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jueves, 13 de marzo de 2025

Comunicar y compartir la esperanza


¿Cuáles han sido el primer mensaje y el primer gran acontecimiento del Año Santo? El Papa los dedicó al mundo de la comunicación. Sucedió poco antes de su ingreso en el hospital...

Con motivo de este Jubileo, exhorta el sucesor de Pedro a los comunicadores:

“Cuenten también historias de esperanza, historias que alimenten la vida. Que su arte de contar historias (storytellling) sea también arte de contar historias de esperanza (hopetelling). Cuando cuenten el mal, dejen espacio para la posibilidad de remendar lo que está desgarrado, para que el dinamismo del bien pueda reparar lo que está roto. Siembren interrogantes”.


Enlace al artículo publicado en "Omnes", número de marzo n. 740, pp. 24-27. 



martes, 20 de febrero de 2024

El "triple oficio" de Cristo, de la Iglesia y del cristiano




Duccio di Bouninsegna, La pesca milagrosa (h. 1655), 
Museo dell'Opera del Duomo, Siena.


Lo que se conoce como “triple oficio” (o ministerio) de Cristo (profeta, sacerdote y rey) es un esquema teológico que ha dado frutos abundantes en los últimos siglos para la teología y la pastoral de la Iglesia. Los párrafos aquí recogidos pertenecen a la síntesis que Santiago Madrigal publicó, sobre este tema, en un buen Diccionario de Eclesiología hace pocos años (*).

El autor identifica cuatro buenos servicios de este “esquema”: 1) explicar en unidad el ser y el obrar de Cristo (como se estudian respectivamente en la cristología y la soteriología), de acuerdo con la teología bíblica; 2) la inserción del misterio de la Iglesia en el misterio de Cristo (de modo que el triple munus de Cristo es participado como triplex munus Ecclesiae [triple oficio de la Iglesia] antes que en el cristiano singular), tal como se expone en el Concilio Vaticano II (Lumen gentium); 3) una buena base tanto para la teología del laicado como para la teología del ministerio episcopal; 4) un marco para articular las dimensiones y tareas de la única misión evangelizadora de la Iglesia.


La unidad entre el ser y el obrar de Cristo

“Aunque la tripartición de los oficios de Cristo es sólo una de las formas posibles de sistematizar los numerosos títulos que la Escritura le asigna, hoy podemos decir que la doctrina de los tria munera Christi [tres oficios de Cristo] se ha generalizado en la teología católica tras el espaldarazo que recibió del magisterio eclesiástico en el Vaticano II. Frente a la dogmática tradicional, esta división tripartita no reduce de forma casi exclusiva el significado antropológico y soteriológico [en relación con la obra redentora de Cristo] de la cristología. El esquema permite describir de forma sintética los aspectos fundamentales de la misión de Cristo, porque una cristología que no quiere escindir la persona y la obra, es decir, orientada hacia la soteriología, deberá poner de manifiesto las funciones mesiánicas del profeta y revelador, del sumo sacerdote y del Señor de la creación. Desde la teología bíblica afirmamos que en Cristo y por Cristo ha revelado Dios el misterio de su gracia, ha realizado la reconciliación con la humanidad pecadora y la ha hecho partícipe de su gloria divina. Profeta, sacerdote, rey, no son tres funciones distintas, sino tres aspectos diversos de la función salvífica del único mediador (1 Tm 2, 5; Hb 8, 6)”.

martes, 13 de febrero de 2024

Sobre la vocación y misión de los fieles laicos


M. Ellenrieder, El bautismo de Lydia (1861) 
[considerada como la primera conversión al cristianismo en Europa]
Nationalgalerie, Berlin


Ante todo, conviene clarificar el sentido que tiene el término laico en la teología católica. Se refiere al cristiano que busca la santidad y participar en el apostolado de la Iglesia desde el seno de la sociedad civil, de su dinámica y de sus estructuras; es decir, desde los trabajos, las familias y las relaciones culturales y sociales que se establecen en el ámbito llamado secular. De hecho, los fieles (o cristianos) laicos se llamaron seglares (=seculares) para distinguirlos de los clérigos y de los religiosos.

