piedad y costumbres” que la Iglesia reconoce, como hemos visto, como un don precioso no solo para ellos sino también para compartir con los demás católicos.


La inculturación del Evangelio pasa por Inglaterra

Ya en junio de 2024 el cardenal Víctor Fernández, desde la catedral de Westminster (templo católico principal de Inglaterra y Gales), llamó la atención sobre el valor de estos ordinariatos en la perspectiva de la inculturación:
“La existencia del Ordinariato […] refleja una realidad profunda y hermosa sobre la naturaleza de la Iglesia y la inculturación del Evangelio, como un rico patrimonio inglés. Porque la Iglesia es una, y el Evangelio es uno, pero en el proceso de inculturación, el Evangelio se expresa en una variedad de culturas. De este modo, la Iglesia adquiere un nuevo rostro […] En este proceso, la Iglesia no solo da, sino que también se enriquece. Porque, como enseñó San Juan Pablo II, ‘cada cultura ofrece valores y formas positivas que pueden enriquecer la manera en que se predica, se comprende y se vive el Evangelio’ (Exh. ap. Ecclesia in Oceania, 2001, 16).

El Ordinariato, afirmó además el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la fe, representa una expresión concreta de esa realidad: “En el caso del Ordinariato, la fe católica se incultura entre personas que han vivido el Evangelio en el contexto de la Comunión Anglicana. Al entrar en plena comunión con la Iglesia católica, esta se ha enriquecido. Podemos decir, por tanto, que cada Ordinariato representa uno de los rostros de la Iglesia, que, en este caso, acoge ciertos elementos de la rica historia de la tradición anglicana: elementos que ahora se viven en la plenitud de la comunión católica”.

Como decíamos, el más reciente capítulo de esta historia es la lista que los obispos de los ordinariatos anglicanos han elaborado, enumerando los rasgos que consideran característicos de su herencia espiritual y pastoral. Identifican en 7 párrafos esos rasgos que, como se puede ver, constituyen interesantes sugerencias para la educación de la fe en el conjunto de la Iglesia Católica (cf. Characteristics…, documento citado). Estas caracteristicas, como veremos, tienen mucho que ver con san John Henry Newman. Con su figura y con su camino hacia la Iglesia Católica.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Educación de miras altas

Acaba de ser publicada (con una traducción de trabajo en castellano) la Carta apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza, de León XIV (27-X-2025), con ocasión del LX aniversario de la Declaración conciliar Gravissimum educationis. 

Como invitación a la lectura del documento, señalamos sus claves.

La educación es el “tejido mismo” de la evangelización. Es una “obra coral” de la entera comunidad educativa. En nuestro mundo complejo, la educación de inspiración cristiana, con su propia identidad, es tanto o más necesaria que en la época del Vaticano II, como brújula (en la estela de la declaración Gravissimum educationis) para navegar en la nueva urgencia educativa (causada por las guerras, las migraciones, las desigualdades y las diversas formas de pobreza), como una de las expresiones más altas de la caridad cristiana y una forma de esperanza: tarea de amor y de reconstruir la confianza.


La tradición educativa de los cristianos

La tradición educativa de los cristianos tiene una historia larga, dinámica y viva. Hoy también debe renovarse (innovación) sobre el centro de la persona, y con el presupuesto de la relación entre fe y razón, sin olvidar los aspectos afectivos y sociales, pues la verdad se busca en comunidad. Es fundamental la escucha de las preguntas y el diálogo.

La pedagogía católica presupone una visión antropológica integral con visión cristiana (antropología cristiana: un humanismo integral que incluye la responsabilidad social, la contemplación espiritual y también de la belleza creada, promoviendo estilos de vida sostenibles); supera, por tanto, visiones funcionalistas y utilitaristas, excesivamente dependientes del mercado laboral y de las finanzas; pide el discernimiento de las situaciones de las personas y sus circunstancias y promueve la fraternidad entre los pueblos

Para educar en la relación entre fe, cultura y vida, en colaboración con las familias (los padres y madres son los primeros educadores, y el Estado debe respetar el principio de subsidiaridad), es necesario el testimonio cristiano de los profesores, así como su formación permanente en sus distintos aspectos (científico, pedagógico, cultural y espiritual).

