Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de abril de 2026

Redescubrir "la alegría de evangelizar"

Se cumple un año del fallecimiento del Papa Francisco. Tras el primer consistorio con los cardenales (celebrado el 7 y 8 de enero pasados), donde se marcó el rumbo del pontificado, León XIV ha escrito una carta a los cardenales (12-IV-2026). En ella los anima a relanzar la propuesta de Evangelii gaudium (La alegría de evangelizar, documento programático del pontificado del Papa Bergoglio): una Iglesia que no se mira a sí misma, sino que se sitúa de modo renovado “en salida”. 

“Dicha Exhortación –les señala, declarando la clave de su carta– sigue representando un punto de referencia decisivo: no se limita a introducir nuevos contenidos, sino que recentra todo en el ‘kerigma’ como corazón de la identidad cristiana y eclesial”.

Y añade un argumento que se manifestó especialmente en ese consistorio respecto a la propuesta del Papa Francisco: “Se ha reconocido como un verdadero ‘soplo nuevo’, capaz de iniciar procesos de conversión pastoral y misionera, más que de producir reformas estructurales inmediatas, orientando así en profundidad el camino de la Iglesia”. En otros términos, cabría decir, se reconoce que el impulso a la evangelización es una orientación incisiva en la hoja de ruta del presente pontificado.


Interpelación para cada cristiano e impulso a la misión eclesial

León XIV concreta cómo “esta perspectiva interpela a la Iglesia en todos los niveles”. Primero, a nivel personal: “llama a cada bautizado a renovar el encuentro con Cristo, pasando de una fe simplemente recibida a una fe realmente vivida y experimentada” Y observa que “en este camino se ve afectada también la calidad misma de la vida espiritual, en el primado de la oración, en el testimonio que precede a las palabras y en la coherencia entre fe y vida”.

En segundo lugar, a nivel comunitario, impulsa a pasar “de una pastoral de conservación a una pastoral misionera, en la que las comunidades sean sujetos vivos del anuncio”. Es decir, “comunidades acogedoras, capaces de utilizar un lenguaje comprensible, atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios de escucha, de acompañamiento y de sanación”.

Concreta, a nivel diocesano, subrayando “la responsabilidad de los pastores para apoyar con firmeza la audacia misionera, velando por que no se vea pesada o sofocada por excesos organizativos, y favoreciendo un discernimiento que ayude a reconocer lo esencial”.

En suma: a nivel de cada uno, fe personal vivida, primacía de la oración, testimonio desde la coherencia con la vida; y a nivel eclesial, acogida, escucha y acompañamiento, impulso a la misión desde el discernimiento.


El centro: anunciar a Cristo


De todo ello, dice el Papa, surge “una comprensión de la misión profundamente unitaria” a partir del encuentro personal con Cristo: “una misión cristocéntrica y kerigmática, que nace de un encuentro con Cristo capaz de transformar la vida y que se difunde por atracción más que por conquista. Es una misión integral, que aúna el anuncio explícito, el testimonio, el compromiso y el diálogo”.

Se trata de superar una perspectiva de mero aumento en número de seguidores, de mera conservación o de expansión institucional.

Lo expresa incisivamente León XIV, aludiendo a la “Iglesia en salida” que quiso Francisco: un impulso evangelizador capaz de señalar el horizonte de esperanza en un mundo que lo necesita: “Incluso cuando se reconoce minoritaria, la Iglesia está llamada a vivir sin complejos, como un pequeño rebaño portador de esperanza para todos, recordando que el fin de la misión no es su propia supervivencia, sino la comunicación del amor con el que Dios ama al mundo”.

Entre las indicaciones específicas que surgieron en el consistorio, concluye señalando cuatro, que, dice, merecen ser acogidas y meditadas más a fondo:

1) “la necesidad de relanzar Evangelii gaudium para verificar con honestidad qué es lo que, tras el paso de los años, se ha asimilado realmente y qué es lo que, por el contrario, sigue siendo desconocido y sin poner en práctica” (lo que manifiesta, entre otras cosas, el valor creciente que se reconoce a este documento en el impulso a la nueva evangelización);

2) de modo especial, “se debe prestar atención a la necesaria reforma de los itinerarios de iniciación cristiana” (lo que pone de relieve la importancia que se concede al anuncio y transmisión de la fe y, por tanto, a la catequesis);

3) “la atención a valorar también las visitas apostólicas y pastorales (*) como auténticas ocasiones ‘kerigmáticas’ y de crecimiento en la calidad de las relaciones” (todo ello como un instrumento del ministerio de los pastores al servicio de los fieles);

4) “la exigencia de reconsiderar la eficacia de la comunicación eclesial, incluso a nivel de la Santa Sede, en una perspectiva más claramente misionera” (lo que plantea la necesidad de articular esta comunicación, en sus diversas formas y medios, con el anuncio de la fe).

Como puede verse, la publicación de esta carta puede ser una ocasión y una invitación, para cada uno y para cada comunidad cristiana e institución eclesial, a un discernimiento sobre el camino recorrido desde la participación en la vida de Cristo, el compartir su misión y resplandecer de su misma belleza.