La raíz del término secular (saeculum= siglo y, por extensión, historia, mundo) se encuentra en otros términos de uso teológico: secularización (término que desde el s. XVII expresa el proceso de distinción entre los ámbitos religioso y civil que, en el desarrollo posterior ha tenido consecuencias positivas (expresadas por la secularidad, o visión cristiana del mundo) y negativas (hablamos de secularismo, o forma de vivir, hoy muy extendida, como si Dios no existiera).

En un sentido muy diferente, se usa el término laico hoy en la sociología y en el derecho para indicar un ámbito (Estado laico, enseñanza laica, etc.) no comprometido confesionalmente con ninguna religión. Derivadamente, se habla de laicidad para expresar un régimen de distinción entre Iglesia y Estado que no excluye una buena relación entre ambos. En cambio, el término laicismo suele indicar la separación (con frecuencia polémica) entre Iglesia y Estado en una sociedad que no reconoce los valores de la religión y busca relegarlos a la esfera privada. 


¿Quiénes son los fieles laicos?

Volviendo al sentido eclesial de laico, podemos recoger la descripción que hace el Concilio Vaticano II:

“Con el nombre de laicos se designan aquí todos los fieles cristianos, a excepción de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso aprobado por la Iglesia. Es decir, los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde” (Lumen gentium, 31).

domingo, 31 de diciembre de 2023

El fundamental misterio mariano de la Iglesia

(Imagen: Gary Melchers, La Sagrada Familia (1891), Home and Studio. Belmont, Virginia. Descubierta por nosotros en la web del padre Patrick van der Vorst, Christian Art.

Es una de las noches en Belén. María y José están agotados. El Niño es la Luz, no se necesita ninguna otra. Y la puerta está abierta, como invitando a los que quieran bajar los escalones, para descubrir ese misterio de humildad).

En la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, cabe reflexionar sobre su relación con la Iglesia. Para ello es útil la tipología. Es decir, la interpretación bíblica que señala ciertas figuras que anticipan, como modelo, otras realidades posteriores. Esta perspectiva, tan propia de los Padres de la Iglesia, procede del supuesto de que Dios anticipó la presencia de Cristo en los acontecimientos, personajes y leyes del Antiguo Testamento. En este sentido, María es una prefiguración y un modelo de la Iglesia.

[María precede a la Iglesia y la prefigura como fuente y mediadora de vida. De una vida que no es sólo la vida sociológica de un pueblo o como la suma de los individuos que lo componen. Es una vida que no procede de la naturaleza, sino que procede de un modo nuevo de Dios uno y trino. Veamos cómo lo explica el teólogo alemán Johann Auer en 1983 (*)].

"Empecemos por dos observaciones preliminares: 1) En este razonamiento se trata preferentemente de una ‘teología tipológica’: María aparece de diversas formas como modelo de la Iglesia y la Iglesia como su imitación. La importancia de María para la encarnación de Cristo se contempla respecto de la Iglesia como cuerpo de Cristo, que, a su vez, y como sacramento universal de salvación, es fuente y mediadora de nueva vida. 2) A ello hay que añadir que aquí la Iglesia se entiende, incluso en la concepción católica, más que como la vasta realidad sociológica ordenada al pueblo de Dios, pues, como el mismo pueblo de Dios, aparece (sobre todo en la visión evangélica) más que como la suma de los cristianos individuales. 

miércoles, 27 de diciembre de 2023

El misterio del templo en el Apocalipsis

(Imagen: belén en la catedral de León, España)

¿Qué es un templo y qué significa? ¿Es lo mismo el templo cristiano que otros templos? ¿Qué tiene que ver el templo con la vida corriente de un cristiano en el día a día? ¿Qué sentido tienen los ritos, los sacrificios, los sacramentos y el sacerdocio en la Iglesia católica? 