Desde el punto de vista de las instituciones educativas (hoy se requiere una mayor generosidad y altura de miras, al servicio de la sociedad y de la misión cristiana), se pide crecer en colaboración entre los distintos carismas educativos, con creatividad y espíritu de servicio, incluyendo el discernimiento de la tecnología, y dando la primacía a la maduración de la persona. En síntesis: calidad (en la planificación pedagógica, en la formación de los docentes y en la gobernanza) y valentía (para garantizar el acceso a los más pobres y apoyar a las familias frágiles).

Propone retomar (y ampliar) las prioridades del “Pacto Educativo Global” que lanzó el Papa Francisco, ampliando los 7 objetivos con otros tres, referentes a la vida interior, la digitalidad humana y la educación para la paz.

viernes, 16 de mayo de 2025

El camino evangelizador de Francisco

(publicado en la revista "Omnes", mayo de 2025)

El camino de Francisco, también en su magisterio doctrinal, ha sido un camino en cierto modo sorprendente –para quien lo sepa mirar con los ojos de la sencillez propia de la sabiduría–, como el de Cristo, y evangelizador. Aquí sugerimos las que pueden considerarse como principales luces de ese camino. Nos limitamos a sus encíclicas y exhortaciones apostólicas. 



La fe transforma porque abre al amor

La encíclica Lumen fidei (“La luz de la fe”, 2013) fue realizada, en cierto sentido,  como discreto broche, pero broche de oro, del pensamiento y doctrina del papa Ratzinger, que aparece con la colaboración y la firma de Francisco.

Presenta la fe cristiana como luz que hace vivir, porque en ella “se nos ha dado un gran Amor” que “nos transforma, ilumina el camino y hace crecer en nosotros las alas de la esperanza para poder recorrerlo con alegría” (n. 7)

La fe amplía el conocimiento de la verdad y trasnforma toda la persona. ¿Pero cómo lo hace? Sorprendentemente, afirma el texto: "La fe transforma toda la persona precisamente porque la fe se abre al amor” (n. 26), y así puede ayudar a ensanchar la razón. Y así, la fe cristiana, vivida realmente en la práctica, transforma la vida personal, familiar y social, la relación con la naturaleza y el sentido tanto de la alegría como del sufrimiento. 

miércoles, 22 de enero de 2025

La esperanza, motor de la educación



¿Cuál es –se preguntaba Francisco– el método educativo de Dios?” Y se respondía: “Es el de la proximidad y cercanía”. Así comenzó Francisco su discurso para un grupo de educadores católicos italianos, el pasado 4 de enero de 2025


La pedagogia de Dios

Sobre el telón de fondo de la cercanía, compasión y ternura, características del “estilo” Dios, se perfila la pedagogía divina: “Como un maestro que entra en el mundo de sus alumnos, Dios elige vivir entre los hombres para enseñar a través del lenguaje de la vida y del amor. Jesús nació en una condición de pobreza y sencillez: esto nos llama a una pedagogía que valora lo esencial y pone en el centro la humildad, la gratuidad y la acogida”. 

“La de Dios –señala Francisco– es una pedagogía del don, una llamada a vivir en comunión con Él y con los demás, como parte de un proyecto de fraternidad universal, un proyecto en el que la familia ocupa un lugar central e insustituible”. Es una síntesis, en clave educativa, de las líneas principales de su pontificado.