-----

(*) Las visitas apostólicas son inspecciones o evaluaciones oficiales ordenadas por la Santa Sede a una institución eclesiástica —como una diócesis, seminario o instituto religioso— para examinar su estado, corregir abusos o deficiencias y fomentar la disciplina y la fe (se fundamentan en el ministerio y la potestad del Papa, cf. can. 331). Las visitas pastorales son las que realiza el obispo a las parroquias y comunidades de su diócesis para fortalecer la fe, animar a los fieles y examinar la vida pastoral (cf. cans. 396-398). Ambas pueden considerarse como un tiempo de gracia, una manifestación de la cercanía de los pastores a los fieles, y una ocasión para la renovación de la vida cristiana y el fomento de la unidad.

lunes, 2 de junio de 2025

León XIV: tras las huellas del Vaticano II

(Publicado en la web de "Omnes", 1-VI-2025)


 En pocas semanas hemos recibido ya muchas enseñanzas del nuevo Papa, León XIV. Los primeros días, sus palabras eran examinadas cuidadosamente por todos, para avizorar las claves y orientaciones de su pontificado.

¿Por dónde guiará a la Iglesia el nuevo pontífice?, queríamos saber. Pues bien, el mismo León XIV ha sido suficientemente explícito al respecto. A sus primeras palabras, desde la logia central del Vaticano el día de su elección, han seguido intervenciones clarificadoras.

Presentamos aquí esas primeras palabras, la homilía en la Misa con los cardenales y el discurso en el posterior encuentro con ellos y, finalmente, la homilía en el inicio del ministerio petrino.


Cristo resucitado trae la paz y la unidad

Como un eco de las de Cristo el día de su Resurrección, las palabras del nuevo Papa liberaron el aliento contenido de todos en la plaza del Vaticano (8-V-2022): “¡La paz esté con todos ustedes! Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo del Cristo Resucitado, el buen pastor que dio su vida por el rebaño de Dios. Yo también quisiera que este saludo de paz entrara en sus corazones, alcanzara a sus familias, a todas las personas, dondequiera que se encuentren, a todos los pueblos, a toda la tierra. ¡La paz esté con ustedes!”

No se trata de cualquier paz, sino de la paz de Cristo Resucitado: “una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante”, que proviene de Dios, quien nos ama a todos incondicionalmente.

Como Francisco, a quien el nuevo Papa evocó en su primera bendición a Roma y al mundo entero, también León XIV desea bendecir y asegurar al mundo la bendición de Dios y el amor de Dios, y su necesidad de seguir a Cristo:

“El mundo necesita su luz. La humanidad lo necesita como puente para ser alcanzada por Dios y por su amor. Ayúdenos también ustedes, y ayúdense unos a otros a construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz. ¡Gracias al Papa Francisco!”.

Agradeció a los cardenales el haberle elegido y propuso “caminar (…) como Iglesia unida, buscando siempre la paz, la justicia, tratando siempre de trabajar como hombres y mujeres fieles a Jesucristo, sin miedo, para proclamar el Evangelio, para ser misioneros”.

Declaró como hijo de san Agustín: “Con ustedes soy cristiano y para ustedes obispo”. Y añadió: “En este sentido, todos podemos caminar juntos hacia la patria que Dios nos ha preparado”. Y saludó especialmente a la Iglesia en Roma, que debe ser misionera, constructora de puentes, con los brazos abiertos a todos, como la plaza de san Pedro.

A Roma ha llegado desde Chiclayo (Perú) donde estuvo ocho años como obispo y lo recuerda –y es recordado allí– con afecto: “donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo”.

Expresó su deseo de caminar juntos, tanto en Chiclayo como en Roma. Con ello enlazó: “Queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad, que busca siempre estar cercana especialmente a los que sufren”.

Y terminó invocando a la Virgen de Pompeya, cuya advocación se celebraba ese día.

(Leer más)

viernes, 16 de mayo de 2025

El camino evangelizador de Francisco

(publicado en la revista "Omnes", mayo de 2025)

El camino de Francisco, también en su magisterio doctrinal, ha sido un camino en cierto modo sorprendente –para quien lo sepa mirar con los ojos de la sencillez propia de la sabiduría–, como el de Cristo, y evangelizador. Aquí sugerimos las que pueden considerarse como principales luces de ese camino. Nos limitamos a sus encíclicas y exhortaciones apostólicas. 



La fe transforma porque abre al amor

La encíclica Lumen fidei (“La luz de la fe”, 2013) fue realizada, en cierto sentido,  como discreto broche, pero broche de oro, del pensamiento y doctrina del papa Ratzinger, que aparece con la colaboración y la firma de Francisco.

Presenta la fe cristiana como luz que hace vivir, porque en ella “se nos ha dado un gran Amor” que “nos transforma, ilumina el camino y hace crecer en nosotros las alas de la esperanza para poder recorrerlo con alegría” (n. 7)

La fe amplía el conocimiento de la verdad y trasnforma toda la persona. ¿Pero cómo lo hace? Sorprendentemente, afirma el texto: "La fe transforma toda la persona precisamente porque la fe se abre al amor” (n. 26), y así puede ayudar a ensanchar la razón. Y así, la fe cristiana, vivida realmente en la práctica, transforma la vida personal, familiar y social, la relación con la naturaleza y el sentido tanto de la alegría como del sufrimiento. 

domingo, 27 de abril de 2025

Los mensajes de Francisco

 (Entrevista al autor de este blog, publicada en "Ecclesia", 21-IV-2025)




—Francisco llegó a la silla de Pedro tras la renuncia de un gigante del pensamiento, como Benedicto XVI: ¿hasta qué punto este pontificado ha sido, en materia de escritos, una continuación de la doctrina de Benedicto XVI y qué ha aportado de nuevo?

Si por doctrina entendemos una explicación de la fe, diría que en lo sustancial hay continuidad, como no podría ser menos, tratándose de dos papas que, además, han ejercido su ministerio uno tras otro en nuestro tiempo. Lo sustancial del mensaje cristiano se puede expresar en el trinomio fe-sacramentos-amor. Los dos papas expresaron el mismo mensaje, si bien en un orden diverso de elementos, o con acentos o subrayados diferentes.