Son algunas de las preguntas que se planteaba Yves Congar, cuando escribió, en 1958 un libro que se tituló “El misterio del templo”. En él explica que el plan salvífico de Dios incluye su progresivo hacerse presente en sus criaturas. Y los templos son medios para eso.  

La fase final de ese proceso está expresada en el libro del Apocalipsis. Ahí se describe, de forma bella y dinámica, fuertemente simbólica y a la vez paradójica, que el templo o mejor el “no-templo” (porque se dice que allí no hay templo, o por lo menos no existirá ningún templo como los que históricamente se hayan podido conocer) será entonces la Iglesia.

A la vez, se la describe como una ciudad (la “nueva Jerusalén”) y una esposa…e incluso una familia, formada por una muchedumbre de todas las razas, pueblos y lenguas. 

Sobre todo, el “nuevo templo” es una Persona (Cristo), y lo demás gira en torno a Él, pero no sin nosotros (1). Veamos cómo lo explica el ilustre teólogo francés.


La nueva Jerusalén

“El Apocalipsis, para hablar del templo (…) lo describe con términos e imágenes que se refieren al Templo de Jerusalén. (…)

El Apocalipsis habla de dos templos, uno celeste y otro terrestre. Durante toda una serie de visiones, hay un templo en el cielo en el que algo ocurre, mientras dura todavía la historia terrena y existe incluso un templo sobre la tierra, en el que también ocurren otras cosas. En un momento dado, se nos anuncia el fin de la historia (…); Juan ve producirse el juicio de las Naciones (20, 11-15) y la aparición después de un nuevo cielo y de una nueva tierra (21, 1); la Jerusalén nueva desciende del cielo (21, 2) y queda instaurada entonces una situación nueva por lo que respecta al templo o a la inhabitación de Dios: hay ciertamente una ciudad, Jerusalén, ‘pero templo no vi en ella, pues el Señor, Dios Todopoderoso, con el Cordero, era su templo’ (21,22) (…).

Notemos en esta Jerusalén nueva del Apocalipsis el cumplimiento de los temas mayores del Antiguo y del Nuevo Testamento. Todo halla su recapitulación: ‘La aplicación de Jerusalén como tipo [imagen o símbolo] al estadio final de la obra de Dios entraña la alianza, la elección, el pueblo, la herencia, las doce tribus, los esponsales divinos, la inhabitación divina. Todo está renovado’ (J. Comblin). (…)

martes, 27 de septiembre de 2022

Religiones y cristianismo en un ambiente multicultural

 

El viaje del Papa a Kazajistán con motivo del VII Congreso de los líderes de las religiones mundiales y tradicionales (13-15/IX/2022) ha puesto de relieve algunos criterios teológico-pastorales, vigentes y útiles para el diálogo entre las religiones (y el papel de los cristianos), en el ambiente actual, multicultural y multirreligioso.

Estos criterios se desarrollan en conjunción con otros, procedentes todos ellos de la antropología cristiana, de la ética y de la Doctrina social de la Iglesia (como los desarrollados en las encíclicas Laudato sí’ y Fratelli tutti); y, siempre, en el contexto de la misión evangelizadora.

Todo ello se sitúa en la estela del Concilio Vaticano II (cf. Decl. Nostra aetate sobre las relaciones con las religiones no cristianas). Las enseñanzas de Francisco sobre esta cuestión pueden presentarse en cinco puntos (*). 

jueves, 21 de noviembre de 2019

Formación de los laicos, desde el corazón de la Iglesia

En un discurso a la primera Asamblea plenaria del Dicasterio para Laicos (16-XI-2019), Familia y Vida, reunida para tratar sobre “la formación de los laicos para reforzar su identidad y su misión en el mundo”, el Papa Francisco ha señalado la importancia de sentir desde el corazón de la Iglesia, entre otras actitudes de fondo.