La pedagogía de Dios, prosigue, es “una invitación a reconocer la dignidad de cada persona, empezando por los descartados y marginados, como se trataba a los pastores hace dos mil años, y a apreciar el valor de cada etapa de la vida, incluida la infancia. La familia es el centro, ¡no lo olvidemos!” (cf. Declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Dignitas infinita, 8-IV-2024) 

miércoles, 6 de marzo de 2024

La vid y los sarmientos, la Iglesia y las bodas


V. Van Gogh, El viñedo rojo (1888), Museo Pushkin, Moscú

En la Biblia la viña es imagen de la esposa (cf. Cantar de los cantares, 2, 15 y 7, 13), y se pide a Dios que la cuide, a pesar de las infidelidades de su pueblo (cf. Sal 80, 9-20). En la predicación de Jesús, son los viñadores los que rechazan al hijo del dueño de la viña (Mc 12, 1-2). En el cristianismo, el rojo se asocia a la sangre de Cristo y su sacrificio en la cruz.

Dice Joseph Ratzinger en Jesús de Nazaret que en la tradición judeocristiana "el vino encarna la fiesta. Hace que el hombre experimente la gloria [la belleza, el resplandor, que procede de su origen divino] de la creación. Por eso forma parte de los rituales del sábado, de la Pascua, de las bodas. Y nos hace vislumbrar algo de la fiesta definitiva de Dios con la humanidad" (cf. Is 25, 6).

"El don del vino nuevo se encuentra en el centro de la boda de Caná (cf. Jn 2, 1-12), mientras que, en sus discursos de despedida, Jesús nos sale al paso como la verdadera vid (cf. 15, 1-10)" (pp. 298-299).

lunes, 14 de diciembre de 2020

San José, el trabajo y la paternidad

¿Qué significado tiene el trabajo y qué significa ser padre? Son dos temas que aborda el Papa Francisco en la parte final de su carta Patris corde (8-XII2020) sobre san José. Continuamos aquí la invitación a la lectura de la carta que iniciamos hace unos días.


Desde León XIII (cf. enc. Rerum novarum, 1891), la Iglesia propone a san José como modelo de trabajador y patrono de los trabajadores. Al contemplar la figura de san José, dice Francisco en su carta, se comprende mejor el significado del trabajo que da dignidad, y el lugar del trabajo en el plan de la salvación. Por otra parte, hoy nos conviene a todos una reflexión sobre la paternidad.

lunes, 10 de febrero de 2020

Educación de calidad para todos



El próximo evento mundial sobre la educación, convocado por Francisco para el 14 de mayo en Roma, se ve impulsado por el seminario patrocinado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales: “Educación: el pacto mundial”. El discurso del papa (7-II-2020) pone de relieve la necesidad de un acuerdo global, “una alianza educativa amplia con vistas a formar personas maduras, capaces reconstruir el tejido relacionar y crear una humanidad más fraterna”.

En otros términos, se pide que se recomponga el “pacto educativo” entre familia, escuela e instituciones sociales, culturales, religiosas, etc., de modo que haga posible una educación de calidad para todos.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Formación de los laicos, desde el corazón de la Iglesia

En un discurso a la primera Asamblea plenaria del Dicasterio para Laicos (16-XI-2019), Familia y Vida, reunida para tratar sobre “la formación de los laicos para reforzar su identidad y su misión en el mundo”, el Papa Francisco ha señalado la importancia de sentir desde el corazón de la Iglesia, entre otras actitudes de fondo.

Si bien es algo que tiene un significado especial para los que trabajan en un Dicasterio romano, al servicio de la Iglesia universal, sin embargo es interesante como perspectiva general para todos y particularmente para los fieles laicos.

El Papa desarrolló su argumento en torno a dos “imágenes”: "sentir con el corazón de la Iglesia" y “tener una mirada de hermanos”.

domingo, 16 de junio de 2019

Sobre la educación cristiana de la sexualidad

«Nos prometimos el cielo, y nos quedamos en las nubes». Así dice un grafiti – expresión quizá de una pareja decepcionada– que contemplé hace algunos años. Hoy el ambiente cultural propicia una sexualidad desvinculada del amor y de la vida. Se facilita el sexo, pero se pone difícil encontrar el amor.