Por limitarnos ahora a las encíclicas, Benedicto XVI comenzó por el amor (Deus caritas est, 2005), que puede verse como fruto de la fe y de los sacramentos. Siguió con la esperanza (Spe salvi, 2007) y, por medio de una encíclica social, mostró las implicaciones sociales del mensaje cristiano (Caritas in veritate, 2009). Finalmente, proyectó una encíclica donde mostró la luz y la capacidad trasformadora de la fe cristiana (Lumen fidei, 2013), con la colaboración de Francisco y firmada por él. En su opinión, además, se trata de una encíclica que merecería ser más conocida, estudiada y valorada.

Francisco, tras ese texto «a cuatro manos» sobre la fe (Lumen fidei), publica su exhortación programática Evangelii gaudium (2013), sobre la alegría de evangelizar, es decir, de anunciar la fe cristiana. Luego, con un lenguaje de tipo antropológico y social, muestra las dimensiones cósmicas (Laudato si’, 2015) y humanas (Fratelli tutti, 2020) del mensaje cristiano. Y explicita el núcleo de ese mensaje, que es el amor de Dios, por así decir, condensado en el Corazón de Cristo (Dilexit nos, 2024).

No se trata, por tanto, de una mera continuación de la «doctrina» del papa anterior, sino, repito, de una profundización en ciertos aspectos y de un subrayado de otros. Se podría decir que, en general, la perspectiva de Francisco es más práctica —es decir, referida a la acción— que especulativa, pero no por ello carece de especulación, si bien lo está de modo distinto. La novedad no reside tanto en el qué, sino sobre todo en el cómo o la forma del mensaje.

En cuanto a esta forma, los escritos de los dos papas son bastante diferentes, como era de esperar por el carácter, la formación y la procedencia geográfica y cultural de cada uno. En perspectiva creyente habría que señalar, ante todo, la asistencia del Espíritu Santo para cada necesidad, y los carismas, en sentido teológico, de cada papa.

Leer más (enlace a Ecclesia)

sábado, 26 de abril de 2025

El abrazo de Bernini


(publicado en ABC, 22-IV-25)


El magisterio de Francisco es “revolucionario” porque va al centro del Evangelio, del mensaje cristiano. Y cuando alguien se acerca a ese centro descubre algo insólito: “Dios –señala el papa– es un maestro de las sorpresas. Siempre nos sorprende, siempre nos espera. Llegamos, y Él está esperando. Siempre. El Evangelio va acompañado de un sentido de asombro y novedad que tiene un nombre: Jesús” (Audiencia general, 25-I-2023).

El magisterio de Francisco recorre ese camino que es verdad profunda y vida plena (cf. Jn 14, 6). La vida cristiana consiste en acoger el amor de Dios manifestado en Cristo, y ese es el centro del mensaje cristiano.

El camino evangelizador de Francisco es un camino de alegría (exhortación Evangelii gaudium). Arranca de la fe (Lumen fidei), a hombros del gigante teológico que ha sido Benedicto XVI.

Como la columnata que construyó Bernini en la plaza de san Pedro del Vaticano, el mensaje del papa Bergoglio abre los brazos a todo lo creado y propone el cuidado de la tierra, junto con la atención a los más pobres (Laudato si’).

Su abrazo se concentra luego sobre los hombres y mujeres que pueblan el mundo, para recordarles que todos somos hermanos (Fratelli tutti). Y culmina invitando a participar de la caridad que brota del Corazón de Jesús (Dilexit nos). Vuelve así de nuevo a mostrar la fuente y la fuerza del camino cristiano. Veamos los jalones principales de este camino.
 

Leer más


jueves, 24 de abril de 2025

Testigos de misericordia y esperanza

 (Nuevo libro) 


R. Pellitero, Testigos de misericordia y esperanza. Las enseñanzas del papa Francisco para el siglo XXI. Prólogo del cardenal José Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio para la Educación y la Cultura, ed. San Pablo, Madrid 2025, 392 pp.

De la editorial:

La fe, la Iglesia, los sacramentos, la moral, la oración, la evangelización, la fraternidad o la familia… De estos temas, y de otros muchos, nos ha hablado el papa Francisco desde su elección en el año 2013, en su afán por transmitir la belleza del Evangelio. Lo ha hecho con palabras, y también con gestos cercanos y humildes, que han impresionado a creyentes y no creyentes. Ramiro Pellitero nos ofrece en este libro una síntesis estructurada de este imponente Magisterio, para, a partir de ahí, presentar una serie de reflexiones que nos permitan aplicar el mensaje papal en nuestro día a día, para vivir el Evangelio de forma activa y ser «testigos de misericordia y esperanza» en tiempos de incertidumbre.

Del Prólogo del cardenal Tolentino:

"La belleza del mensaje cristiano brilla (...) en las enseñanzas del Papa Francisco, y es posible apreciarlo a través de las líneas de este libro (...). El mensaje del Evangelio, cuyo centro es Cristo y la vida con Él, es un mensaje de belleza que colma de esperanza el corazón del hombre, y nosotros hemos de hacerle eco. Por ello, pienso que este libro, Testigos de misericordia y esperanza, puede ser una buena herramienta para esa tarea".