Si bien es algo que tiene un significado especial para los que trabajan en un Dicasterio romano, al servicio de la Iglesia universal, sin embargo es interesante como perspectiva general para todos y particularmente para los fieles laicos.

El Papa desarrolló su argumento en torno a dos “imágenes”: "sentir con el corazón de la Iglesia" y “tener una mirada de hermanos”.

martes, 29 de mayo de 2018

Notas de la santidad en nuestro tiempo


Teniendo en cuenta los “rasgos y límites de la cultura de hoy”, el capítulo cuarto de Gaudete et exsultate destaca “algunas notas de la santidad en el mundo actual”.

Cabe recordar que la mayor parte de los cristianos están llamados a la santidad a través de su vida ordinaria, es decir del trabajo y de la familia, de sus relaciones de amistad y de sus actividades sociales y culturales, de su tiempo de ocio y descanso, de sus alegrías y de sus penas.

De hecho, ya en el capítulo primero, Francisco señala: “¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos”. “¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia”. “¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús” (n. 14) Y se refiere a una “espiritualidad del trabajo” y a “una espiritualidad de la vida familiar” (n. 28), como formas de la común espiritualidad cristiana. “El Señor nos habla –escribe en el último capítulo– de modos muy variados, en medio de nuestro trabajo, a través de los demás, y en todo momento” (n. 171).

martes, 21 de noviembre de 2017

Vivir, conocer, comprender la Iglesia



El autor de este blog ha publicado "Eclesiología", en la colección de manuales ISCR del Instituto Superior de Ciencias Religiosas (ed. Eunsa), Universidad de Navarra.

El libro tiene como objetivo presentar una visión de conjunto de la Eclesiología.

Se plantea responder a preguntas acerca de la naturaleza y el origen de la Iglesia, no solamente como institución sino también en su realidad más profunda: ¿Quiso Cristo la Iglesia?, ¿cómo está configurada, quiénes pertenecen a ella y cómo se relacionan con ella otras personas?

Asimismo se ocupa del desarrollo, misión y destino de la Iglesia: lo que puede o no puede cambiar en la Iglesia y por qué, el papel que juega la Iglesia en los ámbitos culturales y sociales, el modo de compaginar en la Iglesia lo universal y lo local, si cabe la salvación fuera de la Iglesia, cómo es la relación de la Iglesia con los judíos y con otras religiones, qué pasará con la Iglesia cuando se acabe la historia. También se da pie a cuestiones muy actuales y personales: ¿cómo hablar hoy de la Iglesia? ¿Cabe “sentir” con la Iglesia, identificarse con ella?

* * *

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Justicia y solidaridad, caridad y misericordia

C. Schut (1597-1655), Las obras de misericordia


La proximidad de un Año de la misericordia es una buena ocasión para reflexionar sobre algunas virtudes morales y el modo en que las enfoca el cristianismo.

lunes, 5 de mayo de 2014

Familia y educación en la fe




El Documento de Aparecida (V Conferencia del CELAM, 2007), cuyo redactor principal fue el hoy Papa Francisco, desea dar un impulso renovador a la evangelización en América Latina. Al mismo tiempo contiene orientaciones teológico-pastorales útiles para toda la Iglesia y puede ser considerada como una de las “fuentes” del actual pontificado. En ese contexto se sitúan sus reflexiones y sugerencias sobre la educación en la fe, especialmente las dirigidas a las familias y a la escuela.

miércoles, 22 de enero de 2014

Cristo no está dividido

Abrazo entre el Papa Pablo VI y Atenágoras, 
Patriarca de Constantinopla, el 5 de enero de 1964

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en 2014 lleva por lema: “¿Es que Cristo está dividido?” (1 Co 1, 1-17). Es la pregunta que les hace San Pablo a los Corintios, nada más comenzar su primera carta, después de agradecer la llamada a la fe y a la vida cristiana que han recibido. Informado de que había divisiones entre ellos, les exhorta a vivir en unidad: “Desterrad cuanto signifique división y recuperad la armonía pensando y sintiendo lo mismo”.