Con la intención de ofrecer algunas orientaciones a los educadores acerca de las cuestiones debatidas sobre la sexualidad humana «a la luz de la vocación al amor a la que toda persona es llamada», la Congregación para la Educación Católica ha publicado un documento titulado: «Varón y mujer los creó. Para una vía de diálogo sobre la cuestión del gender en la educación» (2-II-2019). Una cuestión importante que tiene que ver con la antropología y la teología del cuerpo y del amor.

No se trata de un documento doctrinal, sino de una invitación a la reflexión, ante todo desde la razón, también desde la fe, con vistas a la tarea educativa. Se quiere así animar al diálogo entre los educadores, en un momento en que la enseñanza católica sobre este tema es considerada a veces como retrógrada.

domingo, 7 de abril de 2019

Los jóvenes, la fe y la vida en plenitud

El contenido de la exhortación del papa Francisco, “Christus vivit, a los jóvenes y a todo el Pueblo de Dios” –fruto del sínodo sobre “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, de 2018– corresponde bien a su título. No es este un documento “sobre” los jóvenes, sino una conversación con ellos, una carta dirigida en primer lugar a los jóvenes, a cada uno.

En cuanto a los educadores y formadores, quizá en un texto como este (que recoge experiencias de todo el mundo) les interese no tanto buscar “novedades”, como más bien descubrir acentos, matices, puntos de luz y desafíos.

Desde el principio el papa pone a los jóvenes personalmente frente a Jesús: “Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza” (n. 2). En torno a ese núcleo, Francisco mira a la realidad que rodea a los jóvenes y les invita a situarse en ella. También a mirarse a sí mismos en el ambiente en que se mueven, con sus luces y sus sombras. No deja de advertirles de algunos riesgos, pero sobre todo les impulsa a madurar personalmente, preocuparse por las necesidades de los demás y mejorar el mundo.

Para facilitar la lectura y el estudio del texto, se puede dividir en tres partes: una primera, que se pregunta cómo las Sagradas Escrituras presentan la figura de los jóvenes (capítulos 1 y 2) y, desde la fe, mira a la realidad en la que se sitúan actualmente los jóvenes (capítulo 3); una segunda parte, la central, donde se presenta “el gran anuncio de la fe a los jóvenes”, junto con las consecuencias y condiciones (capítulos 4-6); la parte final, dirigida también a los educadores o formadores de los jóvenes sobre la formación, la vocación y el discernimiento (capítulos 7-9).

lunes, 18 de febrero de 2019

El humanismo de la vida: hacia una bioética global


(A propósito de la Carta “Humana communitas” del papa Francisco, con motivo del XXV aniversario de la Pontificia Academia para la Vida, 6-I-2019) (1)

Esta reflexión tiene dos partes. En primer lugar, presentamos el valor de la vida, especialmente de la vida humana, en la perspectiva de las Sagradas Escrituras. Desde ahí ofrecemos a continuacion algunas orientaciones operativas sobre todo para quienes se dedican a las ciencias de la vida.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Buscar a Cristo en el Decálogo de los Mandamientos

En su presentación de la serie de películas "Decálogo" -del cineasta polaco K. Kieslowski, 1989-, dice Roger Ebert: "Al final uno ve que los mandamientos funcionan no como ciencia sino como arte; son instrucciones para pintar, con nuestras vidas, un retrato que valga la pena". Una buena manera de introducirse en el significado de los Mandamientos, aunque solo fuera desde el punto de vista ético.

Al concluir sus catequesis sobre los Mandamientos (del 13 de junio al 28 de noviembre de 2018), el Papa Francisco ha resumido el significado del Decálogo en una perspectiva cristiana de conjunto.