Índice

Abreviaturas
Prólogo, por el cardenal José Tolentino de Mendonça
Presentacion
Introducción: De Pedro a Francisco y vuelta
    De Roma al fin del mundo
    Custodiar y servir

I. Fe, esperanza y caridad: tres hermanas inseparables
    Tres hermanas que caminan juntas
    La fe, luz que hace vivir
    El amor y la misericordia
    Peregrinos de esperanza

II. La Iglesia, madre fecunda
    La Iglesia, familia de Dios
    La Iglesia es madre como María
    Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo
    Una, santa, católica y apostólica
    Comunión “de los santos en las cosas santas”
    La sinodalidad: Comunión “en camino”

III. La belleza de la liturgia y los sacramentos: nuestro encuentro con Cristo

    Necesidad de la formación litúrgica
    El Bautismo, nacimiento a una vida nueva
    La Confirmación, sacramento del testimonio
    La Eucaristía, sacramento del amor
    Los “sacramentos de curación” y de “servicio a la comunidad”

IV. La moral cristiana, respuesta al Dios amante
    Buscar a Cristo en el Decálogo
    Las bienaventuranzas: el camino para alcanzar la alegría
    Caminar y madurar en la libertad cristiana (carta a los Gálatas)
    El discernimiento del corazón

V. La oración, escuela del corazón, y la santidad

    Sobre el Padrenuestro
    La oración: puerta, escuela y fuente de misericordia
    La santidad, también en la “puerta de al lado”
    La santidad pasa por el Corazón de Jesús
    Con corazón de padre (san José)
    Confianza en Dios y misión cristiana (santa Teresa del Niño Jesús)

VI. La alegría de evangelizar

    Hacia una conversión evangelizadora
    Pasión por la evangelización
    Los “hechos evangelizadores” de los apóstoles
    Sobre la Palabra de Dios en la vida cristiana y en la evangelización

VII. Llegar a todos

    El camino del ecumenismo
    La dimensión misionera, programa y paradigma de la vida cristiana
    El diálogo interreligioso al servicio de la paz
    Teología de rodillas

VIII. Diálogo, fraternidad, cuidado
    La dimensión social del mensaje cristiano
    La “inclusión social de los pobres” a la luz del Evangelio
    Enfermos, ancianos, migrantes
    Hacia una cultura de la paz
    Fraternidad universal y amistad social
    El cuidado de la “casa común”

IX. Hacer del mundo una familia
    La alegría del amor en la familia
    Los jóvenes, la fe y la vida en plenitud
    Educación y “pacto educativo”
    La comunicación al servicio de la justicia y la solidaridad

Índice analítico
Índice onomástico

miércoles, 23 de abril de 2025

Tejedor de sueños



En El espíritu de la esperanza, recoge Byung-Chul Han la opinión de que los sueños despiertos se distinguen de los sueños nocturnos por tres características: llevan a actuar, implican a la esperanza activa; remiten al futuro, no al pasado, son un soñar hacia delante; tienen que ver con los demás y conducen a la acción para mejorar el mundo, mientras que el que duerme está ensimismado, en privado con sus tesoros.

(...)

El papa Francisco ha sido un soñador despierto. Ha vivido en rebeldía con el conformismo, en roce del corazón con la historia, en respuesta rápida ante “las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren” (Gaudium et spes, 1). Le caracterizaba este soñar despierto que, si son ciertas esas ponderaciones, corresponde a la enfermedad que lleva a gastarse y morir con las botas puestas, si así lo dispone la Providencia.

(Artículo de R. Pellitero, publicado por la Universidad de Navarra en Linkedin)

 Para leer más


jueves, 13 de marzo de 2025

Jardinero de una nueva humanidad: Doce años con Francisco

Pocos días antes de cumplirse los doce años de su pontificado, Francisco ha agradecido a los voluntarios de todo el mundo “tantos pequeños gestos de servicio gratuito [que] hacen germinar brotes de una nueva humanidad; ese jardín que Dios ha soñado y que sigue soñando para todos nosotros”...

(Publicado en www.vidanuevadigital.com, 13-III-2025)

Enlace al artículo


domingo, 9 de marzo de 2025

Sinodalidad: Comunión "en camino"





Bonnell, D., Camino de Emaús, Weston Christian Church, Missouri


La palabra sinodalidad (del griego sinodo, camino juntos) puede tomarse en dos sentidos: sentido amplio o general de la sinodalidad como caminar juntos de la Iglesia en la historia; un sentido más estricto, correspondiente a las asambleas y procesos sinodales (que manifiestan esa sinodalidad general, si bien cabría decir que no son la única manera de manifestarla, puesto que la vida misma de los cristianos es una manifestación importante del caminar eclesial en el mundo).

Teniendo en cuenta esos sentidos puede entenderse que, como ha dicho el Papa Francisco, la sinodalidad es "dimensión constitutiva de la Iglesia" y también "marco interpretativo para comprender el sentido del ministerio jerárquico" (Discurso en el 50º aniversario de la institución del Sínodo de los obispos, 17-X-2015); pues, en efecto, la jerarquía existe en la Iglesia al servicio de todos los fieles y del conjunto de la misión salvífica de la Iglesia, en favor de las personas y del mundo.

En la constitución apostólica Episcopalis communio (2018), Francisco amplía el sínodo de los obispos de evento a proceso de participación.

Desde 2021 a 2024 tuvo lugar el sínodo sobre la sinodalidad, bajo el lema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. En octubre de 2024 el Papa tuvo varias intervenciones, en las que subrayamos algunos aspectos.


Responsabilidad, humildad y comunión

Las reuniones de ese mes fueron precedidas de un retiro que tuvo un carácter penitencial. Al culminar el retiro el Papa se preguntó: “¿Cómo podemos ser creíbles en la misión si no reconocemos nuestros errores y no nos inclinamos a curar las heridas que hemos causado con nuestros pecados?” (Reflexión, 1-X-2024). E invitó a interrogarse sobre nuestras responsabilidades a la hora de detener el mal con el bien.