            Los materiales para el estudio, la oración y la celebración han sido elaborados por un grupo de cristianos de Canadá. Un país donde impera la diversidad de lengua, cultura y clima (es de los países más extensos y diversos del mundo); y todo ello se refleja en las variadas expresiones de la fe cristiana, a menudo determinadas por los sustratos multiculturales que les dan cauce. También esto, que podría ser camino de enriquecimiento mutuo, se ha convertido, como en otros lugares, en motivo para escandalosas divisiones entre los cristianos.      

jueves, 16 de enero de 2014

Sobre la eminente dignidad de los pobres

P. Giovane, San Lorenzo atendiendo a los pobres (1581-1582)
San Giacomo dall'Orio, Venecia

Una de las propuestas principales del Papa Francisco en Evangelii gaudium es “la inclusión social de los pobres”. Se sitúa en el capítulo cuarto, titulado La dimensión social de la evangelización. Cabe recordar a este respecto el célebre libro de Henri De Lubac citado por Benedicto XVI en su encíclica sobre la esperanza cristiana, “Catolicismo: aspectos sociales del dogma” (Paris 1938).

            Tres puntos, como vértices de un triángulo, determinan, en la Evangelii gaudium, el marco introductorio de esta propuesta: la inseparable conexión entre confesión de la fe y compromiso social; las consecuencias sociales del Evangelio; el hecho de que la auténtica fe –que nunca es cómoda ni individualista– lleva a procurar ayudar a los demás y mejorar el mundo.

Son aspectos importantes de la fe cristiana que han puesto de relieve los últimos Papas. Benedicto XVI trató  a fondo esta esencial relación entre la fe cristiana y el compromiso social, especialmente con los más necesitados, sobre todo en sus enseñanzas sobre las virtudes teologales, y también cuando se refería a la naturaleza y la misión de la Iglesia, a la Eucaristía y a la autenticidad de la oración cristiana.  


viernes, 10 de enero de 2014

Compromiso con Dios y con los demás

En una entrevista al periodista Andrea Tornielli, le preguntan si cree que el objetivo de la Evangelii gaudium es el de "encender la Iglesia", y si piensa que el Papa Francisco conseguirá alcanzar este objetivo.

     El prestigioso vaticanista responde afirmativamente, si se cumple una condición: “Solo en la medida en la que cada pastor, cada sacerdote, religioso o religiosa, cada creyente se deje cuestionar por el testimonio y la palabra del Papa, evitando la actitud –lamentablemente difundida– de quien se siente sencillamente confirmado en lo que ya está haciendo y en quien, por una parte o por otra, tiene el problema de encasillar al Papa en sus propios esquemas” (Zenit, 7-I-2014).

            Cabe tomar estas palabras como invitación a la lectura del entero documento papal; y concretamente ahora, de lo que Francisco llama, en el capítulo segundo, “tentaciones” de los evangelizadores (ver los nn. 76-101 de Evangelii gaudium). En esos párrafos –situados en el capítulo segundo que se titula “En la crisis del compromiso comunitario”–, Francisco vuelve sobre cuestiones afrontadas en Río de Janeiro, durante sus discursos a los obispos brasileños y al Comité coordinador del CELAM, respectivamente el 27 y 28 de julio del pasado año.

Desafíos en la evangelización

Evangeliario de Enrique II (h. 1010), 
Bayerische Staatsbibliothek, Munich

Terminadas las fiestas navideñas, volvemos a nuestras tareas habituales, situados en medio de la “cuesta de enero”, que es lo que toca ahora. Y en esa cuesta (arriba, se entiende), los cristianos hemos de comunicar el mensaje del Evangelio en nuestra sociedad, precisamente para que vengan tiempos mejores. ¿Qué aspectos de esta sociedad actual son compatibles con el mensaje cristiano y cuáles no lo son? ¿Qué desafíos se deducen de una mirada a nuestra realidad cultural, especialmente en las ciudades? ¿Qué podemos aportar, también en los ámbitos eclesiales?

