
Entre las enseñanzas que Francisco ha seguido proponiendo las pasadas semanas desde el hospital Gemelli, hemos seleccionado tres apelaciones a grupos de personas especialmente queridas por el Papa: los artistas, el voluntariado y las vocaciones.
Punto de encuentro para educadores, catequistas y personas interesadas en la formación cristiana

Enlace al artículo publicado en "Omnes", número de marzo n. 740, pp. 24-27.
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Una mirada a la realidad con ojos y corazón cristianos
¿Cómo surge la cuarta encíclica del Papa y cuál es su finalidad?
La encíclica Dilexit nos, sobre al amor humano y divino de Jesucristo (24-X-2024), nace de la experiencia espiritual del Papa Francisco y se puede ver como clave de lectura del pontificado. También, por tanto, de las anteriores encíclicas de Francisco en su conjunto.
Plantea lo que se puede colegir de la nota 1 en el primer capítulo, donde se remite al padre Diego Fares, que calificó el pontificado de Francisco en la línea de una “reforma desde el corazón” y una “educación del corazón”.
Se nos propone “volver al corazón” (cf. nn. 9 ss) en un mundo tentado por el consumismo, donde corremos el riesgo de perder personalmente nuestro centro, la fuente de nuestras verdaderas intenciones, preguntas y respuestas, donde se juega realmente nuestra vida. Pues el corazón es lo que nos unifica personalmente (armonizando la inteligencia y la voluntad, los sentidos, los afectos y los deseos). Y sin el corazón nos quedamos como fragmentados y descoyuntados por dentro. Además, el corazón es el que permite los encuentros y los vínculos con los demás y con el mundo. Y cuando falla el corazón “nos volvemos incapaces de acoger a Dios” (n. 17). En efecto, y el lenguaje común sabe algo de lo que significa tener corazón o no tenerlo.
De ahí que, ante los dramas de nuestro mundo, el Concilio Vaticano II invitaba a volver al corazón, ya que el ser humano “por su interioridad es, en efecto, superior al universo entero; a esta profunda interioridad retorna cuando entra dentro de su corazón, donde Dios le aguarda, escrutador de los corazones (cf. 1 Sal 16,7; Jr 17,10), y donde él personalmente, bajo la mirada de Dios, decide su propio destino “ (Gaudium et spes, 14).

(Para una educación de inspiración católica)
La evangelización entendida ampliamente
Sin embargo, san Pablo VI explica que la evangelización es una realidad dinámica, un proceso compuesto de varios elementos: “renovación de la humanidad [de los criterios, valores e intereses, desde el respeto a la conciencia y a las convicciones], testimonio, anuncio explícito, adhesión del corazón [conversión], entrada en la comunidad, acogida de los signos, iniciativas de apostolado » (Exhort. Ap. Evangelii nuntiandi, n. 24). Estos elementos, añade, puede parecer que se oponen o excluye entre sí ; pero en realidad son complementarios y mutuamente enriquecedores; y por eso hay que ver siempre cada uno de ellos integrado con los otros.
Ulises, atado al mástil para poder oír el canto de las sirenas sin ir en su busca
(parte de un mosaico del s. III, museo nacional del Bardo (Túnez)
Durante su viaje a Chipre y Grecia, en su encuentro con los jóvenes atenienses (Discurso en la escuela de san Dionisio, Atenas, 6-XII-2021) Francisco les habla de belleza y asombro, servicio y fraternidad, valentía y espíritu deportivo. Y como resumen les propone la valentía de la esperanza.
Comienza invitándoles al asombro, que es tanto el principio de la filosofía como una buena actitud para abrirse a la fe.
“Esto es así porque tener fe no consiste principalmente en un conjunto de cosas que hay que creer y de preceptos que hay que cumplir. El corazón de la fe no es una idea, no es una moral; el corazón de la fe es una realidad, una realidad bellísima que no depende de nosotros y que nos deja con la boca abierta: ¡somos hijos amados de Dios! Este es el corazón de la fe: ¡somos hijos amados de Dios!”
Como aquellos discípulos que Jesús envía para preparar la primera eucaristía (cf. Mt 26, 17 ss.), los catequistas son invitados a ir “primero a la ciudad, al encuentro de las personas ocupadas en sus quehaceres diarios”. Así lo ha dicho el Papa Francisco en un encuentro con responsables de la catequesis en las Iglesias particulares de Europa, sobre “catequesis y catequistas para la nueva evangelización” (17-IX-2021).
Citando el nuevo Directorio para la catequesis, el sucesor de Pedro ha señalado que “la catequesis no es una comunicación abstracta de conocimientos teóricos que hay que memorizar como si fueran fórmulas matemáticas o químicas. Es más bien la experiencia mistagógica de quienes aprenden a encontrar a sus hermanos allí donde viven y trabajan, porque ellos mismos han encontrado a Cristo, que les ha llamado a ser discípulos misioneros”.
El núcleo de la catequesis es, pues, el testimonio del encuentro con Cristo, hecho anuncio y transmitido por los catequistas en el conjunto de su tarea educativa: ¡Jesucristo resucitado te ama y nunca te abandona! Tal es el primer anuncio que, subraya Francisco, nunca puede encontrarnos cansados o repetitivos en las distintas etapas del camino catequético.
Enfocamos la última semana del sínodo sobre los jóvenes celebrando la Jornada Mundial de las Misiones. El mensaje del Papa lleva este lema: “Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos”. La fe cristiana –explica– permanece siempre joven, porque se refuerza continuamente, cuando se abre a la misión. Es un mensaje sencillo y profundo. La vida es una misión. La fe cristiana compromete –también a los jóvenes– a transmitirla hasta los confines de la tierra. Y esto se lleva a cabo con el testimonio (la vida cristiana, que es fe con obras) del amor.