Al día siguiente (2-X-2024), celebró la Misa de inauguración en la memoria de los santos Ángeles custodios. En su homilía Francisco exhortó a escuchar las voces, ante todo de Dios y también las de los demás: “Se trata, con la ayuda del Espíritu Santo, de escuchar y comprender las voces, es decir, las ideas, las expectativas, las propuestas, para discernir juntos la voz de Dios que habla a la Iglesia”, con la ayuda del Señor y de sus ángeles, y con la actitud humilde de los niños, mirando la realidad de nuestro mundo al que queremos servir.

Luego, durante la primera congregación general, tuvo lugar un discurso donde el Papa se centró, de modo más específico, en la sinodalidad. La asamblea sinodal es guiada por el Espíritu Santo. “El proceso sinodal –señaló– es también un proceso de aprendizaje, durante el cual la Iglesia aprende a conocerse mejor a sí misma y a individuar las formas de acción pastoral más adecuadas para la misión que su Señor le confía”. Por eso el ministerio episcopal no puede vivir su servicio sino en y con el Pueblo de Dios. Y esto debe evitar dos peligros: “el primero la abstracción que olvida la fértil concreción de los lugares y de las relaciones, y el valor de cada persona; el segundo peligro es el de romper la comunión contraponiendo jerarquía a fieles laicos” (Discurso durante la primera congregación general del sínodo, 2-X-2024).

Nueve días después, durante la vigilia ecuménica que tuvo lugar en el marco del sínodo, Francisco pronunció una homilía donde reafirmó que “El camino de la sinodalidad […] debe ser ecuménico, así como el camino ecuménico es sinodal”. Y añadió: . “La unión entre los cristianos crece y madura en la común peregrinación ‘al ritmo de Dios’, como los peregrinos de Emaús acompañados por Jesús resucitado” (Homilía, 11-X-2024). Nuestra unidad es gracia (don de Dios), es armonía (buscada por el Espíritu Santo) y es para llevar adelante la misión de la Iglesia.

El 26 de octubre, una vez asumido y firmado por Francisco el Documento final como fruto de los trabajos sinodales (lo que estaba previsto, aunque no es habitual después de los sínodos, sino que el Papa suele elaborar una exhortación postsinodal), el sucesor de Pedro tuvo también un saludo final. Ahí consideró que este documento es un triple regalo: para el Obispo de Roma, para todo el Pueblo de Dios y para el mundo, de modo que ayude a promover la paz como fruto de la escucha, del diálogo y de la reconciliación.

En la homilía de la Misa de conclusión del sínodo aludió a la escena del ciego Bartimeo, al que el Señor llama para que le siga por el camino: “Esta es una imagen de la Iglesia sinodal: el Señor nos llama, nos levanta cuando estamos sentados por tierra o caídos, nos hace recobrar una vista nueva, para que, a la luz del Evangelio, podamos ver las inquietudes y los sufrimientos del mundo” (Homilía 27-X-2024).


Los fundamentos de la sinodalidad

El Documento final del sínodo de la sinodalidad, en octubre de 2024, pertenece al magisterio ordinario del Papa. Viene precedido de una nota escrita por Francisco. En ella señala que este documento “no es estrictamente normativo” y “su aplicación necesitará de diversas mediaciones”. Pero sí “compromete a las Iglesias a tomar decisiones coherentes con lo que en él se indica”, a través de procesos de discernimiento que requieren su tiempo.

A la hora de ponerlo en práctica, añade, a veces bastará con hacer lo que está ya previsto en el derecho vigente. En otros casos habrá que poner en marcha nuevas formas de ministerialidad y de acción misionera

El Documento en sí consta de una introducción, cinco partes y una conclusión.

La introducción se enmarca en la enseñanza del Concilio Vaticano II acerca de “la Iglesia como Misterio y Pueblo de Dios, llamado a la santidad a través de una continua conversión que viene de la escucha del Evangelio” (n. 5).

En sus cinco partes el documento expone sucesivamente: los fundamentos de la sinodalidad (I); la necesaria conversión de las relaciones (II); la práctica de la sinodalidad (III); los desarrollos y vínculos que surgen en ella (IV); y, finalmente, la necesidad de la formación (V). La conclusión subraya la misión de la Iglesia como testimonio, en el mundo, del amor salvador de Dios.

Desgranamos ahora, finalmente, solo la primera parte (fundamentos). Su itinerario aparece distribuido en seis apartados:

1) La Iglesia, Pueblo de Dios, como sacramento de unidad y como forma que la Iglesia-misterio de la comunión adquiere durante la historia (cf. nn. 15-20). Aquí es importante notar el orden de presentación de las cuestiones. La Iglesia es primero (por su ser) Misterio de comunión con Dios; segundo, durante la historia es Pueblo de Dios y “sacramento” (signo e instrumento) de esa comunión.

2) La “sacramentalidad” del Pueblo de Dios, sobre la base de la fe, los sacramentos y la participación del “triple oficio” de Cristo (profeta, sacerdote y rey), especialmente el munus profético (cf. nn. 21-27). Cabe notar que esto tiene que ver con la estructura de la Iglesia, si bien podrían integrarse más los carismas.

3) Significado y dimensiones de la sinodalidad. Es decir, cómo se denomina y se organiza la sinodalidad: aspectos terminológicos y estructurales (cf. nn. 28-33). Un tema interesante sería desarrollar la relación entre sinodalidad y vida ordinaria de los fieles.

4) La unidad como armonía. El Pueblo de Dios no es uniforme sino plural, uno y diverso, y vive en los pueblos y culturas de la tierra (cf. nn. 34-42). Esto también podría desplegarse mostrando la relación entre los aspectos institucionales (que destacan en la sinodalidad considerada en sentido más estricto), y los carismáticos y familiares en la Iglesia.