     Después de explicar que la renovación de la Iglesia debe ser una transformación misionera, el Papa Francisco dedica el capítulo segundo de Evangelii gaudium a analizar la situación contemporánea. Y lo hace poniendo en práctica el discernimiento o el estudio de los “signos de los tiempos”; es decir, una mirada desde la fe –cabría decir, con los ojos de Cristo, en su perspectiva– a la realidad, para emitir un juicio que permita orientar la acción evangelizadora.

martes, 26 de noviembre de 2013

Educación o formación bíblica

M. Chagall, Moisés-Las tablas de la ley (litografía de 1956)


Lo señala el Papa Francisco en su Exhortación Evangelii gaudium: “La Palabra de Dios escuchada y celebrada, sobre todo en la Eucaristía, alimenta y refuerza interiormente a los cristianos y los vuelve capaces de un auténtico testimonio evangélico en la vida cotidiana” (n. 174).
            De ahí la importancia de la educación o la formación bíblica, encaminada primero a comprender la Palabra de Dios, que da sentido pleno a nuestra vida y a la vida del mundo; y hacer así posible que los cristianos seamos eco de esa Palabra con nuestra existencia, vivida de forma coherente.

martes, 15 de octubre de 2013

Laicos en la nueva evangelización

(Un nuevo libro del autor de este blog)


Editorial Rialp, Madrid 2013


Según la web de la revista Ecclesia, "el autor aborda la misión de la Iglesia, la profunda identidad de sus fieles laicos y la caridad como clave del mensaje evangelizador. Desarrolla la potencia de ese mensaje en la familia, en el trabajo y en la vida pública".

     Ver entrevista del 11 de octubre de 2013, en el programa "Contraste" de Navarra TV

    Ver en google books el prólogo y otras páginas.



sábado, 14 de septiembre de 2013

Servir, acompañar, defender


Para servir hay que agacharse, hay que inclinarse. El Papa Francisco ha visitado el centro Astalli de Roma, donde se acoge a muchos refugiados que han llegado primero a Lampedusa, y buscan una vida digna. Desde allí ha llamado de nuevo a las puertas de nuestra vida, porque esos refugiados son parte de nuestro propio cuerpo, la humanidad. Y ha pronunciado tres palabras arriesgadas, comprometedoras e incluso provocadoras: servir, acompañar, defender.

     Servir, acompañar, defender. Así expresa el Papa el “programa de atención” a los refugiados. Tres palabras que representan bien la actitud ética y cristiana que esas personas merecen y necesitan, y que todos debemos tener hacia ellos.

jueves, 29 de agosto de 2013

"Tentaciones" en la evangelización

Fotograma de la película The gospel of John (Ph. Saville, 2003)



En su intervención ante el Comité de coordinación del CELAM, el 28 de julio, el Papa Francisco se refirió a diversas “tentaciones” de los creyentes a la hora de la misión, esto es, a la hora de transmitir la fe. Se trata de tres deformaciones en el modo de comprender, vivir y transmitir el mensaje del Evangelio: la ideologización, el funcionalismo y el clericalismo.

     Y es que para transmitir el Evangelio, hay que comenzar mirando la realidad desde la fe, con los ojos de Cristo.

Formación, renovación, diálogo

Renovar el estilo de la formación cristiana

     En su encuentro con el Comité de coordinación del CELAM (28-VII-2013) explicaba el Papa Francisco que la misión como programa lleva a impulsar la evangelización o el apostolado en y desde las Iglesias particulares. Esto implica la reforma de las estructuras eclesiales. Pero este cambio no consiste sin más en una reorganización para sustituir las estructuras caducas por otras nuevas: “Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristianos, es precisamente la misionariedad”.