El Decálogo supone una liberación de las idolatrías y, como fruto de la acción del Espíritu Santo con su gracia, un corazón nuevo. Eso comporta el “don de deseos nuevos” (cf. Rm 8, 6) y nos viene con Jesús, que lleva a la plenitud los Mandamientos. El Decálogo es como una “radiografía” de Cristo. En ella se trasluce la vida cristiana como una existencia agradecida y libre, auténtica y adulta, protectora y amante de la vida, fiel, generosa y sincera.

Es el Espíritu Santo el que fecunda nuestro corazón introduciendo en él, como un don, los deseos del Espíritu y, con ellos, el ritmo del Espíritu y la música del Espíritu. En el cristiano que secunda los deseos del Espíritu, brotan la fe, la esperanza y el amor.  Y esto le hace partícipe de la belleza, del bien y de la verdad que están plenamente en Cristo.

martes, 29 de mayo de 2018

Notas de la santidad en nuestro tiempo


Teniendo en cuenta los “rasgos y límites de la cultura de hoy”, el capítulo cuarto de Gaudete et exsultate destaca “algunas notas de la santidad en el mundo actual”.

Cabe recordar que la mayor parte de los cristianos están llamados a la santidad a través de su vida ordinaria, es decir del trabajo y de la familia, de sus relaciones de amistad y de sus actividades sociales y culturales, de su tiempo de ocio y descanso, de sus alegrías y de sus penas.

De hecho, ya en el capítulo primero, Francisco señala: “¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos”. “¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia”. “¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús” (n. 14) Y se refiere a una “espiritualidad del trabajo” y a “una espiritualidad de la vida familiar” (n. 28), como formas de la común espiritualidad cristiana. “El Señor nos habla –escribe en el último capítulo– de modos muy variados, en medio de nuestro trabajo, a través de los demás, y en todo momento” (n. 171).

lunes, 30 de abril de 2018

Significado actual de la santidad

¿Qué es la santidad, en qué consiste, dónde se la reconoce, cómo se vive? A estas preguntas responde la exhortación Gaudete et exsultate (alegraos y regocijaos”), del Papa Francisco, en el capítulo primero.

En el texto podemos destacar cuatro aspectos: santidad y vida ordinaria, la Iglesia como marco vivo de la santidad, la santidad como vocación-misión en Cristo, la santidad como algo esencialmente abierto. 

Se trata de aspectos que están desde el principio en el Evangelio, que vivieron ejemplarmente los primeros cristianos y que los Padres de la Iglesia pusieron claramente de relieve. Pero que en gran parte quedaron olvidados hasta el siglo XX.

miércoles, 10 de mayo de 2017

La formación de la conciencia según Guardini


Alguien dijo que todo comienza por la conciencia y nada vale si no por ella. Estos días y siempre vemos cómo desde la política y la economía, la comunicación y la educación se sigue valorando mucho la conciencia moral. Resulta lógico que tanto los anteriores sínodos sobre la familia como la preparación del próximo sínodo sobre los jóvenes subrayen la importancia del discernimiento y de la formación de la conciencia [1]. Una joya sobre el tema es el pequeño libro de carácter práctico que publicó Romano Guardini por vez primera en 1929, titulado “El bien, la conciencia y el recogimiento” (cf. R. Guardini, La fe en nuestro tiempo, ed. Cristiandad, Madrid 1965, pp. 117-198).

El libro está dividido en tres conferencias o meditaciones. En la primera, la más amplia, se trata de la conciencia moral desde un punto de vista antropológico y fenomenológico. La segunda amplía esa visión hacia la perspectiva religiosa y teológica de la conciencia en relación con el mensaje cristiano. La tercera se ocupa de lo que podríamos llamar la parte que debe poner el sujeto. Todo ello se dirige a iluminar la formación de la conciencia y más en general la educación moral [2]

martes, 18 de abril de 2017

El valor del compromiso

La Pascua cristiana es la celebración del cumplimiento de los compromisos divinos. ¿Y qué hay de los nuestros? ¿Pero tiene sentido el compromiso? ¿Vale la pena comprometerse, por ejemplo en el matrimonio?