5) La espiritualidad sinodal. Aquí se subraya la traducción existencial y espiritual de la sinodalidad, en la vida cristiana y en la Iglesia, como consecuencia de la acción del Espíritu Santo (nn. 43-46).

6) Sinodalidad como profecía social: es decir, implicaciones o consecuencias sociales y culturales –vinculadas al munus regale o de servicio (nn. 47-48)– de la sinodalidad: testimonio, desafío ante el individualismo y comunitarismo exagerado, atención preferencial a los más débiles y ecología integral. Este apartado está abierto a explicar esa relación de la sinodalidad con el testimonio cristiano, para contrarrestar, en efecto, tanto el individualismo como el comunitarismo así entendido; y también –aunque no se menciona en el texto– el clericalismo.


domingo, 17 de marzo de 2024

Once años con Francisco



"Los papas reciben una asistencia especial del Espíritu Santo para llevar a cabo su tarea”


Entrevista (Miriam Lafuente) con el sacerdote Ramiro Pellitero, teólogo y escritor, publicada en "El Faro de Melilla", 16-III-2024) (*)

-Cada Papa trae consigo sus carismas. ¿Cuál sería el carisma más destacado en la figura de Papa Francisco?

-El Papa Francisco es ante todo un pastor. Le gusta estar con la gente, echa de menos visitar las parroquias, subir a los medios públicos de transporte, conversar con las familias, los jóvenes y los niños, visitar a los enfermos, compartir su tiempo con los pobres y los encarcelados. De ahí brota el mensaje más importante de su pontificado: la primacía de la misericordia sin descuidar la verdad de la doctrina.

-El Papa hace viajes a lugares con minoría católica. ¿Por qué cree usted que lo hace?

-Supongo que lo hace porque se sabe Padre común de los católicos y se siente llamado a acompañar a los más débiles y pequeños. También con una misión de testimonio del amor que Dios Padre ha manifestado en Jesucristo. Un amor que debe manifestarse ante el mundo con hechos, con gestos, a veces pequeños pero claros, en todo lo que hace la Iglesia, con el impulso del Espíritu Santo.

viernes, 17 de noviembre de 2023

Dinámicas de la sinodalidad


(Sinodalidad para la misión, IV)

El Informe de síntesis del Sínodo sobre la sinodalidad, en su fase de octubre de 2023, desarrolla en la parte III aspectos de las dinámicas de la sinodalidad, bajo el título “Tejer lazos, construir comunidad”. Son siete capítulos que orientan cómo debe desarrollarse la sinodalidad.


Formación para la sinodalidad

En primer lugar, se refiere a la formación para la sinodalidad, tomando ejemplo del tiempo que Jesús dedicó a formar a sus discípulos y del modo en que lo hizo (no sólo con su enseñanza, sino también enseñándoles a orar, atender a los más necesitados, no huir de la cruz). 

“Del Evangelio aprendemos que la formación no es sólo ni principalmente un refuerzo de las propias capacidades: es la conversión a la lógica del Reino que puede hacer fecundas incluso las derrotas y los fracasos” (14 b). Como ocasiones privilegiadas de esa formación se destacan la vida familiar, la iniciación cristiana y el sacramento de la Reconciliación.

Ámbitos y medios: “Los ámbitos en los que se desarrolla la formación del Pueblo de Dios son múltiples. Además de la formación teológica, se han mencionado una serie de competencias específicas: el ejercicio de la corresponsabilidad, la escucha, el discernimiento, el diálogo ecuménico e interreligioso, el servicio a los pobres y el cuidado de la casa común, el compromiso como ‘misioneros digitales’, la facilitación de procesos de discernimiento y conversación en el Espíritu, la búsqueda del consenso y la resolución de conflictos. Debe prestarse especial atención a la formación catequética de niños y jóvenes, que debe contar con la participación activa de la comunidad” (14 e)

¿Cuál sería la finalidad y el modo de esta “formación para una Iglesia sinodal”? “Todo el Pueblo de Dios se forma junto al caminar juntos. Hay que superar la mentalidad de delegación que se da en tantos ámbitos de la pastoral. La formación en clave sinodal pretende capacitar al Pueblo de Dios para vivir plenamente su vocación bautismal, en la familia, en el trabajo, en el ámbito eclesial, social e intelectual, y hacer que cada uno sea capaz de participar activamente en la misión de la Iglesia según sus propios carismas y vocación” (14 f). 

Entre las cuestiones a afrontar, está la formación afectiva de los jóvenes (con la ayuda del diálogo entre la teología y las ciencias humanas, sobre todo de la psicología), la formación para el servicio sacerdotal (con la ayuda de las familias y de las mujeres), el fomento de una “cultura de la formación permanente”, y la promoción de un gobierno eclesial con estilo sinodal.

jueves, 29 de junio de 2023

El sucesor de Pedro y su tarea


El ministerio petrino se comprende hoy en el interior y al servicio del episcopado y, así, al servicio de la entera comunidad eclesial, a la vez que promueve el compromiso ecuménico (*).

Así continúa la profundización de aquella sustancial comprensión acerca del primado romano como sucesión del ministerio de Pedro, comprensión inmutable y permanente, presente ya desde los primeros siglos. Lo que ha ido cambiando en la historia es el modo del ejercicio del primado del sucesor de Pedro, dependiendo de numerosos factores y circunstancias. En todo caso, permanece lo esencial, de manera que entre el segundo y el primer milenio no hay ruptura, sino novedad en la continuidad. Ciertamente, en el primer milenio se subraya la comunión eclesial, mientras que en el segundo se enfatiza la jurisdicción; pero ambas dimensiones están siempre presentes.