     Así es, porque la Iglesia es misionera esencialmente. De ahí también la relevancia de la misión como “paradigma” o modelo, pues cada cristiano ha de ser también un apóstol o un misionero, en ese sentido amplio. Lo cual no es obstáculo para que siga siendo muy importante la existencia de “misiones” y de misioneros en el sentido de encargados oficialmente de esa tarea.

     Todo ello –continúa Francisco– “exige generar la conciencia de una Iglesia que se organiza para servir a todos los bautizados y hombres de buena voluntad”. Esto implica a nivel personal que “el discípulo de Cristo no es una persona aislada en una espiritualidad intimista, sino una persona en comunidad, para darse a los demás”. El impulso a la misión, por tanto, implica “pertenencia eclesial”.

     Notemos cómo, en la formación cristiana de todos y ya en la catequesis de los niños, esto se traduce en que, como consecuencia del encuentro personal con Cristo, en cada uno haya una preocupación por las necesidades materiales y espirituales de los otros, comenzando por padres y hermanos, amigos, etc., y con una atención también prioritaria por los más necesitados.

      En esta “misionariedad” o esencial dimensión evangelizadora de la Iglesia y de cada cristiano el Papa subraya “dos desafíos vigentes”: la renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo actual.


La renovación interna de la Iglesia

      En primer lugar, la renovación interna de la Iglesia se apoya sobre la conversión y la formación. No solo sobre la conversión personal, que es la primera base, como fruto del encuentro de cada uno con Jesucristo. De modo característico, señala el Papa, “Aparecida ha propuesto como necesaria la Conversión Pastoral”. Cabría decirlo así: la conversión afecta e implica a la Iglesia universal y a las Iglesias particulares, a las comunidades cristianas y a los grupos y realidades eclesiales como tales, como familia o como familias de creyentes, también a las familias cristianas.

     Esto equivale a plantearse, a partir de la respuesta de cada uno a la fe, cuáles son las consecuencias de mi fe en las personas con las que vivo y cuál es nuestra responsabilidad, como familia, hacia los demás, para ver qué tenemos que mejorar. No es irrelevante el hecho de que Dios nos haya llamado a la salvación no individualmente sino formando un Pueblo, una familia, la Iglesia (cf. Lumen gentium, 9). Por tanto, hay siempre unas dimensiones eclesiales, sociales e incluso públicas de la fe y de la vida cristiana.

      En este sentido, el Papa Francisco plantea a los Pastores de la Iglesia algunas preguntas, que, de modos diversos sirven también para todos los demás que tienen responsabilidades de formación o educación: 


Atención a las personas más que a las estructuras organizativas

     1) “¿Procuramos que nuestro trabajo y el de nuestros Presbíteros sea más pastoral que administrativo? ¿Quién es el principal beneficiario de la labor eclesial, la Iglesia como organización o el Pueblo de Dios en su totalidad?”. (Pensemos aquí, por ejemplo, si la formación que damos a otros está presidida por el afán de completar un programa, alcanzar la meta de impartir unos conocimientos o de tratar unos temas determinados, y no en ayudarles verdaderamente escuchando sus necesidades, sus dudas, procurando que conecten con lo que les transmitimos. Una pista para detectar este “afán por el programa”, por lo que vamos a hacer, más que por las personas, sería preguntarnos si nos ocupan más las estructuras organizativas que conocer y pensar en las personas, sus vidas y sus familias, si les preguntamos por sus preocupaciones y compartimos sus alegrías y sus penas).

     2) Pregunta el Papa: “¿Superamos la tentación de atender de manera reactiva los complejos problemas que surgen? ¿Creamos un hábito pro-activo? ¿Promovemos espacios y ocasiones para manifestar la misericordia de Dios? ¿Somos conscientes de la responsabilidad de replantear las actitudes pastorales y el funcionamiento de las estructuras eclesiales, buscando el bien de los fieles y de la sociedad?”. (Necesidad de superar, en la educación, una actitud meramente defensiva o polémica; ser abiertos, compasivos, cercanos; servir de verdad a los que se nos confían, etc.).


