sábado, 27 de abril de 2013

Renunciar a los ídolos


N. Poussin, La adoración del becerro de oro (1633)
[cf. Ex. 32, 15-24, 3034; Sal. 105]
National Gallery, Londres


El 14 de abril el Papa Francisco celebró misa en la Basílica de San Pablo Extramuros. Junto a la tumba de San Pablo, quiso reflexionar sobre tres verbos: anunciar, dar testimonio, adorar. Y comenzó invitando a preguntarse: “¿Somos capaces de llevar la Palabra de Dios a nuestros ambientes de vida? ¿Sabemos hablar de Cristo, de lo que representa para nosotros, en familia, con los que forman parte de nuestra vida cotidiana?”. Desde ahí desarrolló cómo “la fe nace de la escucha, y se
refuerza con el anuncio”.

miércoles, 24 de abril de 2013

Testigos del Resucitado en la vida cotidiana


Fra Angelico, Noli me tangere (encuentro de Jesús resucitado con la Magdalena), 
1440-1441, Museo de San Marcos, Florencia


Desde su segunda audiencia general (3-IV-2013), el Papa Francisco ha retomado la catequesis sobre la fe, que había iniciado su predecesor, Benedicto XVI. Coincidiendo con el comienzo de la Pascua, se ha centrado primero en el artículo del Credo que afirma: “Al tercer día resucitó según las Escrituras”.

martes, 2 de abril de 2013

Aprender a salir de nosotros mismos




El Papa anterior, Benedicto XVI, señalaba con frecuencia el peligro de ser individualistas. Los cristianos debemos vencerlo haciendo operativo el “nosotros” que formamos en la familia de Dios que es la Iglesia; pues ese “nosotros” está para abrirnos a todas las personas del mundo, llevándolas a Cristo. En estas primeras semanas de su pontificado, el Papa Francisco viene insistiendo en ese argumento.

lunes, 25 de marzo de 2013

Dominio de sí mismo



Aunque lo intentemos ocultar para no parecer débiles, hoy se ha hecho más difícil el dominio de uno mismo. Un campo en el cabe destacar, entre otros, estos valores: el respeto y la fidelidad, la paciencia y el ascetismo, el ánimo y la valentía, la concentración y el silencio. De ellos trata Romano Guardini en su obra “Una ética para nuestro tiempo” (Madrid 2007).

sábado, 23 de marzo de 2013

Luchar contra la pobreza, construir la paz, respetar la creación


Fra Angelico, Cristo juez,  
detalle del Juicio final (h. 1435-1440),
 Gemäldegalerie, Berlin


En su primera audiencia a los diplomáticos (22-III-2013), el papa Francisco ha mostrado cómo se va extendiendo el “bing bang” de las claves que dio en su homilía de inicio del ministerio petrino. Las orientaciones fundamentales son: lucha contra la pobreza, promoción de la paz, respeto a la creación.

     Explicando a los diplomáticos por qué escogió el nombre de Francisco, en referencia a san Francisco de Asís, ha referido tres motivos.

miércoles, 20 de marzo de 2013

La responsabilidad de la educación y de los medios de comunicación


Como observaba hace menos de un año el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, educar es “conducir a la armonía”, sobre el fundamento de los límites y la esperanza de los horizontes. Ya como papa Francisco, ha señalado que todos estamos llamados a comunicar la verdad, la bondad y la belleza.


La educación, tarea de todos


Dice el Concilio Vaticano II: “Es propio de todo el Pueblo de Dios (…) auscultar, discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la palabra divina, a fin de que la Verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada en forma más adecuada” (Const. pastoral Gaudium et Spes, 44).


Custodiar y servir


En el inicio oficial de su tarea (19-III-2013), tomando pie de la vida de San José, el papa Francisco ha explicado cómo entiende su ministerio, en el contexto de algo que corresponde a todos: “custodiar” y “servir”. El ministerio del papa se sitúa al servicio de la vida cristiana. La vida cristiana está al servicio de todos y del mundo creado. Y toda persona encuentra también ahí –en el cuidado y en el servicio– el sentido de su vida: custodiar los dones de Dios, cosa que sólo puede hacerse con amor. 


La misión de San José y la nuestra

     La misión de San José (cf. Mt 1, 24) le ha servido de arranque, después de referirse a la onomástica de Benedicto XVI: "Le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud". San José fue custodio: “Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: ‘Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo’ (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).