La infalibilidad del Papa, al servicio de la unidad

La constitución dogmática Pastor aeternus del Concilio Vaticano I (1869-1870) se centra en el ministerio del “primado romano” o “primado apostólico”. Deseaba afrontar sobre todo el riesgo del galicanismo. Señala que la finalidad del ministerio primacial de Pedro es la unidad entre los obispos, la unidad de la fe y entre todos los fieles. Afirma que Pedro recibió de Cristo un verdadero y propio primado de jurisdicción (de obediencia y no solo de honor)sobre toda la Iglesia, y que ese primado permanece en los sucesores de Pedro. La potestad de jurisdicción del primado se califica como suprema (no solo como primum inter pares; e inapelable), plena (en todos los temas), universal (en todo el mundo), ordinaria (no delegada), inmediata (no necesita mediación de los obispos o de los gobiernos) y “verdaderamente episcopal” (sin que suplante al obispo local). No distingue entre potestad de jurisdicción (enseñar y gobernar) y de orden (santificar). 

domingo, 1 de enero de 2023

Discernimiento del corazón

La catequesis del Papa sobre el Discernimiento (del 28 de septiembre de 2022 al 4 de enero de 2023) se ha centrado en el discernimiento que corresponde a cada uno personalmente en su vida espiritual. (No se refiere, por tanto, al papel del acompañamiento o la dirección espiritual, excepto en la última audiencia general; y tampoco al discernimiento en otros niveles sociales o eclesiales). Ha prestado una atención especial a la importancia de los afectos en el examen de conciencia y en la oración. 

Todos necesitamos saber discernir para tomar las decisiones correctas. Es lo propio de la virtud de la prudencia, aunque este término hoy ha adquirido un sentido reductivo de cautela o precaución. Pero en sí la prudencia es “la recta razón en el obrar”; y, por tanto, también puede llevarnos a actuar sin demora y con generosidad.

Desde el punto de vista cristiano, además, el discernimiento requiere tener en cuenta nuestra condición de hijos de Dios, la amistad y el trato personal con Jesucristo, y la acción del Espíritu Santo.

El Papa animó a saber reconocer las señales con las que Dios se hace encontrar en las situaciones imprevistas, incluso desagradables; y también, a saber percibir algo que puede hacernos empeorar en el camino, aunque se presente de modo atractivo.


Elementos del discernimiento

En una primera parte de sus catequesis (hasta el 19 de octubre incluido) Francisco señaló cuatro elementos principales de este discernimiento espiritual que podríamos llamar “individual”.

martes, 26 de octubre de 2021

Encuentro, escucha, discernimiento

(Participar en el sínodo sobre la sinodalidad) 

 


Al comienzo del proceso sinodal, que tiene como tema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión” (2021-2023), el Papa Francisco ha tenido tres intervenciones: con los fieles de Roma (18-IX-2021, una reflexión al inicio del camino sinodal (9-X-2021) y una homilía en la Misa de apertura del sínodo (10-X-2021). En ellas ha aportado luces para este proceso sinodal singular, que nos lleva a caminar mejor con la Iglesia según las orientaciones del actual pontificado. Vale la pena detenernos en esas orientaciones y sus motivos.

 

¿Qué significan "sínodo" y "sinodalidad"?

1. En su discurso a los fieles de Roma, Francisco explicó que la sinodalidad, es decir la participación de todos y a partir de la Iglesia local, es expresión de la naturaleza de la Iglesia, de su estilo y de su misión. Ya desde los primeros cristianos existía este sentido de “sínodo” (caminar juntos) en la vida de la Iglesia. Todos los fieles sostenían a la autoridad desde la vida y a su discernimiento sobre lo que era mejor hacer, mantener o evitar. El Espíritu Santo asistía a cada uno según su condición y ayudaba a comprender y tomar decisiones a los apóstoles.

La participación en la vida de la Iglesia lleva, en efecto, a sentirse responsables de la institución eclesial, divina y la vez humana y social, cada uno según su condición y vocación, para el bien de la misión evangelizadora. Es una manifestación más de la “cooperación orgánica” entre pastores y fieles que caracteriza la vida de la Iglesia según el sentir del Concilio Vaticano II. 

lunes, 14 de diciembre de 2020

San José, el trabajo y la paternidad

¿Qué significado tiene el trabajo y qué significa ser padre? Son dos temas que aborda el Papa Francisco en la parte final de su carta Patris corde (8-XII2020) sobre san José. Continuamos aquí la invitación a la lectura de la carta que iniciamos hace unos días.


Desde León XIII (cf. enc. Rerum novarum, 1891), la Iglesia propone a san José como modelo de trabajador y patrono de los trabajadores. Al contemplar la figura de san José, dice Francisco en su carta, se comprende mejor el significado del trabajo que da dignidad, y el lugar del trabajo en el plan de la salvación. Por otra parte, hoy nos conviene a todos una reflexión sobre la paternidad.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Corazón de padre

En su carta sobre san José, Patris corde (8-XII-2020), con la que convoca un “Año de san José" hasta el 8 de diciembre de 2021, Francisco dice que su objetivo es “que crezca el amor a este gran santo, para ser impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes”.


Para ello comienza el Papa explicando qué tipo de padre fue san José y la misión que Dios le confió. San José no fue lo que hoy llamaríamos “padre biológico” de Jesús, sino solo su “padre legal”. Sin embargo, él vivió la paternidad sobre Jesús y el ser esposo de María de manera eminente. Así lo han considerado muchos santos desde san Ireneo y san Agustín, pasando por diversos doctores de la Iglesia entre los que destaca el caso de santa Teresa de Ávila, hasta san Josemaría y san Juan Pablo II.