Poner las bases: la oración y los sacramentos... y saber escuchar a todos

     3) “¿Hacemos partícipes de la Misión a los fieles laicos? –interroga Francisco– ¿Ofrecemos la Palabra de Dios y los Sacramentos con la clara conciencia y convicción de que el Espíritu se manifiesta en ellos?” (Todos participamos de la misión de la Iglesia, cada uno según sus circunstancias, condiciones y dones. Además Dios ayuda a todos en la oración y en los sacramentos. Ahí están las “bases personales” de la evangelización).

      4) “¿Es un criterio habitual el discernimiento pastoral, sirviéndonos de los Consejos Diocesanos? Estos Consejos y los Parroquiales de Pastoral y de Asuntos Económicos ¿son espacios reales para la participación laical en la consulta, organización y planificación pastoral?”. (La importancia de estos organismos pastorales debe ayudar a plantearnos, de nuevo, qué espacio damos a “escuchar” a los demás cuando les formamos, aprovechando sus aportaciones y sugerencias, pues no hay en la Iglesia nadie que sea exclusivamente maestro o exclusivamente discípulo: todos tenemos la responsabilidad de aprender y enseñar).


Confianza, sentido positivo, generosidad, "sentido de la Iglesia"

     5) “¿Tenemos (los pastores) conciencia y convicción de la misión de los fieles y les damos la libertad para que vayan discerniendo, conforme a su proceso de discípulos, la misión que el Señor les confía? ¿Los apoyamos y acompañamos, superando cualquier tentación de manipulación o sometimiento indebido? ¿Estamos siempre abiertos para dejarnos interpelar en la búsqueda del bien de la Iglesia y su Misión en el mundo?” (Grandes campos se abren aquí para los educadores: la confianza en los demás, el amor a la libertad, el sentido positivo, la generosidad para servir, etc.).

     6) “Los agentes de pastoral y los fieles en general ¿se sienten parte de la Iglesia, se identifican con ella y la acercan a los bautizados distantes y alejados?” (Es esencial a la formación cristiana que todos los cristianos sepamos “sentir con la Iglesia”, es decir confiar en ella como nuestra madre, sentirnos en ella como nuestro hogar, participar en todo lo suyo como nuestra familia. Y por tanto esto pertenece al corazón de todo lo que enseñamos o aprendemos).

     Dice muy bien el Papa Francisco: “Como se puede apreciar aquí están en juego actitudes”. Por eso “la Conversión Pastoral atañe principalmente a las actitudes y a una reforma de vida”. Esta conversión implica un proceso, un camino de cambio de actitudes en nosotros mismos. 


Diálogo con el mundo actual: enseñar a descubrir a Dios de un modo nuevo

      Todo ello –concluye el Papa Francisco– conduce a vivir lo que dice el Concilio Vaticano II al principio de la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual (Gaudium et spes): “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo” (n. 1). Aquí reside el fundamento del diálogo con el mundo actual.

     Y explica el Papa que “la respuesta a las preguntas existenciales del hombre de hoy, especialmente de las nuevas generaciones, atendiendo a su lenguaje, entraña un cambio fecundo que hay que recorrer con la ayuda del Evangelio, del Magisterio, y de la Doctrina Social de la Iglesia. Los escenarios y areópagos son de lo más variado”.

     Por ejemplo –añade– “en una misma ciudad, existen varios imaginarios colectivos que conforman ‘diversas ciudades’. Si nos mantenemos solamente en los parámetros de ‘la cultura de siempre’, en el fondo una cultura de base rural, el resultado terminará anulando la fuerza del Espíritu Santo. Dios está en todas partes: hay que saber descubrirlo para poder anunciarlo en el idioma de esa cultura; y cada realidad, cada idioma, tiene un ritmo diverso”. En efecto, el cambio de una cultura rural a la cultura urbana actual es una de las realidades que hemos de tener en cuenta a la hora de plantear la formación.