Escribe el Papa Francisco que “comprometerse con otro de un modo exclusivo y definitivo siempre tiene una cuota de riesgo y de osada apuesta”. Y añade que el rechazo de asumir este compromiso tiene algo de egoísmo interesado, no acaba de reconocer los derechos del otro y no termina de presentarlo a la sociedad como digno de ser amado incondicionalmente (cf. exhort. Amoris laetitia, n. 132).

Situados entre los sínodos sobre la familia y el sínodo sobre los jóvenes, el compromiso es un tema puente que vale la pena plantearse. Comenzamos por la mirada al ambiente cultural sobre el compromiso y examinamos su significado antropológico. Nos fijamos luego en el contenido bíblico y cristiano de ese valor. Por ultimo mostramos algunas características del compromiso propio de la vocación para formar un matrimonio y una familia.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Cultura de la misericordia, tras el Año de la Misericordia

Beato Angelico, Misterio de la Encarnación (1445), detalle,
Museo del Prado (Madrid)

Una cultura y un tiempo de misericordia. Así es, debe ser, el tiempo de la Iglesia. Y así lo propone la carta apostólica Misericordia et misera, al concluir el Jubileo extraordinario de la misericordia (20-XI-2016).

            El nombre del documento procede de San Agustín, cuando comenta el encuentro entre Jesús y la adúltera (cf. Jn 8, 1-11). A propósito de este pasaje del Evangelio es sorprendente que el Papa afirme: “Su enseñanza viene a iluminar la conclusión del Jubileo Extraordinario de la Misericordia e indica, además, el camino que estamos llamados a seguir en el futuro”. Un camino que podemos ver jalonado en cinco puntos.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Mirar, comprender y acompañar a las familias

En su carta apostólica Misericordia et misera, al concluir el Jubileo extraordinario de la misericordia (21-XI-2016), escribe el Papa Francisco que en medio de una situación como la nuestra, de crisis familiar, "es importante que llegue una palabra de consuelo a nuestras familias" (cf. n. 14).

Se refiere al matrimonio ante todo como un don, como “una gran vocación a la que, con la gracia de Cristo, hay que corresponder con el amor generoso, fiel y paciente”.


De ahí nace la belleza inmutable de la familia, que permanece a pesar de numerosas sombras y propuestas alternativas, haciendo que la alegría del amor que se vive en las familias sea también la alegría de la Iglesia (cf. Amoris laetitia, n. 1).

Al mismo tiempo –continúa diciendo– ese camino y proyecto de amor entre un hombre y una mujer a veces se interrumpe por el sufrimiento, la traición y la soledad.

Por otra parte, “la alegría de los padres por el don de los hijos no es inmune a las preocupaciones con respecto a su crecimiento y formación, y para que tengan un futuro digno de ser vivido con intensidad”.

domingo, 16 de octubre de 2016

"Amoris laetitia" en cuatro palabras

Austen Ivereigh, biógrafo del Papa Francisco y cofundador de "Catholic voices", ha explicado la exhortación Amoris laetitia por medio de cuatro claves. Las recojo con muchos de sus argumentos, considerándolas como dimensiones, flashes o miradas complementarias, y las desarrollo a mi manera: descentralización, discernimiento, integración y acompañamiento.


jueves, 2 de junio de 2016

Verdad y comprensión en el acompañamiento espiritual y pastoral

La exhortación Amoris laetitia, del Papa Francisco, sobre el amor en la familia, puede verse en continuidad con lo que Juan Pablo II enseñó sobre la familia y dejó escrito en la exhortación Familiaris consortio (1981). El filósofo Henri Hude, que comenzó analizando la Amoris laetitia, ha explicado posteriormente esta continuidad, en relación con el contexto actual, con la misericordia y con algunas consideraciones de tipo filosófico y teológico.