Leyendo y meditando la carta de Francisco, se puede llegar a redescubrir cómo san José es no solo custodio de la Iglesia, sino también de la humanidad, particularmente de su parte más frágil, aquellos miembros más necesitados. En todo caso se trata de un santo importante. Más aún, como escribe Francisco, “después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José, su esposo”.

¿Por qué ahora esta carta? Francisco señala que, junto con la circunstancia del 150 aniversario de la declaración de san José como patrono de la Iglesia universal, hay una razón “personal”: hablar de aquello que llena su corazón (cf. Mt 12, 34). Además confiesa en la introducción: “Este deseo ha crecido durante estos meses de pandemia”. Así vamos conociendo algunos pensamientos y procesos espirituales que han tenido lugar en el corazón del Papa durante la pandemia (vid. más extensamente el libro Soñemos juntos: el camino a un futuro mejor. Conversaciones con Austen Ivereigh, Plaza & Janés, Madrid 2020).

Concretamente el Papa, como ha hecho en diversas ocasiones, subraya y agradece el testimonio de tantas “personas comunes –corrientemente olvidadas– que (...) están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia”; porque trabajan, infunden esperanza y rezan, casi siempre de modo discreto, pero sujetándonos a todos.

A todos ellos y a nosotros nos propone el ejemplo y la ayuda de san José: “Todos pueden encontrar en san José –el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta– un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en 'segunda línea' tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación. A todos ellos va dirigida una palabra de reconocimiento y de gratitud”.

En su carta, Francisco le dedica a san José siete epígrafes en forma de “títulos”, que podrían equivaler a siete oraciones de una pequeña “letanía del padre”: Padre amado, en la ternura, en la obediencia, en la acogida, en la valentía creativa, en el trabajo, siempre en la sombra. 

domingo, 4 de octubre de 2020

"Fratelli tutti": Amistad y fraternidad, diálogo y encuentro

 

La tercera encíclica del Papa Francisco Fratelli tutti, sobre la fraternidad y la amistad social (3-X-2020) es una encíclica social, escrita desde las “convicciones cristianas” y ofrecida en diálogo a todas las personas de buena voluntad. 

Esas convicciones cristianas están recogidas en la referencia al concilio Vaticano II: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (Gaudium et spes, 1).

Por tanto, arranca desde una mirada al mundo que “es más que una aséptica descripción de la realidad”. Supone un “intento de buscar una luz en medio de lo que estamos viviendo”, una búsqueda abierta al diálogo y con el fin de “plantear unas líneas de acción” (56). El método es el propio del discernimiento ético y pastoral, que trata, como indica la palabra, de distinguir el camino del bien para encauzar, superando los riesgos de las polarizaciones unilaterales, el obrar personal en el contexto de la sociedad y de las culturas.

Al tratar de la fraternidad y la amistad social, el Papa declara que se detiene en la dimensión universal de la fraternidad. No en vano una de las claves del documento es el rechazo del individualismo. “Todos somos hermanos”, miembros de la misma familia humana, que procede de un solo Creador, y que navega en la misma barca. La globalización nos manifiesta la necesidad que tenemos de colaborar para promover juntos el bien común y el cuidado de la vida, el diálogo y la paz. 

miércoles, 8 de abril de 2020

El Crucifijo y el Evangelio


Viernes, 27 de marzo. El Papa reza en la plaza de San Pedro,
presidida por el Crucifijo de San Marcello al Corso

En medio de la pandemia que nos toca vivir, irrumpe la Semana Santa y, tras ella, el tiempo de Pascua. En su audiencia general del miércoles 8 de abril, el Papa nos acompaña, prepara y aconseja, a la vez que anuncia y confirma la fe. Para ayudarnos, se plantea preguntas que quizá nos hagamos en tiempos de crisis: ¿Donde está Dios ahora? ¿Por qué permite el sufrimiento? ¿Por qué no resuelve rápidamente nuestros problemas?

También la gente que acogió a Jesús triunfalmente a su entrada en Jerusalén –observa Francisco- se preguntaba si libraría al pueblo de sus enermigos (cf.Lc 24, 21). Esperaban un Mesías poderoso y triunfante con la espada. En cambio les llega uno manso y humilde que llama a la conversión y a la misericordia. Y, curiosamente, la misma gente que lo había aclamado luego pedirá que le crucifiquen (cf. Mt 27, 23), mientras que los que le seguían lo abandonan confusos y asustados.

viernes, 20 de marzo de 2020

Una nueva cercanía


La crisis mundial del coronavirus nos incita a reflexionar sobre el sentido de nuestras vidas y de la marcha del mundo. El Papa Francisco ha concedido dos breves entrevistas, en los periódicos La Repubblica (18-III-2020) y La Stampa (20-III-2020). En ellas da algunos consejos para vivir estos días dramáticos y propone redescubrir una nueva cercanía basada en la fraternidad.

sábado, 22 de febrero de 2020

Educar: compromiso, pasión, integración


La educación es tarea, arte y realidad dinámica, con dimensiones individuales y sociales. Hoy necesitamos una educación humanista de calidad y para todos. Esto precisa renovar el compromiso, la pasión y el esfuerzo para lograr una educación más integrada, abierta e incluyente. Es lo que ha desarrollado Francisco en un discurso a la Congregación para la Educación Católica (20-II-2020), en el marco de los trabajos relacionados con el "Pacto Educativo Global" (Instrumentum laboris, 2020) y la Jornada Mundial de la Educación por él convocada para el próximo mes de mayo*.